viernes 8 de agosto de 2008 22:38
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Las meigas y los heptarcas

El proyecto de la 'revolución' consiste en sobrevivir. Eso es todo.

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Un adolescente en prácticas de tiro

Un adolescente en prácticas de tiro. (AP)

Las reformas en Cuba son como las meigas en Galicia: de haberlas, haylas. Lo que está por ver es el alcance y las repercusiones que van a tener. Porque todo apunta a que Raúl Castro y los miembros de la heptarquía que designó recientemente han elaborado un plan de supervivencia que, en el fondo, se parece mucho al de la orquesta del Titanic.

Después de la Ofensiva Revolucionaria de 1968, alrededor del 95% de la economía quedó en manos del Estado. La propiedad privada sólo subsistió, muy menguada, en algunos sectores —fincas particulares, unos pocos pescadores y algunos taxistas— a los que el régimen atribuía una importancia mínima. El dominio casi absoluto de la vida económica, posible gracias a los subsidios soviéticos, le facilitó al gobierno el control casi total de la vida, a secas.

La crisis terminal del sistema soviético, iniciada en 1989, obligó a Fidel Castro a echar mano de medidas capitalistas para "salvar el socialismo". Al igual que hicieron Lenin —con la NEP en los años de 1920— y Janos Kádar —en Hungría, después de la insurrección de 1956—, el mercado fue el remedio para compensar la ineficacia productiva del Estado y la escasez y mala calidad de los bienes y servicios que la gestión estatal proporcionaba a la sociedad.

Cuestión de aquí y ahora

En Cuba se recurrió al capitalismo extranjero, en forma de inversiones y empresas mixtas; y, lo que resulta aun más sorprendente, al capitalismo nacional, tanto en su variante exiliada, en forma de remesas de dólares que todavía hoy constituyen un capítulo considerable del PIB, como en su variante interna, en forma de pequeñas empresas agrarias, restaurantes privados, artesanos y proveedores de los más diversos servicios.

Agotadas las posibilidades del estatismo, que ya se exploró casi hasta sus últimas —y trágicas— consecuencias, a partir de ahora toda reforma económica irá en el sentido del mercado, es decir, de seguir inyectando dosis mayores o menores de capitalismo para aliviar los males crónicos del sistema comunista. Los voceros del régimen pueden llamarle a eso como quieran —"perfeccionar el socialismo", "instaurar una economía social de mercado", "fomentar la autogestión" o "erradicar las tendencias negativas"—, pero la etiqueta ideológica no cambiará la naturaleza del asunto.

Porque la única manera de aumentar la productividad y mejorar el nivel de vida de la población —objetivos que ha proclamado el nuevo/viejo gobierno de Castro II— consiste en avanzar por el camino de la modernización capitalista, lo que equivaldrá a reducir proporcionalmente el grado de socialismo que prevalece en la economía de la Isla. Eso es lo que Raúl Castro viene haciendo desde febrero pasado con cautela y lentitud sumas, para no suscitar expectativas que puedan exceder el horizonte económico y desbordarse hacia otros ámbitos.

El problema de todas esas medidas parciales es que son arbitrios, paliativos cuyos límites se conocen ya de sobra. Trucos de supervivencia que no alcanzan para conformar un plan racional de desarrollo económico a plazo medio, y mucho menos una estrategia de largo alcance.

Por eso la pregunta que un estudiante universitario le planteó recientemente al presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón ("La revolución tiene un proyecto. ¿Queremos saber cuál es?"), es un interrogante sin respuesta. El proyecto de la "revolución" —es decir, de la cúpula del Partido Comunista que domina el gobierno y administra el Estado— consiste en sobrevivir. Eso es todo. Y la supervivencia no es asunto de largo plazo, ni siquiera del año próximo. La supervivencia es cuestión de aquí y ahora.

En el plano individual, es buscarse la vida y ver cómo se "resuelven" unas libras de carne o un poco de arroz para ir "escapando" y llegar a fin de mes. Esa mentalidad de "resolver" y "escapar", de ir tirando hasta ver qué pasa, es la del cubano de a pie sometido a las penurias de un sistema absurdo, porque es también, a escala del país, la del régimen que lo oprime. Ni plan quinquenal, ni desarrollismo, ni amaneceres gloriosos: insolidaridad, rapiña, grosería y neurosis colectiva es lo que predomina en el país real, ese que apenas comienza a asomar en las páginas de Granma.

