Opinión
La polémica, a debate
¿Son necesarios los debates dentro de la oposición aunque Cuba no sea un Estado democrático?
Para el futuro de Cuba hay algo importante: la discusión civilizada de los diferentes puntos de vista. Cuando se confrontan opiniones hay que estar preparados para admitir, desde luego, que quienes hacen el ejercicio de la opinión la utilicen como entiendan. Habrá quienes insulten posiciones y personas, quienes ataquen posiciones dejando a las personas tranquilas, quienes discutan nuestras opiniones empleando la lógica argumental y quienes hagan una combinación de todas estas proyecciones con los más disímiles propósitos: cuestión de gustos, formación y carácter.
Muchos se preguntan si tal cosa es necesaria y deseable dentro de la oposición cuando Cuba no es aún un Estado de derecho democrático, donde se supone que esto sí es normal. Mi respuesta, siempre aproximada, es como sigue: la discusión pública de las diferencias es connatural al hecho mismo de ser demócrata. Pero distingamos entre intentar posponer todo debate para el futuro, e irritarse cuando otros entienden que el debate tiene que ser en el presente y lo ponen en circulación.
En el primer caso, estamos frente a una visión táctica de la polémica, que parece decir que la discusión inter-nos favorece al adversario. En el segundo caso, se trata, creo, de una coartada táctica que enmascara nuestra incapacidad para admitir una opinión contraria a la nuestra, o dicha contra nosotros. Y estimo que muchos cubanos atravesamos por esta incapacidad.
A pesar de las diferencias, sin embargo, pienso que en los dos casos no nos estamos preparando para el ejercicio de las libertades. Me atendré a una sola de las razones posibles. La visión táctica pierde de vista que la democracia y el totalitarismo exigen comportamientos habituales distintos.
¿Parálisis o ejercicio?
Si no es necesario aprender a callarse en sociedades cerradas —la utilización dosificada de la escala de miedos es suficiente para que los ciudadanos guarden silencio bajo el totalitarismo—, sí lo es aprender a debatir, porque el ejercicio de la opinión en democracia requiere una preparación compuesta sobre la base de la tolerancia, el conocimiento, la discusión lógica, la capacidad para reírse de uno mismo, la inteligencia emocional y la distancia básica del recurso fundamental de los retóricos: el uso de todas las palabras posibles en momentos en los que sólo se demanda el empleo de las palabras específicas de la situación.
Esta enumeración de elementos, más fácil de relacionar que de practicar, marca la diferencia entre la petrificación del individuo, que consigue el totalitarismo mediante la diseminación del miedo razonable, y la expansión de los ciudadanos cuando no temen al castigo por el uso libre de las palabras.
Digamos que el totalitarismo requiere la parálisis donde la democracia exige el ejercicio. Sedentarismo de la lengua frente a jogging verbal. De modo que la visión táctica es contraproducente para la democracia.
La coartada táctica es de otro carácter: revela una incapacidad para admitir a los otros. Quienes nos irritamos cuando los otros hablan, tenemos una dificultad con los valores que defendemos, no con los adversarios de quienes nos defendemos. Si el enemigo del comunismo no es el anticomunismo sino la democracia, entonces esto se aplica al asunto de marras: el enemigo antropológico de las sociedades totalitarias es el individuo abierto a la discusión.
Para mi es fundamental captar que donde no hay discusión se acumulan los demonios y se retuercen las personas. Si la doble moral va a ser difícil de desarraigar, difícil será entonces habituarnos al debate y la discusión donde adolecemos de sus prácticas. ¿Cuándo aprender? ¿Mañana para mañana?
La democracia, que puede ser entendida también como la contingencia de muchas voces concurrentes, va a exigir de nosotros el uso, en situaciones límites —que es donde se mide nuestra auténtica capacidad para la defensa o exposición de las opiniones— de las técnicas culturalmente aprendidas. Y claro, el debate que hay que estimular ahora para mañana, lo prefiero bajo las antiguas reglas de la decencia.
* Publicado por Noticias Consenso, del Arco Progresista.
