Opinión
Iglesia y jerarquía
Ciertas declaraciones pueden molestar a los católicos, pero es injusto generalizar las críticas contra la única institución preocupada por los cubanos.
La historia suele ser vista en clave de poder. Se cuentan las grandes batallas, las hazañas de los mártires, las revoluciones y lo que han dicho los más encumbrados intelectuales y audaces estrategas. La vida vista y contada en función de lo que a nuestros ojos es grande, dejando poco espacio para recordar lo que vive la gente de a pie, casi siempre alejada de los medios de comunicación y de los quehaceres de "analistas" y "tertulianos" que hoy pululan.
Sólo en esta lógica o forma de interpretar la realidad encuentran asidero los duros comentarios que sobre la Iglesia Católica cubana se vierten constantemente, principalmente desde el exilio.
No pretendo desviar la atención o minimizar la responsabilidad de quien, ejerciendo su derecho a expresarse libremente —vedado para la mayoría de los cubanos—, ha dicho cosas que, como mínimo, han provocado desconcierto. De hecho, queda por aclarar si las personas seremos juzgadas ante Dios por nuestras intenciones o nuestros actos. Dicho de otra manera, me pregunto si sólo bastará con justificar que nuestro deseo fue altruista para poder ser digno de la admiración de otros.
Injusto reduccionismo
La actuación de determinadas personalidades eclesiásticas ciertamente puede causar disgustos entre los fieles, e incluso, en supuestos graves —no frecuentes en Cuba—, podrían lacerar la imagen de la Iglesia. Sin embargo, no es comprensible que la labor de una institución integrada por miles de personas, marcada por una rica diversidad y con un historial de servicio tan sólido en nuestra patria, sea juzgada teniendo en cuenta solamente los hechos y actitudes de sus más "conocidos" miembros, que, como personas, pueden tener aciertos y desaciertos.
Ello constituye un injusto reduccionismo que lesiona la única institución presente en todos los pueblos de la Isla y con una preocupación real por los ciudadanos. Independientemente de las motivaciones de los críticos, dicha simplificación seguramente alegra a quien en realidad es la causa de nuestros males, entre ellos, del daño antropológico, porque conoce perfectamente el actuar e influjo positivos de la Iglesia entre nuestros compatriotas, opuesta de facto a las causas de nuestra aciaga situación.
Si tenemos que destacar la labor de alguien al servicio de los ciudadanos cubanos, es la de la Iglesia. En las duras y en las maduras ha estado cercana a la gente más pobre. Con un incalculable esfuerzo ha mantenido abiertos cientos de comedores para ancianos y decenas de farmacias.
Las oficinas de Cáritas han procurado que cada persona que pase por ellas no se vaya nunca con las manos vacías, a pesar de las dificultades que el gobierno ha puesto permanentemente para adquirir —comprados e incluso procedentes de donaciones— los alimentos que se reparten.
Un lugar meritorio tiene la pastoral de la salud, que lleva un mensaje de aliento espiritual a tantos enfermos, principalmente los ancianos. Pero no sólo en este campo la Iglesia lo entrega todo en Cuba, también preocupándose por la formación y la promoción humana. Tengamos presente, por ejemplo, los proyectos de educación en valores de las monjitas en diversos barrios de la ciudad de Pinar del Río y los cursos en las comunidades de base.
Hablar más
Si pasamos a otras sensibles realidades, ¿acaso no hay sacerdotes que van a las cárceles a visitar a prisioneros políticos y que en sus comunidades rezan por ellos y para que en Cuba haya respeto a las libertades?
Lo que sucede es que de estas cosas se habla muy poco. Hay que sentarse con la gente común para enterarse de la labor de los sacerdotes, religiosas y laicos cubanos. No dudo que, en honor a esa entrega sacrificada, los propios opositores cubanos de dentro profesan un claro respeto a la Iglesia, incluyendo su jerarquía.
Es interesante escuchar también las opiniones tan positivas y el alto nivel de agradecimiento hacia la Iglesia por parte de responsables de muchas organizaciones europeas, entre ellas las que ayudan a la disidencia o a diferentes proyectos sociales. Conmueve el respeto con que visitantes amigos se refieren a los sacerdotes que atienden las obras asistenciales en los barrios marginales de La Habana y a la pulcritud con que manejan los recursos destinados para dichos servicios, lo que no está de moda hoy en diversos lugares.
