Opinión
¿Cubanezuela?
La reedición del anexionismo mirandista, disfrazado de socialismo del siglo XXI: un auténtico desastre para los cubanos.
La anexión de Cuba a Venezuela, que Hugo Chávez resucita ahora con la anuencia de los hermanos Castro, es —afirman— un viejo sueño bolivariano. Tan viejo, por lo menos, como el que soñaron Thomas Jefferson y John Quincy Adams después de que en 1821 España le cediera la Florida a Estados Unidos. En realidad, es aun más antiguo: el proyecto de un gran imperio continental que uniría a todas las posesiones españolas y portuguesas de América no fue de Bolívar, sino de Francisco de Miranda, que ya en 1801 lo formuló con lujo de detalles.
Según el plan que imaginó el precursor de la independencia suramericana, los territorios emancipados de la Corona constituirían una federación gobernada por dos "incas", que ejercerían el poder ejecutivo supremo, un "curaca" o administrador local por cada provincia y un conjunto de "amautas" que legislarían en la Dieta o Parlamento Imperial. La elección de los títulos era un guiño demagógico dirigido a los aborígenes del sur del continente. El gobierno central tendría su sede en una nueva capital, Colombo, que se edificaría en Panamá. El Brasil y las Antillas entraban, por supuesto, en estas previsiones imperiales.
Bolívar le dio al asunto un seguimiento más bien retórico. Después de la batalla de Ayacucho, en 1824, los ingleses optaron por mantener el statu quo en el Caribe. En 1826, el Congreso Anfictiónico de Panamá puso de manifiesto que ni la Gran Colombia, ni México ni Estados Unidos disponían de los medios o la autonomía suficientes para desarrollar una política continental sin el beneplácito de Londres.
En la diplomacia americana no mandaban entonces Bolívar ni Santa Anna ni Adams, sino los cañones de la Royal Navy. (Dato curioso: en aquellos años la población de Estados Unidos era casi igual a la que Cuba tiene hoy: unos 11 millones de habitantes).
Ímpetu anexionista
La historiografía posterior y la mitología castrista han retenido, sobre todo, los proyectos de anexión a Estados Unidos, que son harto conocidos y forman parte integral de la historia de la Isla. Pero es bueno recordar que en esos años muchos súbditos españoles que residían en Cuba consideraban razonable también la posibilidad de incorporarse a México o la Gran Colombia. La monarquía española atravesaba una etapa de decadencia que se había agravado con las guerras napoleónicas y que se prolongaría aún durante más de medio siglo.
Cuba carecía de condiciones para independizarse y mantener por sí misma su soberanía, pero como provincia o estado de una entidad americana mayor, tal vez podría establecer un régimen republicano que ampliara las libertades y los derechos de los blancos sin trastornar el sistema económico basado en la producción azucarera con mano de obra esclava.
El ímpetu anexionista mantuvo su vigencia hasta 1855. En ese período, la Gran Colombia se dividió en tres Estados, plagados de luchas civiles y gobiernos tiránicos. El Imperio Mexicano también se desmembró y la República que le sucedió atravesó igualmente una etapa de gran inestabilidad, que culminó con la derrota ante Estados Unidos en la guerra desatada por la anexión de Texas. Sólo el Calibán norteño prosperó y mantuvo instituciones estables, por lo menos hasta la Guerra de Secesión.
Si el anexionismo cubano se decantó al fin exclusivamente por el intento de unión con Estados Unidos, fue tanto por las garantías que parecían ofrecer los estados sureños —mantenimiento de la esclavitud de los negros y derechos democráticos para los blancos—, como por el fracaso de México y de la gran potencia continental ("la cosa ésa", la llamaban sus detractores) que Bolívar había tratado de forjar.
La reedición del anexionismo mirandista, disfrazado de socialismo del siglo XXI, es un fenómeno harto curioso, tanto por su carácter anacrónico como por su disparatada proyección. Porque nadie debe llamarse a engaño sobre la médula del asunto: la República Bicéfala de Cubanezuela no sería una unión inter pares.
¿El inca Hugo y el curaca Raúl?