© cubaencuentro

41 Comentarios
21 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 11/02/2008 9:00
"Y ES INCREIBLE QUE HAYA CUBANOS QUE AUN CONFIEN EN ELLOS!"
Algo increible no cabe duda, que se continue a confiar en el tirano y sus secuaces.
Pero nada de nuevo bajo el sol sin embargo.
Mientras debatimos los herederos del tirano estan organizando la proxima caceria de brujas.
RESISTENCIA Y UNION, esto es lo que necesitamos.
VIVA CUBA PRONTO LIBRE !!
20 por Gonzalo Valdés-Busto de Iznaga (Usuario no autenticado) 11/02/2008 1:20
Estimado Desde Exilio:
Creo que para este debate abierto e inclusivo, no hace falta que comprobemos la identidad de nadie, ni su origen cubano. Lo único que hace falta es honestidad y claridad en la exposición de las ideas de todos aquellos que quieran participar, y no seré yo quien ponga coto a la libre participación inclusiva de todo aquel que quiera poner su granito de arena en este debate y que fervientemente desee, como nosotros mismos, la construcción de una Cuba democrática. Yo mismo he escrito en algunos foros de algunos países, como por ejemplo en un pequeño debate sobre la bicameralidad parlamentaria en el Perú, aquí va el link, http://www.perupolitico.com/?p=343 y, hasta hoy, ningún peruano me ha preguntado siquiera mi nacionalidad para participar en él. Creo que, al contrario, mis comentarios han sido bienvenidos.
Creo que debemos de evitar ceremonias y comenzar ya el debate, sin más.
Un saludo,
Gonzalo Valdés-Busto de Iznaga.
gvbdeiznaga@gmail.com
http://accioncubana.blogspot.com/
19 por Moro Azul de Concha (Usuario no autenticado) 10/02/2008 19:20
Cuesta Morúa pone sobre la mesa una convicción importante: un demócrata no empieza a ejercer como tal cuando llega la democracia sino que está obligado a hacerlo desde antes. Ese es también su handicap en la política cubana, pero asimismo su diferencia. Soy testigo de la honestidad de Cuesta Morúa desde hace más de veinte años y aplaudo su constancia democrática.
18 por Pedro Betancourt (Usuario no autenticado) 10/02/2008 19:20
Hay que vivir allí para conocer las monstruocidades que se acometen a diario,las carencias mas minimas para madres, ancianos e hijos con o sin padres,el lenguaje crítico,siempre será bienvenido,ya que es muy lindo y fácil desde un P.C,(ordenador),decir lo que allí es penalizado con la CARCEL,quizás no serán nuestros futuros lideres,pero,tienen pantalones para enfrentar al anti-sistema.
17 por Pedro Perez Arteaga (Usuario no autenticado) 10/02/2008 14:00
Creo que todo lo que orgenice un diálogo para que tenga resultados es bueno, pero recuerda que muchos, casi la mayoría de los que participamos aquí, lo hacemos con seudónimos y con la duda de que los puedan descubrir la policia secreta que rastrea estos sitios; los de la isla meterlos presos y los del extranjero prohibirles la entrada al país y convertirlos en "extranjeros eternos", esto es una realidad. Opino que lo importante son LAS IDEAS, aunque sería excelente un sitio web, pudiera ser un apéndice creado por Cubaencuentro.com, o como plantean aquí, que sea neutro, donde se recojan opiniones y sirvan de archivo futuro a tener en cuenta cuando en Cuba sea definitivamente libre internet. Si desde ahora mismo se comienza a buscar consenso en cuanto a algo tan importante como la Constitución, estaremos labrando el camino de la nueva Cuba.
Ahora, una opinión: Soy del criterio y estoy cada vez más convencido, de que el futuro de Cuba depende de todos, incluyendo preferentemente a los que están dentro de la isla y los que intervienen en el gobierno que hagan patente el final de la dictadura y su disposición al cambio. Esto no tiene nada que ver con los que puedan tener, una vez terminada la dictadura, cuentas pendientes con la justicia, las cuáles derimirán cuando esté restituido el Estado de Derecho con todas las garantías para un juicio justo e independiente al poder de facto del momento.
Saludos.
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