Opinión
Es hora de pasar página
Tras la muerte del ex senador norteamericano Jesse Helms, coautor de una de las leyes más polémicas en las relaciones Cuba-EE UU.
La muerte de Jesse Helms este 4 de julio merece cobertura por dos razones. Primero, porque todavía la piedra angular de la política estadounidense hacia Cuba es resultado de la pluma y letra del fallecido senador. Segundo, porque muchos de los actores que promueven el embargo contra Cuba fueron sus aliados entrañables. En política como en la vida personal, no confiamos nuestros asuntos o propiedades a aquellos que comulgan con personas cuyos valores rechazamos. Una cosa es respetar la libertad de la derecha a expresar su opinión, otra es creerles que son demócratas.
Dime con quién andas…
En el prólogo del libro El cuarto piso, de Earl Smith, el entonces senador por Carolina del Norte, Jesse Helms, expresó la amistad que lo unía al último embajador de Estados Unidos ante la dictadura de Batista. Según Helms y Smith, la revolución cubana triunfó no como respuesta a la falta de libertades en la Isla después del 10 de marzo de 1952, y al cierre de toda salida moderada de la crisis por la derecha batistiana. Para Helms y Smith, la caída del tirano fue provocada por periodistas como Herbert Mattews y "burócratas sin cara", diplomáticos norteamericanos y oficiales de la CIA, preocupados por el daño que apoyar a Batista producía a la reputación de EE UU. El prólogo de Helms —el libro completo se podría decir— revela que Smith no sólo fue un pésimo embajador, sino que tuvo siempre malas amistades.
Helms fue representante total de la derecha más reaccionaria de Estados Unidos. Empezó su vida política apoyando al candidato demócrata segregacionista Willis Smith contra la política de Harry Truman y Eleanor Roosevelt, quienes incluyeron la lucha por los derechos civiles de los negros en la plataforma demócrata de 1948. En los años cincuenta, Helms cambió la casaca demócrata por la republicana y se opuso al apoyo de John Kennedy y Lyndon Johnson a la lucha del reverendo Martin Luther King y la decisión de la Corte Suprema en Brown versus Buró de Educación de Topeka, que eliminaba la doctrina de "separados pero iguales", bastión institucional de la discriminación racial.
Helms se opuso a toda legislación que eliminara obstáculos a la inscripción de nuevos votantes, o eliminara las prácticas de intimidación y exclusión contra la población afronorteamericana; e integró la minoría senatorial que rechazó declarar el día de la muerte del reverendo Luther King como de recordación nacional. Incluso, en 1990, cuando ya Helms recibía sustanciales aportes monetarios de la derecha cubana, el senador de Carolina del Norte movilizó sentimientos racistas, utilizando un anuncio contrario al programa de acción afirmativa, en el que aparecía un blanco rechazado de una oferta de trabajo, pues un negro había sido aceptado. ¿Qué dijo la derecha cubana sobre esto? Nada.
¿Qué hizo Helms en política exterior? El Senador alcanzó notoriedad como el mayor defensor del apartheid sudafricano. Este "demócrata" singular, convencido del poder de las sanciones para cambiar Cuba, dijo repetidamente que los cambios en África del Sur debían promoverse a través del diálogo y el compromiso. "Estados Unidos no tiene mejor amigo que la república sudafricana", dijo el adalid de la "free Cuba" en el Senado. No la de Nelson Mandela, sino la que lo tenía en la cárcel.
En América Latina, el senador apoyó todo esfuerzo por subvertir los gobiernos de izquierda, incluso los elegidos democráticamente, como el de Allende. Se opuso a la política de derechos humanos del presidente Carter, que denunciaba a anticomunistas como Pinochet y Somoza, así como a los acuerdos entre Carter y el general Omar Torrijos para la devolución del canal a Panamá. En Nicaragua, después de la derrota sandinista en 1990, Helms promovió leyes que condicionaron los créditos al gobierno de Violeta Chamorro a que se devolviera las propiedades o compensara hasta el último somocista. Esas leyes contribuyeron a paralizar la nación centroamericana entre los extremismos y corruptelas de Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.
