A debate
Racismo, totalitarismo y democracia
Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.
I. Cuba y los negros, los negros y Cuba
Recientemente, La Jiribilla, publicación cultural online del régimen, publicó el artículo "El tema racial y la subversión", firmado por el Dr. Esteban Morales. Más allá de las omisiones, mentiras y descalificaciones (entre ellas, la demonización de quien escribe), resulta interesante el intento de re-abordar ¡por fin! el tema racial, aunque sea desde los paradigmas de las ya desgastadas ideología y práctica "revolucionarias". El reconocimiento, leve y tangencial, de los descalabros del régimen a la hora de lidiar con la tradición racista y discriminatoria indica la dificultad del poder para seguir negando la existencia de semejante flagelo en el seno del llamado régimen "socialista".
Se trata de un problema central a la hora de valorar hasta qué grado la sociedad y los regímenes políticos cubanos de cualquier época son democráticos o no. Por suerte para los estudiosos de Cuba, aunque no para los negros cubanos, estos se han convertido en el vector que permite medir hasta qué punto las libertades, los derechos civiles, la movilidad social, la dignidad de todas las personas y la impartición de la justicia son iguales para todos los cubanos. Hasta qué punto un grupo social puede agruparse, discutir libremente sus problemas, crear una agenda al respecto y llevarla libremente al foro, al parlamento y a los medios de prensa, hasta convertirlas en agendas políticas, normativas jurídicas y acciones de poder.
Y, por último, hasta qué punto la élite en el poder ha rebasado, respecto a los negros, la ideología esclavista de hacerles creer que le deben sus logros a una entidad superior a sí mismos (entendida como la Revolución, la Iglesia, el Rey, el "buen amo" o el líder máximo, a la cual deben estar agradecidos), mientras que la responsabilidad de su desventaja se le achaque a algo tan impreciso como "la herencia histórica" o a su intrínseco desarrollo menor como grupo social —¿o biológico?— respecto al resto de la sociedad blanca, sea ésta revolucionaria o desafecta al régimen, burguesa o comunista.
Los negros cubanos constituyen el único grupo social en Occidente que, en los últimos dos siglos, ha pasado por la experiencia histórica de la esclavitud, la libertad bajo las condiciones de la segregación colonial, la racista seudodemocracia de la República y, en otra vertiente no menos racista, del socialismo caudillista de Estado. Es desde esa perspectiva que analizo el artículo del Dr. Morales.
Considero alentador que un autor vinculado a la oficialidad académica del régimen y, más aún, a sus organismos de inteligencia —el CESEU, del cual Morales es o fue director—, decida abordar el tema racial en una publicación como La Jiribilla. A su vez, resulta lastimoso que (cuando la mayoría de la población negra sigue viviendo mayoritariamente en barrios marginales, detentando los peores empleos y constituyendo la mayoría de la población penal del país) el racismo, en lugar de abordarse como el motivo central que explica las causas internas de tales condiciones, se asuma como una preocupación tangencial, sólo para hacerle frente a la opinión de "grupos subalternos" de la política norteamericana, entre los que se me ubica.
Si ese fuese el precio a pagar, con tal de que un intelectual negro subalterno pueda abordar y desarrollar en Cuba una estrategia sobre un problema al que hasta hace poco le tenían puesta la mordaza, asumiría el intento de linchamiento mediático como moneda de cambio, en aras del avance de la discusión pública del tema dentro de la Isla; pero Morales, carente de independencia intelectual y política, ni siquiera cumple ese objetivo.
II. Anticubanías
El articulista de marras asume que el hecho de ser opositor y crítico del régimen convierte ipso facto a tal sujeto en miembro de una "subversión anticubana". Su posición es "tan independiente y democrática", que no concibe una posición "cubana" que no sea a la vez seguidora fiel de las políticas y despropósitos del gobierno castrista. Que quien se presenta como un académico identifique al pueblo y al país con el gobierno, carece del más elemental rigor conceptual. Acaso sea semejante limitación la que le impide vislumbrar otras opciones para los negros cubanos, que no sean las de repetir desgastadas consignas y obedecer a los amos de turno.
