domingo 23 de noviembre de 2008 0:11
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La risa: un delito político

Fidel Castro convirtió el país de la rumba, del relajo, en un Estado marcial, ruso-alemán.

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Jugar con la cadena, no con el mono

La falta de sentido del humor de los redentores se sintió sobre todo en el ámbito de la caricatura. Al principio de la revolución salían caricaturas de Fidel constantemente en los periódicos y revistas. Pero de la noche a la mañana dejaron de publicarse. No hizo falta un decreto, nadie tuvo que decir nada públicamente. Sin embargo, de repente, casi por arte de magia, todos sabían que eso estaba prohibido. La imagen del Jefe era tabú.

Toda caricatura —incluso la más halagüeña— implica una deformación del retratado, una exageración de sus rasgos faciales, lo cual a su vez entraña una parodia inevitablemente burlona. ¿Cómo iba a permitirse que algo tan serio y sagrado como el rostro del ícono viviente de la Revolución o el Dios de la Historia encarnado, fuera motivo de burla o moviera a risa? Eso hubiera sido un crimen de lesa majestad.

Los humoristas, los caricaturistas, los creadores de dibujos animados, los artistas todos, se vieron obligados a sortear la censura y la autocensura. Empezaron a tratar temas patrióticos e históricos, alejados de la realidad cotidiana, temas situados en otros siglos, o en otras latitudes: las guerras contra España, los vampiros de Transilvania en el Trópico y otros argumentos descafeinados. Todo ello para no buscarse problemas con las autoridades, siempre vigilantes. Todos los artistas, y los escritores también, hemos sufrido censura y autocensura en Cuba. Lo sé por experiencia propia.

Todo en el país se volvió egipcio —en el sentido funerario del término—, todo se volvió medieval. Los líderes máximos, como divinidades o faraones divinizados, intocables, incaricaturizables, nadie podía hacer bromas con ellos ni sobre ellos. Y a partir de ahí, todo se marcializó, se militarizó, se uniformizó, se volvió grisáceo y sin gracia…

En ese contexto, ¿qué cómico o humorista iba a poder sobrevivir? Por eso constantemente están pidiendo asilo político, o quedándose fuera de Cuba, artistas de la caricatura, humoristas, creadores en general.

El único humor que se puede hacer en Cuba es el politizado a favor del pensamiento oficial y en contra del eterno enemigo exterior: el imperialismo yanqui. Otros temas que no generan conflictos ideológicos (como el amor, o algunos episodios domésticos más bien aburridos) también están autorizados. Otro asunto que está permitido, de vez en cuando, es criticar a los burócratas, pero sin nombre y apellidos, sólo como entidad abstracta. Se puede criticar a los burócratas de los niveles medios, sin llegar nunca a los ministros ni a los generales. Se puede jugar con la cadena, pero no con el mono.

Los humoristas (al igual que intelectuales y escritores) pronto entendieron cuáles eran los límites de la censura. Enseguida aprendieron hasta dónde podían llegar con sus chistes o sus frases ingeniosas.

Los humoristas cubanos de mi generación llegaron a acuñar un neologismo para referirse a sus sinsabores temáticos. Decían: "esta caricatura es sinflictiva", para referirse a que no suscitaría conflictos políticos.

Hace años participé como redactor en una reunión surrealista en las oficinas de la revista El Caimán Barbudo. Fidel Castro cumplía años y la dirección quería homenajearlo con una foto en la portada. Pero… ¿cómo hacer eso sin llamarle "Caimán Barbudo" indirectamente al Jefe? ¿No se ofendería, no parecería una falta de respeto? La reunión duró días y días. Nadie se puso de acuerdo. No hubo homenaje en la portada.

Y así, pudiera contar mil anécdotas sobre el tema, para las cuales no tengo espacio en estas páginas.

El peor enemigo del humor es la solemnidad. Y en Cuba todo se volvió litúrgico ya en la primera mitad de la década del sesenta.

Más temprano que tarde la Isla perderá esa tiesura artificial, y entonces el genio humorístico nacional resurgirá, espontáneamente, en una explosión, como un géiser, para volver a campar por sus respetos.