Por otro lado, aunque la Iglesia, por razones obvias, no es partidaria de pregonar todo lo que hace, sí tiene que ampliar sus canales de comunicación, principalmente con la diáspora, y en especial con los medios de comunicación que tratan temas nacionales. Además, es conveniente que no sean siempre las mismas caras, entre otras razones, porque ello no se corresponde con la realidad de una Iglesia activa y en constante renovación.
Asimismo, esa estrategia de comunicación debería tener como uno de sus principales puntos dejar a un lado la imagen distorsionada que algunas autoridades tienen sobre determinados medios de comunicación que, lejos de ser laicistas y siendo firmes en su pluralismo informativo, sienten gran respeto por la Iglesia, lo cual se evidencia en el trato que se da a las noticias relacionadas con ella.
Mucho podemos decir sobre lo que hace la Iglesia, y los cubanos agradecidos lo reconocen. El reto de todos, fieles y jerarcas, consiste en defender las cosas positivas que se hacen y no entrar en la dinámica de la "alta política", de la cual muy pocas veces se sale bien parado; máxime teniendo enfrente a personas y estructuras cuya dinámica no tiene ni una pizca de sintonía con lo que la Iglesia defiende. Y que, además, no vacilarán en exigirle, si es necesario, que, como Saturno, termine devorando a algunos de sus hijos.
Todos podemos hacerle mucho bien a la Iglesia, pero también mucho daño. Mirando sólo los errores de la jerarquía, o de sus más connotados miembros, e identificándolos con la obra de la Iglesia en Cuba, que, aunque humana y seguramente errada en alguna ocasión, podemos considerar como magna, es muy sencillo pecar de ingenuo o radical. Esto no es aconsejable.
En primer lugar, porque haciéndole daño a la Iglesia, se lo hacemos a la sociedad y a los conciudadanos. En segundo, porque muy pocos de los que hoy actúan como talibanes de la palabra, podrían lanzar la primera piedra.
© cubaencuentro

27 Comentarios
22 por Eduardo Alvarez (Usuario no autenticado) 03/07/2008 10:00
Gracias a Dios que la Iglesia no es la jerarquia porque de ser asi estariamos perdidos.
Por suerte hay algunos sacerdotes y religiosas que estan cercanos a su pueblo, aunque lamentablemente la Jerarquia no los deja expresarse y cuando lo hacen los sacan de Cuba a estudiar hasta corte y costura por tal de que no hablen.
Entonces la Iglesia no es la Jerarquia, pero esta dirigida por la Jerarquia cobarde e insensible que es capaz de coquetear con la dictadura en el Palacio de la Revolucin y la Nunciaura Apostolica y abandonar a su pueblo que vive en los barrios.
Esta Jerarquia es muy cobarde y la historia y el Juez de la historia la juzgaran por haber escandalizado a estos pequennos.
21 por GUAJIRO DEL JIGUE Y EL MARANON (Usuario no autenticado) 02/07/2008 23:40
LO QUE DEBEN CUMPLIR Y NO ES NADA EXTEMPORANEO, ES FIDELIDAD AL EVANGELIO. JESUS NO TUVO PANOS TIBIOS CON NADIE Y FUE COHERENTE HASTA LAS ULTIMAS CONSECUENCIAS, DE AHI SU ASESINATO PORQUE MOLESTABA A LOS PODEROSOS Y A LA JERARQUIA RELIGIOSA. y, ESA FIDELIDAD CONLLEVA A LA ACTITUD PROFETICA, LA QUE SOLOTIENE COMPROMISO CON LA VERDAD. HAY SACERDOTES, RELIOGIOSOS Y RELIGIOSAS QUE SON FIELES AL EVANGELIO, PERO NO ES LA MAYORIA.
LOS CUBANOS QUEREMOS UNA IGLESIA CATOLICA FIEL AL EVANGELIO HASTA LAS ULTIMAS CONSECUENCIAS.
