lunes 13 de octubre de 2008 13:12
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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Vejez

I. Cuba y los negros, los negros y Cuba

Recientemente, La Jiribilla, publicación cultural online del régimen, publicó el artículo "El tema racial y la subversión", firmado por el Dr. Esteban Morales. Más allá de las omisiones, mentiras y descalificaciones (entre ellas, la demonización de quien escribe), resulta interesante el intento de re-abordar ¡por fin! el tema racial, aunque sea desde los paradigmas de las ya desgastadas ideología y práctica "revolucionarias". El reconocimiento, leve y tangencial, de los descalabros del régimen a la hora de lidiar con la tradición racista y discriminatoria indica la dificultad del poder para seguir negando la existencia de semejante flagelo en el seno del llamado régimen "socialista".

Se trata de un problema central a la hora de valorar hasta qué grado la sociedad y los regímenes políticos cubanos de cualquier época son democráticos o no. Por suerte para los estudiosos de Cuba, aunque no para los negros cubanos, estos se han convertido en el vector que permite medir hasta qué punto las libertades, los derechos civiles, la movilidad social, la dignidad de todas las personas y la impartición de la justicia son iguales para todos los cubanos. Hasta qué punto un grupo social puede agruparse, discutir libremente sus problemas, crear una agenda al respecto y llevarla libremente al foro, al parlamento y a los medios de prensa, hasta convertirlas en agendas políticas, normativas jurídicas y acciones de poder.

Y, por último, hasta qué punto la élite en el poder ha rebasado, respecto a los negros, la ideología esclavista de hacerles creer que le deben sus logros a una entidad superior a sí mismos (entendida como la Revolución, la Iglesia, el Rey, el "buen amo" o el líder máximo, a la cual deben estar agradecidos), mientras que la responsabilidad de su desventaja se le achaque a algo tan impreciso como "la herencia histórica" o a su intrínseco desarrollo menor como grupo social —¿o biológico?— respecto al resto de la sociedad blanca, sea ésta revolucionaria o desafecta al régimen, burguesa o comunista.

Los negros cubanos constituyen el único grupo social en Occidente que, en los últimos dos siglos, ha pasado por la experiencia histórica de la esclavitud, la libertad bajo las condiciones de la segregación colonial, la racista seudodemocracia de la República y, en otra vertiente no menos racista, del socialismo caudillista de Estado. Es desde esa perspectiva que analizo el artículo del Dr. Morales.

Considero alentador que un autor vinculado a la oficialidad académica del régimen y, más aún, a sus organismos de inteligencia —el CESEU, del cual Morales es o fue director—, decida abordar el tema racial en una publicación como La Jiribilla. A su vez, resulta lastimoso que (cuando la mayoría de la población negra sigue viviendo mayoritariamente en barrios marginales, detentando los peores empleos y constituyendo la mayoría de la población penal del país) el racismo, en lugar de abordarse como el motivo central que explica las causas internas de tales condiciones, se asuma como una preocupación tangencial, sólo para hacerle frente a la opinión de "grupos subalternos" de la política norteamericana, entre los que se me ubica.

Si ese fuese el precio a pagar, con tal de que un intelectual negro subalterno pueda abordar y desarrollar en Cuba una estrategia sobre un problema al que hasta hace poco le tenían puesta la mordaza, asumiría el intento de linchamiento mediático como moneda de cambio, en aras del avance de la discusión pública del tema dentro de la Isla; pero Morales, carente de independencia intelectual y política, ni siquiera cumple ese objetivo.

II. Anticubanías

El articulista de marras asume que el hecho de ser opositor y crítico del régimen convierte ipso facto a tal sujeto en miembro de una "subversión anticubana". Su posición es "tan independiente y democrática", que no concibe una posición "cubana" que no sea a la vez seguidora fiel de las políticas y despropósitos del gobierno castrista. Que quien se presenta como un académico identifique al pueblo y al país con el gobierno, carece del más elemental rigor conceptual. Acaso sea semejante limitación la que le impide vislumbrar otras opciones para los negros cubanos, que no sean las de repetir desgastadas consignas y obedecer a los amos de turno.

