domingo 7 de septiembre de 2008 3:52
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Lecciones de Hanoi

¿Por qué el diferendo con La Habana sigue en pie, si Washington pudo entenderse con Vietnam tras un saldo de 54.000 norteamericanos muertos?

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John McCain, virtual candidato presidencial republicano.

John McCain, virtual candidato presidencial republicano y ex prisionero de guerra, uno de los artífices del acuerdo con Vietnam en 1992. (AP)

Dos factores pusieron en marcha el proceso que llevó al establecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre Estados Unidos y Vietnam, uno económico y otro político. El segundo fue el más espinoso y difícil. Se inició en 1991, durante el gobierno de George Bush, y al año siguiente cobró fuerza con la entrega por parte de Hanoi de gran cantidad de fotografías y documentos sobre los soldados norteamericanos muertos o desaparecidos en el sudeste asiático.

En aquel entonces, el anterior presidente Bush dijo: "Podemos comenzar a escribir el último capítulo de la Guerra de Vietnam". Estaba en lo cierto.

El primer factor resultaba igualmente apremiante, sólo que en un sentido más vulgar: Vietnam había comenzado un proceso de transformación económica que, aunque limitado, implicó la liberación del mercado y abrió el país a la inversión extranjera. A partir de ese momento los empresarios norteamericanos comenzaron a buscar el levantamiento del embargo.

Cuando Bill Clinton llegó a la presidencia hizo del restablecimiento de los vínculos comerciales un aspecto fundamental de su agenda de gobierno, y la Cámara de Comercio de Estados Unidos se encargó de recordarle a la nación, como hizo en 1994, que las empresas no estaban "aprovechando el mercado potencialmente lucrativo de esa nación".

Puntos de convergencia

Entre las corporaciones estadounidenses, la Boeing Corporation estaba ansiosa de que se restablecieran los vínculos, debido a un plan de venta a Vietnam de unos 80 aviones de pasajeros, por valor de $5.000 millones, durante la siguiente década.

De esta forma, ambos factores encontraron puntos de convergencia y destacadas figuras políticas de los dos partidos que se alternan el poder en Estados Unidos contribuyeron a hacer posible que dos países separados por una guerra cruel, sangrienta y costosa dejaran atrás las diferencias e iniciaran una era de entendimiento, pese a mantener sus diferencias.

Visto en perspectiva, llama la atención cómo acciones personales y relativamente menores tuvieron un alcance tan grande. A comienzos de la década de los años noventa, Ted Schweitzer, un investigador estadounidense que trabajaba con refugiados, logró permiso de los vietnamitas para recopilar información, en un museo de guerra en Hanoi, para un libro sobre el ejército de Vietnam. Schweitzer no encontró editor para su obra. Entonces ofreció toda la información que había recopilado al gobierno norteamericano y se convirtió en asesor del Pentágono. Lo asombroso entonces fue que lo hizo con el conocimiento y el beneplácito de los vietnamitas.

Aprovechando esa apertura informal, un grupo compuesto, entre otros, por el ex prisionero de guerra y senador republicano por Arizona, John McCain, en estos momentos virtual candidato presidencial por su partido, viajó a Hanoi y logró un acuerdo oficial en 1992. Fue en ese año que Vietnam dejó de afirmar que no retenía ninguna información significativa sobre prisioneros de guerra norteamericanos.

El resto fue el debate que se llevó a cabo en Estados Unidos, durante los últimos años del gobierno de Bush padre y luego el mandato de Clinton, sobre la utilización o no del embargo como instrumento de presión para obtener una mayor colaboración de la nación asiática en el tema de los norteamericanos muertos o desaparecidos durante el conflicto.

La respuesta es conocida. Con el apoyo de los empresarios, se impusieron quienes apoyaban el camino del diálogo frente a la confrontación.

A primera vista, parece singular que tras veinte años del fin de la contienda armada, donde murieron millones de vietnamitas y camboyanos y 54.000 soldados norteamericanos, se lograra el restablecimiento de relaciones diplomáticas, y el diferendo entre Washington y La Habana, tras casi cincuenta años, siga sin saldarse. Cuando Clinton estableció el pleno reconocimiento diplomático entre ambas naciones, aún 2.202 militares norteamericanos continuaban en el listado de desaparecidos en el sudeste de Asia, de ellos 1.618 en Vietnam.

Sin prioridad

¿Qué puede pesar más que la vida de estos norteamericanos, para impedir que Estados Unidos y Cuba se sienten a la mesa de negociación? Las respuestas son conocidas, pero las diversas maneras —no creo que exista una vía única— mediante las cuales se puede romper este estancamiento, no parecen formar parte de las prioridades de la nación, partido o grupo alguno.

