domingo 12 de octubre de 2008 17:44
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Paisaje después de la batalla

De los discursos y consignas a la 'eliminación de prohibiciones' del gobierno de Raúl Castro.

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Un hombre lee un periódico en el que aparece la imagen de Raúl Castro

Un hombre lee un periódico en el que aparece la imagen de Raúl Castro. (AFP)

La Batalla de Ideas ha terminado. Las tropas que ayer se destacaron en aguerridos actos de repudio, heroicas mesas redondas y gloriosas marchas del pueblo combatiente, hoy regresan al hogar con la ilusión de comprar algún día una olla arrocera o un teléfono móvil y, quién sabe, hasta de llegar a pasar un fin de semana en un hotel de Varadero.

Las medidas que en las últimas semanas ha tomado el Gobierno Revoluseptuagenario de Castro II equivalen en la práctica a una proclama unilateral de cesación de hostilidades. Lo curioso de esta tregua es que la presunta ofensiva de Washington no ha variado ni un ápice en los últimos doce años.

Si en 1996 hubo un sobresalto retórico tras el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, en 2000, el enemigo, en un acto de sospechosa generosidad, decidió venderle al gobierno alimentos y medicinas. Siempre y cuando éste pagara en dólares contantes y sonantes, porque tampoco era cuestión de financiar a crédito su ineficiencia productiva. Pero si se exceptúan esas dos fintas —una de cal, otra de pollo congelado—, la estrategia del Goliat imperialista sigue igual.

Esto no ha sido óbice para que el David socialista deponga de hecho su actitud numantina —aunque todavía no lo ha reconocido— y empiece a desmovilizar los efectivos que hasta hace poco combatían encarnizadamente en todos los frentes internos. Claro que entre esos combatientes alguno habrá que se pregunte cómo es posible declarar una tregua que preludia una paz inminente cuando el enemigo ataca todavía por todos los flancos.

¿No será un error del alto mando, que ve un gesto amistoso en lo que sólo es una transacción filistea de lentejas por divisas arduamente ganadas? ¿O acaso la amenaza desapareció hace ya muchos años y toda la gesticulación de marchas, protestas, maniobras, excavación de trincheras y preparación combativa no ha sido sino un sainete, una broma de mal gusto, una gigantesca tomadura de pelo?

En cualquier caso, las huestes agradecen el respiro y se aprestan al bíblico empeño de convertir las espadas en arados —y en ventiladores y en casetes de DVD. Aparcar la paranoia de la fortaleza sitiada y el discurso ampuloso de la resistencia numantina no será tarea sencilla. Todavía se reproducirán esporádicamente algunas escaramuzas, más simbólicas que reales. Modestas maniobras de opereta, para no complicarle con el síndrome de abstinencia la agonía al Estratega en Jefe.

Pero en el ánimo de la tropa —sobre todo de los conscriptos más jóvenes que padecen una evidente falta de espíritu bélico— la guerra es asunto concluso. Allá los abuelos, ministros o generales, con sus batallitas anacrónicas y sus polvorientos manuales de marxismo-leninismo. El hombre nuevo socialista no quiere saber nada de la honda de David. La suya no lleva hache: es la onda del reguetón, el hip-hop, las motos, los blogs, las películas de acción y toda la panoplia de instrumentos del siglo XXI que los adultos, tan serios ellos, no alcanzan a entender y mucho menos a ofrecerles.

Porque el panorama que los desmovilizados encuentran al volver es desolador. Las casas se desmoronan, los puentes se hunden y los campos están en barbecho. El dinero no alcanza para gran cosa; la comida es cara; el agua, escasa; el transporte, pésimo, y muchos servicios han dejado de existir. Las guerras son así, incluso las de mentirita. Hay víctimas, damnificados y múltiples secuelas materiales.

La súbita liberalidad con la que el Gobierno Revoluseptuagenario devuelve ahora prerrogativas y derechos que nadie sabe muy bien por qué confiscó alguna vez, suscita más interrogantes que respuestas. Hasta los más lerdos empiezan a sospechar que la defensa de la soberanía nacional quizá fue la coartada que impidió la soberanía personal. Que la dictadura era sobre —y no de— el proletariado y que los campesinos actuaron con una lógica impecable cuando dejaron que los prados se llenaran de marabú.

En 1945, cuando la infantería norteamericana desembarcó en las Filipinas, algunos soldados japoneses se refugiaron en las montañas para continuar la lucha. Perdido todo contacto con sus superiores, erraron en la selva durante largo tiempo. Dos o tres décadas después bajaron a rendirse, sin saber que la guerra había terminado y nadie se acordaba de ellos.

