domingo 7 de septiembre de 2008 20:19
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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III. Desigualdades y divisiones

Morales se suma al criterio —conservador y reaccionario— asumido tanto por comunistas como por muchos de sus opositores, que explica las desventajas de los negros respecto al resto de la sociedad como "resultado de los diferentes puntos de partida históricos con que arribaron a 1959 los diferentes grupos raciales". Es decir, que aun con las políticas universalistas de la Revolución, los negros siempre formarán un grupo subordinado, debido a que su punto de partida —a la hora de apropiarse de los accesos universales brindados por la revolución— era inferior. En esa lógica, los negros —no importa cuánto avancen— serían siempre subordinados, parafraseando la aporía de Aquiles y la Tortuga.

Más que un luchador por la igualdad, Morales se convierte en un teórico en desigualdades cuasi naturales. Tanto él como el poder que lo emplea, han olvidado que la llamada Revolución se anunció bajo la consigna de la igualdad y la libertad. En el proceso, presuntamente la segunda fue sacrificada en beneficio de la primera. Pues bien, resulta que ahora la única desigualdad tolerable —por razón de la historia—, en un régimen que presume de ser igualitarista, es la que ubica a los negros en la peor situación económica y social en el conjunto de la ciudadanía.

El argumento —típicamente racista— es añejo, y pervive a pesar de la diferencia de ideología política de los grupos en el poder y sus voceros intelectuales. Ya Mañach — escuela a la que tanto el Dr. Morales como los hermanos Castro pueden suscribirse— argumentaba que la solución del problema racial había que dejársela "al tiempo" y que no era conveniente fomentar las ideologías de los "particularismos" al respecto. En Cuba, hasta los que se llaman revolucionarios son conservadores —y coinciden con ellos— cuando se trata del problema racial.

En círculos del exilio se dice que el racismo, como práctica y propaganda, comenzó con el régimen de Fidel Castro y —a partir de las diferencias entre el modelo de racismo anglo (de exclusión) respecto al latino (de convivencia)— consideran que los racistas propiamente son "los americanos". El régimen, en la voz de Morales, ve ahora también el racismo y la discriminación como fenómenos propios de "los americanos" y de "la republiqueta" del Miami blanco cubano.

Ambos bandos expulsan hacia el otro —los yanquis o el castrismo— el fantasma de su mal interior y signan al adversario político como discriminador y racista, mientras se perciben envueltos en las sedas neutras de la inocencia. Ya tienen algo en común: el síndrome de la negación respecto al tema negro. Por cierto, en el necesario y útil discurso de la reconciliación, a ninguno de sus ponentes en el exilio le he escuchado incluir el tema negro, a pesar de que cincuenta años de división nacional pesan —histórica, social y políticamente— menos que cuatrocientos de división racial. ¿O no es la discriminación racial un problema nacional para ellos?

Si nos atenemos al Programa del Moncada, expuesto por Castro en La Historia me Absolverá, el problema racial no ocupó ni una línea en su "alegato de defensa". Nunca en el Movimiento 26 de Julio, ni en el Directorio, ese fue un tema de preocupación. El problema, al parecer, era visto "como una costumbre" acaso tan folclórica como arroyar en los carnavales o pelear gallos. Morales reconoce que el tema, "después de ser fuertemente abordado por el máximo líder de la Revolución en 1959, no fue consecuentemente seguido después y pernoctó desde entonces en el silencio". ¿En el silencio de quién?

En verdad, el líder apeló al tema negro cuando, al darle a la Revolución un viraje ideológico hacia un sistema totalitario, parte de la clase media —fundamentalmente blanca, que era la base del Movimiento 26 de Julio— se apartó de sus filas sintiéndose traicionada. En ese momento, para reconstituir su base política, la Revolución apeló al único grupo social que siempre había sido preterido. Luego de afianzarse en el poder, los negros dejaron de ser necesarios, para convertirse en un grupo molesto si eran capaces de articular su voz y abogar por sus reivindicaciones.

El silencio del líder se identifica con el silencio voluntario de los interesados, pero no fue así. El silencio del líder estuvo acompañado por la represión de los intelectuales negros que creyeron que, en la Revolución, tenían derecho a una voz independiente. Creencia por la cual enloquecieron al teórico marxista Walterio Carbonell. Menos ingenuo, el sociólogo marxista René Betancourt emigró a Norteamérica. El etnólogo Carlos Moore —que se dirigió personalmente a Castro, señalándole el problema en los años sesenta, y después fue internado en una granja de reeducación y trabajo forzado— tuvo que exiliarse en la Embajada de Guinea para salvar la vida o la razón.

El acceso gratuito a la educación y la ya deficiente cobertura universal de salud se les ha querido cobrar a los negros con una cuota extra de un agradecimiento que no se corresponde con la actitud de un ciudadano digno y libre. Como si en lugar de derechos, fueran dádivas inmerecidas, dada su condición de ciudadanos de segunda. Nunca he escuchado al gobierno sueco exigirle semejante actitud a los lapones, ni he visto lapones con actitudes genuflexas hacia el poder y la corona sueca, como las del Dr. Morales hacia el poder castrista.

