Opinión
Lecciones de Hanoi
¿Por qué el diferendo con La Habana sigue en pie, si Washington pudo entenderse con Vietnam tras un saldo de 54.000 norteamericanos muertos?

John McCain, virtual candidato presidencial republicano y ex prisionero de guerra, uno de los artífices del acuerdo con Vietnam en 1992. (AP)
Dos factores pusieron en marcha el proceso que llevó al establecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre Estados Unidos y Vietnam, uno económico y otro político. El segundo fue el más espinoso y difícil. Se inició en 1991, durante el gobierno de George Bush, y al año siguiente cobró fuerza con la entrega por parte de Hanoi de gran cantidad de fotografías y documentos sobre los soldados norteamericanos muertos o desaparecidos en el sudeste asiático.
En aquel entonces, el anterior presidente Bush dijo: "Podemos comenzar a escribir el último capítulo de la Guerra de Vietnam". Estaba en lo cierto.
El primer factor resultaba igualmente apremiante, sólo que en un sentido más vulgar: Vietnam había comenzado un proceso de transformación económica que, aunque limitado, implicó la liberación del mercado y abrió el país a la inversión extranjera. A partir de ese momento los empresarios norteamericanos comenzaron a buscar el levantamiento del embargo.
Cuando Bill Clinton llegó a la presidencia hizo del restablecimiento de los vínculos comerciales un aspecto fundamental de su agenda de gobierno, y la Cámara de Comercio de Estados Unidos se encargó de recordarle a la nación, como hizo en 1994, que las empresas no estaban "aprovechando el mercado potencialmente lucrativo de esa nación".
Puntos de convergencia
Entre las corporaciones estadounidenses, la Boeing Corporation estaba ansiosa de que se restablecieran los vínculos, debido a un plan de venta a Vietnam de unos 80 aviones de pasajeros, por valor de $5.000 millones, durante la siguiente década.
De esta forma, ambos factores encontraron puntos de convergencia y destacadas figuras políticas de los dos partidos que se alternan el poder en Estados Unidos contribuyeron a hacer posible que dos países separados por una guerra cruel, sangrienta y costosa dejaran atrás las diferencias e iniciaran una era de entendimiento, pese a mantener sus diferencias.
Visto en perspectiva, llama la atención cómo acciones personales y relativamente menores tuvieron un alcance tan grande. A comienzos de la década de los años noventa, Ted Schweitzer, un investigador estadounidense que trabajaba con refugiados, logró permiso de los vietnamitas para recopilar información, en un museo de guerra en Hanoi, para un libro sobre el ejército de Vietnam. Schweitzer no encontró editor para su obra. Entonces ofreció toda la información que había recopilado al gobierno norteamericano y se convirtió en asesor del Pentágono. Lo asombroso entonces fue que lo hizo con el conocimiento y el beneplácito de los vietnamitas.
Aprovechando esa apertura informal, un grupo compuesto, entre otros, por el ex prisionero de guerra y senador republicano por Arizona, John McCain, en estos momentos virtual candidato presidencial por su partido, viajó a Hanoi y logró un acuerdo oficial en 1992. Fue en ese año que Vietnam dejó de afirmar que no retenía ninguna información significativa sobre prisioneros de guerra norteamericanos.
El resto fue el debate que se llevó a cabo en Estados Unidos, durante los últimos años del gobierno de Bush padre y luego el mandato de Clinton, sobre la utilización o no del embargo como instrumento de presión para obtener una mayor colaboración de la nación asiática en el tema de los norteamericanos muertos o desaparecidos durante el conflicto.
La respuesta es conocida. Con el apoyo de los empresarios, se impusieron quienes apoyaban el camino del diálogo frente a la confrontación.
A primera vista, parece singular que tras veinte años del fin de la contienda armada, donde murieron millones de vietnamitas y camboyanos y 54.000 soldados norteamericanos, se lograra el restablecimiento de relaciones diplomáticas, y el diferendo entre Washington y La Habana, tras casi cincuenta años, siga sin saldarse. Cuando Clinton estableció el pleno reconocimiento diplomático entre ambas naciones, aún 2.202 militares norteamericanos continuaban en el listado de desaparecidos en el sudeste de Asia, de ellos 1.618 en Vietnam.
Sin prioridad
¿Qué puede pesar más que la vida de estos norteamericanos, para impedir que Estados Unidos y Cuba se sienten a la mesa de negociación? Las respuestas son conocidas, pero las diversas maneras —no creo que exista una vía única— mediante las cuales se puede romper este estancamiento, no parecen formar parte de las prioridades de la nación, partido o grupo alguno.