Morales, repetidor de las políticas y discursos, me niega la independencia intelectual y política para no quedarse solo en su impuesta militancia subordinada. Cubanía y anticubanía habitan a ambos lados del Estrecho de la Florida, tanto en el poder como en la oposición. Puedo catalogar de pro cubanos, aunque con limitaciones, los programas educativos, de salud pública y servicios sociales gratuitos para todos. Y como anticubano, el deterioro de esos servicios, en aras de una política exterior tendiente a lograr de otros pueblos el agradecimiento que ya el cubano no les tiene.

En la misma dirección, son anticubanas las políticas confiscatorias que niegan a los ciudadanos el derecho a conservar sus propiedades cuando salen del país y les exige —como si fueran extranjeros— un visado para regresar a su tierra, como aquellas políticas que implementan mejores servicios de salud para los extranjeros que para sus propios ciudadanos.

Pasemos a un ejemplo más que ilustrativo: cuando en 1962 el gobierno cubano —de acuerdo con la ex Unión Soviética— introdujo cohetes nucleares de alcance medio en nuestro país, provocando la "Crisis de los Misiles", la Isla estuvo a punto de desaparecer. La dirigencia revolucionaria se oponía a la retirada de los misiles y hasta era partidaria de lanzarlos contra Estados Unidos en caso necesario. Los norteamericanos hubieran sobrevivido a ataque semejante; pero los cubanos, como pueblo, habríamos desaparecido. En tal contexto, los extremismos suicidas de la llamada "política de principios" del gobierno castrista —en tanto implicaban nuestra desaparición— eran totalmente anticubanos.

En esa época, el gobierno cubano calificó de traición el acuerdo entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética para retirar los cohetes. Hay que concluir que la URSS —que, además, obtuvo el compromiso norteamericano de que Cuba no sería agredida— adoptó una posición a favor de la preservación de Cuba como entidad nacional y humana, posición más pro cubana que la del gobierno de Fidel Castro, atrincherado en posiciones lesivas a la propia supervivencia de la nación.

Profundizando en anticubanismos, y sin tocar siquiera la naturaleza del sistema político vigente en la Isla, es evidente que una política económica que impide a los cubanos desarrollar mejores niveles de vida y los hace miserablemente dependientes del Estado, es más anticubana que el propio embargo norteamericano. En definitiva, el embargo externo es la política de un país históricamente en conflicto con el nuestro, mientras que el interno es resultado de las prácticas de un gobierno que, además, en el extremo del delirio, dice representar y defender nuestros intereses.

La población negra es la más afectada por esa política económica. En una economía que no genera riqueza —y dada la herencia histórica de 450 años de colonialismo y neocolonialismo a que se refiere Morales—, las élites en el poder se atrincheran aún más en la tradición de percibir a los negros como accionistas minoritarios a la hora de repartir el poder y la riqueza. Eso explica, en parte, el porqué, a cincuenta años de un proceso que ya es más conservador que revolucionario, los negros constituyen el grupo poblacional de peor nivel de vida en el país, cuya presencia es mayoritaria en las "justas" y "humanas" prisiones de la Cuba "revolucionaria" y "antirracista".

No me molesta coincidir con el señor Morales en el criterio de que las políticas sociales de acceso a la educación y la salud (beneficiadoras de la población negra, tanto como del resto de la ciudadanía) son y fueron medidas pro cubanas; pero, a su vez, el articulista de La Jiribilla carece de la independencia o el valor para concluir conmigo que la situación actual de los negros en Cuba y la ideología racista que aún es, no por inconsciente, menos común y central en el imaginario nacional —e, incluso, en actos del gobierno—, es responsabilidad, por omisión o acción, del grupo que detenta no sólo el poder político sino también la propiedad de todos los medios de producción.

Es el grupo que cuenta con un parlamento unánime y que, por lo tanto, es capaz de legislar la aplicación de políticas específicas para problemas específicos, como la discriminación racial y el racismo, con la misma celeridad con la que —a la luz del Proyecto Varela— legislaron el carácter irreversible del desorden social imperante.

No hacerlo —a pesar de tener todo el poder y los medios a su alcance— se debe, primero, a una cultura racista que la dirigencia revolucionaria, heredera de la ideología de la época colonial, no ha podido ni querido superar, y, segundo, no quiere hacerlo debido a que, con la aparente desaparición de las clases sociales en Cuba —al margen de las que se alientan mediante el usufructo del poder estatal—, el único grupo social que aún mantiene consistencia —ya que su constitución no se reduce a la posición económica, como creía la ortodoxia marxista— es el de los negros.