Morales nos explica parcialmente a qué se debió esa política de ruidos (1959) y silencios (casi hasta hoy) respecto al problema racial. Para la dirigencia de la Revolución, "el tema racial pasó a ser considerado como algo que podía dividir a las fuerzas revolucionarias ante las difíciles batallas que se debían enfrentar" (el subrayado es mío). O lo que es lo mismo, que ante los retos que la Revolución debía enfrentar, el problema de la desigualdad racial podía pasar —como siempre— a un segundo plano. La desigualdad racial sólo podía ser tratada en los términos en que la nueva élite la entendía. Al cerrar la dirigencia dicha discusión, los negros no tenían el derecho ni la autonomía para plantearlo con sus términos. De nuevo, las necesidades de la "unidad nacional" y la estabilidad del régimen se daban sobre la base de sacrificar los intereses de la parte más explotada y/o preterida de la población.

La justificación o la comprensión de un intelectual negro acerca de semejante política lo convierte ipso facto en un despreciable "subalterno". En mi opinión, tal concesión no debemos hacérsela ni a la "republiqueta" miamense, ni al castrismo, ni a los extraterrestres o a los norteamericanos. La subordinación de los problemas de la población negra cubana a una supuesta unidad nacional que los ubica en la categoría subalterna, fue la política de las élites desde antes de la constitución de la República nacida en 1902, que sin el concurso de los negros en tres guerras independentistas, no habría visto la luz.

La única diferencia entre la situación prerrevolucionaria y la actual radica en que la limitada democracia racista surgida en 1902, si bien impidió —por la vía legislativa y las masacres genocidas de 1912— la creación de partidos políticos negros, aún les permitía la expresión de sus intereses en la arena pública, mientras que el nuevo poder revolucionario, más antidemocrático, lo prohibió.

Los mismos argumentos de Morales describen un patrón de comportamiento de las élites blancas en el poder o que aspiran a estarlo: convocar y utilizar a los negros con el discurso abstracto de la igualdad y la integración, si son necesarios para llevar a cabo una agenda política, para luego subordinarlos y/o silenciarlos cuando se logran esos objetivos.

123 Comentarios


53 por NUBIA (Usuario no autenticado) 15/11/2007 12:20

Mi experiencia con respecto al racismo en Cuba es bien amarga y desagradable. Mi madre es el producto de la relacion entre mi abuela negra y mi abuelo blanco descendiente de espanol. Desde muy pequena conoci el racismo por parte de mi familia blanca que nunca nos reconocio como tal y que hasta hoy en dia no tenemos ningun contacto. Mi madre se caso con un negro (Mi padre) y fue bien criticada por ambas familias porque segun ellos atrazo la raza. En Cuba mi novio era blanco y vivia en Miramar, aun cuando tenia el doble de mi edad y era yo quien mantenia la casa con los dolares del fruto de mi trabajo ya que soy graduada de danza nacional, era parte del elenco Havana Nights y siempre estaba viajando al extranjero constantemente me echaba en cara que era blanco y que yo tenia que agradecerle por estar conmigo. Su madre, mi futura suegra no me aceptaba y nunca me dirigio la palabra. Yo entiendo su altivez ya que en Cuba ser blanco es una carrera, naces con una patente de corso, mi exnovio solo estudio gastronomia lo que le permitia tener un trabajo en hoteles y robar a las dos manos. El blanco cubano ha hecho un buen trabajo creando esa imagen o paradigma de que los negros son ladrones sin embargo son ellos los que controlan la economia ilicita y por ende los mas ladrones enpezando por Fidel Castro. Por otra parte las carceles cubanas estan llenas de jovenes negros que no tienen asceso al area del turismo y no tienen otra opcion que robar o casarse con una extranjera . El racismo en Cuba se aprende desde muy pequeno en la escuela con los cuentos de "Blanca Nieve", "Risitos de Oro", "La Muneca negra" etc. En la compania de ballet de Alicia Alonzo te dicen abiertamente que no quieren a los negros y esa fue la razon por la cual mi colega Carlos Jr Acosta se marcho de Cuba y se convirtio en el primer cubano en bailar con el Ballet de London demostrando asi que el talento y la belleza de los negros cubanos tienen un valor universal y son mas apreciados en el extranjero que dentro de nuestra propia isla. Cuando vivi en Europa me resulto muy interesante que los europeos, blancos de ojos azules son menos racistas que los cubanos
Saludos
www.myspace.com/princesanubia

52 por Jabao Adelantao (Usuario no autenticado) 15/11/2007 11:10

Yo no soy totalmente blanco. Soy lo que se dice un jabao, bastante claro, como decía mi abuela negra, muy orgullosa ella de tener un nieto "adelantado".

