jueves 24 de julio de 2008 22:03
cubaencuentro.com cuba encuentro | Opinión

A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

122 Comentarios Icono de del.icio.us Icono de Digg Icono de Technorati Yahoo Icono de Meneame Icono de Wikio Enviar Imprimir

Vejez

I. Cuba y los negros, los negros y Cuba

Recientemente, La Jiribilla, publicación cultural online del régimen, publicó el artículo "El tema racial y la subversión", firmado por el Dr. Esteban Morales. Más allá de las omisiones, mentiras y descalificaciones (entre ellas, la demonización de quien escribe), resulta interesante el intento de re-abordar ¡por fin! el tema racial, aunque sea desde los paradigmas de las ya desgastadas ideología y práctica "revolucionarias". El reconocimiento, leve y tangencial, de los descalabros del régimen a la hora de lidiar con la tradición racista y discriminatoria indica la dificultad del poder para seguir negando la existencia de semejante flagelo en el seno del llamado régimen "socialista".

Se trata de un problema central a la hora de valorar hasta qué grado la sociedad y los regímenes políticos cubanos de cualquier época son democráticos o no. Por suerte para los estudiosos de Cuba, aunque no para los negros cubanos, estos se han convertido en el vector que permite medir hasta qué punto las libertades, los derechos civiles, la movilidad social, la dignidad de todas las personas y la impartición de la justicia son iguales para todos los cubanos. Hasta qué punto un grupo social puede agruparse, discutir libremente sus problemas, crear una agenda al respecto y llevarla libremente al foro, al parlamento y a los medios de prensa, hasta convertirlas en agendas políticas, normativas jurídicas y acciones de poder.

Y, por último, hasta qué punto la élite en el poder ha rebasado, respecto a los negros, la ideología esclavista de hacerles creer que le deben sus logros a una entidad superior a sí mismos (entendida como la Revolución, la Iglesia, el Rey, el "buen amo" o el líder máximo, a la cual deben estar agradecidos), mientras que la responsabilidad de su desventaja se le achaque a algo tan impreciso como "la herencia histórica" o a su intrínseco desarrollo menor como grupo social —¿o biológico?— respecto al resto de la sociedad blanca, sea ésta revolucionaria o desafecta al régimen, burguesa o comunista.

Los negros cubanos constituyen el único grupo social en Occidente que, en los últimos dos siglos, ha pasado por la experiencia histórica de la esclavitud, la libertad bajo las condiciones de la segregación colonial, la racista seudodemocracia de la República y, en otra vertiente no menos racista, del socialismo caudillista de Estado. Es desde esa perspectiva que analizo el artículo del Dr. Morales.

Considero alentador que un autor vinculado a la oficialidad académica del régimen y, más aún, a sus organismos de inteligencia —el CESEU, del cual Morales es o fue director—, decida abordar el tema racial en una publicación como La Jiribilla. A su vez, resulta lastimoso que (cuando la mayoría de la población negra sigue viviendo mayoritariamente en barrios marginales, detentando los peores empleos y constituyendo la mayoría de la población penal del país) el racismo, en lugar de abordarse como el motivo central que explica las causas internas de tales condiciones, se asuma como una preocupación tangencial, sólo para hacerle frente a la opinión de "grupos subalternos" de la política norteamericana, entre los que se me ubica.

Si ese fuese el precio a pagar, con tal de que un intelectual negro subalterno pueda abordar y desarrollar en Cuba una estrategia sobre un problema al que hasta hace poco le tenían puesta la mordaza, asumiría el intento de linchamiento mediático como moneda de cambio, en aras del avance de la discusión pública del tema dentro de la Isla; pero Morales, carente de independencia intelectual y política, ni siquiera cumple ese objetivo.

II. Anticubanías

El articulista de marras asume que el hecho de ser opositor y crítico del régimen convierte ipso facto a tal sujeto en miembro de una "subversión anticubana". Su posición es "tan independiente y democrática", que no concibe una posición "cubana" que no sea a la vez seguidora fiel de las políticas y despropósitos del gobierno castrista. Que quien se presenta como un académico identifique al pueblo y al país con el gobierno, carece del más elemental rigor conceptual. Acaso sea semejante limitación la que le impide vislumbrar otras opciones para los negros cubanos, que no sean las de repetir desgastadas consignas y obedecer a los amos de turno.

