domingo 23 de noviembre de 2008 1:13
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La risa: un delito político

Fidel Castro convirtió el país de la rumba, del relajo, en un Estado marcial, ruso-alemán.

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El Mudo. (OMAR SANTANA)

El Mudo. (OMAR SANTANA)

Cuando yo era un niño, allá por 1958, mi hermana mayor encendía la radio y yo escuchaba:

"¡El tremendo Juez, de La Tremenda Corte, va a resolver un tremeeeeeeendo caso!".

Y todos los vecinos de mi solar empezaban a carcajearse.

"¡Luz María Nananina! ¡Aquí como todos los días!".

Y todos los vecinos del barrio empezaban a desternillarse.

"¡José Candelario Tres Patines! ¡A la rejaaaaaaa!".

Y todos los habitantes de La Habana, y también los de las provincias, empezaban a reír.

Eso fue así durante treinta años, desde que esa comedia radial empezara a salir al aire por la Cadena Azul en 1942. Pero en 1959 el trovador Carlos Puebla empezó a cantar una copla aciaga que decía así: "Y se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó a parar".

En efecto, a raíz del triunfo de la revolución, los mejores cómicos empezaron a abandonar la Isla. Cuba siempre fue —es, y seguirá siendo— el país del choteo, la trompetilla y el mambo. Esos tres rasgos telúricos son "contrarrevolucionarios", según los utopistas mesiánicos, quienes se sienten elegidos por la Diosa de la Historia para purificar las naciones.

Estos personajes se consideran tan iluminados, que han perdido el sentido del humor, si es que alguna vez lo tuvieron. Lo peor es que quieren imponerle su rigidez, su acrimonia, al resto de los mortales.

La creación del Hombre Nuevo, la construcción de la Nueva Sociedad Socialista —o Comunista—, son proyectos utópicos intrínsecamente reñidos con el sentido del humor, con el chiste, cuyos principales ingredientes son el desenfado, la sátira, la irreverencia, la libertad.

El sentido del humor se acabó

A partir de 1959, no sólo se fueron de Cuba muchos artistas cómicos, sino que sus programas (tanto los archivados como los que empezaron a producir fuera de la Isla) quedaron prohibidos hasta el día de hoy. Era el castigo del gobierno —que controla todos los medios de comunicación— por haberse atrevido a abandonar su país. Como si Cuba fuera el Paraíso, de donde fueron expulsados por un Dios barbado y colérico. La Isla se había convertido en el Edén del Proletariado, en cuya puerta un ángel apostado, blandiendo una espada flamígera, les impediría regresar, ni siquiera después de muertos, ni siquiera a través de las ondas hercianas.

No sólo se fue de Cuba Celia Cruz. También emigraron Tres Patines y el Tremendo Juez (Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar) a principios de 1962. También hicieron maletas los payasos Gabi, Fofó y Miliki, los cómicos Pepe Biondi, Mamacusa Alambrito, Garrido y Piñeiro (o Chicharito y Sopeira). Detrás se marchó Tito Hernández, y también Cachucha (la pareja cómica de Ramón), y también Guillermo Álvarez Guedes, quien ahora está en Miami, con su exitoso programa radial.

El sentido del humor se acabó en Cuba un día de 1959 en un estudio de la televisión. Germán Pinelli era un locutor chistoso y ocurrente que dirigía un programa de entrevistas. Invitó al Che Guevara. El guerrillero llegó de uniforme, muy serio, muy argentino. Pinelli empezó a hacer chistes y a menearse como si bailara chachachá. Era muy flaco, largo y nervioso como un güin: un esqueleto rumbero. "Les presento al Che", anunció a los televidentes. Pero el Che lo interrumpió espetándole delante de las cámaras: "Che soy para mis amigos, para usted soy el Comandante Ernesto Guevara".

Por lo visto comandantes y comediantes no congeniaban.

Con el Che se acabó el chachachá, y también la pachanga. En un discurso público criticó lo que denominó "Socialismo con Pachanga", y a partir de entonces nunca más se oyó ese ritmo en la Isla. El mambo, la rumba y la conga también perdieron progresivamente su antigua intensidad. Después vendría la Nueva Trova para el Hombre Nuevo: una interminable sarta de cantos plañideros entre tediosos y semipoéticos.

Hace ya siglos —en España, en Italia, en México— la Inquisición prohibió ritmos risueños y sensuales, de origen africano, como la zarabanda y el chuchubé. Nada nuevo bajo el sol. Todos los totalitarismos se parecen, aunque unos invoquen a Dios y otros a la Historia, aunque unos sean de derechas y otros de izquierdas. Todos se oponen a la alegría de vivir.

