Opinión
¿Glasnost en Cuba?
La exhortación a opinar: Un signo de la liturgia castrista y la prueba de la ausencia de canales para debatir los problemas del país.
'Nada de ceder'
La confiscación de los bienes de los ciudadanos de carne y hueso en aras de un hipotético bienestar común no ha servido más que para enriquecer a la casta dominante que hoy ejerce el poder y usufructúa la riqueza nacional. En ese punto, la contumacia de la dirigencia está formulada en términos inequívocos: nada de ceder a las tentaciones del liberalismo y devolver a cada cubano el derecho a crear empresas y a disfrutar libremente del fruto de su esfuerzo.
TEMA: Un 'debate' por decreto
El Estado —o sea, el reducido grupo de altos funcionarios que administra al partido único— seguirá siendo el dueño de los medios de producción y de los servicios, de la prensa escrita, la radio y la televisión, y seguirá decidiendo qué puede almorzar cada uno y cómo ha de viajar de un sitio a otro, y cuáles libros tendrán que leer sus hijos en la escuela.
Tampoco parece probable que nadie vaya a sostener, por ejemplo, que el antiyanquismo es una coartada anacrónica y que convendría revisar la política de confrontación permanente con Estados Unidos, que ha sido la razón de ser del castrismo y la fuente principal de las simpatías o de la complicidad internacional con el gobierno de La Habana. Y eso, a pesar de que buena parte de los recursos y alimentos de que disponen los cubanos provienen hoy de los bancos de la Florida y las granjas de Nebraska.
Un planteamiento de esa índole obligaría a reexaminar la leyenda del pequeño David nacionalrevolucionario amenazado desde el siglo XIX por el Goliat imperialista anglosajón, que no escatima esfuerzos para apoderarse de la Isla o, al menos, para convertirla en un barrio de Miami (según declaró textualmente Pérez Roque en 2006).
Ese análisis llevaría quizá a reconsiderar la función de Estados Unidos en la historia de Cuba, desde la política de neutralidad del presidente Ulysses S. Grant en 1869 hasta el impasse actual, pasando por la guerra de 1898, las ocupaciones militares, la Mediación de 1933, el papel de sus inversionistas en la economía insular, la influencia cultural, etcétera.
Y por supuesto, no cabe esperar debate alguno sobre los "logros" del socialismo cubano. No habrá quien impugne el precio exorbitante que el país ha tenido que pagar por unos resultados a veces ilusorios (la calidad de la medicina), a veces disparatados (las escuelas en el campo) y a veces suntuarios (las medallas olímpicas).
Diez contra noventa
El voluntarismo y la mala gestión que han presidido la política económica del castrismo determinaron una asignación arbitraria de los limitados recursos disponibles.
Si la población hubiera podido expresarse e influir en esas decisiones —como suele hacerse cotidianamente en los sistemas democráticos, mediante la prensa, los sindicatos, los partidos políticos y las asociaciones representativas de la sociedad civil—, tal vez habría preferido que el gobierno gastara menos en formar médicos y deportistas estelares e invirtiese más en el sector de la vivienda, el transporte o la energía. Sobre todo cuando los diplomados de la Universidad terminan ejerciendo de meseros y chóferes de taxi para acoger a los turistas, y los atletas huyen de la Isla en cuanto se les presenta la ocasión.
Desde que el gobierno actual llegó al poder, su estrategia político-económica fue muy simple: mejorar las condiciones de vida del diez por ciento más pobre de la población, aun a expensas de aplastar al noventa por ciento restante. La minoría beneficiaria aportaría la tropa de choque indispensable para conservar el poder sine die. Porque en la sociedad actual el armamento moderno y los medios de difusión masiva permiten mantener el control de un país —sobre todo si se trata de una Isla— con un mínimo de adhesiones. La situación actual es la consecuencia —quizá irónica y un tanto imprevista, pero evidente— de esa opción estratégica.
El reclamo de la dirigencia de escuchar la voz de las masas hasta ayer afónicas no será el equivalente cubano de la convocatoria de los Estados Generales en el Versalles de Luis XVI, ni del desencadenamiento de la Glasnost en la antigua Unión Soviética.
