domingo 7 de septiembre de 2008 20:50
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Mayo francés, marzo cubano

Mientras los jovenes franceses se manifestaban contra el poder, La Habana ejecutaba una 'ofensiva revolucionaria' para el control ciudadano.

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Un repaso breve a la lista de los afectados puede iniciarse con los puestos callejeros de fritas y llega hasta los zapateros remendones de esquina. Bares pequeños, choferes independientes, barberías, hospedajes y negocios similares, donde por lo general sólo trabajaban el dueño y quizá el matrimonio o algunos de los hijos. Castro no afecta a las pequeñas fincas privadas.

Por otra parte, la comparación que a veces se ha hecho entre esta etapa revolucionaria cubana y la "Revolución Cultural", que por la misma época estaba ocurriendo en China, no sólo es exagerada, sino que desvirtúa ambos procesos. Mientras Mao se lanza a destruir las estructuras partidistas, Castro no tiene necesidad de ello. Tampoco ocurren en la Isla asesinatos a consecuencia de la ofensiva.

Prejuicios de aldeano franquista

Aunque el ex gobernante cubano le imprime un marcado carácter "moral" a su llamado, y habla de que resulta una vergüenza y una "situación intolerable" ver pasar camiones cargados de mujeres para realizar trabajos agrícolas en la zona de cultivos de café del "Cordón de La Habana" (alrededor de la capital) y hacia la recogida de tomates o papas en Güines, mientras hay bares abiertos con hombres emborrachándose y sus dueños lucrando con el vicio, esta es una razón secundaria.

Si bien la época se caracteriza por la llamada "ley seca", con un control estricto de la venta de bebidas alcohólicas e incluso el establecimiento del límite de venta de cerveza a sólo una por comida en los restaurantes, en realidad, las razones de la ofensiva revolucionaria tienen que ver con la economía y no con la moral, más allá del provincianismo propio de Castro y otros prejuicios al estilo de un aldeano franquista.

En el año 1968 la gasolina está racionada al extremo. En el mismo discurso del 13 de marzo, Castro anuncia que hay un grave problema con la producción de leche, al tiempo que existe la necesidad de reducir las compras de este producto en el mercado capitalista. Los precios del azúcar están por el piso. También hay problemas con los huevos, los granos, el café y otros productos. "Las dificultades" son reales.

Sin tiempo para barricadas

No es hasta pasada la medianoche —el discurso se extendió desde las nueve de la noche hasta las tres de la madrugada— que entra en lo que posteriormente sería la parte medular de este: el lanzamiento de la ofensiva revolucionaria. Pero hay un momento en que define la esencia de sus planteamientos: "No se trata sólo de una cuestión de principios, sino de una cuestión real y objetiva… ¿Vamos a brindarle incentivos a las personas, dándoles dinero cuando no hay nada que comprar con ese dinero?".

Esa fue la esencia de este proceso: cerrarle a la población las vías de ganar más, hacer todo lo posible para evitar el desarrollo de una economía paralela, que supliera las necesidades que el Estado era incapaz de satisfacer, aunque el precio fuera que la mayoría de los ciudadanos tuvieran que hacer grandes sacrificios. Como dice el profesor Maurice Halperin, en The Taming of Fidel Castro, "la ofensiva no fue motivada por puro idealismo".

La escasez sirvió de instrumento represivo, el uso de la "libreta de racionamiento", hasta para la compra de un peine actuó como medio de control ciudadano, la incapacidad de recurrir a un zapatero remendón garantizó una mayor vigilancia del vecino.

En momentos en que la Plaza de la Revolución miraba con recelo hacia el Kremlin, volvían a intensificarse los sabotajes procedentes del exterior, se sumaban los fracasos de los planes económicos nacionales y crecía el escepticismo sobre la posibilidad del triunfo de la lucha guerrillera latinoamericana, los jóvenes y viejos cubanos no tenían mucho tiempo para pensar en organizar barricadas: cada minuto era cada vez más valioso, y había que dedicarlo a las innumerables colas cotidianas.