Morales, repetidor de las políticas y discursos, me niega la independencia intelectual y política para no quedarse solo en su impuesta militancia subordinada. Cubanía y anticubanía habitan a ambos lados del Estrecho de la Florida, tanto en el poder como en la oposición. Puedo catalogar de pro cubanos, aunque con limitaciones, los programas educativos, de salud pública y servicios sociales gratuitos para todos. Y como anticubano, el deterioro de esos servicios, en aras de una política exterior tendiente a lograr de otros pueblos el agradecimiento que ya el cubano no les tiene.

En la misma dirección, son anticubanas las políticas confiscatorias que niegan a los ciudadanos el derecho a conservar sus propiedades cuando salen del país y les exige —como si fueran extranjeros— un visado para regresar a su tierra, como aquellas políticas que implementan mejores servicios de salud para los extranjeros que para sus propios ciudadanos.

Pasemos a un ejemplo más que ilustrativo: cuando en 1962 el gobierno cubano —de acuerdo con la ex Unión Soviética— introdujo cohetes nucleares de alcance medio en nuestro país, provocando la "Crisis de los Misiles", la Isla estuvo a punto de desaparecer. La dirigencia revolucionaria se oponía a la retirada de los misiles y hasta era partidaria de lanzarlos contra Estados Unidos en caso necesario. Los norteamericanos hubieran sobrevivido a ataque semejante; pero los cubanos, como pueblo, habríamos desaparecido. En tal contexto, los extremismos suicidas de la llamada "política de principios" del gobierno castrista —en tanto implicaban nuestra desaparición— eran totalmente anticubanos.

En esa época, el gobierno cubano calificó de traición el acuerdo entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética para retirar los cohetes. Hay que concluir que la URSS —que, además, obtuvo el compromiso norteamericano de que Cuba no sería agredida— adoptó una posición a favor de la preservación de Cuba como entidad nacional y humana, posición más pro cubana que la del gobierno de Fidel Castro, atrincherado en posiciones lesivas a la propia supervivencia de la nación.

Profundizando en anticubanismos, y sin tocar siquiera la naturaleza del sistema político vigente en la Isla, es evidente que una política económica que impide a los cubanos desarrollar mejores niveles de vida y los hace miserablemente dependientes del Estado, es más anticubana que el propio embargo norteamericano. En definitiva, el embargo externo es la política de un país históricamente en conflicto con el nuestro, mientras que el interno es resultado de las prácticas de un gobierno que, además, en el extremo del delirio, dice representar y defender nuestros intereses.

La población negra es la más afectada por esa política económica. En una economía que no genera riqueza —y dada la herencia histórica de 450 años de colonialismo y neocolonialismo a que se refiere Morales—, las élites en el poder se atrincheran aún más en la tradición de percibir a los negros como accionistas minoritarios a la hora de repartir el poder y la riqueza. Eso explica, en parte, el porqué, a cincuenta años de un proceso que ya es más conservador que revolucionario, los negros constituyen el grupo poblacional de peor nivel de vida en el país, cuya presencia es mayoritaria en las "justas" y "humanas" prisiones de la Cuba "revolucionaria" y "antirracista".

No me molesta coincidir con el señor Morales en el criterio de que las políticas sociales de acceso a la educación y la salud (beneficiadoras de la población negra, tanto como del resto de la ciudadanía) son y fueron medidas pro cubanas; pero, a su vez, el articulista de La Jiribilla carece de la independencia o el valor para concluir conmigo que la situación actual de los negros en Cuba y la ideología racista que aún es, no por inconsciente, menos común y central en el imaginario nacional —e, incluso, en actos del gobierno—, es responsabilidad, por omisión o acción, del grupo que detenta no sólo el poder político sino también la propiedad de todos los medios de producción.

Es el grupo que cuenta con un parlamento unánime y que, por lo tanto, es capaz de legislar la aplicación de políticas específicas para problemas específicos, como la discriminación racial y el racismo, con la misma celeridad con la que —a la luz del Proyecto Varela— legislaron el carácter irreversible del desorden social imperante.