Al final de su vida, Helms unió esfuerzos a Bono para aliviar la pobreza extrema y el sida en África. El cantante de U2 dijo estar "sorprendentemente" complacido. Con ánimo de reconciliación, reconocemos el papel positivo de esos esfuerzos.
Su legado
Muchos estamos de acuerdo con el tardío apoyo del senador Helms a la lucha contra la pobreza o su claro rechazo al comunismo como ideología totalitaria. Ninguna de las dos cosas lo hace un luchador por la democracia. Un auténtico demócrata defiende incondicionalmente los derechos humanos y libertades refrendados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y los convenios de derechos civiles y políticos, económicos, culturales y sociales en todos los lugares y circunstancias.
Helms fue el campeón por excelencia de "la lucha" por la "free Cuba" de la derecha cubana. Su ley de 1996 escoge selectivamente las injusticias históricas a resolver. Como es lógico para un racista, la esclavitud de los negros cubanos hasta 1886, las masacres de 1912, la privación de oportunidades que sufrieron millones en la república no tiene que ser reparada. La defensa de la escuela y el hospital público, baluarte de la equidad e igualdad de raza y género no es para Helms parte de la lucha democrática.
Para alguien que no sabe lo que fue la dictadura de Batista, el tema prioritario de la democracia cubana es devolver las propiedades nacionalizadas. En su ley, no hay que diferenciar entre el dueño de un garaje o bodega indebidamente nacionalizado, de los que asaltaron el presupuesto público o la compañía que evadió pagar impuestos o que compró políticos que pasaron legislaciones favorables a sus intereses.
Lo agradable es que la labor destructiva de Helms no perdura. Helms va a la tumba, irónicamente, cuando Estados Unidos ha elegido a un afronorteamericano que derrotó a una mujer en la contienda por la candidatura presidencial del partido donde él iniciara su carrera política. Mandela, la antítesis de Jesse Helms, que logró no sólo la democracia, sino también la reconciliación, es el político más reverenciado del mundo. El presidente William Clinton expresó disculpas por el daño causado a Guatemala debido al apoyo de EE UU a los dictadores en ese país, y el general Colin Powell dijo que Estados Unidos no estaba orgulloso de su papel en la desestabilización del gobierno democrático de Salvador Allende.
Con aliados como Helms, la causa de los derechos humanos en Cuba no necesita enemigos. En todo el mundo, la ley Helms ha sido condenada como intervencionista, no sólo contra Cuba, sino contra las soberanías europeas, canadiense y latinoamericanas. En Estados Unidos, al norte de los condados de Broward y Dade, la ley Helms-Burton es símbolo de la intolerancia y la locura con la que se asocia, muchas veces injustamente, al Miami cubano, y que son ajenas a la civilidad y el respeto por la diversidad típicas de la democracia norteamericana. La alianza de la derecha cubana con Helms contribuyó a esa imagen.
Por el bien de Cuba y Estados Unidos, es tiempo de terminar la era de Helms y eliminar el bochorno de ley plattista que bloquea cualquier solución honorable e independiente entre cubanos. El día que lo logremos, depositemos una flor en la tumba del fallecido senador. Jesse Helms —no lo olvidamos— respaldó la cruzada de Bono contra la extrema pobreza en África.
© cubaencuentro

94 Comentarios
39 por Miamero reciente (Usuario no autenticado) 11/07/2008 0:20
Este articulo es excelente. Como cubano que vine recientemente me jode como se cuestiona a la gente en Miami, que si fuiste camilito, que si tu mama era del CDR, y para todo hay que explicar. ?Cuando la derecha de aqui va a explicar su alianza con un racista, casi facista? Es bueno que Lopez-Levy escriba esto porque o nos estamos tranquilos y decimos que el que este libro de pecado tire la primera piedra como Jesus o si se van a discutir los errores de haber apoyado a personas malas vamos a discutirlas todas. Los que nacieron aqui o los que vinieron antes no tienen ningun derecho a cuestionar a nadie. Estaban en democracia y aun asi apoyaron a gente muy mala y anticubana.
