domingo 23 de noviembre de 2008 10:11
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Sociedad

Préstame la trompetilla, Secades

¿Existe realmente la 'operación antiexilio', el último grito de la derecha reaccionaria?

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El presentador Carlos Otero, uno de los últimos 'acusados' de formar parte de la 'operación antiexilio'

El presentador Carlos Otero, uno de los últimos 'acusados' de formar parte de la 'operación antiexilio'.

Harto sabido es que nada se parece más a un reaccionario de izquierda que un reaccionario de derecha. Lo único que los diferencia es que no comen juntos, como los gatos de Tasmania, aunque se alimentan de lo mismo. Además, los dos se engrifan de idéntica manera para inmovilizar a sus presas. Pero suelen ser tan vitriólicos que en lugar de miedo provocan lástima.

Los reaccionarios también incurren, todos en sintonía, cualquiera que sea su brazo de lanzar, en lo que, según Borges, constituye el peor pecado que un hombre puede cometer: no son felices. Y procuran por igual que ningún hombre lo sea.

Justo de esto último se trata ahora, y de ciertos reaccionarios de derecha a los que al parecer no les basta con arrastrar el pecado de haber sido infelices durante cinco décadas, así que quieren seguir siéndolo. Y lo que es aún más grave, aspiran a que su infelicidad sea compartida por todos los cubanos a lo largo de otros cincuenta años, por lo menos. Cualquier parecido con las aspiraciones de nuestra dictadura de izquierda no es simple coincidencia.

El nuevo empeño de los de marras se materializa por estos días en una bronca, mediática y patética, trasnochada y ridícula, pero con su cariz grave, contra lo que ellos están denominando la "operación antiexilio cubano".

Maldito bombo

No habría que abundar en detalles, pues conocemos hasta el tope que eso a lo que tales señores llaman "operación antiexilio" se traduce, por ejemplo, en la existencia del "bombo", variante generosa que ha permitido el escape hacia Estados Unidos de cientos de miles de cubanos que prefirieron validar su derecho a no morirse de viejos añorando un mínimo de bienestar y de felicidad.

Botones de muestra de la "operación antiexilio", según ellos, también podría ser la presentación de músicos famosos residentes en la Isla (como la orquesta Van Van) en escenarios de la Florida, o la desbandada que protagonizan hoy ciertos artistas del patio que al fin decidieron o pudieron plantar su pica en Flandes.

Hay otros ejemplos, ya de carácter político, que en todo caso servirían para ilustrar las diferencias que ante la práctica democrática distingue a Miami de La Habana, a contrapelo de los tales reaccionarios, los que si bien no cuentan ciertamente como mayoría, aún se hacen sentir por su bulla y hasta por su innegable poder, sobre todo por su poder sobre los medios de divulgación.

Y he aquí el quid de la cuestión: con su muela intolerante y retrógrada y con sus posiciones antipatrióticas, por antihumanas, tales reaccionarios de derecha devienen este minuto cómplices a pedir de boca de los reaccionarios de izquierda que ostentan el poder en Cuba. Incluso es probable que sean los únicos cómplices con capacidad de convocatoria que aún le queda al régimen.

No por gusto entre los pocos argumentos oficiales que ahora se esgrimen para apelar a eso que aquí llaman "la unidad de todos los cubanos", está precisamente el manifiesto desprecio, hasta el odio tal vez, que exteriorizan ciertos tremendistas de Miami (en minoría y contra la pared, insisto, pero con poder sobre los medios) ante todo lo que proceda del interior de la Isla o que beneficie de algún modo a quienes finalmente no somos sino víctimas (igual que ellos) de una misma catástrofe histórica con nombre propio: Fidel Castro.

'Dejen sobrevivir a los demás'

¿Acaso ignoran tales monopolistas del patriotismo que una de las únicas apelaciones que aún le queda a mano a nuestra dictadura es la de meterles miedo a los negros (posiblemente la mitad o más de la mitad de nuestra población) con los declarados o muy mal ocultos propósitos clasistas, revanchistas y segregacionistas de cuatro gatos con poder en el exilio?

Nada resultaría tan descorazonador como sospechar que no lo ignoran y que, por tanto, actúan en consecuencia. Pero dejemos a un lado las especulaciones, aunque no sea más que por aquello de que la palabra es creadora.

Eladio Secades, quien fue la antinomia de un reaccionario de derecha, además de un dolor de cabeza para los de izquierda, porque siempre tuvo los pies sobre la tierra, nos dejó dicho que la trompetilla es el verdadero concepto cubano sobre la libertad del pensamiento y que casi todos los errores que aparecen en nuestra historia son trompetillas que hemos dejado de tirar.