Morales, repetidor de las políticas y discursos, me niega la independencia intelectual y política para no quedarse solo en su impuesta militancia subordinada. Cubanía y anticubanía habitan a ambos lados del Estrecho de la Florida, tanto en el poder como en la oposición. Puedo catalogar de pro cubanos, aunque con limitaciones, los programas educativos, de salud pública y servicios sociales gratuitos para todos. Y como anticubano, el deterioro de esos servicios, en aras de una política exterior tendiente a lograr de otros pueblos el agradecimiento que ya el cubano no les tiene.
En la misma dirección, son anticubanas las políticas confiscatorias que niegan a los ciudadanos el derecho a conservar sus propiedades cuando salen del país y les exige —como si fueran extranjeros— un visado para regresar a su tierra, como aquellas políticas que implementan mejores servicios de salud para los extranjeros que para sus propios ciudadanos.
Pasemos a un ejemplo más que ilustrativo: cuando en 1962 el gobierno cubano —de acuerdo con la ex Unión Soviética— introdujo cohetes nucleares de alcance medio en nuestro país, provocando la "Crisis de los Misiles", la Isla estuvo a punto de desaparecer. La dirigencia revolucionaria se oponía a la retirada de los misiles y hasta era partidaria de lanzarlos contra Estados Unidos en caso necesario. Los norteamericanos hubieran sobrevivido a ataque semejante; pero los cubanos, como pueblo, habríamos desaparecido. En tal contexto, los extremismos suicidas de la llamada "política de principios" del gobierno castrista —en tanto implicaban nuestra desaparición— eran totalmente anticubanos.
En esa época, el gobierno cubano calificó de traición el acuerdo entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética para retirar los cohetes. Hay que concluir que la URSS —que, además, obtuvo el compromiso norteamericano de que Cuba no sería agredida— adoptó una posición a favor de la preservación de Cuba como entidad nacional y humana, posición más pro cubana que la del gobierno de Fidel Castro, atrincherado en posiciones lesivas a la propia supervivencia de la nación.
Profundizando en anticubanismos, y sin tocar siquiera la naturaleza del sistema político vigente en la Isla, es evidente que una política económica que impide a los cubanos desarrollar mejores niveles de vida y los hace miserablemente dependientes del Estado, es más anticubana que el propio embargo norteamericano. En definitiva, el embargo externo es la política de un país históricamente en conflicto con el nuestro, mientras que el interno es resultado de las prácticas de un gobierno que, además, en el extremo del delirio, dice representar y defender nuestros intereses.
La población negra es la más afectada por esa política económica. En una economía que no genera riqueza —y dada la herencia histórica de 450 años de colonialismo y neocolonialismo a que se refiere Morales—, las élites en el poder se atrincheran aún más en la tradición de percibir a los negros como accionistas minoritarios a la hora de repartir el poder y la riqueza. Eso explica, en parte, el porqué, a cincuenta años de un proceso que ya es más conservador que revolucionario, los negros constituyen el grupo poblacional de peor nivel de vida en el país, cuya presencia es mayoritaria en las "justas" y "humanas" prisiones de la Cuba "revolucionaria" y "antirracista".
No me molesta coincidir con el señor Morales en el criterio de que las políticas sociales de acceso a la educación y la salud (beneficiadoras de la población negra, tanto como del resto de la ciudadanía) son y fueron medidas pro cubanas; pero, a su vez, el articulista de La Jiribilla carece de la independencia o el valor para concluir conmigo que la situación actual de los negros en Cuba y la ideología racista que aún es, no por inconsciente, menos común y central en el imaginario nacional —e, incluso, en actos del gobierno—, es responsabilidad, por omisión o acción, del grupo que detenta no sólo el poder político sino también la propiedad de todos los medios de producción.
Es el grupo que cuenta con un parlamento unánime y que, por lo tanto, es capaz de legislar la aplicación de políticas específicas para problemas específicos, como la discriminación racial y el racismo, con la misma celeridad con la que —a la luz del Proyecto Varela— legislaron el carácter irreversible del desorden social imperante.
