domingo 23 de noviembre de 2008 10:04
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Padecimientos estructurales (I)

Si la economía cubana recibió más dinero que Europa con el Plan Marshall, ¿por qué hoy es un auténtico desastre?

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Excesiva centralización

El totalitarismo cubano copió al carbón casi todas las instituciones económicas de la antigua URSS, asignándole a la Junta Central de Planificación la tarea de distribuir recursos entre los diferentes ministerios y al Instituto Cubano de Investigaciones y Orientación de la Demanda Interna, la tarea de determinar los precios de venta a nivel nacional en los diferentes mercados mayoristas y minoristas.

Sin embargo, un precio determinado por un burócrata estatal difícilmente refleja los factores de escasez que afectan los insumos para su producción y mucho menos permite el cálculo correcto de su demanda final. De ahí que el irracional sistema de precios y de distribución de recursos que ello ocasiona, produzca tanto la sobreproducción de artículos de baja demanda, como la subproducción de artículos prioritarios en las preferencias del consumidor; es decir, la imposibilidad de lograr una coordinación armoniosa entre las preferencias del consumidor y las intenciones de los productores.

Esa falta de coordinación consumidor-productor explica tanto las razones por las cuales escasea el papel sanitario como una tirada del periódico Granma mucho mayor que la que desea el consumidor. También explica la escasez de vivienda y el exceso de búnkeres militares. La realidad es que cuando la burocracia determina los precios arbitrariamente y la distribución de recursos de acuerdo con sus prioridades, tanto la materia prima de los primeros bienes (el papel), como el cemento, los ladrillos y las cabillas para hacer los segundos, termina en manos de aquellos productores que no escogerían unos consumidores con libertad de elegir, obligando a que se produzca un reajuste por los mecanismos del mercado negro.

Por eso, en las condiciones distorsionadas de la economía, el consumidor termina utilizando el periódico oficial del Partido Comunista como el sustituto preferido del papel sanitario, y los trabajadores de las obras del Ejército, robándose los materiales necesarios para acometer la construcción clandestina de viviendas. Al final se produce una redistribución gobernada por las necesidades del mercado, a pesar de los deseos de la burocracia y las medidas disciplinarias, que intentan impedir que ello ocurra.

De ahí que la única forma de mejorar la distribución de recursos, que las materias primas se encaminen en la dirección que desea el consumidor y no se produzcan tantos ajustes traídos de la mano de la escasez, sea la liberación del mecanismo de precios, la restauración de la autonomía empresarial y de agencia, y la expansión del grado de libertad económica.

Ese ajuste estructural permitiría que los productores puedan responder eficiente y directamente a los estímulos que registra el consumidor en un mercado libre y lograr que los recursos se distribuyan de una manera armoniosa con las preferencias del consumidor; además de desestimular la corrupción y el desvío de recursos.

Despilfarro millonario

Mientras no se reintroduzca el mecanismo de mercado como principal instrumento distribuidor de recursos, mediante el accionar de un mecanismo de precios libres, no se va a terminar la escasez crónica de los productos y servicios que desea el consumidor, ni se va a poder minimizar la corrupción. Y es que el mecanismo de precios libres es una correa transmisora casi perfecta de información entre los productores y los consumidores que no puede ser sustituida efectivamente por ninguna burocracia con prioridades y preferencias muy diferentes.

Ya lo había advertido Joseph Schumpeter en su obra Capitalismo, Socialismo y Democracia, donde aducía que la planificación socialista no podía funcionar en ausencia de ángeles. Y Ludwig von Mises, quien advirtió claramente en toda su obra que no sería posible establecer una correlación clara entre el esfuerzo del trabajo y sus resultados concretos, y entre la inversión de capital y la expectativa de ganancia, bajo el estatismo y la centralización burocrática.

Esa batalla de ideas en la historia del pensamiento económico fue ganada por Hayek, Schumpeter y Mises desde los años treinta del siglo pasado. Ahora lo único que puede hacerse es escribir un parte de guerra sobre la derrota de la centralización como medio de gestión, mucho más después del fracaso rotundo de la planificación centralizada y la estatización y el centralismo en todas las economías del mundo.

