domingo 23 de noviembre de 2008 0:33
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Es hora de pasar página

Tras la muerte del ex senador norteamericano Jesse Helms, coautor de una de las leyes más polémicas en las relaciones Cuba-EE UU.

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El ex senador Jesse Helms (izq.) en una imagen de 1996

El ex senador Jesse Helms (izq.) en una imagen de 1996. (AP)

La muerte de Jesse Helms este 4 de julio merece cobertura por dos razones. Primero, porque todavía la piedra angular de la política estadounidense hacia Cuba es resultado de la pluma y letra del fallecido senador. Segundo, porque muchos de los actores que promueven el embargo contra Cuba fueron sus aliados entrañables. En política como en la vida personal, no confiamos nuestros asuntos o propiedades a aquellos que comulgan con personas cuyos valores rechazamos. Una cosa es respetar la libertad de la derecha a expresar su opinión, otra es creerles que son demócratas.

Dime con quién andas…

En el prólogo del libro El cuarto piso, de Earl Smith, el entonces senador por Carolina del Norte, Jesse Helms, expresó la amistad que lo unía al último embajador de Estados Unidos ante la dictadura de Batista. Según Helms y Smith, la revolución cubana triunfó no como respuesta a la falta de libertades en la Isla después del 10 de marzo de 1952, y al cierre de toda salida moderada de la crisis por la derecha batistiana. Para Helms y Smith, la caída del tirano fue provocada por periodistas como Herbert Mattews y "burócratas sin cara", diplomáticos norteamericanos y oficiales de la CIA, preocupados por el daño que apoyar a Batista producía a la reputación de EE UU. El prólogo de Helms —el libro completo se podría decir— revela que Smith no sólo fue un pésimo embajador, sino que tuvo siempre malas amistades.

Helms fue representante total de la derecha más reaccionaria de Estados Unidos. Empezó su vida política apoyando al candidato demócrata segregacionista Willis Smith contra la política de Harry Truman y Eleanor Roosevelt, quienes incluyeron la lucha por los derechos civiles de los negros en la plataforma demócrata de 1948. En los años cincuenta, Helms cambió la casaca demócrata por la republicana y se opuso al apoyo de John Kennedy y Lyndon Johnson a la lucha del reverendo Martin Luther King y la decisión de la Corte Suprema en Brown versus Buró de Educación de Topeka, que eliminaba la doctrina de "separados pero iguales", bastión institucional de la discriminación racial.

Helms se opuso a toda legislación que eliminara obstáculos a la inscripción de nuevos votantes, o eliminara las prácticas de intimidación y exclusión contra la población afronorteamericana; e integró la minoría senatorial que rechazó declarar el día de la muerte del reverendo Luther King como de recordación nacional. Incluso, en 1990, cuando ya Helms recibía sustanciales aportes monetarios de la derecha cubana, el senador de Carolina del Norte movilizó sentimientos racistas, utilizando un anuncio contrario al programa de acción afirmativa, en el que aparecía un blanco rechazado de una oferta de trabajo, pues un negro había sido aceptado. ¿Qué dijo la derecha cubana sobre esto? Nada.

¿Qué hizo Helms en política exterior? El Senador alcanzó notoriedad como el mayor defensor del apartheid sudafricano. Este "demócrata" singular, convencido del poder de las sanciones para cambiar Cuba, dijo repetidamente que los cambios en África del Sur debían promoverse a través del diálogo y el compromiso. "Estados Unidos no tiene mejor amigo que la república sudafricana", dijo el adalid de la "free Cuba" en el Senado. No la de Nelson Mandela, sino la que lo tenía en la cárcel.

En América Latina, el senador apoyó todo esfuerzo por subvertir los gobiernos de izquierda, incluso los elegidos democráticamente, como el de Allende. Se opuso a la política de derechos humanos del presidente Carter, que denunciaba a anticomunistas como Pinochet y Somoza, así como a los acuerdos entre Carter y el general Omar Torrijos para la devolución del canal a Panamá. En Nicaragua, después de la derrota sandinista en 1990, Helms promovió leyes que condicionaron los créditos al gobierno de Violeta Chamorro a que se devolviera las propiedades o compensara hasta el último somocista. Esas leyes contribuyeron a paralizar la nación centroamericana entre los extremismos y corruptelas de Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.