No hacerlo —a pesar de tener todo el poder y los medios a su alcance— se debe, primero, a una cultura racista que la dirigencia revolucionaria, heredera de la ideología de la época colonial, no ha podido ni querido superar, y, segundo, no quiere hacerlo debido a que, con la aparente desaparición de las clases sociales en Cuba —al margen de las que se alientan mediante el usufructo del poder estatal—, el único grupo social que aún mantiene consistencia —ya que su constitución no se reduce a la posición económica, como creía la ortodoxia marxista— es el de los negros.
Resulta claro que un Estado totalitario no puede enarbolar y legislar la práctica de las reivindicaciones específicas de un grupo social cuando la filosofía política y jurídica del poder se basa en la discriminación de la ciudadanía por criterios ideológicos, políticos, económicos y hasta religiosos. En consecuencia, abrir la discusión del problema negro, permitirles organizarse para abogar por sí mismos, resquebrajaría la estructura del sistema totalitario. Otros grupos sociales podrían emerger al escenario político, al menos al civil.
Por eso, la incapacidad del sistema político cubano actual para resolver consecuentemente el problema negro, lo convierte en antinegro, más allá de las declaraciones o deseos de su dirigencia política. El reconocimiento de esa imposibilidad explica que la dirigencia cubana apoye, fuera de Cuba, las agendas que no le permiten defender a los negros en su país. En la nación cubana, por la importancia de los negros en la conformación de la identidad nacional y la independencia del país, es imposible ser antinegro y procubano.
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122 Comentarios
57 por Jabao Adelantao (Usuario no autenticado) 17/11/2007 1:20
No se es oligogrénico por no coincidir con todas las ideas de Patterson, o de quien sea. Mal vamos si al que discrepe de una tesis (aunque sea la de un teórico iluminado) se le tacha de retrasado mental. No es políticamente correcto llamarle subnormal ni siquiera a los que lo son. Se considera un lenguaje impropio de un demócrata por ser sumamente agresivo y discriminatorio (y aclaro que hay muchas otras formas de discriminación, aparte de la racial).
La democracia empieza por ahí, por respetar al que piensa diferente. Yo no he dudado de que en Cuba exista racismo antinegro, pero constato el hecho de que también existe racismo antiblanco. Azuzar cualquiera de esas dos formas de racismo resulta negativo para la futura convivencia en Cuba. De ahí mis reservas con las tesis pattersonianas, que en mi opinión se desvían peligrosamente del buen juicio. Nuestro brillante intelectual brillaría más si no embetunara con tanto resentimiento negro sus propuestas.
56 por NUBIA (Usuario no autenticado) 16/11/2007 22:00
Resulta ahora que la causa del racismo en Cuba segun "El JABAO ADELANTAO" Y "EL MULATON MEGATON" radica en el complejo de los negros. Creo que solo mentes oligofrenicas pueden producir tal paralogismo. Yo soy mulata clara, tengo 23 anos, graduada de danza, cantante solista y en Cuba sufri la discriminacion en carne propia. Si los negros en Cuba desean una blanquita como dicen mucho es porque en Cuba ser negro es sinonimo de pobre y feo, por lo contrario ser blanco es sinonimo de belleza. Los blancos en Cuba han dictado su propio standard de belleza lo que significa que mientras mas te acercas a su patron mejor luces ante los ojos de la sociedad. Ahora bien si comparas al blanco cubano que como bien lo describe "EL AFROCUBANO" es un blanco adulterado, que ademas padece de alopecia y en su mayoria no alcanza los seis pies de altura. El negro cubano por lo contrario en un negro hermoso, lleno de talento y esa es la razon por la cual los ciudadanos del primer mundo los encuentran mas atractivos. Es muy comun en Cuba escuchar un blanco decir: "Yo no soy racista ya que me gustan las negras y las mulatas o no soy racista porque tengo amigos negros". Es decir los negros no solo tienen que agradecerle a los blancos su amistad sino tambien que el blanco desee sus mujeres.