Resulta claro que un Estado totalitario no puede enarbolar y legislar la práctica de las reivindicaciones específicas de un grupo social cuando la filosofía política y jurídica del poder se basa en la discriminación de la ciudadanía por criterios ideológicos, políticos, económicos y hasta religiosos. En consecuencia, abrir la discusión del problema negro, permitirles organizarse para abogar por sí mismos, resquebrajaría la estructura del sistema totalitario. Otros grupos sociales podrían emerger al escenario político, al menos al civil.

Por eso, la incapacidad del sistema político cubano actual para resolver consecuentemente el problema negro, lo convierte en antinegro, más allá de las declaraciones o deseos de su dirigencia política. El reconocimiento de esa imposibilidad explica que la dirigencia cubana apoye, fuera de Cuba, las agendas que no le permiten defender a los negros en su país. En la nación cubana, por la importancia de los negros en la conformación de la identidad nacional y la independencia del país, es imposible ser antinegro y procubano.

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123 Comentarios


28 por Marinero (Usuario no autenticado) 11/11/2007 2:30

En Cuba si existe racismo. Dentro del apartheid que hay en contra de los cubanos en general ya que estos no pueden acceder a determinados servicios solo por ser cubanos, los negros cubanos sufren ademas del anteriormente mencionado la discriminacion racial, puedo poner algunos ejemplos:
1. Son minoria en la universidad y trabajos relacionados con el turismo.
2. En la zonas como miramar y vedado los negros son minoria.
Como contraste:
1. Los negros son amplia mayoria en las carceles y trabajos poco remunerados.
2. Son mayoria en barrios marginales como: EL fanguito, Palo Cagao, en los solares de la habana vieja, centro habana y cerro.
En Cuba se esteriotipa mucho:
1. Ser negro es ser bruto.
2. Deportista, Musico.
3. Seguro solo termino el preuniversitario y trata de jinetear.
4. No le pierdan la pista que seguro es un delicuente.

Produce sorpresa cuando un negro cubano alcanza algun logro academico:
1. Un amigo mio Ingeniero graduado con honores decidió dar clases de matematica en su casa los fines de semana(Ilegalmente por supuesto) y varios alumnos se retiraron solo porque el es negro. Este mismo amigo era el unico negro en su año y por supuesto le decian el "negro". Despues ese "negro" se hizo master en ciencias despues que su tutora blanca lo dejó abandonado en medio de la tesis para irse a africa a una "mision diplomatica".
2. Cuando un negro entra a la universidad casi no le dan probabilidades de terminar.
3. En Cuba creo que hay un solo rector de universidad negro.

En Cuba los negros son los que mas mal viven y son los que menos dinero reciben del exterior. En Cuba llamarle negro a alguien puede ser ofensivo en dependencia del tono; pero llamarle a alguien blanco no lo es. Los mulatos y jabaos no se concideran negros son eso mulatos.

En Cuba los negros son los mas acosados por la policia que es tambien mayoria negroa oriental.

De quien es la culpa? De todos. La sociedad cubana no ha aprendido a civilizarse, Quien puede civilizarse en un sistema como el cubano?. La desventaja educacional del negro cubano es consecuencia de la que existia antes y eso no se elimina de la noche a la mañana, el sistema cubano hizo algo en sus inicios; pero despues se olvido del negro, no fue suficiente, el negro fue usado y olvidado en solares y barrios insalubres.

Quien escribe esto vivió en un barrio marginal habanero y vi negros inteligentes perderse porque eran absorbidos por la maquinaria diaria de vida marginal que llevaban.

Es lamentable que existan personas que no vean un problema racial en Cuba mas lamentable aun es que la socieda cubana sea tan racista. Será el castrismo una leccion de humildad en la vida?

De mas esta decir que soy negro y ese Ingeniero graduado con honores del que escribi arriba soy yo.

Marinero.

PD: Ojala publiquen esto.