Un puro milagro histórico

Cierta izquierda occidental solía vituperar al capitalismo emergente de los países en desarrollo añadiéndole el adjetivo de "salvaje", epíteto que llevaba implícita, por contraste, la índole científica y civilizada del socialismo. Hoy resulta fácil comprobar que es este último, el comunismo en su versión tardocastrista, el que merece el calificativo de salvaje, como empiezan a reconocer hasta los medios de comunicación del régimen, que suelen ser los últimos en enterarse de todo lo que ocurre.

El origen de esa quiebra económica, social y cultural habría que buscarlo en la mezcla de ignorancia, voluntarismo, soberbia y prejuicio antiliberal que condicionó las decisiones de Fidel Castro durante casi medio siglo: el desconocimiento supino de cómo opera la creación de bienes y servicios en una sociedad moderna; la fe en la primacía de la política y la ideología —de donde se derivaron boberías como aquella de "vamos a crear riqueza con la conciencia y no conciencia con la riqueza" y otras consignas del mismo jaez—; la necesidad de aplastar la autonomía del ciudadano para hacerlo más vulnerable y dependiente del Estado, y la presunta superioridad moral de quienes desprecian el dinero, el interés y otros instrumentos del capitalismo en aras de "ideales" más elevados, que casi siempre terminan generando nuevas modalidades de servidumbre.

Para quienes comparten esa cosmovisión, basta con elaborar un proyecto grandioso, capaz de ilusionar a las masas, y los recursos para llevarlo a cabo aparecerán luego como por arte de magia. Lo asombroso es que en Cuba así fue, por lo menos hasta 1991, gracias a los subsidios soviéticos. Y ha vuelto a serlo, aunque en menor cuantía, desde 1998, con la entrada en escena de Chávez y su revolución bolivariana. En ese sentido, cabe afirmar que la supervivencia del modelo castrista ha sido un puro milagro histórico.

Consciente del carácter sobrenatural y chiripesco de esa sobrevida, Raúl Castro intenta asentar su poder sobre bases económicas y sociales menos azarosas. Aunque sea a costa de dejar a su hermano en el (mal) papel de Casandra granmense, que cada tres días repite advertencias y sombríos vaticinios sobre la marcha de los acontecimientos.

En el contexto de socialismo salvaje que hoy prevalece en la Isla —corrupción, prebendas, latrocinio, restricciones arbitrarias y quistes monopolísticos al servicio de las 200 familias que detentan la autoridad y usufructúan la riqueza del país—, las reformas adoptadas hasta el momento tienen por único objetivo preservar la configuración actual del poder político y económico. Ese criterio dictará su alcance y limitará sus efectos.

Porque al contrario de lo que parecen creer los miembros de la heptarquía que desde finales de abril manda allí, la cuestión esencial de Cuba no es la escasa productividad ni los bajos salarios ni la mala calidad de la comida, la educación, la medicina, el transporte o la vivienda. Esos rasgos del socialismo cubano son meras consecuencias del problema fundamental, que es la falta de libertad y de garantías para la vida y hacienda del ciudadano.

Sin el derecho a ejercer las libertades fundamentales —de expresión, asociación, movimiento y participación política—, sin el amparo jurídico para la vida y la familia, y sin la protección explícita de la propiedad privada, todas las reformas seguirán siendo un intento de paliar los efectos sin modificar las causas. O, como dirían en Galicia, gaitas y cuentos de meigas.

27 Comentarios


27 por Humberto Herrera Carles para Manso (Usuario no autenticado) 15/05/2008 9:40

La pregunta correcta es ¿ Hasta cuando los EE.UU van a dejar que Cuba haga lo que le de la gana y no implementar medidas de estrangulamiento economico a Cuba que no tienen derecho? ¿ Es que hay temor? seria muy inteligente por parte de los USA suprimir la guerra economica contra Cuba haber que pasa? ¿ No sera que estaran convencido que la revolucion se fortalecera? Los que dicen que el bloqueo no afecta y que le imputamos a USA todos nuestrso problemas los invito a visitar y leer:
http://www.nodo50.org/josemarti/informe.pdf
http://www.escambray.cu/Esp...ial/Bloqueo/Evoto061005404.htm

Aqui les regalo ademas las votaciones de todos los paises en tema de bloqueo en la ONU por año, ¿ seran que estos paises de acuerdo con la "dictadura" y por eso la condenan?

