Opinión
Los factores del país (II)
La destrucción de la República consumó la tradición histórica de la resistencia a la democracia y el liberalismo.
Los factores del país (I) no intentaba responder a las grandes preguntas que suscita la conmemoración del aniversario de la República. Mi modesto propósito era recordar un poco la obra de Francisco Figueras, tan en las antípodas ideológicas —y estilísticas— de José Martí. Motivado por las interrogantes de algunos comentaristas de dicho artículo, intentaré, ahora sí, plantear el asunto desde una perspectiva más contemporánea. Se trataría, sobre todo, de sopesar la vigencia de aquellos debates, o la medida en que pueden echar alguna luz sobre la actual coyuntura histórica, marcada por la agonía del castrismo.
Ante todo, creo que la cuestión de ser o no anexionista carece de sentido, pues aquella posibilidad histórica ya no existe. De hecho, en el folleto político Cuba. Anexión o independencia, Figueras replanteó el dilema en el último momento de su historia, cuando tocaba a su fin una tradición comenzada antes de la Guerra Grande, con autores fundamentales para la prosa narrativa cubana como Cirilo Villaverde y El Lugareño.
Tampoco la autonomía es ya posible —de hecho, la anexión se planteó de nuevo en 1898, una vez que aquella había sido del todo frustrada por la guerra—, pero creo que más vigencia tiene el debate entre independentismo y autonomismo, puesto que en su centro está la cuestión de la revolución. El 20 de mayo, día de la fundación de la República, nos remite a esas dos revoluciones: la organizada por Martí contra el coloniaje español y la de 1959, encabezada por Fidel Castro, que han provocado los dos grandes parteaguas de nuestra historia.
Si el castrismo se ha legitimado en una doctrina de la historia de Cuba, que celebra uno de los polos mientras sataniza el otro —los autonomistas, según la Vulgata que aprendimos en las clases de Historia de Cuba, eran sencillamente "anticubanos"—, Figueras representa muy bien a ese autonomismo cuya discrepancia con Martí no es sólo de fondo, sino también de forma. Su estilo seco, con pretensiones científicas, pródigo en autoridades sociológicas, se sitúa decididamente en las antípodas de la "salida de bramidos" de Martí.
Si Martí dijo que "no hay razas", Figueras replica no sólo que sí las hay, sino que ello está en el centro del "problema cubano". Si Martí, preguntado sobre a qué Cuba se refería en sus optimistas discursos sobre la futura guerra, aclara que habla "del subsuelo", Figueras observa siempre a ras de suelo; a la "reivindicación de Cuba" de uno, responde la crítica de Cuba del otro.
El debate entre autonomismo e independentismo no era sólo sobre la posibilidad o conveniencia de Cuba como nación independiente —al fin y al cabo, para los autonomistas, la autonomía no era sino un momento necesario antes de la inevitable independencia—, sino también sobre la posibilidad de una Cuba nueva. La revolución era, tanto para Martí como para Manuel de la Cruz, la superación radical del orden colonial, de ahí que ambos celebren la guerra redentora como origen de una comunidad nacional.
La violencia revolucionaria viene a ser una purificación del pecado de la esclavitud y de las lacras de aquel sistema opresivo: la tea incendiaria no fue sólo la ultima ratio de los mambises, sino también una emblemática expresión de ese sentido profundo de la revolución como tábula rasa. Más realistas, los autonomistas percibían el otro lado de la guerra: el desastre económico, la ruina que al cabo provocó, el que no había razón alguna para creer que sería "breve y necesaria".
La opción por lo simbólico sobre lo material ha caracterizado, ciertamente, al castrismo, y lo distingue de un "raulismo" más centrado en la oikonomía. "Fidel es la luz", decía hace más de un año Celia Hart en Rebelión, y añadía:
"No dudo que muchos de los que sustituyan a Fidel sabrán administrar mejor 'la casa', pero con Fidel pudimos ser protagonistas del mundo. Sólo un por ciento ínfimo de la humanidad ha participado activamente como el pueblo de Cuba en la Historia reciente de la humanidad. Hemos sido actores de mil hazañas. Las historias de Girón, la Crisis de Octubre, la alfabetización, Angola… en todos esos casos estuvimos los cubanos por encima de la URSS y del socialismo establecido, de sus temores y sus conceptos".