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21 Comentarios


11 por Enrique Demetrio García (Usuario no autenticado) 12/05/2008 5:20

El compañero Max de Rob no tiene porque tirar a la m... a nadie, sólo hacer su propio blog con las mismas limitantes o no de las que habla.

10 por Monica Lewisky (Usuario no autenticado) 12/05/2008 5:20

Alguien aqui dijo hace poco, que el primer contra revolucionario de cuba fue nada menos que el Dr Fidel Castro, algo que me puso a pensar. Las bodegas, me acuerdo que mi papa le pedia a pepe el bodeguero que le fiara algunas cosas asta el primero de mes, yo miraba los pomos grandes de la bodega repletos de caramelos y mercochas, asta un dia desaparecieron, seguro es esos tiempos de lo que uds hablan, que pena.

9 por Victorien Lumpuy Umpierre (Usuario no autenticado) 11/05/2008 9:00

Yo tenia 10 años cuando la "Ofensiva Revolucionaria" convirtio mi barrio de Placetas, Las Villas en lo que es hoy, un rincon aburrido, destartalado y en vias de extincion. Recuerdo que la pequeña panaderia-dulceria de la esquina no volvio a abrir sus puertas, las "postalitas" que coleccionaba desaparecieron asi como el bodeguero de mi cuadra y su bodega intervenida que pocos años despues se derrumbo por abandono. El vendedor de tamales no volvio a pasar por frente a mi casa ni el carrito de helados. Los Circos no volvieron mas al pueblo. Nadie se volvio a disfrazar de "Mascarita" en los carnavales. El viejo que hacia "trompos" en el barrio le cerraron el taller, el que vendia "papalotes y barriletes" tambien,asi como el que fabricaba escobas, o el de la "tintoreria" de al doblar la esquina, las maestras privadas que cuidaban niños en las casas pararon de hacerlo, tambien yo que limpiaba zapatos con un cajon para ganarme unos kilos para comprar helados Guarina o del "King Cream" o para ir a la matine del Cine Rialto los domingos, ademas tenia un proyector de vistas fijas y varias cintas, el cual ponia en la sala de mi casa una noche de vez en cuando hasta que me metieron miedo de que me iban a quitar el proyector si seguia cobrando a 25 "kilos" la entrada....
En las cafeterias intervenidas que quedaron abiertas no volvieron a dar "la contra" en cambio comenzaron a servir un sirope rosado llamado "guachipupa" (inmetible)El prestigio que los centros gastronomicos de mi pueblo habian ganado por larga y ardua labor desaparecio para siempre: No mas fritas de primera, ni helados criollos, ni "completas" baratas. Los pequeños talleres de confecciones cerraron para siempre aunque la demanda crecio verticalmente. Aunque paresca que no, pero ese pequeño comercio privado le daba una vida y un colorido a mi barrio que nunca mas recupero y que me causa nostalgia.

8 por JUANMA DE LA HABANA (Usuario no autenticado) 10/05/2008 20:20

Me parece magnífico este trabajo; la llamada "ofensiva revolucionaria" del 68 fué parte de un proceso iniciado a mediados de esa década de los 60 y que se extendió hasta la zafra de los "diez millones" del 70, un período que sentó las bases para la catastrofe económica del régimen comunista cubano, militarizando toda la sociedad y privando a los cubanos de todo futuro. Este período merece ser estudiado aún con profundidad, y analizado para que las presentes y futuras generaciones de cubanos conozcan los orígenes del desgobierno y del desastre económico y social que están aún atravesando.
Mis felicitaciones en esta ocasión a Alejandro Armengol y a Encuentro.

7 por Max de Rob (Usuario no autenticado) 10/05/2008 20:20

Interesante...interesante, que el Sr Armengol, en su blog Cuadernos de Cuba no brinda la posibilidad a los lectores de enviar comentarios. En reciprocidad debíamos de abstenernos de comentar, lo que en buen cubano quiere decir..."tirarlo a m..."

Saludos


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