A pesar de la retórica, la experiencia empírica demuestra que muy pocas cosas son tan económicamente costosas como la excesiva centralización. Por ejemplo, el totalitarismo cubano ha invertido miles de millones de dólares prestados, mucho más que lo que recibió Europa Occidental de Estados Unidos durante el Plan Marshall, pero sus proyectos inversionistas han terminado produciendo verdaderos desastres, con poco o ningún valor agregado, generando inmensas deudas con pocas probabilidades de cobro para sus acreedores.

La lista de fracasos inversionistas del totalitarismo cubano es extensa: el plan del café caturra, la Zafra de los Diez Millones, el desecamiento de la Ciénaga de Zapata, los experimentos genéticos en la ganadería, la construcción descontrolada de represas por todo el país, la masiva inversión improductiva en el sector de la biotecnología, la tala de frutales con tanques y buldózeres para "diversificar" la agricultura, la importación de industrias tecnológicamente obsoletas de Europa del Este, el intento de convertir la Isla en una potencia médica y otras alucinaciones salidas de la económicamente trasnochada cabeza del Comandante, como el plan de un pollito para cada ciudadano, la aberración de la vaca enana y la idea de meter las cabezas de las vacas en aire acondicionado para que dieran más leche.

Tal despilfarro de recursos no tiene nada que ver con el embargo norteamericano y sí mucho con el deseo de perpetuarse en el poder, con independencia del costo de oportunidad económica. ¿Quién se atreve a asegurar que los recursos obtenidos del extranjero desde 1959 no hubieran sido invertidos mucho más eficientemente por el sector privado, generando con ello mayores niveles de bienestar material, empleo e ingreso para la población? Realmente, hay muy pocos ejemplos en la historia de la humanidad comparables con la fiesta de derroche que ha sido el continuado desastre de la economía cubana por casi cinco décadas.

Un caso típico

Un ejemplo reciente es lo que ocurre en el sector del transporte público, donde a pesar de las constantes inversiones millonarias del pasado y la destitución cíclica de ministros y viceministros, cada día se hace más difícil alcanzar un mínimo nivel de funcionalidad y perdurabilidad, que se refleje en la contracción del tradicional despliegue de masa humana en cada parada. ¿Qué joven no ha corrido desaforadamente detrás de una guagua que frena, si es que lo hace, a más de cien metros antes o después de la parada?

¿Puede ese nuevo gasto de 40 millones de dólares para comprar 1.148 nuevas guaguas chinas de 2007 a 2009, partirle el espinazo a la crisis del transporte? Lo más probable es que el estado deplorable de la infraestructura, unido al efecto negativo de las relaciones de propiedad y gestión que estimulan indirectamente el maltrato de los equipos, se combinen de forma diabólica para convertir esas guaguas chinas en chatarra inservible, en un período mucho menor a la estimada vida útil del equipo.

Según reportes recientes de la prensa independiente aparecidos en Cubanet, la televisión cubana "mostró imágenes de autobuses con parabrisas, ventanas y ventanillas rotos, asientos con forros arrancados y otros daños", sin precisar qué porcentaje de la flota ya se encuentra dañada. La crisis del transporte se arregla con reestructuración, no con represión.

¿No tendría más sentido entregar los ómnibus a crédito a empresarios particulares y trasladar a estos el costo de mantenimiento y la amortización del equipo? ¿No sería más sensato liberar las tarifas hasta que el mercado encuentre un nuevo equilibrio? ¿No se extendería así la vida útil del equipo y el beneficio para toda la sociedad, logrando además un sistema de transporte privado que no deje plantado al pasajero, siempre y cuando el mismo esté dispuesto a pagar el costo del peaje?

Recuérdese que en 1958, bajo la administración privada, pasaba una guagua cada 15 minutos y no existía crisis del transporte. ¿Qué impide entonces que de nuevo puedan lograrse los mismos parámetros de eficiencia, siempre y cuando cambien las modalidades de propiedad y gestión? Es más, ¿qué impide que el Estado pueda incluso subsidiar el transporte por medios indirectos, sin tener que ser dueño y responsable único de todo el proceso? ¿No sería más racional tratar de reformar la estructura y parar en seco el despilfarro de recursos?

Puede afirmarse entonces que el dogma de la centralización ayuda a perpetuar la crisis económica del totalitarismo, ya que ello requiere que las inversiones generen valor agregado. Esto es imposible de hacer cuando son los burócratas y no los consumidores y los productores los que deciden donde están las oportunidades de inversión. Se convierten, gracias a la estructura imperante, como demuestra el ilustrativo caso del transporte público, en oportunidades de despilfarro para la burocracia.

