martes 7 de octubre de 2008 0:24
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El mejor actor del siglo XX

Castro despertó a los cubanos con un sueño y los abandona con una pesadilla.

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Fidel Castro

Fidel Castro.

Fidel Castro, a cincuenta años de su arribo al gobierno, se ha jubilado de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Pero en la carta de dimisión no menciona su cargo de secretario general del Partido, el puesto más decisivo en la estructura de poder de un régimen comunista. ¿Significa esto que se fue pero no se va? Desde que delegó en su hermano Raúl, hace año y medio, en Cuba todo ha permanecido inmutable. Y nada ha de moverse en la Isla mientras Él, el Supremo, pueda hablar por teléfono.

Si a un dictador se le mide la categoría "profesional" por el alcance de su poder y la duración de su mandato, a Fidel Castro no se le puede calificar de mediocre: ha estado medio siglo haciendo lo que ha querido con Cuba y los cubanos y, además, influyendo en la política internacional desde el pequeño país que lo padece. Trágica ha sido para los cubanos la altísima calidad de Castro como profesional del totalitarismo, calidad debida a su admirable astucia política y a su total falta de escrúpulos.

Cuando estaba en la Sierra Maestra y cuando se estrenaba como gobernante, su ideario, contenido en el Programa del Moncada y en sus soflamas de entonces, era el de un socialdemócrata. Después se declaró marxista-leninista y se alió con la Unión Soviética, y a partir de ese momento condujo la revolución hacia el estalinismo. La Unión Soviética lo respaldó económica y militarmente, garantizándole la existencia del modelo totalitario que le ha permitido practicar sin limitaciones el caudillismo de izquierda que con tanto éxito mediático ha venido protagonizando.

Castro jamás se ha equivocado en su contra. Quiso ser el dueño del país y lo consiguió sin cometer ni un solo error. Lo más dañino para Cuba de cuanto ha hecho es haber establecido un sistema rigurosamente autocrático, en el que su voluntad ha sido la primera y la última instancia de poder. Así, la inteligencia y la iniciativa personal del ciudadano, o sea, la fuerza creadora de la nación, quedó abducida por el líder omnímodo, cuyo nombre ha llegado a fundirse simbólicamente con el del país. No olvidemos la aberración, mundialmente generalizada, de que discrepar de Castro significa situarse contra Cuba. Por supuesto, un régimen de estas características sólo se construye mediante el falseamiento de la realidad, la divinización del adalid y la coacción sin límite.

Con y sin Castro

Por el mundo circula la creencia de que hay dictadores malos, como Pinochet, porque son de derecha, y dictadores buenos, como Castro, porque son de izquierda, y esta tontería forma parte del conjunto de factores que determinan la tibieza con que la comunidad internacional ha reaccionado ante la violación de los derechos humanos en la única nación con dictadura que existe en América Latina.

Sólo cuando en Cuba se ha cometido un abuso espectacular, como el encarcelamiento masivo de opositores pacíficos en 2003 y el fusilamiento ese mismo año de tres muchachos negros que secuestraron un bote, la comunidad internacional ha reaccionado enérgicamente, hasta que al cabo de unas horas ha vuelto a fijarse más en los talibanes detenidos en la base yanqui de Guantánamo que en los demócratas presos en las infectas cárceles de "la Cuba revolucionaria".

Desde el triunfo de la revolución, es la primera vez que Castro no está visible ni ejerciendo, oficialmente, el poder. Esta novedad traza la frontera, por el momento sólo psicológica, entre un antes y un después en Cuba. Que esta frontera deje de ser un sentimiento o una expectativa y se convierta en un hecho objetivo depende de que Castro desaparezca. Sin Castro será imparable la descomposición del régimen, primera etapa del proceso de transición.

Ahora que pende sobre el sepulcro, los cubanos podemos decir que Castro nos despertó con un sueño y nos abandona con una pesadilla.

Una periodista brasileña me preguntó recientemente qué era, en mi opinión, Fidel Castro: ¿un estadista, un líder, un dictador? Le respondí sin ironía: el mejor actor del siglo XX.

35 Comentarios


30 por HuevoFrito (Usuario no autenticado) 24/02/2008 17:20

¿Cuando será que leeremos el analisis - justo - y como acostumbra Díaz Martinez, brillante, de la iresponsabilidad del exilio cubano de Miami durante estos casi cincuentas años de dictadura comunista? Porque no haber encontrado una solución para ayudar a su pueblo en medio siglo es una iresponsabilidad - minimo - donde quiera -... Los chilenos lo pudieron hacer, también los argentinos, por solo citar dos ejemplos en el continente... Si estamos de acuerdo que el conflicto cubano principalmente correspónde al enfrentamiento con una DICTADURA por encima de todo lo demás...

29 por Consejo para HuevoDuro de HuevoFrito (Usuario no autenticado) 24/02/2008 17:20

Recuerda que ya ni los CDR chivatean, y tú en las mismas, por eso estamos como estamos...

28 por MDM (Usuario no autenticado) 24/02/2008 16:00

Lector José Méndez, si usted releyera el artículo vería que en él no se justifica el secuestro de la lancha. A mí también, como a usted, me da igual la raza de los secuestradores; lo que no me da igual es que los asesinaran (sin que haya habido ni un lesionado y tras un juicio sumarísimo) por un delito que en Cuba se habría podido castigar con la cárcel si Castro no hubiera querido meterle más miedo a la población. Por cierto, las turistas francesas a las que usted se refiere pidieron a Castro clemencia para los secuestradores.

27 por Mim Emoria (Usuario no autenticado) 24/02/2008 11:00

Cuando oí la noticia, mientras me preparaba para ir al trabajo, sentí una gran tristeza. Me había estado acordando esa mañana temprano de mis abuelos, a quien nunca más pude ver cuando salí de Cuba. Entonces, de pronto, hoy el nombre del culpable. Hay cientos de miles de familias desgarradas, separadas para siempre. Y todo por un maníaco con delirio de grandeza, siempre en "la lucha". ¿Es que no se dan cuenta del delirio de ese hombre? Todo esto de la renuncia es para seguir llamando la atención, para oir su nombre en los noticieros. Quiere morir oyendo su nombre pronunciado por cualquier ridículo locutor.

26 por Palabras del PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA (marxista-leninista) (Usuario no autenticado) 24/02/2008 11:00

Ante la renuncia de Fidel Castro los comunistas españoles, por supuesto, se han manifestado. Si desean ver toda la bazofia, la coprofagia total y absoluta, y la oligofrenia en su máximo esplendor, pinchen el siguiente link de, fíjense el rimbombante nombrecito, PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA (marxista-leninista). Allí podrán reír de lo lindo, o rabiar, con las palabras de estos mequetrefes sobre Cuba. O disfrutar como yo, pues el hecho de haber sacado este artículo que mantienen en primera plana, significa que los cubanos democráticos estamos ganando en el mundo pues ya el planeta sabe, en su mayoría, que en Cuba hay un tirano y una mafia, que existe además una disidencia y que, en definitiva, estamos venciendo. Este es la dirección de sus páginas. Les advierto que lo que van a leer es bien sensacionalista, así que vayan preparados con máscaras para que no se contaminen con tanta inmundicia, con tanta mugre, con tanta infectocontagiosa cochambre. En buen castellano, con tanta MIERDA.

http://www.pceml.info


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