lunes 7 de julio de 2008 1:31
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Paisaje después de la batalla

De los discursos y consignas a la 'eliminación de prohibiciones' del gobierno de Raúl Castro.

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Un hombre lee un periódico en el que aparece la imagen de Raúl Castro

Un hombre lee un periódico en el que aparece la imagen de Raúl Castro. (AFP)

La Batalla de Ideas ha terminado. Las tropas que ayer se destacaron en aguerridos actos de repudio, heroicas mesas redondas y gloriosas marchas del pueblo combatiente, hoy regresan al hogar con la ilusión de comprar algún día una olla arrocera o un teléfono móvil y, quién sabe, hasta de llegar a pasar un fin de semana en un hotel de Varadero.

Las medidas que en las últimas semanas ha tomado el Gobierno Revoluseptuagenario de Castro II equivalen en la práctica a una proclama unilateral de cesación de hostilidades. Lo curioso de esta tregua es que la presunta ofensiva de Washington no ha variado ni un ápice en los últimos doce años.

Si en 1996 hubo un sobresalto retórico tras el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, en 2000, el enemigo, en un acto de sospechosa generosidad, decidió venderle al gobierno alimentos y medicinas. Siempre y cuando éste pagara en dólares contantes y sonantes, porque tampoco era cuestión de financiar a crédito su ineficiencia productiva. Pero si se exceptúan esas dos fintas —una de cal, otra de pollo congelado—, la estrategia del Goliat imperialista sigue igual.

Esto no ha sido óbice para que el David socialista deponga de hecho su actitud numantina —aunque todavía no lo ha reconocido— y empiece a desmovilizar los efectivos que hasta hace poco combatían encarnizadamente en todos los frentes internos. Claro que entre esos combatientes alguno habrá que se pregunte cómo es posible declarar una tregua que preludia una paz inminente cuando el enemigo ataca todavía por todos los flancos.

¿No será un error del alto mando, que ve un gesto amistoso en lo que sólo es una transacción filistea de lentejas por divisas arduamente ganadas? ¿O acaso la amenaza desapareció hace ya muchos años y toda la gesticulación de marchas, protestas, maniobras, excavación de trincheras y preparación combativa no ha sido sino un sainete, una broma de mal gusto, una gigantesca tomadura de pelo?

En cualquier caso, las huestes agradecen el respiro y se aprestan al bíblico empeño de convertir las espadas en arados —y en ventiladores y en casetes de DVD. Aparcar la paranoia de la fortaleza sitiada y el discurso ampuloso de la resistencia numantina no será tarea sencilla. Todavía se reproducirán esporádicamente algunas escaramuzas, más simbólicas que reales. Modestas maniobras de opereta, para no complicarle con el síndrome de abstinencia la agonía al Estratega en Jefe.

Pero en el ánimo de la tropa —sobre todo de los conscriptos más jóvenes que padecen una evidente falta de espíritu bélico— la guerra es asunto concluso. Allá los abuelos, ministros o generales, con sus batallitas anacrónicas y sus polvorientos manuales de marxismo-leninismo. El hombre nuevo socialista no quiere saber nada de la honda de David. La suya no lleva hache: es la onda del reguetón, el hip-hop, las motos, los blogs, las películas de acción y toda la panoplia de instrumentos del siglo XXI que los adultos, tan serios ellos, no alcanzan a entender y mucho menos a ofrecerles.

Porque el panorama que los desmovilizados encuentran al volver es desolador. Las casas se desmoronan, los puentes se hunden y los campos están en barbecho. El dinero no alcanza para gran cosa; la comida es cara; el agua, escasa; el transporte, pésimo, y muchos servicios han dejado de existir. Las guerras son así, incluso las de mentirita. Hay víctimas, damnificados y múltiples secuelas materiales.

