domingo 23 de noviembre de 2008 10:11
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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IV. La democracia

Más que interesado en la situación de sus hermanos negros, el texto de Morales aparece centrado en la defensa —no sé si por vocación o por encargo— del discurso y las prácticas antidemocráticas del régimen castrista. En su criterio, un régimen democrático sólo sería beneficioso "para los racistas de Miami y Washington". Con semejante lógica podríamos afirmar que un régimen totalitario como el cubano sólo es beneficioso para los racistas que, como los capitanes generales del siglo XIX, gobiernan el país como una finca particular.

Respecto a la democracia, Morales tiene un punto que no voy a negarle. A saber: la democracia no es una condición suficiente para acabar con el racismo y la discriminación. Por eso, extendería el calificativo de "republiqueta" —pues eso fue para los negros, a pesar de haber sido los hacedores de la República— tanto a la Cuba anterior como a la actual. El racismo y la discriminación racial no surgieron a causa de la democracia, sino por su ausencia desde el momento histórico de la colonización. Cargar sobre la democracia semejante responsabilidad sólo se le ocurre más a un defensor de dictaduras que a un intelectual preocupado por la situación de los miembros de su grupo socio-racial. La "republiqueta" era caricaturesca no por sus rasgos democráticos, sino por no ser lo suficientemente democrática.

Si no una condición suficiente, la experiencia histórica muestra que la democracia constituye también una condición necesaria para combatir los flagelos del racismo y la discriminación, los cuales no pueden eliminarse a partir de la voluntad de poder de un tirano. En el sistema democrático, por naturaleza siempre perceptible, la solución depende del tramado institucional, la presión ciudadana y la voluntad de los sujetos políticos en juego.

Porque estoy abiertamente a favor de un régimen democrático para mi país, Morales me percibe como un intelectual subalterno de un proyecto pronorteamericano y anticubano. El subconsciente lo traiciona hasta el punto de que, cada vez que alguien habla de régimen democrático, piensa en Estados Unidos y no en el régimen al cual sirve. El gobierno cubano se hace muy poco favor ocupándose en reconocer públicamente las opiniones de los intelectuales negros si se expresan desde el exilio, mientras las ignora, encarcela o silencia cuando se vierten dentro de la Isla. Así, mientras en las élites prerrevolucionarias en el poder, el racismo y la discriminación racial funcionaron como un freno al ejercicio de la democracia; en las actuales, su antidemocratismo las obliga a frenar y silenciar las reivindicaciones antirracistas y antidiscriminatorias.

V. La mirada del enemigo. Agentes del imperio

Según Morales, los "llamados documentos de la transición" de 2004 y 2006 se han propuesto una crítica sin límites de todos los procesos que tienen lugar en la Isla, con el objetivo de ofrecer la peor imagen de Cuba en todos los aspectos de la vida nacional". Agrega que "algunos negros del otro lado del estrecho de la Florida [yo entre ellos] tratan de situar a los negros y mestizos en Cuba como víctimas en su propia tierra". El autor trata de demostrar que mis críticas al régimen se deben a la intención de ponerme a tono con los citados documentos norteamericanos sobre "la transición".

La preocupación sobre la condición de los negros en Cuba, antes y durante la Revolución, ha sido una constante de la intelectualidad negra y, en mi caso, viene desde la década del setenta, cuando aún jóvenes nos reuníamos para discutir estos problemas que, en aquel entonces, pensábamos erróneamente (antes lo hicieron figuras como Walterio Carbonell y Carlos Moore) podían solucionarse en el seno de la Revolución.

La discusión aparecía como un eterno ritornelo en privado, cada vez que intelectuales y profesionales negros de distintas esferas nos encontrábamos a solas, pero nunca podía convertirse en pública debido a las experiencias de represión que sufrieron todos los que en algún momento trataron de hacerlo. Mi llegada al exilio me permitió articular el tema en la esfera pública, no sin una enorme resistencia de parte de sectores del exilio, pero lejos de convertirse en represión política. Mis textos al respecto en Norteamérica son anteriores y posteriores a los años 2004 y 2006. La atención hacia dicho discurso, por parte de sectores del exilio histórico, se debió a muchos factores:

a) La tradicional actitud de rechazo, propia de quienes se dedican a negar el fenómeno de la discriminación racial en la cultura cubana y que, como hace ahora Morales, se dedicaban a criticar mis posiciones.

b) La experiencia norteamericana y del movimiento de los derechos civiles de muchos exiliados los abría a escuchar las visiones que los negros tienen del fenómeno en la cultura cubana.

c) En otros, el oportunismo político de utilizarlo como parte del discurso anticastrista, en un área en la que Castro se ganaba más reconocimiento en la comunidad afroamericana que entre los negros de Cuba.