No hacerlo —a pesar de tener todo el poder y los medios a su alcance— se debe, primero, a una cultura racista que la dirigencia revolucionaria, heredera de la ideología de la época colonial, no ha podido ni querido superar, y, segundo, no quiere hacerlo debido a que, con la aparente desaparición de las clases sociales en Cuba —al margen de las que se alientan mediante el usufructo del poder estatal—, el único grupo social que aún mantiene consistencia —ya que su constitución no se reduce a la posición económica, como creía la ortodoxia marxista— es el de los negros.

Resulta claro que un Estado totalitario no puede enarbolar y legislar la práctica de las reivindicaciones específicas de un grupo social cuando la filosofía política y jurídica del poder se basa en la discriminación de la ciudadanía por criterios ideológicos, políticos, económicos y hasta religiosos. En consecuencia, abrir la discusión del problema negro, permitirles organizarse para abogar por sí mismos, resquebrajaría la estructura del sistema totalitario. Otros grupos sociales podrían emerger al escenario político, al menos al civil.

Por eso, la incapacidad del sistema político cubano actual para resolver consecuentemente el problema negro, lo convierte en antinegro, más allá de las declaraciones o deseos de su dirigencia política. El reconocimiento de esa imposibilidad explica que la dirigencia cubana apoye, fuera de Cuba, las agendas que no le permiten defender a los negros en su país. En la nación cubana, por la importancia de los negros en la conformación de la identidad nacional y la independencia del país, es imposible ser antinegro y procubano.

« Anterior1234Siguiente »

122 Comentarios


77 por El convencido (Usuario no autenticado) 20/11/2007 19:10

Curioso y sintomático, el hecho de que, las nalgas de Nubia, terminaran imponiéndose y robándose el show mediático que comenzó con un debate estéril sobre las razas. Que viva la pachanga y las mulatas cubanas.

76 por EL AFROCUBANO (Usuario no autenticado) 20/11/2007 15:10

ESTOY MUY DE ACUERDO CON NUBIA EN LA IDEA DE QUE LOS NEGROS CUBANOS CONTROLEN SUS MEDIOS DE DIFUSION, ME PARECE UNA IDEA BRILLANTE Y LA UNICA MANERA DE ACABAR CON ESA SUPUESTA SUPREMACIA DEL BLANCO CUBANO. EN MIAMI AL IGUAL QUE EN CUBA ESTOS MEDIOS ESTAN CONTROLADOS POR LOS BLANCOS CUBANOS Y LOS NEGROS NO TIENEN NINGUNA REPRESENTACION. CONOZCO EL CASO DE UN ARTISTA BLANCO CUBANO (DON DINERO) QUE PRESENTO SU VIDEO MUSICAL EN UNIVISION Y LAS AUTORIDADES DE ESTE NETWORK LE DIJERON ABIERTAMENTE QUE NO PONDRIAN EL VIDEO MIENTRAS EXISTIERAN IMAGENES DE NEGROS, AQUI LES ENVIO EL ENLACE PARA QUE ESCUCHEN SU TESTIMONIO http://www.youtube.com/watc...-3rj6JDU2c&feature=related. YO NO CREO QUE EL ABOGAR POR LA INDEPENDENCIA ECONOMICA Y POLITICA DE LOS NEGROS CUBANOS AYUDE A INCREMENTAR EL RACISMO QUE YA EXISTE EN CUBA COMO PLANTEAN ALGUNOS, POR LO CONTRARIO LES DARIA A LOS NEGROS CUBANOS LA OPORTUNIDAD DE EXPONER SUS PUNTOS DE VISTAS, COMPETIR CON LOS CANALES Y REVISTAS DE BLANCOS QUE YA EXISTEN EN LA ACTUALIDAD EN AMBOS LADOS DEL ESTRECHO DE LA FLORIDA, CAMBIAR ESA ANAMORFOSIS QUE SE TIENE DEL NEGRO Y GANARSE ASI EL RESPETO QUE NO SE HAN GANADO DE LOS BLANCOS QUE COMO BIEN DICE EL SR PATTERSON SIEMPRE PIENSAN QUE LOS NEGROS DEBEN SUS LOGROS A UNA ENTIDAD SUPERIOR. AQUI EN LOS EEUU LOS NEGROS AMERICANOS HAN AVANZADO POLITICA Y ECONOMICAMENTE MAS QUE LOS BLANCOS CUBANOS DEMOSTRANDO ASI QUE EN UNA ECONOMIA LIBRE DE MERCADO EN IGUALES CONDICIONES LOS NEGROS PUEDEN PROSPERAR IGUAL O MAS QUE LOS BLANCOS.