Alguien puede explicar que pais en el mundo ha sobrevivido tantos años ante estas situacion? Piden mucho pero no dejan a Cuba en paz, ¿les preocupa al parecer? Y los yanquis son tan buenos que les "preocupa mucho" la situacion que hay en la Isla. Por eso para hablar de reformas economicas, hay hablar de reforma en politica y tiene que empezar por USA y su politica exterior de policia mundial, de la ley del mas fuerte, de apropiarse de los recusros financieros, naturales y humanos. nada de esto curiosamente se aborda en ninguno de los articulos escritos en este sitio, y hay algunos infantiles que por cobardia y falta de argumento tratan de silenciarlo , ignorarlo o minimizarlo.

26 por MANSO (Usuario no autenticado) 10/05/2008 7:40

NO HABIA ENTRADO A ESTE ARTICULO POR LO MISMO QUE ME ENCUENTRO.

Siempre que se hable de cambio en la Isla algun idiotizado comentarista o mal intencionado comentador saca el cansadisimo tema de el cacareado Embargo.

Si a mi suegra le duele el estomago yo me tengo que tomar el purgante. ?POr que?

Hasta cuando, mira que hay que ser gilipollas para echarle la culpa del megadesastre de la monarquia a otros fuera del pais.

25 por carlosmarti (Usuario no autenticado) 09/05/2008 10:00

Yo realmente creo que la postura de EUA hacia Cuba hasta ahora(con la unica excepcion de prohibir los viajes) ha sido un rotundo exito.

Ya de este tema se ha hablado en multiples ocasiones aqui en cubaencuentro.com y existen los ilusos que creen que con levantar el embargo de mentirita las cosas mejoraran en cuba para los cubanos de a pie, y digo embargo de mentira ya que EUA vende a Cuba comida, medicinas y se envian millones de dolares en remesas libres de polvo y paja que los ciudadanos cubanos no ven pasar: solo ven 2 libras de chicharo y un poco de arroz lo demas se gasta en medicos para el tercer mundo, cuentas bancarias, ropas de lujo, estudios en el extranjero y viajes de los nuevos ricos de la nomenclatura.

El problema de los ricos de cuba se resume a conservar el poder y ellos serian los unicos beneficiados de un posible alza del embargo ya que tendrian acceso a fuentes de financiamiento mas grandes y el reconocimiento de la potencia mas grande del mundo, Queremos para cuba lo mismo que hay en china o vietnam? creo que no.

Me imagino ya las patrullas policiales nuevas, los policias con tonfas nuevas y altas tecnologias para reprimir a los intenten disentir. Los ricos mejor que nunca y el pueblo en las mismas, oh perdon, quizas un poco mas de arroz y frijoles.

Si a esto sumamos el subsidio cuasi gratis venezolano, debemos olvidarnos de un cambio en cuba.

Lo unico que ha obligado a cuba a hacer estas maromas que algunos llaman cambios es la necesidad de supervivencia de la cupula gobernante ya que el mambo esta duro, los precios altisimos en el mercado internacional, la economia cubana casi no existe y no hay perspectivas de revertir esa situacion en un tiempo prudencialmente corto y si huguito chavez se va del poder el corre corre sera mucho. Por lo tanto la jugada esta encamidad a lograr dinero y el embargo que fue excusa antes, ahora estorba ya que les impide acceso a recursos necesarios para mantener el estatus quo.

EUA debe seguir siendo duro con el gobierno de cuba ya que el gobierno de cuba es bien duro con los cubanos, si gana Obama me ojala no sea tan flojo como carter o clinton, cuba respeta a los que se hacen respetar y ponen resistencia a los flojos los acaba.

24 por Pedro Perez Arteaga (Usuario no autenticado) 09/05/2008 9:40

Tiene usted razón, Gabriel Delpino, tenemos que unirnos en una causa común, amén de ideologías, que es, como dice Joseluisito, mantener LA RESISTENCIA para desterrar de la patria la Tiranía que hoy la seca; luchar todos juntos, PRIMERO QUE TODO, por una patria libre.

Lo que sucede es que es bueno "poner el parche antes que salga el grano", o algo parecido. Yo no estoy escandalizado señor Cheo, solo doy mi opinión, respetuosamente como siempre.

