martes 7 de octubre de 2008 10:22
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Lecciones de Hanoi

¿Por qué el diferendo con La Habana sigue en pie, si Washington pudo entenderse con Vietnam tras un saldo de 54.000 norteamericanos muertos?

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John McCain, virtual candidato presidencial republicano.

John McCain, virtual candidato presidencial republicano y ex prisionero de guerra, uno de los artífices del acuerdo con Vietnam en 1992. (AP)

Dos factores pusieron en marcha el proceso que llevó al establecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre Estados Unidos y Vietnam, uno económico y otro político. El segundo fue el más espinoso y difícil. Se inició en 1991, durante el gobierno de George Bush, y al año siguiente cobró fuerza con la entrega por parte de Hanoi de gran cantidad de fotografías y documentos sobre los soldados norteamericanos muertos o desaparecidos en el sudeste asiático.

En aquel entonces, el anterior presidente Bush dijo: "Podemos comenzar a escribir el último capítulo de la Guerra de Vietnam". Estaba en lo cierto.

El primer factor resultaba igualmente apremiante, sólo que en un sentido más vulgar: Vietnam había comenzado un proceso de transformación económica que, aunque limitado, implicó la liberación del mercado y abrió el país a la inversión extranjera. A partir de ese momento los empresarios norteamericanos comenzaron a buscar el levantamiento del embargo.

Cuando Bill Clinton llegó a la presidencia hizo del restablecimiento de los vínculos comerciales un aspecto fundamental de su agenda de gobierno, y la Cámara de Comercio de Estados Unidos se encargó de recordarle a la nación, como hizo en 1994, que las empresas no estaban "aprovechando el mercado potencialmente lucrativo de esa nación".

Puntos de convergencia

Entre las corporaciones estadounidenses, la Boeing Corporation estaba ansiosa de que se restablecieran los vínculos, debido a un plan de venta a Vietnam de unos 80 aviones de pasajeros, por valor de $5.000 millones, durante la siguiente década.

De esta forma, ambos factores encontraron puntos de convergencia y destacadas figuras políticas de los dos partidos que se alternan el poder en Estados Unidos contribuyeron a hacer posible que dos países separados por una guerra cruel, sangrienta y costosa dejaran atrás las diferencias e iniciaran una era de entendimiento, pese a mantener sus diferencias.

Visto en perspectiva, llama la atención cómo acciones personales y relativamente menores tuvieron un alcance tan grande. A comienzos de la década de los años noventa, Ted Schweitzer, un investigador estadounidense que trabajaba con refugiados, logró permiso de los vietnamitas para recopilar información, en un museo de guerra en Hanoi, para un libro sobre el ejército de Vietnam. Schweitzer no encontró editor para su obra. Entonces ofreció toda la información que había recopilado al gobierno norteamericano y se convirtió en asesor del Pentágono. Lo asombroso entonces fue que lo hizo con el conocimiento y el beneplácito de los vietnamitas.

Aprovechando esa apertura informal, un grupo compuesto, entre otros, por el ex prisionero de guerra y senador republicano por Arizona, John McCain, en estos momentos virtual candidato presidencial por su partido, viajó a Hanoi y logró un acuerdo oficial en 1992. Fue en ese año que Vietnam dejó de afirmar que no retenía ninguna información significativa sobre prisioneros de guerra norteamericanos.

El resto fue el debate que se llevó a cabo en Estados Unidos, durante los últimos años del gobierno de Bush padre y luego el mandato de Clinton, sobre la utilización o no del embargo como instrumento de presión para obtener una mayor colaboración de la nación asiática en el tema de los norteamericanos muertos o desaparecidos durante el conflicto.

La respuesta es conocida. Con el apoyo de los empresarios, se impusieron quienes apoyaban el camino del diálogo frente a la confrontación.

A primera vista, parece singular que tras veinte años del fin de la contienda armada, donde murieron millones de vietnamitas y camboyanos y 54.000 soldados norteamericanos, se lograra el restablecimiento de relaciones diplomáticas, y el diferendo entre Washington y La Habana, tras casi cincuenta años, siga sin saldarse. Cuando Clinton estableció el pleno reconocimiento diplomático entre ambas naciones, aún 2.202 militares norteamericanos continuaban en el listado de desaparecidos en el sudeste de Asia, de ellos 1.618 en Vietnam.

Sin prioridad

¿Qué puede pesar más que la vida de estos norteamericanos, para impedir que Estados Unidos y Cuba se sienten a la mesa de negociación? Las respuestas son conocidas, pero las diversas maneras —no creo que exista una vía única— mediante las cuales se puede romper este estancamiento, no parecen formar parte de las prioridades de la nación, partido o grupo alguno.