La súbita liberalidad con la que el Gobierno Revoluseptuagenario devuelve ahora prerrogativas y derechos que nadie sabe muy bien por qué confiscó alguna vez, suscita más interrogantes que respuestas. Hasta los más lerdos empiezan a sospechar que la defensa de la soberanía nacional quizá fue la coartada que impidió la soberanía personal. Que la dictadura era sobre —y no de— el proletariado y que los campesinos actuaron con una lógica impecable cuando dejaron que los prados se llenaran de marabú.

En 1945, cuando la infantería norteamericana desembarcó en las Filipinas, algunos soldados japoneses se refugiaron en las montañas para continuar la lucha. Perdido todo contacto con sus superiores, erraron en la selva durante largo tiempo. Dos o tres décadas después bajaron a rendirse, sin saber que la guerra había terminado y nadie se acordaba de ellos.

A la tropa de los hermanos Castro le ha ocurrido tres cuartos de lo mismo. La Batalla de Ideas ha concluido. En la Isla, los supervivientes cantan victoria porque ningún general enemigo los esperaba, cuando salieron de la jungla de discursos, consignas y estupideces donde andaban extraviados, para exigirles la rendición. Apenas empiezan a darse cuenta de que la Guerra Fría concluyó hace casi 20 años, el día en que un puñado de jóvenes derribaron un trozo del Muro de Berlín y la libertad se coló por la brecha, como un irresistible vendaval de alegría y esperanza.

72 Comentarios


52 por Gonzalo Valdés-Busto de Iznaga (Usuario no autenticado) 29/04/2008 19:20

Me aclaro mejor:

Cuando digo que la historia de Cuba en los últimos 50 años es la historia del triunfo de buenas ideas con mala política y peores prácticas, quiero decir que al triunfo de la revolución, el 1 de enero de 1959, la buena idea era deshacerse de la onerosa dictadura batistiana, restablecer la Constitución de 1940, y crear un país basado en el imperio de la ley, eliminar la corrupción, crear un proyecto social y una política redistributiva viables que beneficiara a toda la población en lugar de unos pocos, que se ayudara y subvencionara la creación de empresas, bancos para el desarrollo, entre otras medidas positivas, para mejorar el crecimiento económico y la diversificación, logrando una mayor independencia económica etc. Además, avanzar ostensiblemente y perfeccionar los sistemas de educación y sanidad públicas, como luego se hizo, pero a costa de traicionar los ideales que creo triunfaron en fecha 1 de enero de 1959, aunque que fue siendo sistemáticamente traicionado con la mala política y pésimas prácticas que siquieron en los meses siguientes del año 1959.

Para mejor aclaración: los ideales que triunfaron ese 1 de enero de 1959 fueron los de todas las fuerzas políticas que querían un cambio para bien en el país, dentro de la Constitución de 1940, con todas las garantías procesales y penales y el respeto a la ley, pero mejor política distributiva en todos los niveles. Eso fue lo que triunfó aunque después haya sido traicionado.

Los cambios políticos que vienen con las revoluciones, pasó en la francesa de 1789, en muchas ocasiones han sido traicionados más tarde por facciones que arrebatan el triunfo para imponer sus ideas. No es nada nuevo.

Un saludo.

51 por Desde donde estoy en el exilio (Usuario no autenticado) 29/04/2008 19:20

Gonzalo Iznaga del Busto:

Luego de su aclaración a Ataquie al Blog, entiendo lo que quería decir respecto a las 'ideas buenas' el 1 de enero de 1959. Estoy de acuerdo. Gracias por la aclaración.

50 por Desde donde estoy en el exilio (Usuario no autenticado) 29/04/2008 17:40

Humberto Herrera:

Es la prerogativa de toda la nación determinar si somos o no somos socialistas, no de una facción como pretende Usted. Al pretender inponernos su ideología está precisamente imitando la conducta de los países imperialistas hacia Cuba que justificadamente por otro lado critica. Por lo tanto cojeo de doble criterios su sentido ético, uno para el tirano, otro para los imperialistas.

Si Usted reconoce. como debería de ser, que todos los exilados somos Cubanos, no seres sub humanos, podría comenzar por ejemplo exijíendole el régimen criminal que Usted ayuda a sostener, que lo reconozca en las estadísticas que publica. Somos casi 13, no 11 millones.