El racismo en Cuba es como un cancer que siempre ha estado ahi pero lo han ignorado ya que no existen los mecanismos democraticos para combatirlo. El dia que desaparezca el comunismo y los negros cubanos se den cuenta lo mal que han sido tratados por sus hermanos blancos esto creara un sentimiento de rencor y venganza. Por otra parte al blanco cubano le conviene que el negro cubano piense que Cuba es el pais donde mejor lo tratan pero con la democracia viene el asceso a la informacion y el conejo saldra del sombrero
Saludos
NUBIA
WWWMYSPACE.COM/PRINCESANUBIA
55 por Mulatón megatón (Usuario no autenticado) 15/11/2007 21:30
Lo que les pasa a los del color sufrido es que cuando les hacen algo enseguida piensan que es por su pigmentación cutánea. A todos, en esta vida, siempre hay alguien que se nos atraviese en el camino. Y uno ni sabe por qué. La reacción típica del bajito es decir que fue por la estatura; el gordo, por su gordura; el feo, por su fealdad; y el prieto, por su negrura. Yo que soy un mulatón megatón fuera de serie, pues lo que digo es que tuve una mala tarde y chao. Sean más positivos, hermanos afrodescendientes. Dejen el complejo y la amargura. Y a joder que son dos días.
54 por Abajo el racismo (Usuario no autenticado) 15/11/2007 13:50
Oh cubanos blanquitos anticastristas que pasa?
No hay racismo en Cuba?
El unico problema de Cuba que les molesta es el castro comunismo?
Soy negro y cuando sali de Cuba me sorprendi que era mas apreciado afuera que en mi tierra. Estudie 2 maestrias y un doctorado FUERA DE CUBA.
Esta claro que en cuba nos marginan. Vean a JABAO ADELANTADO negando lo que tiene de congo. Muy pocos blanquitos reconocen su racismo.
Saludos a todos negros y blancos.
Saludos tambien al frankestein de Jabao Adelantado.
Nubia entre a tu pagina de myspace estas pa' comel y pa lleval, tienes mi voto para Miss Universe y tambien para presidente de Cuba.
Muy bien por Patterson reflejastes muy bien el sentimiento de los negros(a mucha honra) cubanos.
53 por NUBIA (Usuario no autenticado) 15/11/2007 12:20
Mi experiencia con respecto al racismo en Cuba es bien amarga y desagradable. Mi madre es el producto de la relacion entre mi abuela negra y mi abuelo blanco descendiente de espanol. Desde muy pequena conoci el racismo por parte de mi familia blanca que nunca nos reconocio como tal y que hasta hoy en dia no tenemos ningun contacto. Mi madre se caso con un negro (Mi padre) y fue bien criticada por ambas familias porque segun ellos atrazo la raza. En Cuba mi novio era blanco y vivia en Miramar, aun cuando tenia el doble de mi edad y era yo quien mantenia la casa con los dolares del fruto de mi trabajo ya que soy graduada de danza nacional, era parte del elenco Havana Nights y siempre estaba viajando al extranjero constantemente me echaba en cara que era blanco y que yo tenia que agradecerle por estar conmigo. Su madre, mi futura suegra no me aceptaba y nunca me dirigio la palabra. Yo entiendo su altivez ya que en Cuba ser blanco es una carrera, naces con una patente de corso, mi exnovio solo estudio gastronomia lo que le permitia tener un trabajo en hoteles y robar a las dos manos. El blanco cubano ha hecho un buen trabajo creando esa imagen o paradigma de que los negros son ladrones sin embargo son ellos los que controlan la economia ilicita y por ende los mas ladrones enpezando por Fidel Castro. Por otra parte las carceles cubanas estan llenas de jovenes negros que no tienen asceso al area del turismo y no tienen otra opcion que robar o casarse con una extranjera . El racismo en Cuba se aprende desde muy pequeno en la escuela con los cuentos de "Blanca Nieve", "Risitos de Oro", "La Muneca negra" etc. En la compania de ballet de Alicia Alonzo te dicen abiertamente que no quieren a los negros y esa fue la razon por la cual mi colega Carlos Jr Acosta se marcho de Cuba y se convirtio en el primer cubano en bailar con el Ballet de London demostrando asi que el talento y la belleza de los negros cubanos tienen un valor universal y son mas apreciados en el extranjero que dentro de nuestra propia isla. Cuando vivi en Europa me resulto muy interesante que los europeos, blancos de ojos azules son menos racistas que los cubanos
Saludos
www.myspace.com/princesanubia
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