Al final de su vida, Helms unió esfuerzos a Bono para aliviar la pobreza extrema y el sida en África. El cantante de U2 dijo estar "sorprendentemente" complacido. Con ánimo de reconciliación, reconocemos el papel positivo de esos esfuerzos.

Su legado

Muchos estamos de acuerdo con el tardío apoyo del senador Helms a la lucha contra la pobreza o su claro rechazo al comunismo como ideología totalitaria. Ninguna de las dos cosas lo hace un luchador por la democracia. Un auténtico demócrata defiende incondicionalmente los derechos humanos y libertades refrendados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y los convenios de derechos civiles y políticos, económicos, culturales y sociales en todos los lugares y circunstancias.

Helms fue el campeón por excelencia de "la lucha" por la "free Cuba" de la derecha cubana. Su ley de 1996 escoge selectivamente las injusticias históricas a resolver. Como es lógico para un racista, la esclavitud de los negros cubanos hasta 1886, las masacres de 1912, la privación de oportunidades que sufrieron millones en la república no tiene que ser reparada. La defensa de la escuela y el hospital público, baluarte de la equidad e igualdad de raza y género no es para Helms parte de la lucha democrática.

Para alguien que no sabe lo que fue la dictadura de Batista, el tema prioritario de la democracia cubana es devolver las propiedades nacionalizadas. En su ley, no hay que diferenciar entre el dueño de un garaje o bodega indebidamente nacionalizado, de los que asaltaron el presupuesto público o la compañía que evadió pagar impuestos o que compró políticos que pasaron legislaciones favorables a sus intereses.

Lo agradable es que la labor destructiva de Helms no perdura. Helms va a la tumba, irónicamente, cuando Estados Unidos ha elegido a un afronorteamericano que derrotó a una mujer en la contienda por la candidatura presidencial del partido donde él iniciara su carrera política. Mandela, la antítesis de Jesse Helms, que logró no sólo la democracia, sino también la reconciliación, es el político más reverenciado del mundo. El presidente William Clinton expresó disculpas por el daño causado a Guatemala debido al apoyo de EE UU a los dictadores en ese país, y el general Colin Powell dijo que Estados Unidos no estaba orgulloso de su papel en la desestabilización del gobierno democrático de Salvador Allende.

Con aliados como Helms, la causa de los derechos humanos en Cuba no necesita enemigos. En todo el mundo, la ley Helms ha sido condenada como intervencionista, no sólo contra Cuba, sino contra las soberanías europeas, canadiense y latinoamericanas. En Estados Unidos, al norte de los condados de Broward y Dade, la ley Helms-Burton es símbolo de la intolerancia y la locura con la que se asocia, muchas veces injustamente, al Miami cubano, y que son ajenas a la civilidad y el respeto por la diversidad típicas de la democracia norteamericana. La alianza de la derecha cubana con Helms contribuyó a esa imagen.

Por el bien de Cuba y Estados Unidos, es tiempo de terminar la era de Helms y eliminar el bochorno de ley plattista que bloquea cualquier solución honorable e independiente entre cubanos. El día que lo logremos, depositemos una flor en la tumba del fallecido senador. Jesse Helms —no lo olvidamos— respaldó la cruzada de Bono contra la extrema pobreza en África.

