Opinión
El Gallego Fernández
¿Qué lecturas tiene el nombramiento de este militar de la vieja guardia?

José Ramón Fernández (dcha.), durante una conferencia, junto al ex secretario de Defensa de EE UU, Robert McNamara. (AP)
¿Desconfianza o indigencia? Las dos. Desempolvar al militar José Ramón Fernández, a sus 85 años, para reintegrarlo al frente del delicado sector educacional, significa lo que muchos analistas se resistían a observar: el Castro menor sólo confía en su vieja guardia, lo que aleja probabilidades de cambios sustanciales, de fondo y no de maquillaje.
Cuando Fernández entra al Ministerio de Educación, a principios de los setenta y como segundo del comandante Belarmino Castilla, pronto su extensión, atendida por un capitán, respondía al saludo con un "¡Ordene!", digno de la célebre Academia de West Point o de la Escuela de Tenientes de Matanzas en abril del 61, cuando Bahía de Cochinos o Playa Girón.
Si hay un militar de carrera en Cuba es este anciano, cuyas facultades físicas y mentales son envidiadas por sus amigos generales, en atención a su disciplina espartana, a cotidianas tandas de ejercicios y desde luego que a una sangre gallega al parecer más fuerte que la de sus únicos jefes.
¿Por qué el nombramiento? ¿Cuáles lecturas tiene, bajo la evidencia de que el sector educacional, antiguo orgullo, se halla en la peor de sus crisis, sólo comparable a los primeros sesenta, tras la nacionalización de la enseñanza privada, el éxodo de maestros y profesores, las diferencias entre ciudad y campo, la escasez de escuelas y la reforma de planes de estudio, programas de asignaturas y textos de materias?
Hay señales de dos tipos: las que conciernen al juego político que detrás del telón de unidad muestra fisuras, sórdidas conspiraciones por el poder; y las que atañen al sector educacional, que como cuando Fernández era viceministro primero, incluye la hoy destrozada educación terciaria o universitaria. Pero por encima de ellas la señal es geriátrica: indica sin muchos equívocos que un tal Cronos se encargará de la verdadera transición.
Dos argumentos en preguntas de respuesta implícita: ¿Acaso el Partido y el gobierno no tiene "cuadros" jóvenes capaces de dirigir la decisiva educación pública? ¿Colocarlos al frente no implicaría acelerar los demoledores cambios, es decir, clausurar para siempre los descabellados, antifamiliares y sobre todo autoritaristas planes educacionales del Castro mayor?
Por supuesto que sí. Sólo un militar de ordeno y mando, más acostumbrado que nadie a cumplir ciegamente cualquier orden, por suicida que fuese, puede hacerse cargo de un sector que a gritos agónicos pide un replanteo estructural que acabe, entre otros males, con las escuelas en el campo, la anual (cada septiembre) improvisación de maestros y profesores, la sectaria "batalla de ideas" en las aulas o el retraso científico-técnico y bibliográfico por las prohibiciones de acceso a internet.
José Ramón Fernández era el "cuadro cuadrado" ideal para la tarea de blindar posiciones, y de paso poner un poco de orden en el sistema educacional vigente, en el cumplimiento de resoluciones y demás hierbas burocráticas. Algo que en el MES (Ministerio de Educación Superior) debe traducirse pronto en sustituciones de funcionarios, quizás empezando por el actual ministro, hombre dado a disipaciones ajenas al espíritu castrense del marcial Gallego.
Hoy mismo, cualquier director provincial de Educación, director de escuelas clave o rector universitario, debe estar reordenando su oficina, viendo qué no ha cumplido de las directrices bajadas, esperando una fatal auditoría… Aunque lo importante es el mensaje de que la bota militar de nuevo patea, de que nada se puede cambiar sin autorización expresa.
Añado tres evidencias acerca de lo que significa el nombramiento de Fernández. Los acuerdos del tristemente célebre Congreso Nacional de Educación y Cultura (abril, 1971), fueron implementados en las escuelas (incluyendo la expulsión de homosexuales) por el mismo militar que ahora resurge.
La expulsión o minimización en el Ministerio de Educación de reconocidos pedagogos, como Raúl Ferrer y Abel Prieto (padre); o de psicólogos acusados de diversionismo ideológico por traducir a B. F. Skinner, como el Dr. Luis Miguel Gavilondo, fue obra del militar de marras. Personalmente me consta su odio a las melenas y a los Beatles, su incapacidad para dialogar con flexibilidad y sin estatutos previos del Estado Mayor.
El Castro menor se atrinchera con su vieja guardia napoleónica. Esperemos que la terca realidad y sus 85 marcas en la cacha del revólver, le impidan al olímpico Gallego Fernández cumplir la misión.
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41 Comentarios
11 por El Criollito. (Usuario no autenticado) 02/05/2008 20:20
Solo voy a decir que este octogenario esta ya sentado en el Kagalitro y en cualquier momento desaparece, ademas que en los 50 años de la Robolucion no ha hecho nada y solo ha vivido bien el y su familia. Hay Cuba cual es tu destino, y con todos estos kagalitrosos volviendo al poder se hunde cada dia mas en el abismo de la desgracia.
10 por Filomeno (Usuario no autenticado) 02/05/2008 20:20
Te equivocas Eladio.
Raul si piensa en el hombre nuevo creado por la revolucion y piensa en el bastante. Lo que pasa es que el hombre nuevo o no soporta el sistema o se fue pa'Miami.
9 por la conciencia de Raul (Usuario no autenticado) 02/05/2008 20:20
la cosa caballero es que ¿Que volá si meto a alquien nuevo y me pone el picao mas malo de lo que esta? Sinceramente, no me puedo dar esos lujos. No puedo poner a uno que me venga con ideitas nuevas, a la gente le guste (a mi no)y lo tenga que quitar. Estoy caminando por una cuerda floja muy finita y si doy un paso en falso se me parte. Así que me voy con la segura, por si las moscas. De todas maneras vamos a ver cuantos cartullos le quedan al viejo este. Hip.
8 por J.Campos (Usuario no autenticado) 02/05/2008 20:20
Con cada tronco de cagalitrozo que forma el actual des-gobierno cubano, se va cavando la fosa en donde estarán todos ellos dentro de diez años.
Dentro de veinte, no serán más que un recuerdo. ¿Quién se acuerda hoy de Gorbachev? Era el hombre del Año en ...1989! ¿recuerdan, hace ahora 20 años?
Y todos nosotros (dios quiera) lo vamos a ver.
Paciencia. Nuestro día ya viene llegando.
7 por Jesús Gonzalez (Usuario no autenticado) 02/05/2008 20:20
Definitivamnte esta tropa de incondicionales octogenarios no tienen en sus planes la jubilación y todos parecen seguir el ejemplo del Castrostrófico I, hasta que la muerte los detenga y vayan cayendo uno a uno, en cuanto a la lucidez dinamismo y creatividad que puede tener una persona de ochenta y cuatro años para desempeñar una mision de esa naturaleza realmente tengo mis dudas al respecto, hoy como está el mundo y como han cambiado los medios educativos y los métodos este señor Fernández, no sé que aportes puede hacer aparte de cerrar filas entre los de siempre y reuniones interminables haciendo repetidos recesos para cambios de pañales de los presentes,
¡Que horror!, con lo rico que es a esa edad jugar con los nietos y sacar el perrito a mear.
Jesús Gonzalez
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