jueves 24 de julio de 2008 8:58
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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Vejez

I. Cuba y los negros, los negros y Cuba

Recientemente, La Jiribilla, publicación cultural online del régimen, publicó el artículo "El tema racial y la subversión", firmado por el Dr. Esteban Morales. Más allá de las omisiones, mentiras y descalificaciones (entre ellas, la demonización de quien escribe), resulta interesante el intento de re-abordar ¡por fin! el tema racial, aunque sea desde los paradigmas de las ya desgastadas ideología y práctica "revolucionarias". El reconocimiento, leve y tangencial, de los descalabros del régimen a la hora de lidiar con la tradición racista y discriminatoria indica la dificultad del poder para seguir negando la existencia de semejante flagelo en el seno del llamado régimen "socialista".

Se trata de un problema central a la hora de valorar hasta qué grado la sociedad y los regímenes políticos cubanos de cualquier época son democráticos o no. Por suerte para los estudiosos de Cuba, aunque no para los negros cubanos, estos se han convertido en el vector que permite medir hasta qué punto las libertades, los derechos civiles, la movilidad social, la dignidad de todas las personas y la impartición de la justicia son iguales para todos los cubanos. Hasta qué punto un grupo social puede agruparse, discutir libremente sus problemas, crear una agenda al respecto y llevarla libremente al foro, al parlamento y a los medios de prensa, hasta convertirlas en agendas políticas, normativas jurídicas y acciones de poder.

Y, por último, hasta qué punto la élite en el poder ha rebasado, respecto a los negros, la ideología esclavista de hacerles creer que le deben sus logros a una entidad superior a sí mismos (entendida como la Revolución, la Iglesia, el Rey, el "buen amo" o el líder máximo, a la cual deben estar agradecidos), mientras que la responsabilidad de su desventaja se le achaque a algo tan impreciso como "la herencia histórica" o a su intrínseco desarrollo menor como grupo social —¿o biológico?— respecto al resto de la sociedad blanca, sea ésta revolucionaria o desafecta al régimen, burguesa o comunista.

Los negros cubanos constituyen el único grupo social en Occidente que, en los últimos dos siglos, ha pasado por la experiencia histórica de la esclavitud, la libertad bajo las condiciones de la segregación colonial, la racista seudodemocracia de la República y, en otra vertiente no menos racista, del socialismo caudillista de Estado. Es desde esa perspectiva que analizo el artículo del Dr. Morales.

Considero alentador que un autor vinculado a la oficialidad académica del régimen y, más aún, a sus organismos de inteligencia —el CESEU, del cual Morales es o fue director—, decida abordar el tema racial en una publicación como La Jiribilla. A su vez, resulta lastimoso que (cuando la mayoría de la población negra sigue viviendo mayoritariamente en barrios marginales, detentando los peores empleos y constituyendo la mayoría de la población penal del país) el racismo, en lugar de abordarse como el motivo central que explica las causas internas de tales condiciones, se asuma como una preocupación tangencial, sólo para hacerle frente a la opinión de "grupos subalternos" de la política norteamericana, entre los que se me ubica.

Si ese fuese el precio a pagar, con tal de que un intelectual negro subalterno pueda abordar y desarrollar en Cuba una estrategia sobre un problema al que hasta hace poco le tenían puesta la mordaza, asumiría el intento de linchamiento mediático como moneda de cambio, en aras del avance de la discusión pública del tema dentro de la Isla; pero Morales, carente de independencia intelectual y política, ni siquiera cumple ese objetivo.

II. Anticubanías

El articulista de marras asume que el hecho de ser opositor y crítico del régimen convierte ipso facto a tal sujeto en miembro de una "subversión anticubana". Su posición es "tan independiente y democrática", que no concibe una posición "cubana" que no sea a la vez seguidora fiel de las políticas y despropósitos del gobierno castrista. Que quien se presenta como un académico identifique al pueblo y al país con el gobierno, carece del más elemental rigor conceptual. Acaso sea semejante limitación la que le impide vislumbrar otras opciones para los negros cubanos, que no sean las de repetir desgastadas consignas y obedecer a los amos de turno.

Morales, repetidor de las políticas y discursos, me niega la independencia intelectual y política para no quedarse solo en su impuesta militancia subordinada. Cubanía y anticubanía habitan a ambos lados del Estrecho de la Florida, tanto en el poder como en la oposición. Puedo catalogar de pro cubanos, aunque con limitaciones, los programas educativos, de salud pública y servicios sociales gratuitos para todos. Y como anticubano, el deterioro de esos servicios, en aras de una política exterior tendiente a lograr de otros pueblos el agradecimiento que ya el cubano no les tiene.

En la misma dirección, son anticubanas las políticas confiscatorias que niegan a los ciudadanos el derecho a conservar sus propiedades cuando salen del país y les exige —como si fueran extranjeros— un visado para regresar a su tierra, como aquellas políticas que implementan mejores servicios de salud para los extranjeros que para sus propios ciudadanos.

