A debate
Malas lecciones
¿Qué 'expectativas cubanas' ha de considerar Washington: las del gobierno o las de la oposición?
"La revolución se acercó a la Unión Soviética para protegerse de Estados Unidos y con esta acción colocó a Cuba, por un tiempo, en el centro de la Guerra Fría", dice rotundamente Marifeli Pérez-Stable en su artículo Lecciones sabias, escamoteando así toda la compleja dinámica de los tres años que siguieron a la huida de Batista: cómo Castro fue desplazando a la gente del Directorio Revolucionario y situando a los cuadros del PSP (Partido Socialista Popular) en posiciones de mando; cómo desde el verano de 1959 el acercamiento al comunismo fue parte de una política dirigida a afianzar la dictadura.
En su monumental historia de Cuba, el historiador británico Hugo Thomas afirma que "en el invierno de 1959-1960 la Unión Soviética no encontraba especialmente deseable una Cuba comunista". Utilizando hábilmente la confrontación con Estados Unidos, Castro aprovechó el contexto de la Guerra Fría para sentar las bases de un poder unipersonal que ha durado casi cinco décadas.
Pérez-Stable afirma que Estados Unidos buscaba en los sesenta un cambio de régimen, pero nada dice de las características del régimen que se pretendía cambiar; ni que no era sólo Estados Unidos, sino muchos cubanos que, cerrada la vía política, no tuvieron otro camino que las armas. Fueron ellos, más que el gobierno norteamericano, los derrotados en Playa Larga y Playa Girón.
¿Qué "expectativas cubanas" ha de considerar Washington: las del gobierno o las de la oposición? Quien sin conocer nada del asunto lea el texto de Pérez-Stable podría pensar que la culpa del desastre es, sobre todo, de Estados Unidos. Es evidente el esfuerzo de la articulista por salvar a la Revolución, similar al que encontramos en el prefacio a su libro La revolución cubana. Orígenes, desarrollo y legado, donde afirma:
"Mucho antes de que la guerra fría llegara a su fin, la revolución había dejado de tener vigencia como proyecto social y se había convertido en historia. Al igual que en la URSS y Europa del Este, el socialismo en Cuba había estado dando señales de decadencia desde hacía algún tiempo; sin democracia y sin eficiencia económica su esencia se había desvirtuado". (Colibrí, p. 14)
Ahora bien, ¿cuánto antes de 1989 desapareció la vigencia de la revolución? ¿Cuándo empezó la decadencia? ¿Cuándo, si la falta de democracia y la ineficiencia económica era evidente desde mucho antes de 1980, y aun, de 1970; si la libreta de racionamiento se estableció en 1962 y los Comités de Defensa de la Revolución en 1960?
Ponerse a buscar un momento en que la revolución dejó de ser revolucionaria conduce al fracaso; siempre hay uno anterior: la Revolución es o los cincuenta años de dictadura, o aquel momento único, el "minuto sagrado" que describiera Piñera, en que el pueblo fue por una vez el dueño absoluto de la ciudad. Si reconocemos que ese "triunfo psicológico" —recordemos el auge nacionalista del año 1959, con sus postalitas y sus cuchillas de afeitar— no ha traído sino miseria y dictadura, debemos preguntarnos si el nacionalismo necesita realmente una "victoria sicológica" como la de México en 1938.
La esencia de la revolución, inalterable por cinco décadas, es justamente la negación de la democracia y la ineficiencia económica. Por ello, no queda claro de qué legado habla Pérez-Stable cuando en las conclusiones de aquel libro, intentando salvar una vez más la supuesta esencia revolucionaria de su corrupción, afirma: "mientras el revolucionario Fidel había consolidado una Cuba de mayor igualdad y soberanía, el caudillo Castro estaba destruyendo el legado de la revolución" (p. 341).
El legado de la revolución es exactamente el mismo que el del comunismo en los países de Europa del Este: una "nueva clase" que controla la economía y se prepara para reciclarse en la transición, un país destruido y miserable, un pueblo carente de cultura cívica, hastiado de consignas y discursos.
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20 Comentarios
10 por Lector en desuso (Usuario no autenticado) 07/08/2008 22:40
Como era de esperar, Encuentro en la Red ha reducido esta magnífica a una posición secundaria. Marifeli Pérez-Stable es una pésima analista de la historia cubana, atrapada, por un lado, entre sus prejuicios ideológicos, y por otro, su asepsia académica. Se podrían escribir tomos y tomos con las mismas preguntas que hace aquí Duanel.
9 por ID (Usuario no autenticado) 07/08/2008 22:40
Sagarra II, no entiendo a que "cacería de brujas" se refiere Ud. ¿Podría explicarlo?
8 por alegria para rato (Usuario no autenticado) 07/08/2008 22:40
Sagarra II no sea usted torpe y ejemplifique(si puede)porque dice que el articulo es pobre, torpe y desdichado.
No haga una valoracion debil del articulo y explique como llego a esa conclusion.
7 por Sagarra II (Usuario no autenticado) 07/08/2008 20:40
Este artículo es torpe, pobre y desdichado. Es una "intelectual" cacería de brujas.
6 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 07/08/2008 18:20
Gracias Duanel Diaz por su lección.
Es un alivio leer una respuesta como la suya, refutando los argumentos y opiniones de Marifeli Perez-Stable que se propone una reescritura de la Historia.
Basta con recordar el afincamiento ideológico de Raul Castro y Fidel Castro al comunismo, mucho antes de sus guerrillas con las FARC en la sierra. La intención del Dictador Máximo siempre fue instalar un régimen comunista en la isla. Para ello siempre mintió, tanto a los Estados Unidos como al resto del mundo. Desgraciadamente la Administración americana de la época ni lo tomó en serio ni comprendió a tiempo. Kennedy fue engañado como todos. El Dictador Máximo engaño tanto a los americanos como a los cubanos, quienes cuando quisieron pararlo fueron encarcelados, matados o tuvieron que huir.
Ahí donde el régimen escribe Revolución hay que leer dictadura totalitaria y por socialismo entender castrismo.
La falsificación ha sido total y es extraño que alguien como Marifeli Perez-Stable haya caído en tales mistificaciones. No lo es, si como lo señala Duanel Diaz en su pregunta, algunos ponen su confianza en la dictadura y ninguna en la resistencia.
Los “cambios” auténticos serán aquellos conquistados y asignados por el pueblo cubano, entonces ya no serán estrategias perversas de supervivencia de la dictadura, pero transformaciones totales de lo existente. Esta confianza en el pueblo cubano y sus resistentes es la vía de conquista de nuestra Libertad.
¿Dar nuestra confianza a este régimen castrista? En la película “Mr Arkadin”, Orson Welles narra la historia del escorpión y la rana. El escorpión quería atravesar un río y le pidió a la rana que lo llevara a la otra orilla. La rana, desconfiando, le dijo que no porque temía ser picada. El escorpión le replicó que si la picaba moriría y se ahogarían los dos. Convencida, la rana aceptó ayudarlo y lo subió sobre sus espaldas. En la mitad del rió el escorpión la picó y la rana hundiéndose con el escorpión le preguntó porqué lo había hecho. “No pude evitarlo. Es mi naturaleza”, le respondió el escorpión
RESISTENCIA ¡! UNION ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!
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