20 por El Criollito (Usuario no autenticado) 02/07/2008 23:40
La llamada Iglesia Catolica en Cuba como Institucion esta comprometida con el Regimen por casi 50 años desde que cerraron la mayoria de las Iglesias y escuelas catolicas. Empesemos por que el que la representa el Cardenal Ortega en su juventud fue enviado a la UMAP que fueron campos de concentracion para homosexuales y delincuentes como decia el Gobierno de los Tiranos Castro, entonces que podemos pedirle a esa gente que despues de haber ido a la UMAP les han dado un puesto al frente de la Iglesia, pues no les queda mas remedio que obedecer la jerarquia de los tiranos y zapatras por que si no lo hacen estaran fuera del poder de la iglesia o fuera de Cuba, recuerden que cuando Fidel tomo el poder envio miles de curas y monjas en un Ferry para la Florida. Donde ha estado la Iglesia Cubana en los momentos que se violan los Derechos Humanos?, cuando han salido a defender a los disidentes por solo pensar diferente?. En la Iglesia en Cuba solo hay bandidos viviendo bien y al lado del regimen totalitario por casi medio siglo.
19 por MANSO (Usuario no autenticado) 02/07/2008 23:40
CON LA IGLESIA CATOLICA DE CUBA Y LA POLITICA EXTERIOR DEL VATICANO NO SALDREMOS NUNCA DE NUESTRAS DESGRACIAS.
Siempre se puede contar con el heroismo individual de verdaderos santos que viven en Cuba dando servicio de acompanamiento y paliativos materiales y sociales en la medida que las organizaciones de otras conferencias episcopales o sea la generosidad de donantes catolicos de paises como Alemania, Holanda y FRancia.
En los anos 60 hubo ejemplos de pastores catolicos y laicos que se enfrentaron al apoderamiento totalitario de todos los instrumentos de dominio. Hubo una mayoria de jovenes catolicos que dieron su vida y otros su libertad luchando contra la tirania en desarrollo.
Pero, ya entonces Roma cambiaba. La revolucion europea del 68 tuvo sus grandes lideres dentro de las iglesias. Un italianito cura llamado Cesar fue designado en la Nunciatura de La Habana como asistente, pero en ausencia del Nuncio el tomo todo el poder.
Zaschy, de triste memoria, cambio el rumbo de la jerarquia cubana. Cambio tanto que en el 1968 logro que la Conf. Episcopal condenara el bloqueo americano publicamente. Todavia salian los catolicos cubanos del UMAP y se encontraron una Pastoral influyendo para detener el "exodo" o el hecho de que por la discriminacion contra los catolicos expulsados de las Universidades decidieran irse al extranjero.
Fue un "embarque" total. Se estuvo predicando y se predica todavia, para que los catolicos se queden en Cuba. ?Para que? para dar "testimonio de aguante" Pero lo que no dicen es porque Roma se ha convertido a la Izquierda. El proyecto economico del Vaticano es el Socialismo.
... "Pero humanista, sin campos de concentracion, ni fusilamientos ni carceles"...
Entonces es cuando los marxistas le responden y ?y como se hace eso? porque la gente no se queda cuando se deja de producir y el fracaso es monumental...
La Institucion Iglesia, que no son muchos de los heroicos catolicos que han dado todo por su "mal entendida" patria chica, tiene uno de sus tantos errores de juicio y de concepto en el campo politico a los que nos tiene acostumbrados a lo largo de su tan larga historia. Me viene a la mente la coronacion de Napoleon como Rey de Roma.
Por eso no visitan a los presos, o le hacen Odas al asmatico asesino,Bertone no habla con los disidentes, algunos catolicos reconocidos como Paya, pero si se vuelve un paladin en contra del "bloqueo americano"
A Iglesia Institucional actual le pasara lo mismo que a la que se encontro con la fundacion de la Republica de Cuba en 1902. Saldran todos lo Jerarcas con humillacion historica y deberan poner a los curas y religiosos que han batido el cobre con las miserias de la gente a dirigir. Pasaran verguenza propia, no ajena.
18 por jose menendez (Usuario no autenticado) 02/07/2008 23:20
no soy creyente de ninguna religion pero mi cultura es catolica, comparto la idea del escritor de que lo verdaderamente importante es la labor de esos sacerdotes que hacen tanto por los pobres en cuba y en otras partes del mundo, pero que daño hacen los ortega y los cespedes a la labor de esos heroes silenciosos, aun asi debemos agradecer el trabajo de lso primeros y darle todo nuestro apoyo, traidores y miserables lo hay en todas partes, no miremos solo a la iglesia, quien este libre de pecado "que tire la primera piedra"
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