En fin, es irracional seguir malgastando recursos mediante un sistema de inversión centralizada, que pone la distribución de los recursos en manos de unos burócratas que han demostrado con creces cuán imposible es crear bienestar material con una estructura monopólica de propiedad estatal y cuán fácil gastar la plata ajena. Mucho menos cuando el país acumula, gracias a ello, una inmensa deuda externa que traspasa la carga a otras generaciones. Deuda que seguirá creciendo si no se restaura la autonomía empresarial, si no se modifican los patrones de propiedad.

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28 Comentarios


13 por Desde donde estoy en el exilio (Usuario no autenticado) 17/03/2008 17:20

COMO Cuba decide es la primera prioridad. QUE decide es la segunda.

Sin embargo, muchos se distraen con el problema del modelo económico actual, como si ese fuese el problema central.

Nuestra constitución no prohibe la existencia de un partido comunista o nos obliga a una economia de mercado. Por lo tanto, plantear nuestro problema como uno fundamentalmente económico es una falacia.

A Cuba se le inpuso este modelo económico por medios no-constitucionales y esto ocurrió entre enero 3 y julio 17 de 1959. Ese es el problema.

Si Fidel Castro quería el comunismo para Cuba tenía que haberse postulado como candidato del PC en 1959 y haber facilitado el cumplimiento de los requierimientos de nuestra constitución. Si la mayoría hubiesen querido lo que él quería, lo hubiesen elegido.

Fidel Castro hizo todo lo contrario, oportunisticamente extendió la violación de Batista para apoderarse de nuestra nación. Su crimen tendrá que ser juzgado tarde o temprano, vivo o muerto.

El enfoque nuestro debe de ser sobre como regresar a Cuba a nuestro orden legitimamente constitucional, no sobre como nos manejaremos económicamente, por muy importante que esto último sea. Hasta que no cambiemos nuestra constitución de 1940, estamos autorizados a tener negocios propios y a proceder más o menos como una economía de mercado.

Nuestra misión es correjir el crimen constitucional, no otra.

12 por No way (Usuario no autenticado) 17/03/2008 17:20

Este articulo esta al otro extremo de la realidad, lo de usted es privatizarlo todo, y es un tremendo ERROR, tiene que haber un balance entre el sector estatal y el privado, por ejemplo:
Energía Eléctrica: cuanto seria el costo real de producción, distribución y las ganancias, quien podría realmente pagarla. NO ES POSIBLE
Producción de Cemento: Donde están los consumidores del mercado Cubano, quien va a comprar, me imagino a las empresas privadas exportando toda la producción, cuanto es el costo de los materiales después de un ciclón, NECESARIA LA MANO DEL GOBIERNO.
Salud y Educación: NO ES POSIBLE
En otras áreas de menor importancia el sector privado podría ayudar, el transporte, la gastronomía, parte de la agricultura.
El mercado ayuda pero el gobierno tiene que estar presente

11 por mi opinion (Usuario no autenticado) 17/03/2008 17:20

Por qué hace 50 años no se permite la libre empresa
Que tiene que ver eso con la democracia
R/ Tiene mucha relacion. El poder politico reside en el poder economico. El que no tiene dinero no tiene poder de decision. El estado cubano ha ido centralizando la economia hasta que todos los hilos terminan en una sola persona, que es el unico que puede tomar decisiones. La mayor parte de los cubanos solo tienen dinero para el diario y eso quiere decir que no tienen capacidad de de organizarse o planificar alguna accion politica, economica o social. Este genio de la dominacion ha tenido esto bien claro desde el principio y ha mantenido a todo el que ha podido en los limites de la miseria. Le ha impuesto la austeridad como signo de vida a sus subordinados mas cercanos.
En el momento que los cubanos que viven en la isla empiecen a acumular dinero tendran mas poder de decision politica y eso no es bien visto. Hay un libro llamado "camino a la servidumbre" que aborda el tema de una forma breve y entretenida. Fue realizado en la primera mitad del siglo pasado en referencia a los regimenes totalitarios.

