jueves 16 de octubre de 2008 0:08
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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III. Desigualdades y divisiones

Morales se suma al criterio —conservador y reaccionario— asumido tanto por comunistas como por muchos de sus opositores, que explica las desventajas de los negros respecto al resto de la sociedad como "resultado de los diferentes puntos de partida históricos con que arribaron a 1959 los diferentes grupos raciales". Es decir, que aun con las políticas universalistas de la Revolución, los negros siempre formarán un grupo subordinado, debido a que su punto de partida —a la hora de apropiarse de los accesos universales brindados por la revolución— era inferior. En esa lógica, los negros —no importa cuánto avancen— serían siempre subordinados, parafraseando la aporía de Aquiles y la Tortuga.

Más que un luchador por la igualdad, Morales se convierte en un teórico en desigualdades cuasi naturales. Tanto él como el poder que lo emplea, han olvidado que la llamada Revolución se anunció bajo la consigna de la igualdad y la libertad. En el proceso, presuntamente la segunda fue sacrificada en beneficio de la primera. Pues bien, resulta que ahora la única desigualdad tolerable —por razón de la historia—, en un régimen que presume de ser igualitarista, es la que ubica a los negros en la peor situación económica y social en el conjunto de la ciudadanía.

El argumento —típicamente racista— es añejo, y pervive a pesar de la diferencia de ideología política de los grupos en el poder y sus voceros intelectuales. Ya Mañach — escuela a la que tanto el Dr. Morales como los hermanos Castro pueden suscribirse— argumentaba que la solución del problema racial había que dejársela "al tiempo" y que no era conveniente fomentar las ideologías de los "particularismos" al respecto. En Cuba, hasta los que se llaman revolucionarios son conservadores —y coinciden con ellos— cuando se trata del problema racial.

En círculos del exilio se dice que el racismo, como práctica y propaganda, comenzó con el régimen de Fidel Castro y —a partir de las diferencias entre el modelo de racismo anglo (de exclusión) respecto al latino (de convivencia)— consideran que los racistas propiamente son "los americanos". El régimen, en la voz de Morales, ve ahora también el racismo y la discriminación como fenómenos propios de "los americanos" y de "la republiqueta" del Miami blanco cubano.

Ambos bandos expulsan hacia el otro —los yanquis o el castrismo— el fantasma de su mal interior y signan al adversario político como discriminador y racista, mientras se perciben envueltos en las sedas neutras de la inocencia. Ya tienen algo en común: el síndrome de la negación respecto al tema negro. Por cierto, en el necesario y útil discurso de la reconciliación, a ninguno de sus ponentes en el exilio le he escuchado incluir el tema negro, a pesar de que cincuenta años de división nacional pesan —histórica, social y políticamente— menos que cuatrocientos de división racial. ¿O no es la discriminación racial un problema nacional para ellos?

Si nos atenemos al Programa del Moncada, expuesto por Castro en La Historia me Absolverá, el problema racial no ocupó ni una línea en su "alegato de defensa". Nunca en el Movimiento 26 de Julio, ni en el Directorio, ese fue un tema de preocupación. El problema, al parecer, era visto "como una costumbre" acaso tan folclórica como arroyar en los carnavales o pelear gallos. Morales reconoce que el tema, "después de ser fuertemente abordado por el máximo líder de la Revolución en 1959, no fue consecuentemente seguido después y pernoctó desde entonces en el silencio". ¿En el silencio de quién?

En verdad, el líder apeló al tema negro cuando, al darle a la Revolución un viraje ideológico hacia un sistema totalitario, parte de la clase media —fundamentalmente blanca, que era la base del Movimiento 26 de Julio— se apartó de sus filas sintiéndose traicionada. En ese momento, para reconstituir su base política, la Revolución apeló al único grupo social que siempre había sido preterido. Luego de afianzarse en el poder, los negros dejaron de ser necesarios, para convertirse en un grupo molesto si eran capaces de articular su voz y abogar por sus reivindicaciones.

El silencio del líder se identifica con el silencio voluntario de los interesados, pero no fue así. El silencio del líder estuvo acompañado por la represión de los intelectuales negros que creyeron que, en la Revolución, tenían derecho a una voz independiente. Creencia por la cual enloquecieron al teórico marxista Walterio Carbonell. Menos ingenuo, el sociólogo marxista René Betancourt emigró a Norteamérica. El etnólogo Carlos Moore —que se dirigió personalmente a Castro, señalándole el problema en los años sesenta, y después fue internado en una granja de reeducación y trabajo forzado— tuvo que exiliarse en la Embajada de Guinea para salvar la vida o la razón.