Disparemos entonces, con su permiso, la más sentida trompetilla a los reaccionarios, todos. Pero que no les llegue sola, sino unida al ruego de que, por favor, dejen vivir (o sobrevivir) a los demás. Que no prolonguen su pecado obstaculizando los remedos de felicidad que buscan sus correligionarios, cada cual a su modo y por sus vías, pero todos urgidos por la misma desesperación que los convirtió a ellos en amargados sin alternativas ni consuelo.

6 Comentarios


1 por Tinajón del Patio (Usuario no autenticado) 04/03/2008 19:00

Invito al autor del artículo a que le de un poco de color. La realidad no es tan en blanco y negro, y quizás el hecho de escribir desde La Habana nuble un poco el equilibrio que debe haber en la valoración de un asunto tan importante.
Primero, hay que reconocerle a esos mismos exiliados a los que usted llama, no yo, "extremistas de derecha", que hayan abierto el camino a todos los demás que hemos llegado no solamente a Miami, sino a cualquier parte del mundo. Si su trabajo, sus valores, sus costumbres no hubieran sido las que fueron, hubiera sido muy difícil que nos hubieran dado la bienvenida en todas partes. Sin ellos (y esto no es leyenda, es absolutamente cierto) Miami no sería ni la mitad de lo que hoy es. Si ellos no se hubieran dedicado a tratar de influenciar en la política de los Estados Unidos con respecto a Cuba, y si no la hubieran influenciado, otro gallo nos hubiera cantado a los que vinimos después. Por supuesto que para lograrlo tenían que hacer fortuna, y la hicieron sobre la base de su trabajo y de su talento natural para los negocios, por lo cual muchas de las críticas que reciben tienen su base en la envidia y eso las descalifica.
Como es natural, después de cincuenta años de pesadillas, han envejecido y se han puesto gruñones y menos tolerantes que cuando llegaron, y más exigentes con que, los que ahora llegan, respeten su obra y la agradezcan. Si bien muchos (me gustaría pensar que la mayoría)lo hacen, hay otros, bien los conozco, que desde que llegan empiezan a quejarse de que si aquí hay que trabajar mucho, de que si el dinero que ganan no les alcanza para MANTENER A SUS FAMILIARES en Cuba, no para AYUDARLOS a mantenerse, como debe ser, dadas las circuntancias del país, sino para MANTENERLOS; se quejan, además,de las restricciones a los viajes, porque quieren ir todos los años allá a OSTENTAR la pacotilla que se compraron aquí reventando una o dos tarjetas de crédito; y lo que más les molesta a los ocambos es oírlos decir y los cito casi textualmente: "Ñooo, asere, aquí hay que encamar el inglés de toas maneras!" (¡Claro, asere, si estás en la Yuma, y en la Yuma se habla inglés! ¿quieres ganar dinero?:¡tienes que aprender aunque sea a machacar en baja en inglés!) y lo otro que mas NOS molesta (y aquí me incluyo también aunque 'solamente' llevo 14 años, sin poder regresar a visitar a mi familia,): utilizan la libertad de palabra de que se goza en este país, para ensalzar, justificar, y a veces hasta defender abiertamente al régimen cubano.
No es que los antiguos exiliados quieran, como dice Ud. en su artículo, descalificar al "nuevo" exilio. Es que a veces, no llegan a ser exiliados (palabra que de por sí contiene una connotación política) sino solamente emigrantes económicos, que al igual que todos los demás que a estas tierras llegan, lo único que buscan es comer y vestirse mejor y el resto del dinero mandarlo a sus familias en sus países de origen. Lo cual es muy válido, por cierto, pero si ese es el objetivo, entonces no debieran usar los canales políticos que contribuyeron a crear los exiliados "antiguos" para llegar aquí.
Por otra parte, creo que deberían usarse otros ejemplos, pues hasta donde tengo entendido, el señor Carlos Otero ha sido calurosamente acogido en la comunidad cubana de Miami y ha recibido el respaldo de artistas del exilio "antiguo" que ni por asomo conocieron su trabajo en la isla, como Marta Picanes, por solo citar un ejemplo, quienes han ido a su programa y han participado en él.
Por otro lado repruebo todo tipo de piquetes de protesta que vayan en contra de la libertad de expresión que garantiza la Constitución de los Estados Unidos, reconociendo, al mismo tiempo, que estos piquetes son legales si no usan la violencia en ninguna de sus formas. Por lo tanto es tan válido ir al cumpleaños de Rosita Fornés como al de la tía Cuca. Y lo es igualmente asistir, si a usted le gusta, a un concierto de Van Van como a uno de Willy Chirino, o de Habana Abierta, o de Chicho el Cojo. Eso sí, con respeto, todos tenemos el derecho a criticar lo que entendamos pertinente, sin pretender descalificar al contrario. Pero si el contrario se extralimita y me ofende, tiene que aceptar que yo también lo haga.
La democracia, si es verdadera, es el ejercicio del derecho individual y de grupo, sin mancillar o conculcar el derecho de otros individuos y de otros grupos. ¡Tan simple y tan difícil!


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