Entre el bolsillo de Hugo Chávez, inflado por la subida espectacular del precio del petróleo en los últimos cuatro años, y la miseria y fragilidad de la sociedad cubana, devastada por medio siglo de inepcia y autocracia, media la distancia que separa a Shylock de Antonio, el mercader de Venecia. Es obvio que en una alianza así Cuba ocuparía una posición de dependencia y subordinación que ningún piropo chavista al linaje revolucionario de los Castro sería capaz de paliar. Vamos, que Hugo sería el inca y Raúl tendría que conformarse con el cargo de curaca de la provincia insular.
No hace falta ser partidario furibundo del nacionalismo ni suscribir la célebre fórmula del padre Varela ("que Cuba sea tan isla en lo político como lo es en la naturaleza") para sostener que un engendro así, aunque alivie a corto plazo la situación económica del país, sería un auténtico desastre para los cubanos. Sin duda, el "destino manifiesto" de la Isla (si alguno tiene) es terminar incorporada a una entidad continental más amplia, en la que desempeñará un papel modesto.
Puestos de nuevo a la tarea de la anexión, sería preferible elegir a Estados Unidos. Después de todo, ya hay dos millones de cubanos en Miami, Bush habla muchísimo menos que Chávez por radio y televisión, y ni siquiera tiene pretensiones de cantante o de pintor.
En caso de que Washington rehúse ("Remember the USSR!", gritarían los senadores más timoratos en el Capitolio, ante la perspectiva de aceptar a 11 millones de candidatos al welfare), la opción de recambio sería la anexión a la Madre Patria. Bastaría con declarar que las guerras de independencia fueron un error (además de un horror) y pedir la reincorporación a España en calidad de 18ª región autónoma del Reino.
Ahora que Madrid corre el riesgo de perder a Cataluña y el País Vasco, la recuperación de Cuba le vendría de perillas a la Corona. Para la Isla, significaría colarse de un golpe en la Unión Europea y la OTAN, y volver a tener turrones y villancicos en Navidad.
En cualquier caso, llegar a ser estado de la Unión Americana o autonomía del Reino de España parecen destinos más halagüeños para Cuba que convertirse en provincia del Imperio Paleosocialista que preparan el inca Hugo y el curaca Raúl.
© cubaencuentro

45 Comentarios
45 por APATRIDA (Usuario no autenticado) 11/12/2007 22:40
Aqui quiero comentar que no debemos asombrarnos de que muchos se planteen la anexion a USA o a España, porque el gobierno actual de Cuba ha sido el mas antipatriota de toda la historia de la Isla, ya nadie quiere ser cubano, se espera que con la nueva Ley de los Nietos hayan mas de 6 millones de solicitudes de nacionalidad española. Mucho hablar de soberania y patria o muerte durante casi 50 años para acabar en esto.
El anexionismo cubano tiene larga historia: comenzo cuando los estados de Sur de la Union quiseron incorporar a la Isla como un estado esclavista mas para obtener mas votos en las elecciones americanas, por eso se produjeron las expediciones de Narciso Lopez en la decada de los 1850´s. Como curiosidad podemos decir que la bandera cubana actual ( la de la "estrella solitaria" ) fue inspirada en la bandera de Texas: "The lone star state". El interes americano por anexarse a Cuba acabo con la Guerra Civil Americana, ya no querian anexarse un estado donde se mantenia el esclavismo que tanto trabajo habia costado erradicar en la Union.
El afan independentista, con todas sus guerras y guerritas, disto mucho de ser un sentimiento de la mayoria del pueblo cubano , y si inspirado primero por los hacendados que querian librarse del dominio caduco de España para , a falta de estar dentro de los USA, avanzar en solitario sin el lastre de la decadente economia peninsular, y despues por grupos de estos mismos cubanos asentados en los USA que crearon un poderoso lobby de presion y que lograron desestabilizar el gobierno colonial de la Isla. La mayoria del pueblo cubano estaba muy contento bajo el dominio español, tanto es asi que en las filas del ejercito colonial militaban mas de 80 000 cubanos frente a los 30 000 que componian el Ejercito mambi en 1898.