El mito de la Revolución Cubana, encarnado en la figura de Castro, se identifica, al cabo, con el mito de la excepcionalidad de Cuba.
Reivindicación del autonomismo
La toma de partido por el independentismo sobre el autonomismo alcanzó su punto culminante hace cuarenta años. 1968 no fue sólo el año de la "ofensiva revolucionaria", sino también el de los "Cien años de lucha": ambos momentos, uno de carácter práctico, simbólico el otro, expresaban, en el fondo, una misma radicalidad. Si no era ya posible que hubieran timbiriches ni bares fuera del Estado revolucionario, tampoco había ya espacio para la nación fuera de aquella única revolución que había culminado Fidel Castro.
El antintelectualismo de semejante radicalismo revolucionario se solapó, entonces, con el antiautonomismo alimentado por la tradición marxista cubana desde los años treinta. Es significativo que en el discurso pronunciado en el acto de entrega de premios a los ganadores del concurso literario de la UNEAC en 1969, Guillén no sólo recordara la bifurcación del campo intelectual en la segunda mitad del siglo XIX en dos "grupos irreconciliables", sino que afirmó que mientras los revolucionarios se reunían para "conspirar", los autonomistas lo hacían para "formular teorías, cohonestar su miedo, intelectualizar en presuntuosas capillas y apretados manifiestos todo argumento que sirviera para desacreditar una buena carga al machete".
Dualidad aparecida nuevamente, al decir del presidente de la Unión de Escritores, a comienzos de la década del treinta, entre los comunistas, liderados por Martínez Villena, y la "clique pequeñoburguesa" del ABC, encabezada por Mañach, grupo de "teorizantes y definidores" que se "hundió naturalmente", como antes los que sostenían la política de compromiso con España. ("Acrecentar la obra propia en mensaje artístico, revolucionario y popular", Verde Olivo, 30 de noviembre de 1969).
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16 Comentarios
6 por SOCRATES (Usuario no autenticado) 27/05/2008 7:20
Los criticos y los exegetas soslayan el planteamiento central de DD: Agotadas las mitologias nacionales; ? es o no posible pensar de otro modo el futuro de Cuba?
El totalitarismo es una patologia social y el castrismo es la enfermedad senil del comunismo. Pero ?como salir del pantano actual y, sobre todo, hacia donde vamos a salir?
DD interroga a la Historia y tiene mucha mas razon que sus detractores.
5 por apatrida (Usuario no autenticado) 26/05/2008 22:40
Creo autonomismo fue realmente una opcion y una alternativa para la mejora social y economica de Cuba mucho mejor que la guerra independentista, pero no se le dio oportunidad, en primer lugar por la falta de vision y firmeza de España para imponerla sobre el vociferante y violento partido "integrista", partidario de España (por cierto integrado por muchos cubanos, es que en aquel tiempo el limite entre cubano y español era inexistente, al ser considerada la Isla como parte de España. de hecho creo que podiamos calificar las guerras de independencia en Cuba como guerras civiles) y por el apoyo de ciertos sectores del gobierno y la sociedad americana hacia la causa independentista (habilmente ganados por el "lobby" cubano en Washington)
La diferencia entre la guerra de los 10 años, que se perdio, y la guerra del 95, que se gano a España, fue que en la primera no se contó con el apoyo norteamericano y en la segunda si.