El acceso gratuito a la educación y la ya deficiente cobertura universal de salud se les ha querido cobrar a los negros con una cuota extra de un agradecimiento que no se corresponde con la actitud de un ciudadano digno y libre. Como si en lugar de derechos, fueran dádivas inmerecidas, dada su condición de ciudadanos de segunda. Nunca he escuchado al gobierno sueco exigirle semejante actitud a los lapones, ni he visto lapones con actitudes genuflexas hacia el poder y la corona sueca, como las del Dr. Morales hacia el poder castrista.

Morales nos explica parcialmente a qué se debió esa política de ruidos (1959) y silencios (casi hasta hoy) respecto al problema racial. Para la dirigencia de la Revolución, "el tema racial pasó a ser considerado como algo que podía dividir a las fuerzas revolucionarias ante las difíciles batallas que se debían enfrentar" (el subrayado es mío). O lo que es lo mismo, que ante los retos que la Revolución debía enfrentar, el problema de la desigualdad racial podía pasar —como siempre— a un segundo plano. La desigualdad racial sólo podía ser tratada en los términos en que la nueva élite la entendía. Al cerrar la dirigencia dicha discusión, los negros no tenían el derecho ni la autonomía para plantearlo con sus términos. De nuevo, las necesidades de la "unidad nacional" y la estabilidad del régimen se daban sobre la base de sacrificar los intereses de la parte más explotada y/o preterida de la población.

La justificación o la comprensión de un intelectual negro acerca de semejante política lo convierte ipso facto en un despreciable "subalterno". En mi opinión, tal concesión no debemos hacérsela ni a la "republiqueta" miamense, ni al castrismo, ni a los extraterrestres o a los norteamericanos. La subordinación de los problemas de la población negra cubana a una supuesta unidad nacional que los ubica en la categoría subalterna, fue la política de las élites desde antes de la constitución de la República nacida en 1902, que sin el concurso de los negros en tres guerras independentistas, no habría visto la luz.

La única diferencia entre la situación prerrevolucionaria y la actual radica en que la limitada democracia racista surgida en 1902, si bien impidió —por la vía legislativa y las masacres genocidas de 1912— la creación de partidos políticos negros, aún les permitía la expresión de sus intereses en la arena pública, mientras que el nuevo poder revolucionario, más antidemocrático, lo prohibió.

Los mismos argumentos de Morales describen un patrón de comportamiento de las élites blancas en el poder o que aspiran a estarlo: convocar y utilizar a los negros con el discurso abstracto de la igualdad y la integración, si son necesarios para llevar a cabo una agenda política, para luego subordinarlos y/o silenciarlos cuando se logran esos objetivos.

123 Comentarios


43 por Fray Franelo (Usuario no autenticado) 11/11/2007 16:20

Lo que afirma Patterson yo lo suscribiría sin la menor vacilación, de no estar viciado su texto por un fuerte resentimiento racial que a nada bueno conduce. Es decir, lo apruebo por su letra pero no por su espíritu. Al racismo del blanco no debe contraponerse el racismo del negro, como desafortunadamente está sucediendo en Estados Unidos. Luego de la admirable lucha por los derechos civiles, no pocos afroamericanos se escudan defensivamente en la discriminación y resultan igualmente racistas. Patterson, como potencial líder racial de la Cuba futura, debe tomar lo mucho de positivo que tuvo --y tiene-- el ejemplar movimiento liderado por Martin Luther King, i.a., pero debe descartar lo negativo que hay en el racismo contra el blanco fruto del resentimiento secular. Extrapolar mecánicamente a la situación cubana esquemas procedentes de otras realidades puede resultar contraproducente.

42 por Dario L Machado (Usuario no autenticado) 11/11/2007 16:20

El señor patterson se fue de Cuba por su propia decision. En cuba hay espacio para las discrepancias dentro de la ley, como ent todos los lugares. Nadie encarcelo jamas a Patterson, y mucho menos por hacer zapatos. Y seguramente puede volver a Cuba, siempre que el gobierno de George W Bush lo deje. Cuba es el pais con menos discrimacion racial en el mundo, consustancial con su sistema democratico. Y por supuesto, quienes no esten de acuerdo con el pueden quedarse y aceptar la decision de las mayorias o simplementre emigrar adonde consideren. Pero no me digan ahora que emigrar porque son negros!