Despues en los primeros años de la Republica fueron los mismos ex mambises que dominaban la politica cubana los que pidieron 2 veces la aplicacion de la Enmienda Platt, la primera en 1906 y la segunda cuando la guerra de la Chambelona, y los americanos no quisieron intervenir porque estaban atareados en Europa en la 1º Guerra Mundial y no estaban para tonterias.
Quitaron la E. Platt en el 33 , pero si hubiese estado vigente en los años 1960´s quiza no se hubiese llagado a la dictadura de Castro. Despues vino la etapa del coqueteo con la China de Mao, no se si uds. llegarian a ver los libritos de adoctinamiento de Mao que llagaban a Cuba en perfecto español, para al final echarse en los brazos de la URSS de la que cual llegamos casi a ser la republica 16, en todas partes estaba la bandera de Cuba al lado de la roja de rusia, como ahora mismo esta al lado de la de Venezuela, y el cabezon de Lenin y Marx al lado del de Marti, como ahora mismo esta el de Bolivar. Asi que ahora no se extrañen que los infelices cubanos quieran ser el estado 51 de la Union Americana, o no se que departamento o provincia ( no se como los llamaran) de Venezuela.
44 por juan manuel meron rodriguez (Usuario no autenticado) 28/11/2007 17:20
Con todo el respeto que se merece presidente de la REPUBLICA DE VENEZUELA. Pero a usted no le queda nada bien estarle gritando al mundo el inconbeniente, que paso con colombia.Esas peleas publicas son para las mujeres chismosas de un barrio, y no para un presidente de una nacion, que lo unico que piensa es en darce ego para que la gente lo aplauda,y lo siga. Pero, no le importa las demas poersonas, venesolanas o estrangeras que de una u otra forma, tienen que sobrevivir y trabajar duramente, pera ganarce el sustento diario. En eso es lo que se devia preocupar y no ponerse a peliar publicamente como vieja chismosa.
43 por Fernandito de Alkazar La O (Usuario no autenticado) 03/11/2007 10:30
La anexion con tierras mas altas como Jupiter podria ser: Jupicuba con Saturno que tiene anillo,Saturcuba. Asi se quedaria bien con todos. Con el mulaton de Chavez que se parece a Batista ¡de eso nada monada¡ y el Zapatero tiene mucha saliba con sus zetas.
Fernandito de Alkazar La O
42 por Humberto Fernandez (Usuario no autenticado) 27/10/2007 21:30
A nosotros los cubanos, a falta de algo mejor que hacer, nos gusta desgastarnos hablando de cualquier cosa por vanal que sea, pero aunque sea con eso nos desahogamos un poco, asi que adelante.
Cuando yo oi a Chavez decir eso me eche a reir. Unicamente un imbecil como este, semianormal, es capaz de proponer algo asi, yo me dije ....y casi seguro que el va a ser el jefe, el duro, va a dirigir a Cuba y a Venezuela y si es por el a toda America, !que inteligencia, que capacidad, que genio!. Un tipo que para no dejar de copiar y hacer cosas por lo que otro le dice hasta los lemas politicos son los de Cuba, de verdad hermanos no vale la pena prestarle atencion a este cretino. De cualquier forma nosotros no vamos a permitir, luego que la naturaleza nos libre de Fidel Castro, que nadie y menos un extranjero nos vuelva pisotear.
41 por Rolando Milian (Usuario no autenticado) 26/10/2007 19:40
Querido Gonzalo,
Cuando se leen comentarios como el suyo y afines, uno se da cuenta que aún hay esperanzas. Me incluyo entre lo que creen que Cuba puede salir adelante como nación independiente. Castro nos robó esa oportunidad y paradojicamente con su discurso independentista ha quitado todos los derechos a los cubanos en su propio país. Cualquier extranjero en Cuba tiene más derecho, cualquier cubano en el extranjero tiene más derechos que en su patria donde no puede ni tener un negocio privado, donde lo discriminan por su origen, por su raza, por sus ideas, por su conducta sexual, etc.... Eso tenemos que arreglarlo entre nosotros. No necesitamos de reyes ni presidentes de otros países que nos digan lo que tenemos que hacer. Hemos padecido como pueblo y nos hemos dispersado por el mundo. Tenemos que aprender a vernos como nación y no como pueblo. Ser cubano está por encima de cualquier diferencias política.
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