domingo 23 de noviembre de 2008 0:22
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La estrategia de Castro II

¿Contra quién van dirigidas las cartas de los lectores del periódico 'Granma'?

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Estudiantes en un acto en La Habana

Estudiantes en un acto en La Habana, con la imagen de Fidel Castro… de fondo. (AP)

Si alguna vez Granma abrió efímeramente espacio a un puñado de "revolucionarios" que parecían fuera del poder, de esos que sufren a ras de suelo, lo que sucede hoy con la sección "Cartas a la Dirección", tenida por crítica, merece detenimiento.

Aunque aquí la libertad de opinar enfrenta muchas vallas, sin duda que el contexto actual hace de "Cartas a la Dirección" un espacio singular.

El contexto se podría explicar más o menos así. Fidel Castro va quedando cada vez más al margen de las decisiones nacionales de verdadera sustancia. Mientras esta declinación aumenta, no hay que perder de vista que el actual gobernante busca a toda costa mantener cierta dinámica y crear expectativas de las que cuelgue al menos un jirón de esperanza —por mínimo que sea— en el mejoramiento nacional.

Sin el carisma ni la influencia de Castro I, Raúl continuará ofreciendo, con calculada frecuencia, como ha hecho hasta ahora, desde operaciones para transexuales hasta teléfonos celulares. Más que las medidas mismas, es en esta frecuencia calculada donde late el corazón de su estrategia.

El objetivo es ganar tiempo, incluso a costa de socavar la imagen del hermano y la de su inmovilismo. Y es aquí precisamente donde Castro II vislumbra su mayor saldo de legitimidad popular. No estamos ante un caso aislado, sino ante la actitud casi obligada de cualquiera que sustituye a otro mandatario, con independencia de su latitud geográfica o ideológica.

La continuidad luego del cambio de presidente es un invento, una creación de la imaginación de los políticos. Raúl no puede legitimarse de otra manera que negando a su hermano.

A fin de cuentas, el viejo comandante está cerca de la muerte física y política, y la lógica traición sería, de cualquier modo, una traición post mórtem.

No aludo aquí a cambios políticos, sino a un cambio en actos, en airear, sin peligros que amenacen al poder, desde luego, la vocación estatuaria que señoreó al castrismo.

Las alabanzas de Raúl a Castro I, por otra parte, constituyen una tradición a la que el mismo Raúl pertenece, y esta lo ayuda a aparecer como un político consecuente. Así, también se legitima ante la izquierda internacional y ante aquellos "fidelistas" que todavía agradecen la mano que los alzó y mantuvo en los círculos de poder. Su propósito, pues, es afianzar entre la gente la noción de que la situación mejorará y que seguirán nuevas medidas, aunque la envergadura de las mismas poco importe. Es un doble juego el que lleva a cabo Raúl Castro.

En la práctica, desea ir plantando la idea de que se distancia —con muchos límites y según los anhelos más apremiantes— de la petrificación que consumió la obra del hermano. Cada decisión vinculada con la vida de los ciudadanos se ve —y es— un índice contra el comandante. ¿Por qué no se hizo antes?, es la pregunta multitudinaria. Y Raúl Castro lo sabe.

En su discurso, al mismo tiempo, recibe los réditos del ditirambo familiar. Por eso confunde a numerosos analistas e intelectuales en general.

Un resorte en la estrategia

"Cartas a la Dirección" se inserta con derecho propio en semejante entramado. Por eso probablemente no sea efímera, lo cual marcaría otra diferencia entre el ex y el actual gobernante. Se sabe que las críticas allí expuestas van dirigidas, abrumadoramente, contra las décadas de gestión de Castro I.

No resulta difícil para el lector atisbar más allá de la estrecha rendija que permite la sección. Basta haber vivido el proceso, tener un poco de memoria y enlazar algunos juicios allí vertidos con la realidad de cada día.

Uno de los temas más recientes que abordó "Cartas a la Dirección" fue la política de ascensos de dirigentes llevada a cabo por el régimen, lo que se ha dado en llamar "política de cuadros". El autor sigue la línea trazada, con sutileza extrema, por Raúl. El remitente señala que, "durante muchos años", la política de cuadros "ha sido un frente bastante débil", que compara con un "juego de ajedrez", y añade que es "como cambiar la ficha de lugar".

La frase "muchos años" es una crítica al proceso previo a Raúl, y el símil con el ajedrez dice bastante hasta para un entendedor menos que mediano. Y sigue: "Considero que para que un compañero dirija a un nivel determinado no debe ser exactamente del Partido como en algunas ocasiones se plantea, para mí debe ser un buen trabajador, esos de vanguardia…".

El error no acaba en una selección tan ideologizada como que haya que ser del Partido, sino que se les pone a dirigir "algo que nunca imaginaron porque nunca pertenecieron a ese medio, conocen muy poco de métodos y estilos de dirección". Como falta la eficacia —dice el remitente—, "hay que sacarlos…".

Lo anterior no significa que dejen de dirigir, sino que, sencillamente, "jamás vuelven a sus puestos de procedencia, nunca van a ocupar una plaza de su perfil", y "se busca la manera de que sigan dirigiendo".

No abundaremos aquí en las adulaciones, elogios a la revolución ni el cuidado del remitente en aclarar que él sólo alude al mal trabajo, "por lo menos en la base…". Tal vez no sea un albur que cite a Carlos Lage y no a Fidel Castro. Cualquier cubano está enterado, sin embargo, que en el Consejo de Estado, que cuenta con 31 miembros, 16 encabezan sectores alejados de su formación universitaria (uno es técnico medio).