Usted escribe: "De dictaduras o tiranias esas sobran en el mundo, sin embargo la "nuestra" convoca a debatir al pueblo los problemas y opinar y lo toma muy encuenta como se estas demostrando la realidad..."

Nosotros no necesitamos que dictadira alguna nos convoque a hablar. Ese es ya nuestro derecho aunque Usted o el régimen criminal no lo reconozca o nos atropelle al ejercerlo.

El embargo no es problema de cubano alguno. Es solo problema entre el gobierno de los EE.UU. y el régimen criminal e inconstitucional que Usted apoya.

Gracias por compartir su posición y estar dispuesto a leer la mía. Continuemos.

........................

Ataque al Blog y Gonzalo Iznaga del Busto:

Realmente a mi también me chocó cuando leí que Gonzalo estimaba que las buenas ideas habían triunfado. Sin embargo hay que entender este punto en el contexto en el cual lo expresó. Es decir, el lo juxtapone a las ´malas políticas y peores prácticas'. Luego reclama que ni siquiera se ha podido protestar, de lo cual uno puede inferir que la falta de libertad de expresión es intolerable también para él.

Creo que nadie argumentaría por ejemplo que mejorar el nivel educacional de una nación es una mala idea. Creo que a eso posiblemente se refería pero es a él a quien le corresponde aclarar.

No comparto con Gonzalo que al parecer él considera que es aceptable que los Castro hayan engañado a nuestra nación y violado nuestra constitución para inponer una o más idea(s), por buena que sea(n), a la fuerza. ¿Es esa su posición, Gonzalo?

49 por Gonzalo Valdés-Busto de Iznaga (Usuario no autenticado) 29/04/2008 17:40

Sr. Ataque al Blog:

Cuando digo que la historia de Cuba en los últimos 50 años es la historia del triunfo de buenas ideas con mala política y peores prácticas, quiero decir que al triunfo de la revolución, el 1 de enero de 1959, la buena idea era deshacerse de la onerosa dictadura batistiana, restablecer la Constitución de 1940, y crear un país basado en el imperio de la ley, eliminar la corrupción, crear un proyecto social y una política redistributiva viables que beneficiara a toda la población en lugar de unos pocos, que se ayudara y subvencionara la creación de empresas, bancos para el desarrollo, entre otras medidas positivas, para majorar el crecimiento económico y la diversificación, logrando una mayor independencia económica etc., además de mejorarar ostensiblemente y perfeccionar los sistemas de educación y sanidad públicas. Si esto que aquí le digo le parece mal o no está de acuerdo con ello, me gustaría escuchar su opinión al respecto. Usted sólo critica, no argumenta.

Sr. Humberto Herrera Carles:

Para los defensores a ultranza del gobierno cubano, como usted, todo lo que estuvo antes de la revolución fue totalmente negativo y malo y es sistemáticamente demonizado, pero todo lo que se ha hecho después del 1 de enero de 1959 es maravilloso y, por tanto, bueno. Esta percepción distorcionada de la realidad es muy característica de todo aquel que apoye el gobierno cubano actual. Antes de la fecha señalada como año cero por el gobierno cubano, el sistema de salud era bueno y gratuito, pero insuficiente, y déjeme decirle que el que luego mejoró el gobierno de Fidel Castro, partió de la base excelente que existía ýa antes. Aquí Fidel Castro no inventó nada nuevo. También antes de la revolución, la política de vivienda era mejor de lo que fue jamás después de 1959. Durante el período republicano, se terminaban 47,000 viviendas anuales, de promedio, mientras que en la década de 1960 bajó a 27,000 y en los 80 nunca pasó de 15,000 viviendas al año. De hecho, actualmente hay un déficit de un millón de unidades de vivienda en todo el país, y no me venga ahora con la cantaleta de que fue por culpa del embargo, puesto que entre 1973-1974 la subida de los precios del azúcar de 8 centavos a casi treinta permitió un crecimiento económico espectacular y con la subvención contínua de la Unión Soviética y países de Europa del Este, Cuba podía conseguir casi cualquier cosa en el mercado mundial. Aparte, se filapidó una enormidad con las guerras en Etiopía y Angola, adonde se llevaron los mejores recursos del país y el personal y los servicios mejor calificados del momento, mientras en nuestro país, a finales de los '70 la economía entraba en una recesión.