75 por Pablo Cifuentes (Usuario no autenticado) 20/11/2007 9:00

No hay dudas que el racismo persiste en Cuba. Pero no es producto de la Revolución sino que es una herencia que viene desde la etapa esclavista y colonial. Pero, admito que hay que criticar esa injusticia.Tampoco es justo, que se descalifiquen a todos los intelectuales y profesores que permanecen en Cuba, como el Dr. Esteban Morales. Hay una tendencia a desautorizar a todo el que escribe dentro del país y a sobrevalorar a los del exilio.
Pablo Cifuentes
UH.

74 por Gonzalo Valdés-Busto de Iznaga (Usuario no autenticado) 20/11/2007 8:20

Personalmente nunca he entendido el racismo. Ni de niño. Afortunadamente tengo una madre maravillosa que desde niño me enseñó a no hacer diferencias de ninguna clase cuando se trata de seres humanos. De niño, me sentó en las piernas de Bola de Nieve, a quien quise desde que le ví, y le oí tocar su piano y cantar, maravillado. De niño, me rodeó de seres humanos de todos los colores, clases, virtudes y defectos. Nunca escuché a mi madre decir una frase malsonante en referencia al color o la clase de nadie y me enseñó a ver en el interior de las personas como son, sin prejuicio alguno. En mi misma familia, mi bisabuela, blanca, se casó dos veces: con blanco y negro. Tengo una familia muy armónica, donde blancos, negros, mulatos, en fin, seres humanos, nos reuníamos alrededor de una mesa a compartir animadamente una agradable velada. Cuando iba a dormir, lo mismo me arrullaba mi abuela blanca, que mi tía-abuela negra. Nunca hice distinción, y adoraba a ambas por igual.

A Cuba le queda mucho camino. Tanto para abolir el racismo, como el machismo, además de la misoginia y la homofobia, la hijas mayores de este último. El igualitarismo gubernamental, pese a su vocación de distribuir la riqueza (¿pobreza?) por igual, y sus logros sociales, no ha logrado mermar estos tres males nacionales, quizá por no tener vocación ni visión política para ello, o por estar demasiado ocupado en controlarlo todo. Y esa debe ser una de las tareas primordiales de la democracia cubana, cuando ésta sea viable.

En los Estados Unidos hay canales de televisión por y para los negros, u otros grupos humanos, entre otras muchas cosas, porque tampoco han solucionado el problema y porque la televisión estadounidense no ha querido reflejar la diversidad del país por igual en todos los medios. Que conste, no me opongo a que los negros, o las mujeres o los homosexuales, o los grupos humanos que así lo deseen tengan sus propios medios. Me parece, además, sano y positivo, pero que se haga extensivo y exclusivo, divide a la sociedad y agrava el problema, pues no habría un diálogo que incluya o acoja a toda la sociedad cubana, que es una sola.

Siempre he pensado que lo que nos une es que todos somos hijos de esta hermosa isla en medio del Caribe. A nivel personal es poco importante que el cubano que me cruzo en la calle tenga más o menos melanina en su piel, sea mujer, hombre, y si esta mujer u hombre son, o no, homosexuales. Cuando me encuentro a un/a cubano/a en la calle, y nos reconocemos, siempre hay una sonrisa, un "hola" y una complicidad a prueba de bala.

Cuba tiene una diversidad envidiable que yo no cambiaría por nada del mundo: descendientes de españoles, africanos, franceses, italianos, árabes, chinos, polacos, judíos, ingleses, jamaicanos, haitianos, yucatecos, y hasta de la madre del cordero. Somos un maravilloso crisol, y me cago en la pureza de las razas, que me parecen de lo más aburrido, monótono y soso. Y nuestro problema racial, machista y homofóbico debe comenzar a solucionarse desde nosotros mismos, desde nuestros hogares, inculcándo a nuestros hijos una educación humana y cabal, y luego podremos llevarlo a los gobiernos que constituyamos, como ciudadanos de una Cuba democrática, con plena y total responsabilidad. Os conmino a reflexionar.