38 por TAN DELICUENTE COMO JESSE JAMES (Usuario no autenticado) 11/07/2008 0:20
Lo unico bueno del Sr Helms era que tenia un gato,lo demas era todo deplorable:racista,descriminador,conservador fascista,que mas decir de este individuo?Por suerte se fue de este mundo y donde esta no puede hacer dano a nadie!!!!!
37 por JUANMA DE LA HABANA (Usuario no autenticado) 11/07/2008 0:20
El escritor de este artículo comete el error de crispar con respecto a su opinión parcializada sobra la "derecha cubana y norteamericana". Este articulista parece no conocer que en todos los países democráticos existen partidos de derecha, que la derecha abarca muchos aspectos socioeconómicos de la sociedad y los individuos. No comparto la mayor parte de las posiciones que durante su vida política defendió y apoyó el Sr Helms, sobre todo su actitud relacionada con los derechos civiles,pero ante todo ese señor apoyó siempre el trabajo y la propiedad como base de la creación de la riqueza, la democracia representativa en la que vivió toda su vida, y si fué reelegido tantas veces en su escaño fué porque en Carol. del Norte mucha gente compartía sus puntos de vista, pues siempre fueron elecciones democráticas. Claro que la votación democrática como tal es muy subjetiva en cuanto a sus efectos en la sociedad, pero la sociedad y la nación norteamericana ya están bastante maduras y el Sr. Helms al final de su vida se adaptó en algo a esas nuevas circunstancias. Yo nunca estuve de acuerdo con la ley Helms-Burton, y en eso coincido con el articulista, pero le recuerdo que los únicos responsables por la situación desastrosa que Cuba atraviesa en todos los aspectos: económico, político y social son la cúpula gobernante que lleva casi 5 décadas desgobernando el país y convirtiéndolo en la dictadura más cruel y totalitaria de la historia del hemisferio occidental. Ellos y los cubanos que no hemos sido capaces de encontrar consensos y caminos para comenzar a luchar con las ideas de forma efectiva contra esta tiranía. De ese desastre no tiene ninguna culpa ni el Sr Helms ni ningún otro senador de los E.U., señor Lopez Levy. Gracias
36 por Mario Faz (Usuario no autenticado) 11/07/2008 0:20
Senor Articulista: estuve revisando sus articulos pasados en Cuba Encuentro y me doy cuenta que Ud. esta obsesionado por la derecha de Miami. Esta derecha o "ultraderecha" como le gusta denominarla es la unica que apoya a disidentes en Cuba, es la unica que recibe en esta ciudad a cualquier cubano aun si hasta el dia anterior fue funcionario del gobierno cubano o miembro del partido comunista. Esta derecha no busca recuperar nada en Cuba pues nadie quiere apoderarse de miserias y pobreza. Esta derecha envia cientos de millones de dolares y medicinas para ayudar a sus familiares.
No sea hipocrita, siga en Denver en su siniestra posicion que yo seguire con mi diestra aqui en Miami.
No creo que haya dialogo con izquierdistas si son como los castristas y los de su clase. Losprincipios que defiendo desde la derecha son incompatibles con su izquierdismo complice.
35 por sartini (Usuario no autenticado) 11/07/2008 0:20
Helms es un político de otra época, sin duda reaccionario. Ya él estaba retirado, así que no hace falta pasar ninguna página. Esa página se encargó de pasarla la vida en USA. ¿O es que la candidatura de Obama se debe a la prédica procastrista de don Arturo?
Helms fue racista y eso es condenable. Pero noa perteneció al Ku Klux Klan, como el senador demócrata Robert Byrd, decano del Senado y aclamado por la izquierda del PD, muy apreciado por Ted Kennedy, btw.
Suena extraño que el emblemático icono del Partido Demócrata haya dicho lo siguiente en 1945 sobre la integración racial en las fuerzas armadas: "Nunca lucharé al lado de un negro..... "
"I shall never fight in the armed forces with a Negro by my side... Rather I should die a thousand times, and see Old Glory trampled in the dirt never to rise again, than to see this beloved land of ours become degraded by race mongrels, a throwback to the blackest specimen from the wilds."
Es difícil hallar un planteamiento tan repugnante en el CV de Helms --por quien tampoco siento simpatías especiales, excepto su preocupación por el destino de Cuba.
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