La sociedad cubana antes de 1959 tenía muchos defectos y problemas, además de desigualdades acusadas, pero no dejó de crecer económicamente, aunque no se solucionó el problema social, también hubo errores económicos que hubieran podido solventarse de haber una buena política al respecto. Por ejemplo, en la década de 1940 el cultivo del arroz comenzó a tener fuerza en el país, lo que bajó la cuota que se importaba desde los Estados Unidos. Esto provocó que este país informara al gobierno cubano de entonces que si Cuba bajaba la cuota de arroz, ellos bajarían los cupos del azúcar cubano en el mercado estadounidense, con lo que el gobierno decidió bajar las ayudas al arroz para no perder la cuota azucarera. Si se hubiera diversificado la exportación de azucar, Cuba no tendría que haber perdido el auge la de la industria arrocera en detrimento de la independencia económica. Ahí el gobierno de Grau San Martín no logró jugar bien sus cartas. Como ese, hay otros errores, pero se podrían haber subsanado.

Llevar a un buen balance desarrollo social y crecimiento económico estable y duradero, no es tarea difícil. El buen crecimiento económico que había logrado la Cuba republicana antes de 1959 se abandonó a partir de ese año. Lo que no entendemos muchos es por qué se destruyó sistemáticamente aquello que había demostrado funcionar, únicamente porque se quería transformar todo y borrar de un plumazo la vieja Cuba, con sus virtudes y defectos. Eso es lo que el gobierno actual no reconoce, ni reconocerá jamás, y seguirá repitiendo que la Cuba antes de 1959 era lo peor de lo peor. Sí, pero no en todo. Entre lo bueno se cargaron el desarrollo económico, el desarrollo artístico y literario y lo mejor del pensamiento crítico e intelectual y otras muchas cosas que podría numerar en otro comentario, si usted quisiera. El intento de borrar todo lo que ha tenido que ver con la sociedad anterior, evidentemente se cargó todo lo malo, pero también todo lo bueno, nada se salvó.

Os recomiendo a todos los que critican sin estar informados que lean mucho y se empapen bien de la historia. Otro de los desaciertos del gobierno revolucionario es de manipular la historia republicana a su antojo y conveniencia, y siempre hay papagayos que repiten sin informarse antes, creyendo que todo lo que diga Fidel Castro es palabra de Dios. Sería bueno que ejercite usted un poco el pensamiento crítico e independiente. Es un sano consejo.

48 por HUmberto Herrera Carles Desde donde estoy en el exilio (Usuario no autenticado) 29/04/2008 9:00

Si, estamos debatiendo de lo mismo en apariencia, Uds desde el exilio, que nadie le quita su condicion de cubano y derecho,lo que es seguro que nostros queremos perfeccionar el socialismo y Uds destruirlo, esa si es la esencia y la diferencia.Ahora se anuncio la convocatoria del Congreso del PCC y se definira hacia donde ira la sociedad cubana, eso es lo importante. De dictaduras o tiranias esas sobran en el mundo, sin embargo la "nuestra" convoca a debatir al pueblo los problemas y opinar y lo toma muy encuenta como se estas demostrando la realidad, a pesar del acoso constante por destruirnos desde y por los EE.UU. En realidad no conozco "democracia" alguna que practique algo semejante y que cuando digo hacer lo que nos pegue la gana, es sin tutor, sin anexionistas, sin que nos digan que y como tenemos que hacer nuestras cosas, mas claro, sin que nadie se meta y presione en los destinos de nuestro pais y muy en especial de los EE.UU.


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