27 por Homero de Troya (Usuario no autenticado) 11/11/2007 2:30

Dario L M.El Sr.Esteban Morales es él tipico negro tio Tom,qué
para mantener sus prevendas y privilegios tiene que pertenecer al
siniestro aparato(minint)y con su doble moral enseñado de sus
amos blancos se convierte él en complice del genocidio qué está
cometiendo la dictadura en sus campos de concentración contra la
población negra,además de la misería a que los tiene sometidos
porque la gran mayoría de los negros no desean participar en esa
tomadura de pelo llamada revolución(sólo para una elite casi blanca)

26 por El Puntilloso (Usuario no autenticado) 11/11/2007 2:30

El trabajo de Patterson está escrito con todas las vísceras. También, desde luego, con toda su inteligencia y capacidad para la polémica. Cualidad que lo ha caracterizado desde los días universitarios.

Sus tesis son en general inobjetables. Él no se ha inventado el racismo. Es una realidad que está ahí en la Isla, todavía en el siglo XXI. Lejos de solucionarse, la cuestión racial se ha empeorado con el castrismo. No es que los problemas cuando se revuelven apestan más. Todo lo contrario, hay que airearlos para que se vaya la peste.

Lástima que Enrique Patterson, debido tal vez a la premura, no haya editado un poco más este texto. Es innecesariamente largo y farragoso, prolijo y ampuloso. Francamente, una metatranca muy mejorable.

Algo para el redactor a cargo de los comments:

Encuentro muy extraño que una misma persona haya escrito el mismo comentario dos veces, con nick diferente y a distinta hora:

1) por Desde Miami (Usuario no autenticado), sábado 10 de noviembre de 2007 7:50:14

2)por Amicus Plato sed magis amicus Verita (Usuario no autenticado), sábado 10 de noviembre de 2007 7:50:08

Hallo más extraño aún que dos personas hayan podido escribir un comment idéntico. Y todavía más extraño que el moderador no se haya dado cuenta. Algo debe de haber pasado. Confundirse y equivocarse es muy humano. Corregir la equivocación sería lo más profesional, una vez advertido el error. Saludos sabatinos, El Puntilloso

25 por Raidel Coto (Usuario no autenticado) 11/11/2007 2:30

Es muy interesante el tema y aunque estimo bueno no evadir su analisis, tambien creo que en Cuba con el nunca hemos tenido fiebres altas. El padre de una amiga mia escribio en el herald de miami una descarga sobre el tema y a mi me ha parecido buena idea enviarsela e introducirla en estos muy buenos comentarios. Es un diazepan sobre el tema. Saludos Raidel Coto

Sobredimensiones cubanas
Oscar Pena
Alguien dijo que los cubanos no llegábamos nunca, o nos pasábamos. El régimen implantado en el país divulga consistentemente que el pueblo cubano es el más alimentado del mundo por calorías per cápita, el más libre, feliz y revolucionario del planeta, y el que tiene el poder en sus manos. Sin dudas se ganan el premio del mayor globo inflado. En la parte opositora tampoco entiendo a los que en su afán de lucha contra el sistema han utilizado y utilizan la sobredimensión de algunos temas. Erróneamente deben creer que hieren al adversario cuando la grave consecuencia de algunas de sus afirmaciones lo que hace es profundo daño a la nación cubana, que es nuestra historia, nuestros orígenes, nuestros hombres y mujeres, nuestras costumbres, la naturaleza del cubano, etc. Algo que está más allá del régimen actual.

Ultimamente se ha estado comentando que Cuba tiene problemas raciales hoy y los tendrá peores mañana. Es parte de esas graves e innecesarias exageraciones que han ido cementando que la población de Cuba no cree en el régimen y comience a dudar también de lo que expresan algunos en la oposición porque no es su realidad, o está muy sobredimensionada. Sobre un serio dilema racial en Cuba hoy, yo pongo en duda su existencia. No lo tuvimos ayer con fuerza y menos lo tenemos hoy. También se esgrime y es cierto que la policía cubana hostiga en las calles a los negros, pediéndoles innecesariamente el carnet de identidad, pero no se reconoce que la mayor parte de la policía es negra. Estuve preso en la Cabaña y en el Combinado del Este y la población penal es mayoritariamente negra. También lo es la guarnición que vigila y atropella.