Se asume que los restantes meses del funesto gobierno de George W. Bush serán de una inmovilidad total sobre el tema cubano, salvo que sucedan acontecimientos de trascendencia en la Isla. Igualmente hay la sospecha —aunque los sectores más conservadores del exilio no se atrevan a admitirlo— que de una forma u otra, con mayor o menor alcance, el nuevo inquilino de la Casa Blanca, sea republicano o demócrata, tendrá al menos que flexibilizar en cierta medida las restricciones que impiden viajes familiares e intercambios artísticos, culturales y entre profesionales.
Bajo esos supuestos, no tiene sentido esforzarse en la aprobación de medidas que el actual mandatario va a vetar, sino en las campañas políticas que lleven a un cambio en la composición del poder ejecutivo y legislativo, que posibiliten los cambios.
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57 Comentarios
32 por Marañon que aprieta (Usuario no autenticado) 28/03/2008 21:40
Hubo un detalle que se me quedó en el tintero en el comentario anterior es en cuanto al tema del paralelismo entre Viet Nam y Cuba, y es que no se me parecen en nada para que los Estados Unidos les den igual trato;
-Viet Nam, estuvo en guerra abierta y total con E.U, eso quedó atrás, la guerra terminó y ambos decidieron abrir una nueva etapa en sus relaciones es decir fueron enemigos y ahora no son enemigos y ambos ya no ejecutan actos hostiles uno hacia el otro.
-En cambio tanto Cuba coo los E.U no han dejado de hostigarse tdos estos años, sigue pendiente la distension entre ambos paises, distension que no quiere el régimen cubano ni muchos en los E.U por que nos les conviene.
Es decir las cosas van a seguir igual y seguirán por mucho tiempo yo en lo personal no creo que se arreglen de un dia para otro púes hay muchas cuentas pendientes de todo tipo inclusive si cambiara totalmente e régimen siempre quedaría la aspiración de los E.U historíca de anexarse a Cuba, cosa a la que nos oponemos los cubanos de todo tipo de corriente política, en cambio eso no pasa con Viet Nam, aquello fúe borrón y cuenta nueva, estoy seguro repito que con Cuba nuncá será así, sería comparar melones con calabazas poner a ambos paises en la misma canasta.
31 por Enrique Airado (Usuario no autenticado) 28/03/2008 21:40
Yo soy de la opiniòn que algùn dia la historia demostrarà que todos aquellos que han mantenido y apoyado el embargo durante todo este tiempo no son màs que peones del gobierno de la Habana , porquè mantener con vida la ùnica justificaciòn que se ha tenido para tamaño desastre , el otro dia me enterè que la Habana importa azùcar de Colombia , eso me parece una pelicùla de Ciencia ficciòn ,si mi abuelo se levantara de la tumba entraria nuevamente y solito ,chao .Negrita
30 por Angel Tur (Usuario no autenticado) 28/03/2008 21:40
Por que ?
Porque no hay 1 millon de vietnamitas en el sur de la Florida manipulados por 7 viejos de Radio Mambi que viven en la decada del 60.
29 por Pepe el Globero para 90 MILLAS (Usuario no autenticado) 28/03/2008 21:00
Estoy de acuerdo contigo totalmente. Tenemos que aprender a respetar todas las opiniones y a los que las proclaman. No importa que sean de Izquierda Radical, Centro o de Derecha Extrema. Tenemos que aprender a opinar como Nacion. Hay que sacarse de bien adentro ese fea forma de despreciar que es insultar o maltratar a todo aquel que piense diferente a nosotros. Se que todos somos isleños y por ende tenemos un poco reducido nuestro margen de interaccion cultural, pero señores: RESPETEMONOS. Si aprendemos a dialogar menos daño nos haremos. El comentario de Armengol me parece muy cuerdo; simplemente esta haciendo analogias muy importantes ha/a analizar. Pensemos mas antes de vertir opiniones. No todo es blanco o negro; en las variaciones de color crece la democracia.
28 por Damian Garcia. (Usuario no autenticado) 28/03/2008 20:40
Bueno Armegol, el secretario de comercio de EUA es nacido en la habana, Cuba. No importa si EUA comercia con China, Vietnama o Inglaterra, la pregunta es porque no lo hace con Cuba, o no?
Bueno porque no le pides la opinion al señor Secretario de Comercio Gutierrez, de esa forma te hubieras ahorrado varias horas nalgas escribiendo un articulo que nada aporta.
Yo lo hare por ti, Señor Gutierrez si por casualidad lees esto: Respondele a Armegol porque EUA no hace negocios con Cuba y si con Vietnam.
Una respuesta del secretario acabaria con la expeculacion, la intriga y el misterio de los 10 negritos.
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