73 por Web-OS (Usuario no autenticado) 19/11/2007 19:50

Hola de nuevo Nubia:
Creo que ahora te voy entendiendo un poco mejor, al parecer has tenido experiencias desagradables no sólo de racismo sino también de otro tipo (no te preocupes, no te voy a psicoanalizar), y de verdad te admiro y respeto, pero siempre tengo mis reservas; por ejemplo dices que en Cuba hay un culto a la falocracia y luego comentas que los negros cubanos tienen mucho éxito con las europeas de ojos azules, así que de cierta manera también le estás rindiendo culto a lo que criticas. Tú te refieres a que los negros en Cuba deberían tomar el ejemplo de los afroamericanos y crear sus canales de tv, controlar su economía (de hecho los negros se tratan de "brothers" y "sisters" - o brodas y sistas, según el slang - lo cual deja fuera a los que no lo son), etc, y yo desde mi punto de vista sostengo que esa es una verdad a medias, dado que entonces se crea un mundo para los blancos y otro para los negros, ¿y qué pasa con los que están en el medio, los que no son una cosa ni la otra?, ¿no te parece que esa es simplemente otra forma de racismo?. Dije en un comentario anterior que le doy gracias a Dios por tener amigos de todos los colores y que admiro a las mujeres hermosas, independientemente de su raza, aquí lo sostengo. Para mí lo ideal es que existan canales de tv con gentes de todos los colores y que cada quien se case con la mujer que le dé la gana y que lo ame, por eso repito:

¡ABAJO EL RACISMO! ¡VIVA LA DIVERSIDAD RACIAL Y CULTURAL!

Espero también contar contigo, Nubia, y que pongas tu inteligencia, belleza y empuje a favor de una causa más amplia que sólo la de los negros; racismo no sólo padecen los negros como ya dijiste de los cubanos que son considerados como turcos o árabes terroristas. Sé que el racismo contra los negros existe, pero no sigamos dividiendo al mundo más de lo que está. recuerda también que la globalización no es ni siquiera una opción, es la tendencia actual del mundo y ojalá que lo sea no sólo en apariencia y en la economía, sino también en lo social, de lo cual cualquier tipo de discriminación es una herida lacerante, no sólo la de los negros. Si no lo sabes, del Río Bravo hacia abajo se discrimina a los indios, aunque el padre de Ollanta Humala (ex-candidato presidencial en Perú) haya sido acusado de racismo por decir precisamente lo contrario, o sea, que los indios son superiores. La India es un país que admiro, cuya población étnicamente hablando es bastante homogénea, sin embargo entre ellos mismos se discriminan en el conocido sistema de castas que existe hasta el día de hoy. Sus vecinos de Nepal son casi idénticos en cuanto a etnia, sin embargo son considerados ciudadanos de segunda clase cuando están en la India. En el Medio Oriente los servicios de seguridad de varios países ponen marcas que sólo conocen ellos para diferenciar a los palestinos.
Por último, ¿no se discrimina en Cuba a los disidentes, humillantemente llamados "gusanos"?. ¿No existe en el Comité Central del PCC una oficina únicamente para atender "Asuntos Religiosos"?. Ahí tienes otros desgraciados ejemplos. Acabemos con todas las discriminaciones de una vez, no sólo la racial y no sólo a los negros.


Página 10 de 25








Estos comentarios son moderados y no aparecerán inmediatamente.

Los comentarios son responsabilidad de quienes los envían. Con el fin de garantizar la calidad de los debates, cubaencuentro.com se reserva el derecho a rechazar la publicación de comentarios:

  • Que contengan llamados a la violencia.
  • Difamatorios, irrespetuosos, insultantes u obscenos.
  • Referentes a la vida privada de las personas.
  • Discriminatorios hacia cualquier creencia religiosa, raza u orientación sexual.
  • Excesivamente largos.
  • Ajenos al tema de discusión.
  • Que impliquen un intento de suplantación de identidad.
  • Que contengan material escrito por terceros sin el consentimiento de éstos.
  • Que contengan publicidad.