94 Comentarios


29 por jose menendez (Usuario no autenticado) 10/07/2008 20:20

sin dudas que lo que ud. dice del señor helms, es lamentable y no es el amigo mas recomendable para "la derecha cubana" (¿por que me parece que dice ud. "derecha cubana" como algo malo? en todos los paises democraticos hay derecha)pero los ejemplos que ud, cita como hombres notables y defensores de los derechos humanos me deja perplejo, el mas despreciable el del señor mandela, cuantas veces a dicho ese señor que fidel castro es un ejemplo de humildad y dedicacion a la causa de los pobres, que en cuba se respetan los derechos humanos etc etc etc. las carceles donde estaba ese señor eran hoteles de cinco estrellas comparadas a donde esta ahora mismo el señor elias bicet entre otros, muchos reportajes vi en cuba del señor mandela preso leyendo libros y entrevistado por la prensa internacional, de los presos cubanos ¿alguien ha visto alguno? ¿ha denunciado el señor mandela a su amigo mugabe por la matanza de blancos de hace años y por la de negros opositores recientes? del señor carter que decir, lo mejor que ha hecho en su vida es sembrar cacahuetes y sobre cambiar la politica hacia cuba de los e.u. mucho cuidado con eso si es para instaurar un comunismo a la china sin libertades de ningun tipo que es lo que quieren muchos en europa y en e.u. para evitar entre otras cosas un exodo masivo y mercados sumisos, para eso señor, no hace falta muchos cambios.

28 por Ignacio de Loyola (Usuario no autenticado) 10/07/2008 17:40

Yan, si hay algo que irrita en los últimos tiempos es esa extraña generación de pacifistas cubanos (Hare Krishna, Hare Hare) que a tomado la moda de predicar en contra de cualquier "tipo de violencia contra nuestra Patria", como si el Comandante en Jefe no hubiera violentando sistemáticamente la realidad cubana durante casi 50 años, sin contar los que faltan.

Si atendemos a la doctrina de estos pacifistas, tendremos que espera a que la Divina Providencia algún día se acuerde de los cubanos y tome cartas en el asunto. Para entonces usted estará posiblemente pescando salmones con los ancianitos de su asilo allá en la Columbia Británica. En fin...

Y por favor, comparar a los talibanes con "organizaciones extremistas del sur de la Florida" no sólo es improcedente, sino es una injusticia histórica.

Saludos desde la Compañia

27 por Nombre y Apellido (Usuario no autenticado) 10/07/2008 17:20

"Cubano Bueno", "Carlos Marti" y "Pascual Angulo": muchas gracias por tener la presencia necesaria para exponer con inteligencia y gracia la verdadera carita de los progres de este mundo, los Yan y López Levy de la vida que andan por ahí hablando izquierdas sin pudor ni respeto de niños y damas.
(Un minuto de silencio por el atroz crimen de Numancia perpetrado por los protoimperialistas de Roma)

26 por Quebeco Perez (Usuario no autenticado) 10/07/2008 17:20

Tury buen articulo, sin duda tirando a zurdo.
Pero por que tanta descalificación y comparación con otros monstruos desgraciados de la política. Helms fue un retrogrado, derechista, racista y sinvergüenza que aprovechándose de los dineritos de los emigrados cubanos le dio mas de lo mismo que querían una camarilla de vive bien en la mayoría de los casos. Eso no justifica en nada a la Revolución, las atrocidades de su economía y las políticas castristas. No metan la peste y el mal olor en la misma botella. Cuba ya sea en Miami y La Habana carece de una verdadera clase política que quiera echar para alante el país de forma inteligente a todo riesgo y costo. La mayoría somos unos gritones de consignas y que todo lo deciden por algunas o muchos experiencias personales. Hay poca visión y practica democrática, eso se ve hoy mismo a diario. Todo el mundo quiere que los americanos nos resuelvan el problema y ahí es donde aparecen los Helems solícitamente. Al menos Helms sabia lo que queria, lo hacia convencido y utilizando las herramientas parlamentarias establecidas.

25 por Montero (Usuario no autenticado) 10/07/2008 17:00

Bueno, El senador Helms con todos sus problemas fue elegido democraticamente, parace que lo hacia maravilloso en su lugar de origen.Si hay algun problema es de los que lo eligieron, y al parecer los que los eligieron estaban mas que contento con el.


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