Pasemos a un ejemplo más que ilustrativo: cuando en 1962 el gobierno cubano —de acuerdo con la ex Unión Soviética— introdujo cohetes nucleares de alcance medio en nuestro país, provocando la "Crisis de los Misiles", la Isla estuvo a punto de desaparecer. La dirigencia revolucionaria se oponía a la retirada de los misiles y hasta era partidaria de lanzarlos contra Estados Unidos en caso necesario. Los norteamericanos hubieran sobrevivido a ataque semejante; pero los cubanos, como pueblo, habríamos desaparecido. En tal contexto, los extremismos suicidas de la llamada "política de principios" del gobierno castrista —en tanto implicaban nuestra desaparición— eran totalmente anticubanos.

En esa época, el gobierno cubano calificó de traición el acuerdo entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética para retirar los cohetes. Hay que concluir que la URSS —que, además, obtuvo el compromiso norteamericano de que Cuba no sería agredida— adoptó una posición a favor de la preservación de Cuba como entidad nacional y humana, posición más pro cubana que la del gobierno de Fidel Castro, atrincherado en posiciones lesivas a la propia supervivencia de la nación.

Profundizando en anticubanismos, y sin tocar siquiera la naturaleza del sistema político vigente en la Isla, es evidente que una política económica que impide a los cubanos desarrollar mejores niveles de vida y los hace miserablemente dependientes del Estado, es más anticubana que el propio embargo norteamericano. En definitiva, el embargo externo es la política de un país históricamente en conflicto con el nuestro, mientras que el interno es resultado de las prácticas de un gobierno que, además, en el extremo del delirio, dice representar y defender nuestros intereses.

La población negra es la más afectada por esa política económica. En una economía que no genera riqueza —y dada la herencia histórica de 450 años de colonialismo y neocolonialismo a que se refiere Morales—, las élites en el poder se atrincheran aún más en la tradición de percibir a los negros como accionistas minoritarios a la hora de repartir el poder y la riqueza. Eso explica, en parte, el porqué, a cincuenta años de un proceso que ya es más conservador que revolucionario, los negros constituyen el grupo poblacional de peor nivel de vida en el país, cuya presencia es mayoritaria en las "justas" y "humanas" prisiones de la Cuba "revolucionaria" y "antirracista".

No me molesta coincidir con el señor Morales en el criterio de que las políticas sociales de acceso a la educación y la salud (beneficiadoras de la población negra, tanto como del resto de la ciudadanía) son y fueron medidas pro cubanas; pero, a su vez, el articulista de La Jiribilla carece de la independencia o el valor para concluir conmigo que la situación actual de los negros en Cuba y la ideología racista que aún es, no por inconsciente, menos común y central en el imaginario nacional —e, incluso, en actos del gobierno—, es responsabilidad, por omisión o acción, del grupo que detenta no sólo el poder político sino también la propiedad de todos los medios de producción.

Es el grupo que cuenta con un parlamento unánime y que, por lo tanto, es capaz de legislar la aplicación de políticas específicas para problemas específicos, como la discriminación racial y el racismo, con la misma celeridad con la que —a la luz del Proyecto Varela— legislaron el carácter irreversible del desorden social imperante.

No hacerlo —a pesar de tener todo el poder y los medios a su alcance— se debe, primero, a una cultura racista que la dirigencia revolucionaria, heredera de la ideología de la época colonial, no ha podido ni querido superar, y, segundo, no quiere hacerlo debido a que, con la aparente desaparición de las clases sociales en Cuba —al margen de las que se alientan mediante el usufructo del poder estatal—, el único grupo social que aún mantiene consistencia —ya que su constitución no se reduce a la posición económica, como creía la ortodoxia marxista— es el de los negros.

Resulta claro que un Estado totalitario no puede enarbolar y legislar la práctica de las reivindicaciones específicas de un grupo social cuando la filosofía política y jurídica del poder se basa en la discriminación de la ciudadanía por criterios ideológicos, políticos, económicos y hasta religiosos. En consecuencia, abrir la discusión del problema negro, permitirles organizarse para abogar por sí mismos, resquebrajaría la estructura del sistema totalitario. Otros grupos sociales podrían emerger al escenario político, al menos al civil.

Por eso, la incapacidad del sistema político cubano actual para resolver consecuentemente el problema negro, lo convierte en antinegro, más allá de las declaraciones o deseos de su dirigencia política. El reconocimiento de esa imposibilidad explica que la dirigencia cubana apoye, fuera de Cuba, las agendas que no le permiten defender a los negros en su país. En la nación cubana, por la importancia de los negros en la conformación de la identidad nacional y la independencia del país, es imposible ser antinegro y procubano.

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122 Comentarios


17 por A.T. (Usuario no autenticado) 09/11/2007 19:20

Mulato: Tremendo articulazo. Ache pa' ti.

16 por Dario L Machado (Usuario no autenticado) 09/11/2007 19:20

El Dr. Esteban Morales es un reconocido politologo cubano que no necesita el agradecimiento del Sr. Patterson Un hombre brillante y digno que siempre ha estado junto a la revolucion y el partido y hoy lucha denodadamente por eliminar los vestigios racistas heredados del pasado. Ante el solo hay que saludar al cientista social inteligente y comprometido. En lo personal me enorgullezco de tenerlo entre mis mejores amigos

15 por Arisvel (Usuario no autenticado) 09/11/2007 17:30

El problema racial en Cuba ha existido y seguira existiendo por muchos años mas. Es actitud enraizado en la cultura y la sociedad cubana por siglo. Eliminar ese racismo latente tomara años no importa que tipo de sistema politico impere en la isla.

