domingo 23 de noviembre de 2008 0:17
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Lo que dejó 2007

Incertidumbre y esperanza

Habla la disidencia (II): Los cubanos están siendo tratados como pasajeros de un avión secuestrado, pero el cambio es posible.

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Oswaldo Payá Sardiñas, tras entregar en la Asamblea Nacional dos proyectos de ley sobre amnistía y libertad de movimiento

Oswaldo Payá Sardiñas, tras entregar en la Asamblea Nacional dos proyectos de ley sobre amnistía y libertad de movimiento. (AP)

Durante años, muchos cubanos han deseado una vida diferente: el fin del orden totalitario o, simplemente, cambios. Dentro y fuera de Cuba, periodistas, intelectuales, políticos y personas de otras profesiones, especulan sobre si es una mayoría de los cubanos la que realmente quiere cambios. Así tratan de justificar sus propias "posiciones" o intereses vinculados al poder establecido. La discusión sería interminable.

Pero ahora, en este último año y medio, especialmente en este 2007 que ya pasa, hay algo nuevo: todos los cubanos, de todas las posiciones políticas y experiencias, creen que el fin de este régimen es posible y va a ocurrir.

Estas ideas, por lógicas que parezcan a los que no han vivido dentro de la cultura del miedo, eran sueños para muchos, y para otros existía una barrera que les impedía formarse una imagen sobre esta posibilidad.

Por lo tanto, algo nuevo es que los cubanos saben que "esto se acaba". La palabra "esto" tiene una connotación muy abarcadora que los cubanos decodifican muy bien y que, por tanto, no es el objeto de este artículo.

Volvemos a la polémica de si los cubanos quieren o no cambios y nuestra respuesta es: pregúntenselo. Pero no en una asamblea en la que se otorgue la "gracia" de poder hablar críticamente —como una ocasión única—, mientras continúa la represión, la intolerancia, las detenciones, y continúan en prisión muchos cubanos sólo por defender los derechos humanos, entre estos, el derecho a expresarse libremente.

En varios países de Latinoamérica se ha dirigido esta pregunta al pueblo a través de referendos. Esto es lo que pide el Proyecto Varela. Es la vía para que los ciudadanos puedan trazar el camino y decidir por voluntad soberana sobre la nueva etapa en la vida de la nación. Sin embargo, los cubanos no pueden mirar hacia su futuro y verlo claramente. Existe una muralla de desinformación y negación de la visión del futuro que ha tendido el propio régimen, mientras especula y juega al futurismo sin luz.

Sondas hirientes

Se destapan personajes oficiales y oficiosos del mundo intelectual que hablan como "críticos autorizados", mientras descalifican a los demás. Los cubanos están siendo tratados como pasajeros de un avión secuestrado, donde la tripulación simula un viaje normal; pero los pasajeros ni siquiera pueden preguntar: ¿adónde vamos? Y si preguntan, les dicen cualquier cosa menos una respuesta.

Pero esa nave es Cuba, nuestra casa, nuestro hogar, nuestra historia, la de cada persona y cada familia, es nuestra vida, la de todos los cubanos. Se trata al pueblo como si lo único importante en esa nave fuera la tripulación y como si todos estuvieran en ese viaje para celebrar la tripulación y aplaudir cada experimento de un itinerario que parece que no existe. El asunto es que ellos tienen que comandar y dirigir la nave. Eso ha sido y es apropiarse de la vida de la gente.

Es importante que los cubanos tomemos todos conciencia de nuestra dignidad y derechos, de nuestro valor como seres humanos y del de nuestros hijos. El ser humano no se puede reducir ni explicar solamente en categorías políticas, pero el poder político sí puede reducir al ser humano cuando trata de anular o dominar toda la persona, todas sus dimensiones. Esta ha sido la historia de los cubanos, resistiendo y luchando —consciente o inconscientemente—, durante las últimas décadas, por "ser humanos".

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32 Comentarios


2 por Francisco Belmonte (Usuario no autenticado) 20/12/2007 14:00

Es admirable la posicion de Paya, su discurso conciliador es tambien practico y realista. Lo agradezco. Sin embargo, siempre he sido un gran pesimista. No creo que el regimen cubano facilite ese cambio del que habla Paya. Fidel Castro y quines le rodean haran lo que dijo hace unos dias: ser consecuentes hasta el final. Esa frase parece que nadie la ha interpretado (o no ha querido hacerlo) en su justa medida. Para mi esta diciendo que piensa enfrentar el "cambio" hasta "el final", ese final que siempre ha soñado Castro y que no es otro que el enfrentamiento entre cubanos. Quiere irse dejando tras si una grieta de odio y sangre que sea muy dificil de cerrar. Creo, lamento decirlo, que lo va a lograr.

¿Que ha cambiado en Cuba durante estos meses? El gobierno ha maniobrado para seguir engañando a la gente. ¿Alguien sinceramente cree que el regimen necesita hacer "encuestas y reuniones" para saber lo que piensa el pueblo? ¿Alguien cree honestamente que Raul Castro es un reformista y que los Lage y compañia permitiran hacer "referendos" para arriesgarse a que la gente diga NO como el Venezuela?

No parece que el regimen tenga entre sus planes contribuir a su final. Yo diria que estan ganando tiempo. Quizas en enero se aparezcan con alguna medida cosmetica para presentar todo como un nuevo comienzo. Nada mas. Y en mi opinion la gente, "el pueblo" se lo tragara en silencio, porque el miedo (justificado) es mucho mas fuerte que los deseos de libertad y cambio de los que habla Paya. Estoy de acuerdo con que "los cambios debe hacerlos el pueblo", pero no creo que ese pueblo este en condiciones de forzar o hacer ningun cambio. La paralisis es total.

1 por Gabriel (Usuario no autenticado) 20/12/2007 13:00

Quisiera mostrar mi gran admiración por Oswaldo Payá.

El régimen comunista quiere mostrar una imagen de la disidencia como un grupo de personas exaltadas e intolerantes que quieren vengarse de afrentas pasadas. Oswaldo con su forma de actuar está desmontando día a día esa imagen distorsionada que quieren proyectar los castristas.

Me parece una idea magnífica aprovechar los propios mecanismos de participación del régimen —aunque sean imperfectos y limitadísimos— para promover el cambio. Para ello hay que tener mucho más valor que para no participar.

Creo que sería una buena idea que los disidentes se postulasen como candidatos para las asambleas municipales de poder popular. La simple presentación de candidatos —aunque no fuesen elegidos— sería un gesto valiosísimo de presencia política que nadie podría ignorar.

Un abrazo.

Gabriel


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