10 por Mario Faz (Usuario no autenticado) 17/03/2008 15:40

Estimado Galileo: parafraseando al florentino no digo "e pur si muove" pues su afirmacion teorica no fue matematicamente comprobada hasta que Isaac Newton se exprimiera las neuronas, creara el calculo diferencial e integral y con la geometria analitica, no la euclidiana, probara el movimiento planetario alrededor del sol. Quedamos?!

Desconfio del academicismo rampante de numerosos sesudos, tanques de pensamiento, cubanologos, cartomanticos y astrologos que demostrando lo evidente hacen gala de sus conocimientos en foros, paginas web y universidades.

Muchos por no decir casi todos estos academicos fueron formados en universidades cubanas o de paises "socialistas" su formacion teorica fue marxista-leninista, en el caso de los formados "del otro lado" capitalista pura.

El problema de Cuba sigue siendo analizado una y otra vez desde innumerables perspectivas. Hasta cuando? Es que Cuba y los cubanos son microbios obsaervables bajo el microscopio o conejillos de indias en los cuales se inoculan virus o drogas para ver que cambios ocurren?

Si me equivoco por favor corrijanme, esos academicos alguna vez han expuesto una sola propuesta coherente para cambiar el rumbo? o solo son cronistas de un fracaso evidente de Fidel castro y su gobierno?. Por lo que se vislumbra con Raul Castro es la reversion a un capitalismo oligarquico en el cual las inversiones extranjeras afianzan su poder dejando al cubano nativo la alternativa economica de vender cafe a tres kilos, el paladar y el jineterismo? Volvemos al pasado?

La informacion que tengo es demaasiado extensa para resenar aqui asi que recomiendo a estos academicos que se reunan, dejen de hablar tonterias y presenten algun proyecto viable. Asi lograran que los cubanos los respeten.

Mario Faz

9 por Mario Faz (Usuario no autenticado) 17/03/2008 15:20

"Esta maniobra es parte de la guerra fría que Washington ha librado contra Cuba por décadas."
Cito textualmente al Sr. Eduardo Campaneria para mencionar algunos puntos.

Primero: que las Islas Virgenes son un territorio extracontinental de los Estados Unidos bajo su jurisdiccion y soberania,

Segundo: que las leyes norteamericanas rigen en ese territorio y que por tanto las restricciones al comercio con Cuba, si quiere llamarlo bloqueo no tengo inconveniente OK, se aplican,

Tercero: hay una diferencia en vender trigo o pollos de granjeros de Iowa o Wyoming que vender pasajes,

Cuarto: segun noticias que tengo de Cuba las restricciones al consumo de alimentos persisten desde 1960, la libreta de abastecimientos existe aun OK! y que productos adicionales a los de la "libreta" se venden en una moneda especial cotizable al dolar CUC)la cual es de circulacion restringida a los que sus familiares en el extranjero envian dolares.

Quinto: los precios y la distribucion en el mercado interno cubano los controla el gobierno y los precios segun me han informado son 5 o 10 veces de lo que venden los mercados en cualquier parte del mundo incluyendo Miami.

Sexto: el area agricola de la Isla es lo suficientemente grande y lo suficientemente fertil para producir los alimentos necesarios para su poblacion.

Septimo: el discurso economico del gobierno cubano constantemente habla de productividad y eficiencia economica, esto repetido al casnsancio por medio siglo casi.

Si quiere pudiera darle otras razones para cuestionarle su conclusion de "temperatura belica" a la que alude.

Que carajos tiene que ver la Guerra Fria con lo que el cubano come o deja de comer. Para llenarse la barriga no creo necesario sea importante comerse un mango que una manzana, un pedazo de carne de Wyoming que uno de Camaguey, un pastel con trigo de Iowa que un bunuelo de yuca.

Senor mio: use su cerebro. La escazes de alimentos en Cuba no es producto del bloqueo, embargo o como quiera llamarlo. se debe a un gobierno el cual desde sus inicios se ha enfocado en discursos, arengas y promesas y nunca en crear un sistema productivo eficiente y responsable. Ni Fidel Castro ni su burocracia partidaria han tenido un solo acierto en dirigir la economia cubana. Enumerarle los fracasos seria redundante.

Siempre exigiendole mas y mas al cubano, son ya tres generaciones. Hasta cuando? Cuando van a tomar responsabilidad y no echarle culpas al otro? Y ahora surge Ud. diciendo sandeces. Por favor!

Mario Faz
mariojfaz@gmail.com


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