Se asume que los restantes meses del funesto gobierno de George W. Bush serán de una inmovilidad total sobre el tema cubano, salvo que sucedan acontecimientos de trascendencia en la Isla. Igualmente hay la sospecha —aunque los sectores más conservadores del exilio no se atrevan a admitirlo— que de una forma u otra, con mayor o menor alcance, el nuevo inquilino de la Casa Blanca, sea republicano o demócrata, tendrá al menos que flexibilizar en cierta medida las restricciones que impiden viajes familiares e intercambios artísticos, culturales y entre profesionales.

Bajo esos supuestos, no tiene sentido esforzarse en la aprobación de medidas que el actual mandatario va a vetar, sino en las campañas políticas que lleven a un cambio en la composición del poder ejecutivo y legislativo, que posibiliten los cambios.

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57 Comentarios


22 por Rea (Usuario no autenticado) 28/03/2008 19:00

Qué proponen que hagamos quienes aquí opinan que Fidel Castro es un maligno dictador y único culpable de nuestra desgracia, cosa, por cierto, absolutamente evidente? En eso, creo, estamos todos de acuerdo. Entonces, deberíamos escribirlo todos los días, como Nicholson en Psicosis? Quedaríamos todos contentos así? Por Dios, señores, traten de ir más allá, a ver si esto se soluciona!

El artículo me ha parecido excelente. Porque desnuda una parte de la verdad que, aunque no sea la principal, sí es importante. Y es la incapacidad del exilio nuestro, camuflada siempre tras la consigna fácil y la gritería. Sigan gritando, sigan, que nos esperarán 50 años más. Brutos qué somos!

21 por Lee (Usuario no autenticado) 28/03/2008 19:00

Muy interesante los paralelismos con Vietnam. O, más bien, la falta de paralelismos en la historia de ambos países. Ojalá y en Cuba cambien pronto las cosas.

20 por cantio del gallo (Usuario no autenticado) 28/03/2008 19:00

Cuba y EUA 90 millas los separan, EUA socio comercial de cuba por excelencia y ademas nacion mas desarrollada y poderosa del mundo. Porque cuba no pudo economicamente beneficiarse de esto?
la respuesta es simple: fidel castro lo impidio a toda costa.
Ya fidel antes de 1959 sabia que su mision no era ayudar a cuba a ser un pais mejor y mucho menos restituir la constitucion del 40 o al menos releerse la "historia me absolvera", sino que era luchar contra EUA, por eso provoco la reaccion de EUA de cortar relaciones cuando se robo las propiedades americanas y autorizo a la Ex-URSS a emplazar misiles nucleares en territorio cubano.
Lo mas triste del famoso diferendo entre cuba y EUA(diferendo provocado por fidel) no es que las relaciones hayan estado cortada por 50 años. lo mas triste es que muchos cubanos han muerto en el estrecho de la florida por culpa de fidel, familia han sido divididas por culpa de fidel, la gente ha pasado hambre por culpa de fidel y la gente no ha tenido libertda por culpa de fidel. entonces cuando veo a tipejos escribir y filosofar sobre un asunto netamente humano me pregunto, Este tipo Armegol no ve el sufrimiento de su pais? Lo que para el es periodismo para otros es una vida entera de desgracias.
Ahora solo pregunto, de verdad valio la pena que toda una generacion siguiera a fidel en su odio estupido a EUA y con ello arrastrara a todo un pais al caos de la mano de un loco en jefe?
miren lo que le han dejado a las futuras generaciones de cubanos, un pais que no sirve, y existen tontos utiles latinoamericanos que salen con la baba de la educacion y salud gratuita.
Dejemonos de boberias, la culpa la tiene fidel y sus seguidores egoistas, si los americanos quieren hacer negocios con cuba lo haran y si no quieren no lo haran, que importa?
El culpable esta en cuba con el telefono en la mano dirigiendo a sus orcos hacia la proxima violacion de los derechos humanos de los ciudadanos. Plis.

19 por ATAQUE AL BLOG (Usuario no autenticado) 28/03/2008 19:00

BRAVO KURK, BUEN PUNTO.

Si seguro que si, todo se debe a que derogaron la constitucion del 40. Oh no perdon a que no esta derogada sino violada. !Hay que ver...!

18 por Oscar Reyes (Usuario no autenticado) 28/03/2008 19:00

Excelente artículo. Felicidades a cubaencuentro por ofrecernos esta perspectiva, tan difícil de percibir en otros medios y, a pesar de la cantidad de opiniones en contra, absolutamente minoritaria, por lo que no sé por qué molesta tanto. ¿No es la democracia diversidad de opiniones? Leyendo el artículo, veo que no hay medias tintas, para el autor, lo que hay en Cuba es una dictadura, así que no veo por qué tanto golpe de pecho aquí entre los comentaristas.


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