Tengo la certeza de que la población negra vive muy acomplejada con su color, especialmente los varones, que viven anhelando buscarse una 'blanquita' para 'adelantar' la raza.

El problema es más complejo de lo que piensa el doctor Patterson. Creo que el racismo es de parte y parte, pero estoy convencido de que los negros son más racistas que los blancos. Particularmente a mí, la discriminación racial que sufrí en Cuba siempre vino de personas que eran negras. Que son las más puntillosas en la cuestión de la pureza racial.

Yo alentaría al doctor Henry Patterson a que se apartara de esa línea racista. El odio racial genera más odio racial. Las humillaciones que hemos recibido en Cuba los no blancos son similares a las que han sufrido los blancos, sólo que éstos no se las podían achacar al color de la piel sino a las injusticias del sistema.

51 por AFRO-CUBANO (Usuario no autenticado) 15/11/2007 9:50

EL PROBLEMA RACIAL EN CUBA ES UNA COMBINACION DE LA AFRENTA DEL BLANCO CUBANO Y LA IGNOMINIA DE LA MAYORIA DE LOS NEGROS CUBANOS. CUBA ES UN PAIS EUROCENTRISTA AUN CUANDO ES UNA ISLA DEL CARIBE CON UNA POBLACION MAYORMENTE MESTIZA. EL LLAMADO BLANCO CUBANO ES UN BLANCO ADULTERADO Y SI EXISTE ALGO CIERTO EN EL ESCRITO DE ESTEBAN MORALES ES QUE AL LLEGAR A LOS EEUU SON CONSIDERADOS LATINOS POR SU GENOTIPO y SUFREN UN CAMBIO DE ESTAMENTO, ALGO NUEVO PARA ELLOS. ES HORA QUE LOS CUBANOS RECONOZCAN QUE EL RACISMO ES UN MAL ENDEMICO Y UN PROBLEMA NACIONAL QUE AFECTA A NUESTRA ISLA. SON MUY POCOS LOS BLANCOS CUBANOS QUE ADMITEN SER RACISTAS, TAL VEZ PORQUE EL RACISMO ES EMPIRICO O PORQUE HA MUCHOS LES CONVIENE MANTENER ESA SUPUESTA SUPREMACIA QUE VIENE ACOMPANADA DE MUCHAS PREBENDAS. HAY MUCHOS BLANCOS QUE POR UNA PARTE DICEN SER HERMANOS DE LOS NEGROS Y POR LA OTRA EDUCAN AS SUS HIJOS A ODIAR A LOS NEGROS DESDE PEQUENOS. ES ESTA HIPOCRESIA Y AMBIVALENCIA LA QUE MAS MOLESTA A LOS NEGROS CUBANOS QUE TIENEN DIGNIDAD. COMO BIEN DECIA UN GRAN AMIGO MIO: "LAS PERSONAS INTELIGENTES Y DECENTES NO PUEDEN SER RACISTAS PORQUE SER RACISTA ES SER RIDCULO Y LAS PERSONAS DECENTES NO LES GUSTA HACER EL PAPEL DE RIDICULO".
EL SR PATTERSON EXPRESA EL SENTIR DE MUCHOS NEGROS CUBANOS QUE ESTAN CANSADOS DE SER CONSIDERADOS CIUDADANOS DE SEGUNDA CLASE.
LO IRONICO DE TODO ESTO ES QUE SON LOS LLAMADOS BLANCOS CUBANOS QUIENES HAN MANTENIDO EL PODER EN ESA ISLA POR SIGLOS Y POR ENDE LOS RESPONSABLES DE HABER CREADO UNO DE LOS PAISES MAS POBRES Y RACISTA DEL HEMISFERIO OCCIDENTAL.

50 por Bernarndo Acosta (Usuario no autenticado) 15/11/2007 9:50

No sabia que el profesor Esteban Morales era del MININT, no se comportaba como tal.Incluso criticaba muchas medidas gubernamentales y de la história de Cuba, le escuché una clase sobre los vínculos de Maceo y Casals, y esclareció muchas especulaciones que habia en la Facultad de Historia. Yo no conocía la foto en que estan sentados en un sillon llamado "tu y yo" tomados de las manos.Bueno, de Maceo tiene los mejores datos biográficos.Pero también puede equivocarce,pero no es un mercenario ni siquiera un militar.El trabajo de Patterson dice muchas verdades...pero no hay que dispararle al maestro Morales.Ambos estudiosos del tema racial en Cuba.
Bernardo Acosta

49 por jose carlos (Usuario no autenticado) 14/11/2007 1:00

Sr. Patterson, mis saludos y mis respetos, ha dado usted una leccion de dignidad al Dr. Morales, se que usted es un hombre al cual no se le puede quitar la cubania y mucho menos acusarlo de lacayo del imperio; apelativo que si se le puede espetar al tal Dr. Morales, lacayo de la dictadura castrista.


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