A la tropa de los hermanos Castro le ha ocurrido tres cuartos de lo mismo. La Batalla de Ideas ha concluido. En la Isla, los supervivientes cantan victoria porque ningún general enemigo los esperaba, cuando salieron de la jungla de discursos, consignas y estupideces donde andaban extraviados, para exigirles la rendición. Apenas empiezan a darse cuenta de que la Guerra Fría concluyó hace casi 20 años, el día en que un puñado de jóvenes derribaron un trozo del Muro de Berlín y la libertad se coló por la brecha, como un irresistible vendaval de alegría y esperanza.

72 Comentarios


17 por Jesús Gonzalez (Usuario no autenticado) 25/04/2008 19:20

Lo peor de todo esto que se ha dicho por los comentaristas es le verdad que se encierra entre lineas, estos salvajes que se han apropiado de nuestro pais en su retirada van a dejar comprometida la soberania de Cuba y eso si que sería imperdonable, que importa que hayan robado ó ahora compren propiedades en Chile ó otros paises a travéz de testaferros que manejan los capitales que son propiedad del pueblo cubano como Max Marambio y otros en diferentes paises, lo peor repito es la condición que le van a dejar a Cuba de pais expuesto y sin crédito de ningún tipo en un mundo avasallador y competitivo, ¡Señores han comprometido e hipotecado la soberanía de Cuba estos delincuentes!, ¡Que Dios proteja al pueblo de Cuba!, es de esperar que algún cubano digno se atreva a derrumbar este amacijo de ladrones y embaucadores que han engañado a un pueblo por cincuenta años y por encima de quitarnos estos parásitos salve la soberanía de Cuba.

Jesús Gonzalez

16 por ATAQUE AL BLOG (Usuario no autenticado) 25/04/2008 19:20

Desvario Machado no sabe que no le van a pagar desempleo cuando se institucionalice la caida de su cagon en jefe.

Abandone la muela estimado Desvario que ni Ud se la cree ya. Todo lo que estamos observando es los ultimos coletazos de la bestia que Ud ha defendido en EER.

Ud alejese no sea que le comiencen a preguntar por los 15,000 fusilamientos o 560,000 presos politicos en los ultimos 50 anos, los mas de 58,000 muertos en el estrecho mientras huian de su paraiso.

"Por que no te callas" (sic Juan Carlos I) desvariado Desvario, aunque creo que este es solo su nombre de guerra en Linea y A

15 por Marx (Perucho) (Usuario no autenticado) 25/04/2008 19:20

En la construcción socialista y en el socialismo, la fórmula es: "De cada cual según su capacidad, a cada cual según su TRABAJO". Como bien dijeran Marx, Engels en el Manifiesto Comunista, el salario es la condición de existencia del capital. Ellos y Lenin señalaron la cooperativización como la manera organizativa genérica del socialismo. Por ello, dijo Fidel en la Historia me absolverá que los trabajadores,cuando triunfara la insurrección, tomarían participación hasta de un 30% de las ganancias de sus centros y entidades.
Para la etapa superior, la del comunismo, se aplicará otra fórmula: "De cada cual según su capacidad, a cada cual según su NECESIDAD" (aquí ni salario, ni ganancia; cada trabajador tendrá los bienes y servicios que realmente necesite).
Resulta increíble que en nuestro país,esto ni se trate, ni se analice ni se les diga a los trabajadores, nada. Ya no se recuerdan siquiera esas propuestas del Fidel de 1953.
Por qué será?


14 por J.Campos (Usuario no autenticado) 25/04/2008 19:20

Señor Julián B. Sorel,

Veo con satisfacción que entre sus influencias literarias está Enrique Jardiel Poncela y su "Amor se escribe sin hache". Espero que haya disfrutado también de "Espérame en Siberia, vida mía", "¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes?" y "La tournée de Dios".
Esos libros son lectura obligada de cualquier humano que se precie con tener sentido del humor. No en balde su autor, siendo preguntado sobre sus preferencias, decía que sólo leía a Emilio Salgari como literatura seria.
...¿Y de literatura cómica?
- A Carlos Marx.

Su artículo es un vacilón.
Reciba usted un saludo.

13 por Liborio Nodal (Usuario no autenticado) 25/04/2008 19:00

A Pedro Perez Arteaga :
Para responder su pregunta sobre como un hombre como castro llevo a cuba a esos extremos de pobreza, hay que entender que su objetivo nunca fue mejorar al pais, eso hubiera acabado con su sistema. Me explico: si una persona adquiere riqueza, inevitablemente( habra excepciones, pero estadisticamente no existen) tendera hacia la economia de mercado, pues el mercado es capaz de satisfacer todas sus necesidades. Por otro lado, una economia de mercado daria al traste mas temprano que tarde con un poder totalitario. Es por eso que el socialismo requiere pobreza generalizada igualitariamente repartida. Y entendiendo esto, un hombre inteligente como castro, cuya inteligencia no le celebro, pues la utilizo del modo mas nefasto, lo que hizo fue mantener en la mayor pobreza al pueblo y de esta forma conservo el poder por estos 50 anos. Desgraciadamente, tuvo el mayor de los exitos.


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