domingo 23 de noviembre de 2008 0:16
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Es hora de pasar página

Tras la muerte del ex senador norteamericano Jesse Helms, coautor de una de las leyes más polémicas en las relaciones Cuba-EE UU.

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El ex senador Jesse Helms (izq.) en una imagen de 1996

El ex senador Jesse Helms (izq.) en una imagen de 1996. (AP)

La muerte de Jesse Helms este 4 de julio merece cobertura por dos razones. Primero, porque todavía la piedra angular de la política estadounidense hacia Cuba es resultado de la pluma y letra del fallecido senador. Segundo, porque muchos de los actores que promueven el embargo contra Cuba fueron sus aliados entrañables. En política como en la vida personal, no confiamos nuestros asuntos o propiedades a aquellos que comulgan con personas cuyos valores rechazamos. Una cosa es respetar la libertad de la derecha a expresar su opinión, otra es creerles que son demócratas.

Dime con quién andas…

En el prólogo del libro El cuarto piso, de Earl Smith, el entonces senador por Carolina del Norte, Jesse Helms, expresó la amistad que lo unía al último embajador de Estados Unidos ante la dictadura de Batista. Según Helms y Smith, la revolución cubana triunfó no como respuesta a la falta de libertades en la Isla después del 10 de marzo de 1952, y al cierre de toda salida moderada de la crisis por la derecha batistiana. Para Helms y Smith, la caída del tirano fue provocada por periodistas como Herbert Mattews y "burócratas sin cara", diplomáticos norteamericanos y oficiales de la CIA, preocupados por el daño que apoyar a Batista producía a la reputación de EE UU. El prólogo de Helms —el libro completo se podría decir— revela que Smith no sólo fue un pésimo embajador, sino que tuvo siempre malas amistades.

Helms fue representante total de la derecha más reaccionaria de Estados Unidos. Empezó su vida política apoyando al candidato demócrata segregacionista Willis Smith contra la política de Harry Truman y Eleanor Roosevelt, quienes incluyeron la lucha por los derechos civiles de los negros en la plataforma demócrata de 1948. En los años cincuenta, Helms cambió la casaca demócrata por la republicana y se opuso al apoyo de John Kennedy y Lyndon Johnson a la lucha del reverendo Martin Luther King y la decisión de la Corte Suprema en Brown versus Buró de Educación de Topeka, que eliminaba la doctrina de "separados pero iguales", bastión institucional de la discriminación racial.

Helms se opuso a toda legislación que eliminara obstáculos a la inscripción de nuevos votantes, o eliminara las prácticas de intimidación y exclusión contra la población afronorteamericana; e integró la minoría senatorial que rechazó declarar el día de la muerte del reverendo Luther King como de recordación nacional. Incluso, en 1990, cuando ya Helms recibía sustanciales aportes monetarios de la derecha cubana, el senador de Carolina del Norte movilizó sentimientos racistas, utilizando un anuncio contrario al programa de acción afirmativa, en el que aparecía un blanco rechazado de una oferta de trabajo, pues un negro había sido aceptado. ¿Qué dijo la derecha cubana sobre esto? Nada.

¿Qué hizo Helms en política exterior? El Senador alcanzó notoriedad como el mayor defensor del apartheid sudafricano. Este "demócrata" singular, convencido del poder de las sanciones para cambiar Cuba, dijo repetidamente que los cambios en África del Sur debían promoverse a través del diálogo y el compromiso. "Estados Unidos no tiene mejor amigo que la república sudafricana", dijo el adalid de la "free Cuba" en el Senado. No la de Nelson Mandela, sino la que lo tenía en la cárcel.