Se asume que los restantes meses del funesto gobierno de George W. Bush serán de una inmovilidad total sobre el tema cubano, salvo que sucedan acontecimientos de trascendencia en la Isla. Igualmente hay la sospecha —aunque los sectores más conservadores del exilio no se atrevan a admitirlo— que de una forma u otra, con mayor o menor alcance, el nuevo inquilino de la Casa Blanca, sea republicano o demócrata, tendrá al menos que flexibilizar en cierta medida las restricciones que impiden viajes familiares e intercambios artísticos, culturales y entre profesionales.

Bajo esos supuestos, no tiene sentido esforzarse en la aprobación de medidas que el actual mandatario va a vetar, sino en las campañas políticas que lleven a un cambio en la composición del poder ejecutivo y legislativo, que posibiliten los cambios.

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57 Comentarios


42 por Asere Cientifico (Usuario no autenticado) 29/03/2008 16:20

Alejandro Armengol..., todavia no ha muerto el Castro mayor y ya le estan coqueteando al menor para que les de entrada en Cuba, les regale una casita, un permisito, etc. A ver, Armengol, por que no te vas para Cuba y pides una casa al lado de la de Menoyo.Estoy seguro de que te la daran. Pero cuidado porque el dia menos pensado llegan sus legitimos duenos y tendras que evaciar o pagar. Por cierto no creo que en Viet Nam hubo inversionistas defraudados ni personas naturales o juridicas, nacionales o extranjeras, a las que se les arrebato (robo) su propiedad para beneficio personal de los expropiadores (ladrones). Si no me crees, vete a pasear por algunas de las ciudades de la costa este y vas a encontrar a muchos de los hijos de esos hoy generales y ministros de los Castro, que fueron los que fusilaron ayer a los duenos de las casas en las que ellos viven hoy, y esos hijos vienen calladamente y en sus charlas lanzan loas, como tu Armengol, a la revolucion de sus padres que es la de ellos tambien, y piensan que estan muy bien educados y no se dan cuenta de que no saben ni siquiera utilizar los cubiertos que les dejaron los legitimos duenos, y es por ello que La Habana de 1958 era como un New York del Caribe y la de hoy, se parece a Port au Prince, no? Entiendes la diferencia? Espero que si.

41 por Sigan comiendo de la que pica el pollo (Usuario no autenticado) 29/03/2008 16:20

con la guerrita USA-Cuba o viceversa.
Tiene ud. Argamenol el mismo problemita de los Castros. No se bajan de la mula ni a palos, y esa mula no va para ninguna parte.

Ojalá aparezca el cubano INDEPENDIENTE Y LIBRE que hace falta para acabar con esa guerrita que tanto ha jod.do al pueblo cubano.

40 por Allen Dulles (Usuario no autenticado) 29/03/2008 9:40

Ahora resulta que el llamado Embargo y GWB son peores que 50 an~os de terror paralisante pero como quiera entiendan que ningun Hussein va ha ser electo Presidente de EU. Suen~en con los angelitos.

39 por No, no lo leo (Usuario no autenticado) 29/03/2008 9:40

Cuando veo la firma de Armengol huyo. No le leo nada. Es como leer las reflexiones de Fidel Castro. Sé lo que va a decir su tergiversado y enfermizo punto de vista. Su indirecto, e incondicional, apoyo a los Castro y, of course, por supuesto, su odio visceral a Busch. Leer a Armengol, es como leer un artículo indigesto del Granma. Horror. No, no lo leo. No lo leeré. A mí no me pican las avispas. Prefiero leerme una saludable e inteligente columna de Carlos Alberto Montaner. Ahí si que se calla el alacrán. Pero ¿Armengo? Puaf. Y la patá en la lata.

38 por Siempre Fiel (Usuario no autenticado) 29/03/2008 9:40

Vivi en Cuba hasta los 14 y estube en Viet-Nam con mi querido United States Marine Corps, soy tambien el orgulloso padre de un Marine dos veces en Iraq, digo que es inmoral comerciar con Viet-Nam, con China y con Cuba y digo que este mi pais ha hecho mas por decencia y libertad que ningun otro pais en la historia de la humanidad y ha dejado mucha sangre en el mundo de sus hijos y hijas que nadie agradese incluyendo muchos aqui, como diria el General Colin Powell a los criticos de EU en Francia: Dos veces en un siglo cruzamos el oceano en auxilio de ustedes y lo unico que les pedimos es un pedacito de tierra donde enterrar nuestros muertos. Si mi pais no es perfecto pero cual se le acerca? Estados Unidos no hiso lo ideal en Viet-Nam aunque nunca perdimos una solo batalla alli, hace lo mejor posible en Iraq donde un dictador enterraba a sus subditos con bulldozers y les hechaba gas y hace lo mejor que puede en liberar a Cuba, Dios bendiga mis Estados Unidos y que siempre ayude a otros ser libre aunque no sea perfecto, es el unico que lo hace.


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