Yo no estoy en contra de la economía de mercado, yo no estoy en contra de la iniciativa personal, yo no estoy en contra de la propiedad privada, YO NO ESTOY EN CONTRA DE LA IMPORTANCIA QUE REVISTEN LAS INVERSIONES EXTRANJERAS PARA SACAR EL PAÍS ADELANTE; PERO MUCHOS SABEMOS DE QUE VA LA COSA en los países donde muchos malviven.

El dinero no se mueve, la gente no tienen oportunidades de salir adelante; lo que he dicho en mi comentario anterior respecto a las economías de muchos países desarrolados, imagínense que queda para los DEL LLAMADO TERCER MUNDO.
Cuba no se puede convertir en TIERRA DE NADIE. Yo creí en el proyecto revolucionario de 1959, y por eso lo seguí, siendo victima del hipnotizador de multitudes, el Dictador que aún hoy dormita mascullando como cortarle el paso a la libertad de Cuba. De allá a acá, ha llovido mucho, PERO CREO QUE HAY QUE SEGUIR DEFENDIENDO LA JUSTICIA SOCIAL, LAS OPORTUNIDADES PARA TODOS que se preconizaba en aquel entonces.

Hay muchos aquí que se quieren "hacer los muertos para ver el entierro que se hace". De un lado LOS LADRONES DE LA DICTADURA, de otro los que han hecho dinero en el exilio; ESPERAN QUE HAYA "RIO REVUELTO PARA VER SI HAY GANANCIA DE PESCADORES", el !salvese quién pueda!; y es bueno adelantar estas advertencias para que sepan que hay personas que estamos atentos a estos oportunistas, primero que todo porque irían en contra de un buen comienzo para el perjudicado de siempre, el pueblo cubano.

No creo que debamos ser fatalistas, dejarnos a la buena de Dios y entregarnos a las "inversiones extranjeras"; ¿Vamos a seguir en las mismas?; ¿Es que fatidicamente los cubanos no somos capaces de enrrumbar con inteligencia los destinos del país para BIEN DE TODOS?

Se puede trabajar, se puede lograr una patria independiente y autosuficiente por primera vez, aún con la globalización, lo que no quiere decir que podemos vivir de espaldas al mundo.

En Cuba hay inteligencia y cultura suficiente para poner a trabajar muchos equipos en la reconstrucción y salida a flote del país imbricándolo en el mundo, pero no a costa de regalarlo como en otras ocasiones; POR ESO TENEMOS QUE SER RESPONSABLES, TENEMOS QUE MENTALIZARNOS Y CONVENCERNOS QUE PODEMOS HACERLO.

Basta de hacer depender la solución del problema cubano de los E.U. La independencia y la soberanía de CUBA ESTÁ EMPEZANDO YA, DESDE AHORA MISMO. A E.U. le agradecemos lo positivo de su gestión en recibirnos en ese sufrido destierro, pero si en verdad quiere ayudar lo hará respetando y apoyando las decisiones que solo competen a los cubanos. En su momento necesitaremos de su buena vecindad y ayuda, pues indiscutiblemente ya nos unen lazos históricos; hay un pedazo del alma de Cuba en esa tierra solidaria llamada Florida. Pero siempre haciendo grande esta relación con un respeto mutuo que irá en aumento.

Me siento muy feliz de los que escriben aquí, hay un amor tremendo por ese pedacito de tierra, cada uno hace buenamente lo que puede, gracias hermanos, gracias a estas páginas que soportan hasta nuestras equivocaciones.

23 por J.Campos (Usuario no autenticado) 09/05/2008 9:40

Coincido 100% con el comentario de Rodolfo Monteblanco.
Este artículo es lo que se llama una foto "al tacto" de la actualidad cubana.

Para J.L. Anzuelo:
Subestimar a los Castros en esa materia ó en cualquier otra, es tan malo como sobreestimarlos. Se lo digo porque, por muy "bichos" y "bárbaros" negociantes que se crean, ninguno de ellos trabajó nunca para nadie, ni administró ningún negocio, empresa, compañía ó cosa que se le parezca. Una cosa es controlar por la fuerza cada centavo de un país entero (como hacen ellos), y otra cosa bien distinta es la producción dentro de las leyes del mercado libre.
Si de veras los Castros fueran tan expertos en negocios, la economía cubana sería como la chilena. Muy próspera, por cierto, y administrada verdaderamente por menos de 10 familias.

Un saludo.


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