Porque otro de los mitos creados por los cubanos es que la guerra de independencia en 1898 estaba ganada por la causa independentista, cosa que creo que no era asi, si acaso estaba empatada, con los mas preclaros lideres de la revolucion muertos. Marti y Maceo, y los que quedaban al frente , aunque de probada valía, ya muy ancianos: M.Gomez Y C. Garcia. Se dice que España era solo dueña en Cuba del territorio que pisaban sus soldados, en el caso de los mambises era exactamente igual, incapaces de retener ningun territorio o poblacion conquistado, ni de organizar minimamente una administracion o una economia en algun territorio que permitiera un sustento economico de la guerra, dependian absolutamente de la expediciones que del territorio americano venian para su subsistencia, con la absoluta complicidad norteamericana. Recuerden que la guerra anterior, en situacion muy parecida duro 10 años, hasta que termino por puro agotamiento. Es mas, creeo que si Weyler se hubiese mantenido mas tiempo como Capt. Gral. de Cuba, habria puesto a la insurreccion al borde de la desaparicion.
La autonomia hubiese sido una buena opcion para ir acostumbrando a la sociedad cubana en un sistema parlamentario, y al final hubiese desembocado en la venta o anexio a los USa o en la independencia por vias pacificas.
En cuanto a que los cubanos estamos siempre en los medios, es cierto que para ser Cuba un pais tan pequeño en cuanto a poblacion y estando en plena crisis economica y social, aparece en los medios mucho mas que otros paises con caracteristicas similares, incluso la emigracion cubana , mucho menos numerosa que la de otros paises ocupa mas espacios sociales que estas. pero de ahí a decir que los cubanos hemos protagonizado "hazañas" va un tremendo trecho, creo que mas bien hemos hecho el papel de victimas cuando no de titeres sin voluntad ni c... cuando la crisis de Octubre estuvimos a punto de ser barridos de la faz del planeta y de llevar irresponsablemente al mundo a un holocausto nuclear gritando tontamente !Patria o Muerte! , en Giron protagonizamos una lucha entre nosotros mismos, porque cubanos eran los de los dos bandos, unos "embarcados" por Kennedy y otros "embarcados" por Castro. En Angola pusimos la carne de cañon en un conflicto que ni nos iba ni nos venia para nada. Pero creo que por lo que mas nos hemos caracterizado es por ser un pueblo sumiso e ignorante, hemos protagonizado el record de soportar 50 años de dictadura, la mas larga del mundo. Ya no se que responder cuando me preguntan que por que aguantan la gente en la Isla, ya por ultimo ahora cada vez mas estan apareciendo personajes y organizaciones de cubanos en el exterior que se dedican a defender el regimen, ya pronto tendremos CDR en el exilio. Yo he optado por callar que soy cubano, porque me da verguenza de serlo. Y dice este que hemos realizado "hazañas" Creo que Figueres tenia razon y que somo un pueblo miserable que nos merecemos lo que tenemos.
4 por Marina Cuello (Usuario no autenticado) 26/05/2008 22:40
Sagarra, no te pases de la raya.
No hace falta citar varios nombres para sustentar una tesis propia. Es sólo leyendo mucho, y sin prejuicios, que se llega, usando el intelecto, a conclusiones certeras - y creo que este es el caso.
Muchos conocemos los ensayos de Duanel, pero de ti sólo vemos esta pequeña muestra de envidia. ¿No serás tú el que padece de voluntad sobornada? Ejemplo de tormento e infección sobra en tu escuálido comentario. ¿Podrías decirnos algo más interesante que rebata o apoye la tesis de Duanel, o solo has venido a clavar tu ponzoña?
Sagarra, no te pases de la raya.
3 por Sagarra (Usuario no autenticado) 26/05/2008 19:40
" (Por cierto, el párrafo sobre el agotamiento del mito nacional revolucionario y la Cuba posible no es de Montaner, sino de Sorel)".
Eso le pasa a Duanel por flirtear con tantos nombres para sustentar su endémico texto. No dice nada este inquilino de Pincenton. Esto es solo una muestra de un intelecto atormentado e infectado. Duanel hace rato que padece de voluntad sobornada.
2 por corrector de fuentes (Usuario no autenticado) 26/05/2008 18:20
En efecto, Duanel da como de Montaner las palabras de Sorel. Solavaya! De ahi saca conclusiones alocadas. Dentro de poco, Figueras dira "con todos y para el bien de todos", y Fidel Castro escribira el libro sobre la evolucion de la cultura cubana!!
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