Y lo mismo pasó con el humor tradicional cubano. Si todo lo anterior a enero de 1959 era considerado por las nuevas autoridades algo aborrecible y poco edificante, algo chusma e inculto, había que borrarlo de la memoria del pueblo. O al menos intentarlo.

La gravedad trascendental que impregna el proyecto gubernamental (cambiar la vida, cambiar el mundo, cambiar la mentalidad de las personas) se reflejaba ahora en todos los ámbitos de la expresión espiritual: literatura, cine, pintura, música, teatro, caricatura… y hasta en el teatro de marionetas. Los títeres de un teatro habanero llegaron a ser quemados.

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23 Comentarios


13 por CARLOS OL.IVARES BARÒ (Usuario no autenticado) 18/08/2007 9:50

NO EXAGERAR: SI ALGO NO HEMOS PERDIDO LOS CUBANOS ES EL SENTIDO DEL HUMOR, AUN EN LOS PEORES MOMENTOS DE LA DICTADURA. ESCRIBE PEREIRA QUE LA REVOLUCIÒN PROHIBIÒ LA PACHANGA COMO GÈNERO MUSICAL: FALSO, PACHO ALONSO CANTABA EN LOS CARNAVALES Y EN LA TELEVISIÒN LA CÈLEBRE PIEZA DE EDUARDO DAVIDSÒN(CLAUDIO CUZA)"LA PACHANGA" QUE NUNCA FUE PROHIBIDA("señores què pachanga/vamos pa la pachanga..."). LOS SERIOS SON ELLOS EN SU PAPEL DE REPRESORES; EL PUEBLO SIGUE "ESCAPANDO" CON ESA VIRTUD DE LA RISA QUE LO REDIME FRENTE AL TOTALITARISMO. SERÌA INTERESANTE REALIZAR EL INVENTARIO DEL HABLA DEL CUBANO ACTUAL REPLETA DE EXPRESIONES IRREVERENTES CON UNA CARGA DE SARCASMOS CONTESTARIOS QUE HACEN HONOR AL HUMOR QUE NOS DEFINE. ACLARACION A MANUEL PEREIRA: RICHARD EGÜES NO CANTABA, TOCABA LA FLAUTA; EL CHACHACHÀ "SEÑOR JUEZ" ES UNA COMPOSICIÒN DE JORGE ZAMORA.

12 por Renee Morales (Usuario no autenticado) 18/08/2007 9:50

¿Sabrá el Sr. Manuel Pereira que en YouTube se encuentran muchos de los videos de La Tremenda Corte, Pototo y Filomeno y demás comedias de esa linda época?

11 por José Díaz. Desde Caibarien. (Usuario no autenticado) 18/08/2007 9:50

Pereira: Excelente comentario sobre la pérdida del humor en los medios de difusión oficial en Cuba.
Creo que algunos comentarios que tratan de "enmendar" su artículo apuntando que sí ha habido "cierto" humor durante estos más de cuarenta años, reflejan la falta de entendimiento del artículo en sí. Está claro en el artículo que el cubano de la calle no ha perdido el humor, sino que los humoristas (cubanos que viven de "hacer" humor) han estado censurados o autocensurados. Pereira: Lo felicito por el análisis y !Qué viva el humor cubano, coño, y que pronto vuelva a los medios!

10 por El Gato (Usuario no autenticado) 17/08/2007 21:50

El humor cubano no se ha perdido. Quiza se halla mediocrizado un poco a causa de la sensura. El humor que se difunde en los medios es super hipocrita. Pero el humor de la calle es genial y lo mas interesante es que todo se hace de forma sutil. Yo me moria de la risa una vez que me dio por preguntar en diferentes lugares cual era el apodo local de Fidel. Recuerdo que en Varadero la gente gritaba Me cago en el hermano de Ramón! cada vez que se iba la luz. Yo creo que el humor Cubano no es mas malo ni mejor a causa del sistema, siempre va a ser el mismo. Lo que esta muy mal es el humor en los medios de difusion, por el control y la censura del regimen.

9 por CAVECANEM (Usuario no autenticado) 17/08/2007 18:10

El Programa de Ramón, caballero! El Programa de Ramón en Radio Ciudad atacado por la censura oficial desde su icepción misma ("in session, mima" probablemente acotará Ramoncito Larrea). Recuerdo con deleite las tardes de vacilón contestatario y socarrón. "La perreraaaaa..."


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