En América Latina, el senador apoyó todo esfuerzo por subvertir los gobiernos de izquierda, incluso los elegidos democráticamente, como el de Allende. Se opuso a la política de derechos humanos del presidente Carter, que denunciaba a anticomunistas como Pinochet y Somoza, así como a los acuerdos entre Carter y el general Omar Torrijos para la devolución del canal a Panamá. En Nicaragua, después de la derrota sandinista en 1990, Helms promovió leyes que condicionaron los créditos al gobierno de Violeta Chamorro a que se devolviera las propiedades o compensara hasta el último somocista. Esas leyes contribuyeron a paralizar la nación centroamericana entre los extremismos y corruptelas de Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.

Al final de su vida, Helms unió esfuerzos a Bono para aliviar la pobreza extrema y el sida en África. El cantante de U2 dijo estar "sorprendentemente" complacido. Con ánimo de reconciliación, reconocemos el papel positivo de esos esfuerzos.

Su legado

Muchos estamos de acuerdo con el tardío apoyo del senador Helms a la lucha contra la pobreza o su claro rechazo al comunismo como ideología totalitaria. Ninguna de las dos cosas lo hace un luchador por la democracia. Un auténtico demócrata defiende incondicionalmente los derechos humanos y libertades refrendados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y los convenios de derechos civiles y políticos, económicos, culturales y sociales en todos los lugares y circunstancias.

Helms fue el campeón por excelencia de "la lucha" por la "free Cuba" de la derecha cubana. Su ley de 1996 escoge selectivamente las injusticias históricas a resolver. Como es lógico para un racista, la esclavitud de los negros cubanos hasta 1886, las masacres de 1912, la privación de oportunidades que sufrieron millones en la república no tiene que ser reparada. La defensa de la escuela y el hospital público, baluarte de la equidad e igualdad de raza y género no es para Helms parte de la lucha democrática.

Para alguien que no sabe lo que fue la dictadura de Batista, el tema prioritario de la democracia cubana es devolver las propiedades nacionalizadas. En su ley, no hay que diferenciar entre el dueño de un garaje o bodega indebidamente nacionalizado, de los que asaltaron el presupuesto público o la compañía que evadió pagar impuestos o que compró políticos que pasaron legislaciones favorables a sus intereses.

Lo agradable es que la labor destructiva de Helms no perdura. Helms va a la tumba, irónicamente, cuando Estados Unidos ha elegido a un afronorteamericano que derrotó a una mujer en la contienda por la candidatura presidencial del partido donde él iniciara su carrera política. Mandela, la antítesis de Jesse Helms, que logró no sólo la democracia, sino también la reconciliación, es el político más reverenciado del mundo. El presidente William Clinton expresó disculpas por el daño causado a Guatemala debido al apoyo de EE UU a los dictadores en ese país, y el general Colin Powell dijo que Estados Unidos no estaba orgulloso de su papel en la desestabilización del gobierno democrático de Salvador Allende.

Con aliados como Helms, la causa de los derechos humanos en Cuba no necesita enemigos. En todo el mundo, la ley Helms ha sido condenada como intervencionista, no sólo contra Cuba, sino contra las soberanías europeas, canadiense y latinoamericanas. En Estados Unidos, al norte de los condados de Broward y Dade, la ley Helms-Burton es símbolo de la intolerancia y la locura con la que se asocia, muchas veces injustamente, al Miami cubano, y que son ajenas a la civilidad y el respeto por la diversidad típicas de la democracia norteamericana. La alianza de la derecha cubana con Helms contribuyó a esa imagen.

Por el bien de Cuba y Estados Unidos, es tiempo de terminar la era de Helms y eliminar el bochorno de ley plattista que bloquea cualquier solución honorable e independiente entre cubanos. El día que lo logremos, depositemos una flor en la tumba del fallecido senador. Jesse Helms —no lo olvidamos— respaldó la cruzada de Bono contra la extrema pobreza en África.

94 Comentarios


9 por UCI el informatico (Usuario no autenticado) 10/07/2008 13:20

De nuevo lo mismo, y no me canso de decirlo, LOS PROBLEMAS DE CUBA NO TIENEN NADA QUE VER CON EL "EMBARGO" DE PAPEL.