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23 Comentarios


23 por Armando García de la Paz (Usuario no autenticado) 11/09/2007 9:20

Exagerado e inexacto lo que escribe Pereyra, ni Cuba ni nunguna nación es puro relajo y choteo. Todo tiene su espacio.Requiere balance como las clásicas máscaras de Thalia la tragedia y la comedia. La comedia no termina porque se vayan un grupo de actores contratados y privilegiados por la empresa CMQ.Aparecen otros para otro público. Es superficial decir que era solo el país de la Rumba.Refleja un criterio de un pueblo irresponsable y evasivo.Cada nación tiene sus cómicos como Mexico Tintan, Cantinflas, Resortes y no le quitan seriedad a los principios de Benito Juarez y los hermanos Flores Magon.La anecdota de Guevara y Pinelly fue negada con pruebas por el propio Pinelly...La música de la Nueva Trova no esta reñida con los ritmos bailables ni es del aburrimiento que minimisa su valor que el articulista señala. El cine cubano tiene obras maestras en la comedia como "La Muerte de un burocrata" de G. Alea por ejemplo.Y el cine de caricaturas y animación tiene buenos aciertos. La televisión ha hecho reir por medio de "San Nicolas del Peladero" y otros programas. La radio ha tenido en "Alegrias de sobremesa" escrito por Luberta, Carballido Rey, Marcos Bemarah, un raiting permanente. Comedias en el teatro "Contigo pan y cebolla" de H. Quintero. La comedia crítica y contestataria de Alberto Pedro como "Manteca" "Delirio Habanero" por solo citar algunas. Es un reproche muy frecuente creer que porque ya no estas ya nada vale...El extremismo político limita el analisis objetivo.
Armando García de la Paz

22 por Joaquin Peña (Usuario no autenticado) 03/09/2007 17:40

LA CONSIGNA REVOLUCIONARIA DE AQUELLOS TIEMPOS ERA: CUBA NO DEBE REIR Y ASÍ SE LO HICIERON SABER AL INIGUALABLE PEPE BIONDI CUANDO FUE SECUESTRADO. Los cómicos viven de su Arte y si encima se le prohibe al Pueblo disfrutar y estar alegre, no queda otra más que buscar nuevos horizontes, donde su Gracia sea bien recibida.De esta manera y gracias a los caprichos dictatoriales de Fidel, los argentinos tuvimos la enorme dicha de reencontrarnos con EL GRAN PEPE BIONDI que NUNCA OLVIDÓ a su Segundo Hogar: Cuba. El nos regaló su fino y sano humor. Y es el día de hoy que se lo recuerda aquí y en toda Latinoamérica y me consta permanece en el recuerdo de aquellos cubanos que conocieron la Libertad. PASAN LOS AÑOS, LOS DICTADORES, LAS IDEOLOGÍAS, LOS POLÍTICOS, LOS PROFETAS, LOS SEUDOINTELECTUALES........SOLO QUEDAN LOS ARTISTAS.

21 por aquí y allá (Usuario no autenticado) 20/08/2007 12:30

¿Cómo se hubiese podido sobrevivir aquí sin choteo, burla, sarcasmo y demás figuras de la comedia? Que la prensa no lo refleje es otra cosa. No hay más que montarse en un transporte en La Habana o !esperar! en una parada para escuchar chiste tras chiste y así "olvidar" las penurias. Además, hay comediantes, musicos y artistas que han desarrollado formas de comunicación entre ellos y el público en las que destripan a quien tu sabes y más. En lo único en que sí estoy de acuerdo con el artículo es en que, con suerte, cuando la pesadilla termine el humor de todo tipo volverá a tener su lugar en la tv, la radio y los periódicos como parte genúina de la cultura popular cubana.

20 por telurio (Usuario no autenticado) 19/08/2007 19:40

Bien torpe y fuera de tiempo el comentario. El gobierno cubano no ha sido capaz de acabar con el choteo y la risa en Cuba. Y Cuba nunca fue Ruso-alemana en su cultura.

El gobierno de Castro destruyó la cultura cívica y su fundación económica. Convirtió una corriente revolucionaria y modernista en una estructura servil al caudillismo. Pero el humor de una nación nada tiene que ver con una par de sus representantes.

El humor y la salida del país de artistas (de clase ?) es solamente un efecto terciario del descalabro fidelista.

No se si el humor costumbrista del 59 es el cual se quiere en una sociedad moderna.. Y con todos los respetos para esta generación anterior al 59: no sé si tenga sentido embadurnarse de nostalgia con humoristas y artistas que para la inmensa mayoría de los cubanos de hoy nada son. No sé si el futuro de Cuba ese en su pasado.

Probablemente hayan sido estos rasgos del carácter costumbrista (el choteo, la búsqueda de "el hombre fuerte", la falta de cultura de discusión y la "sabiduría" popular) los que hayan propiciado la llegada, el ascenso y la instauración del caudillo en el poder.

hagamos punto y aparte.


19 por Pepe el Ateniense (Usuario no autenticado) 18/08/2007 20:50

El humor, no ha muerto en Cuba. La dictadura castrista le ha puesto limites en la prensa oficial, pero de boca en boca la gente se burla de los dictamenes caricaturescos y dañinos del tirano. El ultimo chiste popular dice que Castro ahora ni picadillo de Soya puede comer.Cosas veredes Sancho, Cosas veredes.


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