Mi opinión es afortunada sobre el tema negro-blanco para el presente y el futuro cubano. La intención del dictador Fidel Castro desde 1959 no era hacer mejores ciudadanos cubanos, sin divisiones y arbitrariedades raciales. Su proyección era de populismo, demagogia y engaño, pero --observen qué importante pero-- su larga táctica para engatusar a todos los sectores sociales cubanos nos posibilitó una evolución del asunto racial en la sociedad cubana envidiable para cualquier país. Si tengo que admitir algún resultado positivo del pueblo cubano --no del régimen-- en el decursar de este medio siglo es la ausencia de racismo y división entre blancos y negros. Ese esfuerzo planificado y de cuotas que se hace en Estados Unidos hoy por alcanzar un alto escalón social de convivencia entre blancos y negros ya los cubanos lo hemos alcanzado. Ha sido un logro de la bondad de nuestro pueblo.

Una invitación a la reflexión: negros y blancos naciendo en el mismo hospital, asistiendo juntos al mismo círculo infantil (day-care), conviviendo en la misma escuela y en la misma aula, viviendo en los mismos barrios, trabajando y durmiendo largo tiempo juntos en ''la escuela al campo''; laborando en el mismo centro laboral, transportándose juntos y recibiendo ambos el mínimo salario, comprando juntos en las mismas malas tiendas, compitiendo en el mismo equipo deportivo, asistiendo a los mismos locales de fiestas; y estando juntos en la policía, juntos en el ejército, juntos en las prisiones, juntos en las balsas y juntos en la disidencia, y teniendo ambos la misma falta de derechos hacen que esas variadas y largas experiencias hermanen hombres.

La lectura vital y favorable para el presente y mejor futuro del país es que en el paisaje cubano de hoy no existen prejuicios y odios raciales como algunos sobredimensionan.

24 por Hipólito Robaina (Usuario no autenticado) 11/11/2007 2:20

No se trata si Esteban Morales o Paterson tienen o no razón respectivamente; la esencia es que tanto las opiniones de Morales o Patersson tienen el derecho de ser conocidas por la opinion publica cubana, pero resulta que los que apoyan al Sr. Morales no dicen nada sobre el hecho de que ninguna de las dos opiniones aparecen reflejadas en los diarios a los cuales tienen acceso los cubanos en Cuba (Granma, Juventud Rebelde) y donde todos los cubanos (negros, blancos, mestisos, chinos y todos los demás) puedan igualmente expresar su opinión sin que necesariamente sean perseguidos o estigmatizados o tachados de "enemigos". ¿Qué valor tiene defender las tesis del Sr. Morales si los negros, blancos o mulatos que habitan en Cuba no conocen puntos de vista de constraste o diferentes?. Creo que en Cuba todos tenemos motivos para estar inconformes, los negros, los blancos, los mestisos, los chinos; por una simple razón: ningunos tenemos espacios de expreción con respeto a nuestras creencias, ideologías o manera de pensar. En fin que defender a uno y a otro no significa nada si las libertades del pueblo cubano no están garintizadas y eso desligitima moralmente y legalmente a los amantes del Sr. Morales que escribe desde el apoyo gubernamental sin poder exponer sus opiniones en la prensa plana de Cuba y que de igual manera se publique la opinión de Patterson o de cualquier otro. Si la gran mayoria de los cubanos no tienen acceso a Internet, no tienen acceso a un ordenador, no tienen acceso a un teléfono movil, no tienen acceso libre a la bibliografía universal, no tiene acceso a la información, ¿cómo se puede dar por cierta una opinión que no tiene posibilidad de ser contrastada? o es que solo debemos darle crédito a esa priviligiadas personas que desde Cuba u otro lugar del mundo tiene tiene el permiso de las autoridades cubanas para manifestarse (siempre en favor del gobierno o en favor de sus ideas). Cuba es más importantes que nuestras ideologías y nuestros intereses, Cuba, en este momento que muchos quieren anexarla o repartirsela, merece nuestro respeto. En fin que siempre llevamos en el pecado la penitencia. Esperemos que un día no muy lejano tanto las opiniones del Sr. Morales o del Sr. Patterson sean discutidas con libertad ante la opinión publica cubana, sin miedos, sin estigmas, sin represión.


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