41 por cubano47 (Usuario no autenticado) 11/11/2007 16:10

Les dire algo porque parece que muchos de los que aqui han comentado perecen no haber vivido en Cuba.
En Cuba todos tienen las mismas oportunidades de estudiar TODOS
yo soy blanco y nacido y criado en un barrio de mayoria negros de todos mis conocidos negros (que eran muchisimos) solo dos siguieron estudios y se hicieron de carreras universitarias, el resto no llego a terminar la secundaria les motivaba mas la vida del solar, la guaperia, criminalidad y otras cosas de donde se podia "vivir" facil al final todos eran "huespedes" habituales de las carceles cubanas.
Esto lo escuchaba yo muy a menudo: resulta que sentado en la esquina donde nos reuniamos a veces el unico blanquito era yo, cuando pasaba un negro amigo con una muchacha blanquita todos decian que el tipo era un barbaro, pero cuando veian a Mercedita con su novio(blanco) mira la negra cochina esta con el "blanquito
sucio" este. Para mi que vivi todo esto que tuve mis mejores amigos negros les dire que los negros son mas racistas que los blancos(por lo menos en Cuba) no vengan con la historia de que tienen resagos de cuando la esclavitud, ese es el cuento para justificar lo que no se puede justificar. Tambien me "mordio" el dicho de " los negros si no la hacen cuando entran, la hacen a la salida".

40 por Comentario (Usuario no autenticado) 11/11/2007 8:00

Leí el artículo de Patterson y, por supuesto, el de Morales. Y aunque no concuerdo con la respuesta demasiado segregacionista de Patterson, digo también que hay que tener gandinga para darle la razón a Morales, sobre todo en eso de que los negros estadounidenses no tienen espacio en esta sociedad. Pero, ¿cree el doctor Morales que los cubanos son tan socotrocos que no se dan cuenta que la doctora Condoleezza Rice, por sólo citar un ejemplo de inteligencia, aristocracia y elegancia, no es blanca y de ojos azules? Y si no es presidenta de los EE.UU. no es por su melanina, sino por el machismo que aún pervive en esta sociedad. Por cierto, me hubiera gustado que el señor Patterson hubiese hablado de este asunto para que hubiera rebatido más a Morales, pues sólo se defendió de sus ataques lo cual convirtió su largo, demasiado, discurso en una defensa personal. A mí, en lo personal, ni me va ni me viene. Desde que tengo uso de razón no soy racista y he amado tanto a blancos que a negros. Y cuando digo amar digo haberme casado. La raza está determinada por unos pigmentos que se llama melanina. Todo lo demás es historia. Y hay que ser muy ignorante para perder tiempo, energía y salud en discusiones que no llevan a nada. Tiempo al tiempo. Y las aguas cogen sus curso se oponga quien se oponga. Y sino midan la segregación homosexual. Su liberación no la para nadie: ni iglesia, ni comunismo –que son el mismo perro con diferente collar- ni ideas patriarcales ni nada. Lo mismo pasará con la negritud y la blanquitud porque el racismo no es sólo del blanco contra el negro. Y vamos a estar aquí.

39 por Precisa Mente (Usuario no autenticado) 11/11/2007 8:00

Hallo lamentable que un hombre con el calibre intelectual del profesor Enrique Patterson cometa errores de gramática y estilo de mucho bulto, impropios de un profesional de las letras. Sobre todo me ha chocado ver escrito en su artículo el siguiente sintagma: "detentando los peores empleos". Una falta imperdonable incluso en un alumno de secundaria.

Los hay quienes piensan que "detentar el poder" es una forma más elegante de dcir "tener el poder", sin darse cuenta de la carga negativa que marca al verbo "detentar". Sólo se dice que un gobernante detenta el poder cuando éste es ilegítimo.

Ese afán de creer que el verbo "tener" es demasiado plebeyo para ser usado por un académico conduce lamentablemente al preciosismo ridículo en que ha caído el admirado profesor. Los empleos no se detentan, mi estimado Patterson. Saludos afectuosos, Precisa Mente


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