Creo que hay que centrarse en Cuba, el embargo del gobierno de cuba contra los cubanos, los americanos hacen las leyes que quieren hacer, el problema es cuba con sus "leyes" macarronicas y sus constituciona falsa que el mismo gobierno viola una y otra vez. A mi no me importa si Helms esta vivo o muerto, solo me importa que el diablo cubano, o sea, fidel castro y su hermano mueran de una vez, ellos son la traba, lo demas es cuento chino.

Realmente no entendi el arti_culito este, el autor dice:
"Por el bien de Cuba y Estados Unidos, es tiempo de terminar la era de Helms y eliminar el bochorno de ley plattista que bloquea cualquier solución honorable e independiente entre cubanos."
De nuevo culpando a EUA de los problemas de Cuba?, no nos chupamos el dedo, ya es hora de parar la subestimacion. Este ultimo parrafo es un ejemplo de la estupidez izquierdista.

8 por pipo la compota (Usuario no autenticado) 10/07/2008 13:20

El Yan canadá no sabe lo que significa ser de derecha y se ha creído todo el tamal que le meten los medios progres.

Te refieres de esa manera a la derecha que no ha gobernado y seguramente ni conoces y sin embargo, no dices nada de quien en realidad jode a kuba.

7 por Yan (Canadá) (Usuario no autenticado) 10/07/2008 12:20

De vez en cuando, uno se sorprende con artículos tan objetivos, y lo más sorpredente es que sean publicados en medios, que como este, tienen un marcado tinte derechista.
Enhorabuena ha desaparecido Helms de la política estadounidense. Se está acercando un punto de reflexión, y sobre todo, de inflexión, en las relaciones cubano-estadounidenses, que objetivamente mejorarán las condiciones del cubano de "a pie".
La noticia lamentable, para la ultra derecha de Miami, es que no Cuba no tendrá una Revolución " a la derecha". El pueblo cubano desea una transición, sin odios, con respeto y con prosperidad.
La buena noticia, sin embargo, es que el exilio y los emigrantes cubanos, dispersados por toda la geografía mundial, no representan una línea dura y calcomida de odios.
A ratos, se escuchan "inteletualoides" llamando al odio, y proclamando luchas bien lejanas a cualquier sentimiento humano.
Cuba no necesita dos extremos que intenten estrechar la cuerda egoístamente, cada vez más y más.

Medios con tanta influencia como este deberían llamarse a reformular sus posiciones editoriales, y entender que la querra fría y la política de confrontación dieron un solo resultado: radicalizar mucho más el régimen cubano y causarle más sufrimiento al cubano de la Isla.

Con todo el respeto a los "luchadores anticastristas" de las bombas y los ataques; la guerra ha concluido con su derrota, y ha llegado el momento de un cambio de táctica.

6 por Edito (Usuario no autenticado) 10/07/2008 12:20


Muy buen artículo...objetivo y esclarecedor. Hay detalles históricos que no conocía de este señor Helms, aunque ahora veo la coherencia de su comportamiento.Y ,no! , no soy pro-castrista yo tampoco. Soy una persona con sentido de la sensatez y lo cortés no quita lo valiente.Helms, fue representante y defensor de las ideas más reaccionarias e inhumanitarias de la historia. Qué Dios lo perdone , si puede, aunque es más merecedor de estar pagando en el infierno por el daño irreparable que hizo en vida. A pesar de sus esfuerzos por lavar su imagen ayudando a Africa en la lucha contra el SIDA, pasará a la historia como un ser detestable.

5 por DESDE ALEMANIA (Usuario no autenticado) 10/07/2008 12:20

Por que tratamos de descalificar a otras personas, que tienen otro punto de vista que el de nosotros?. Esa intolerancia que tenemos los cubanos nos ha llevado siempre al fracaso. Basta observar como nos va. Cuando aprendamos a aceptar criterios diferentes y sentarnos en una mesa y buscar soluciones en conjunto sin extremismos, será el primer paso hacia el bienestar y el progreso de cuba.


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