Porque hoy en Cuba los negros estan en desventaja??; por la politica implementada por el gobierno cubano??, por un mal tratamiento del tema racial dentro de la revolucion??.

Disculpe señor Patterson, eso es una mentira absoluta.

Esa ha sido una decision de los negros cubanos.

Fueron los negros privados de accesos servicios sociales, educacion o empleo??? El sistema los obligo a marginarse??

Los negros cubanos son el grupo etnico que menos aprovecho las ventajas de la educacion en Cuba. Nunca les ha sido vetado el derecho a la educacion y la superacion profesional debido al color de la piel.

Fueron los negros por voluntad propia los que no estudiaron, los que no fueron a las universidad. Por supuesto que tienen que tener los trabajos menos renumerados, tienen por voluntad propia menos preparacion.

Todos los que fuimos en los años 80 a la universidad en Cuba sabemos que por cada negro estudiando habia 10 de cualquier otros color.

Cual era la razon??;
Por que se les negaba el acceso la educacion universitaria???
Por que recibian menos preparacion que los demas grupos etnicos??

La razon real es que la mayoria de los negros jovenes de los años 1980 al 1990 decidio por voluntad propia no estudiar y no superarse.

Hoy las carceles estan llenas de negros.

Acaso fueron detenidos por una policia mayoritariamente blanca y prejuiciada??

No, son negros que cometieron delitos.

Hoy puede achacarsele a la situacion economica el aumento de la poblacion penal. Pero en los años anteriores al periodo especial no habia una situacion economica de crisis y la poblacion penal era mayoritariamente negra.

Que los llevaba a delinquir??
La marginalidad a la que son sometidos??,
La falta de oportunidades??,
La discriminacion establecida por el sistema??
La carencia de servicios sociales??
Que los negros reciben menos que el resto de los ciudadanos cubanos??

El señor Patterson deberia saber las razones mejor que nadie y no deberia estar tratando de dar explicaciones seudo politicas y tergiversadoras.

Que en Cuba hay racismo es una realidad que nadie ha negado, que los negros cubanos desde 1959 hasta hoy han tenido oportunidades de desarrollo y superacion que otros negros en otras partes del mundo no han tenido es una realidad tambien.

La dificil situacion economica que atraviesa Cuba hoy afecta a todos los cubanos por igual sin importar el color de la piel.


14 por El Anarquista (Usuario no autenticado) 09/11/2007 17:30

He digerido con detenimiento la extensa respuesta del señor Enrique Patterson, al señor Esteban Morales. En mi lectura, veo a un Patterson muy dolido y obstinado con el entuerto racial, al punto de crear analogías forzadas, y de llevar problemas de orden social al plano racial. Hay muchas razones válidas en el texto de Patterson; al igual que en el de Esteban Morales. Quiere esto decir, que existe una gran posibilidad de que, el intelecto y la razón puedan conciliar a estos dos hombres como cubanos; más allá del color de la piel. Creo que hacer un debate matizado por el aspecto racial,- aunque lo merite-, va en detrimento del intelecto humano al que se debe aspirar. Yo veo una trastienda del dolor de exiliado en Patterson; quizás un fardo adoquinado de resquemores, producido por la porosa realidad del exilio, que cuando se es negro, se convierte a veces, en diente de perro y se precisa de fuertes y angustiados callos para poderlo transitar.

Me reconfortó mucho leer: "Las realidades no tienen ideología ni agendas políticas, pertenecen a eso que Lenin llamaba "la terquedad de los hechos". Es precisamente esa terquedad de los hechos históricos de la sinrazón del hombre, la que provoca un debate de matiz racial. Muy bien también por Enrique, cuando plantea: "... tanto en un caso como en otro, son realidades que cada quien puede analizar y usar sin necesidad de ponerse en función de intereses ajenos". Eh ahí, el meollo en cuestión, esa posibilidad real de concilio entre humanos; entre compatriotas en este caso. Mas allá del color de la piel.

Ya en en el blog Penúltimos Días, Ernesto Hernández Busto titula el debate como " paliza teórica propiciada por Patterson a Esteban Morales". Otra muestra desafortunada de llevar siempre el debate al conflicto, a la pelea y a la hostil diatriba. La receta sobre el diagnóstico debe ser pacificadora y de consenso.

13 por bicho pelu (Usuario no autenticado) 09/11/2007 17:10

muy bueno el articulo, y sobre un tema complicadisimo en cuba. pero demasiado largo... se podia resumir un poco. pero nada, muy bueno en realidad.

me permito incluir un link a un articulo (bueno, es un poco pretencioso llamarle articulo)que escribi hace unos años, publicado en Arrebatus.com, sobre el mismo tema. algunas partes son aportes del editor.
http://www.arrebatus.com/revista/articulo.php?ID_Articulo=82

espero les guste


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