Lo más leído

El autor de la carta indica incluso una larga carencia del régimen de Castro I: "Se debe pensar en cómo introducir en las universidades la Licenciatura en Administración de Empresas que en muchos países se estudia…".

Por supuesto que Raúl sabe que lo más leído de Granma es esta sección, y hacia ella se dirige el lector, porque cree que muchas veces allí se expresa un igual, uno de esos que soporta todas las vicisitudes del régimen. Quizá, nada casualmente, debajo de la crítica aparece el nombre del autor. Y nada más.

Para resaltar una "curiosidad", no nos hemos referido al remitente de esta crítica. Quien la envió se llama Rafael Barriel Sueque, el mismo nombre del jefe de Redacción de Radio Majaguabo, en San Luis, Santiago de Cuba.

"Cartas a la Dirección", en fin, sirve inobjetablemente a la estrategia de Castro II, es decir, separar su gestión de la imagen inmovilista que prevalece de su hermano. Mariela Castro ha resultado una colaboradora muy activa. Negar al líder que antecede es la labor de la política desde que esta nació.

15 Comentarios


10 por un cubano descontento (Usuario no autenticado) 15/06/2008 22:00

señores no hay que darle mas vuelta al asunto,el sistema economico en cuba no funciona , no funciono en la antigua union sovietica , en la rda ni en ningun pais del bloque socialista , con mucho mas recursos que nosotros y mas deceos de trabajar .todos estos inventos de levantar la economia con modelos importados no se donde , es aferracion al poder , sin responsavilidad ni escrupulos , que le importa a la cupula castrista , si tenemos que irnos montados en balsa o trapichar arriesgando tu tu futuro elos u los suyos no lo sufren

9 por Mr Gold Weights (Usuario no autenticado) 15/06/2008 12:00

Companeros, perdon, quise decir caballeros tengo una propuesta de verdadera renovacion.
..que les parece si Raul se hace un cambio de sexo y gobierna como "La Castrada" no seria una version mas tierna del gobierno castrense (militar) de Castro II?, no me digan que no seria un gran cambio cono!...
como me gustaria leer algo de Enrisco sobre ese tema..

8 por La ecuación (Usuario no autenticado) 13/06/2008 20:40

El paso del tiempo+nuevas generaciones=solución

Consejo:Desconéctese de la política,disfrute de la vida y sus placeres..no se "enrrosque"con estos temas,que además son aburridísimos...

7 por JUANMA DE LA HABANA (Usuario no autenticado) 12/06/2008 22:00

Para el tal mambiamericano; no sé en qué globo estás montado o en qué país vives; en todo caso el pobre que tú describes de Amér. Latina vive con cerca de 4 veces más ingresos que un médico cubano, cuyo salario no llega a 17 dólares al cambio al mes. Es un abuso a la inteligencia a los cubanos que entramos en estas páginas y creemos en el verdadero estado de derecho que digas algo tan desfachatado como "si habrá continuidad o no en la justicia o en los derechos humanos en Cuba"... parece que no estas al tanto de nada de lo que sucede en Cuba en los casi 50 años de "Revolución"...
En cuanto al artículo, felicito el análisis que el periodista hace de la táctica y estrategias de Castro II; él no tiene la autoridad ni el carisma para gobernar en base al voluntarismo ideológico y tendrá que mejorar un poco la situación económica; de todas maneras se resquebrajará poco a poco el tejido de mentiras y mitos, como ya viene ocurriendo. Gracias

6 por Marañon que aprieta (Usuario no autenticado) 12/06/2008 22:00

La mona aunque la vistan de seda mona se queda, ¿Ganar tiempo?, ¿Para que?:
-Para que acabe de morir Castro I , y ¿Acaso servirà mas muerto que vivo?
-Para que aumente la producción de papas y verduras ¿Acaso esto serìa la soluciòn del problema?
-A que avancen las relaciones econòmicas entre Cuba – Brasil y otros pretendientes para que entren màs recursos ¿Serà esta la soluciòn que esperan?, si antes con la URSS se tuvo muchos pero muchos mas recursos que que los que podrìa aportar Venezuela, Brasil y China juntos y los dilapidaron, de nada sirviò ese apoyo al pueblo de Cuba en su desarrollo.
-A que se materialicen las elecciones en los E.U.A, y Obama cumpla su tan sonada nueva politica hacia Cuba para que los del exilio salven con remesas la revoluciòn.

Los cambios en Cuba tienen que partir por devolverle al pueblo la libertad, y esta se sigue pisoteando cada dìa desde todo àngulo que se mire, politico, econòmico y con màs fèrreo control que nunca, engañar a las personas es el arte principal de estos sujetos que se han apropiado de un paìs y esclavizado a su pueblo en beneficio de unos pocos y y dar la impresión que algo està cambiando es un juego màs dentro de la gran estafa que ha sido para los cubanos la revoluciòn, el pueblo sigue el juego con la doble moral aprendida de sus excelentes profesores y seguirà tratando de sobrevivir el dia a dia robando ò haciendo lo que sea , total ladròn que roba a ladròn tiene cien años de perdòn.

Lo que tienen que hacer es màs sencillo que cuanta medida enredadora se les ocurra para engatusar al pueblo ¡Deben irse ahora ya a sus casas!, sino quieren que ocurra un tremendo “maleconazo” que acabe por hacer correr sangre innecesariamente.

A propòsito del que comentò sobre como està el mundo viviendo con dos dòlares al dia, le pregunto si le gusta como canta Dyango y lo quiere ir a ver cantar en Cuba por estos dias , las entradas estàn como a $120 CUC, ¿Cuánto tendrìa que trabajar un cubano para ir a verlo?


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