El comunismo dinástico cubano conoce los límites de la opinión, la fragilidad del Estado —pese a su apariencia monolítica— y la debilidad de la sociedad vivibunda sobre la que impera. Y sabe además que, a diferencia de lo que ocurre en los regímenes democráticos, el sistema no necesita del consenso nacional para mantenerse en el poder. Basta con que la minoría dominante siga contando con el petróleo que le envía Hugo Chávez, los dólares que mandan los exiliados y las propinas que dejan los turistas, y que pueda repartir las migajas entre el diez por ciento de la población que le sirve de guardia pretoriana.
© cubaencuentro
14 Comentarios
9 por Cubano cristiano (Usuario no autenticado) 16/10/2007 17:50
Cuba=Pais ya ni siquiera bananero del tercer mundo.
Cuba es un pais insignificante cuyos gobernantes se creen la ultima carta de la baraja. A esos gobernantes no le importa el projimo, por eso Cuba esta como esta.
Cuando la gente se preocupe de verdad por la especie humana(como hipocritamente dice fidel=cero) entonces cuba sera un pais donde se pueda vivir. Cuando esos gobernantes pongan los intereses del pais y el pueblo por encima de los de ellos solo entonces cuba saldra del pantano. Castigo divino para aprender humildad y a no ser hipocritas y demagogos. mandan hospitales y comida a otros paises cuando falta en cuba. DIOS ve todo eso y castiga, como le paso a faraon por testaduro. Gobernantes dejen libres a los cubanos y dios tendra piedad de todos, sino lo hacen cosas peores pasaran.
8 por Bob no te calientes (Usuario no autenticado) 16/10/2007 17:40
BOB, ese tipo de comentarios es el que le gusta al gobierno cubano, Ya alguien dijo que cattro tiene la importancia que le des. Tu crees que ese pellejo se merece ser tenido en cuenta?. Tu crees que ese pellejo se merece tener alguna influencia en la vida de alguien?
Ni siquiera sus "reflexiones" merecen ser publicadas.
No amigo Bob, no te frustres y si tienes nostalgia de algun rincon de cuba debes aguantarla y disfrutar tu libertad si es que vives fuera de cuba.
Yo por lo pronto disfruto mi libertad y no tengo ningun problema, gracias precisamente a que fidel no tiene ninguna influencia en mi vida.
7 por Yo lo dudo (Usuario no autenticado) 16/10/2007 16:20
A mi Castro me importa menos que un comino, el tiene la importancia que le demos y yo le doy cero importancia.
Vivo lejos de Cuba hace 6 años y de Cuba ni siquiera se habla, lo cual es muy bueno.
Castro=Cero. simple aritmetica
6 por Bob Lopez (Usuario no autenticado) 16/10/2007 10:00
Otra de las tácticas dilatorias del régimen..ganando tiempo a ver si aparece un milagro..petroleo..o que resucite la URSS.. Yo creo que Castro es eterno, y eterno significa para mi lo que dure mi vida, sino él, al menos su hermano y la camarilla que les sigue, a los que nos molesta vamos a tener que aguantarlo por siempre y entiéndase por siempre, lo que va a durar nuestras vidas..o alguien lo duda??
5 por DCA - un cubano mas.. (Usuario no autenticado) 15/10/2007 23:10
Yo no creo que nada valla a cambiar.
Los gobernantes de Cuba viven y dependen de la revolucion y del pueblo. Es como vivir enfermo y dependiendo de una maquina de respiracion aritificial. Emplean todas sus energias para mover el dinamo que alimenta la maquina y viven de su oxigeno.
Nada va a cambiar a no ser un poco mas de las mismas curitas para la infestada y profunda herida. Ellos temen que si su revolucion terminara man~ana podrian pasar el resto de sus dias pagando por sus sorderas y ambiciones.
Por esa razon necesitan mas tiempo y mas tiempo y mas tiempo, aflojan y aprietan la tuerca, como han hecho en los momentos mas dificiles, hasta que por fin el tiempo no de chance para recapitular.
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