Mi enfoque al respecto ha sido, y es, no excluir al exilio y a las élites prerrevolucionarias de una práctica que han compartido y comparten con la élite actual cubana. Es lógico que Estados Unidos, en la posición del adversario o enemigo que el castrismo siempre ha deseado tener, trate de criticar y combatir el castrismo en aquellos temas donde realmente ha fallado, a pesar de que la propaganda castrista proclame lo contrario. No es que yo, u otros intelectuales negros en el exterior, me incorpore al discurso norteamericano, sino que el discurso norteamericano ha tomado nota de un tema en el que el castrismo, después de un prolongado ejercicio en el poder, no tiene cómo defenderse a cabalidad.

El enemigo usará las debilidades del castrismo con la misma destreza con que éste usa, en contra de Estados Unidos, los problemas que afronta con el sistema de salud. Sin embargo, sería estúpido pensar que cuando los que aquí vivimos abogamos por reformar el sistema de salud, se debe a que nos incorporamos a la campaña castrista de propaganda antinorteamericana. Tanto un caso como el otro, son realidades que cada quien puede analizar y usar sin necesidad de ponerse en función de intereses ajenos. Las realidades no tienen ideología ni agendas políticas, pertenecen a eso que Lenin llamaba "la terquedad de los hechos". No voy a silenciar mi crítica porque los norteamericanos hayan tomado nota del problema racial en la Isla.

Más allá de que sea una buena o mala política, EE UU puede tener todo el derecho a comerciar o no con Cuba, hacerle préstamos o negárselos; pero no tiene ningún derecho a establecer cuándo el sistema cubano es democrático, ni a decidir los tiempos y las formas en que la democracia tiene que establecerse en Cuba. Puedo coincidir con el doctor Morales en esos temas. Él sí está totalmente incapacitado para coincidir conmigo en cualquier tema crítico hacia el régimen castrista.

123 Comentarios


108 por Corazón mestizo (Usuario no autenticado) 10/12/2007 9:20

Pero Franelo acabemos de una vez hombre, si los blancos cubanos no son puros, entonces no son blancos y no hay mayoría blanca en Cuba. Ser blanco, como se entiende en el norte de Europa, que es a quienes pretenden copiar los españoles arrepenti'os, significa ser anglosajón, vikingo o ario, en otras palabras rubios y de ojos azules chico. Cuba, como buena parte de España y el Sur de Europa debe acabar de abrazar su mezcla y quitarse ese tonto complejo de culpa sobre si son más o menos blancos.
La civilización occidental nació de la mezcla y fue esa mezcla la que le abrió los caminos hacia el resto del mundo. Los cubanos tienen que madurar y entender que para los racistas, no importan los argumentos históricos, genéticos o de cualquier otro tipo, para ellos Cuba será siempre una isla contaminada racialmente porque ese argumento los hace sentir mejor y les da seguridad. Como hispano-cubano viviendo en Sevilla les digo que no sacaremos nada autoengañándonos con respecto a nuestras herencias; como bien dices España ya estaba mezclada antes de 1492 y no sólo de árabes y judíos, sino de negros también, que ya los había en estas tierras, esclavos y libres.
Si bien es cierto que fuera de La Habana se ven más "blancos", también lo es que es en las ciudades donde se concentra la mayor parte de la población ¿y me vas a decir que Santiago de Cuba tiene mayoría "blanca, o Matanzas e incluso Villa Clara y Pinar del Río? Si es así entonces estamos hablando de dos Cubas diferentes porque hasta en ciudades como Holguín, famosa por su racismo, la población mezclada es bastante visible, lo mismo en Cienfuegos y Camaguey que son territorios "blancos".
Aquí el asunto es sí, llamar la atención sobre el racismo existente en Cuba, pero hacerlo sobre la base de la realidad social para que lejos de perpetuarlo se supere y produzca bienestar colectivo en vez de manías de grandeza y rencor.


107 por NUBIA (Usuario no autenticado) 10/12/2007 9:20

En Cuba existe mucha confusion con respecto a las razas, como dije anteriormente mi abuela es negra y mi abuelo blanco descendiente de espanol, mi madre nacio con el pelo lacio y la tez blanca, tan blanca que nadie creia que fuese la hija de mi abuela negra, ella la pobre estaba muy orgullosa de que mi madre pasase por blanca y asi no sufriese la discriminacion que ella habia sentido, en el censo nacional la registraba como blanca Porque?. La respuesta es bien sencilla, cuando eres blanco en Cuba la vida te es mas facil, nadie te dice, Tenia que ser blanco!, la policia no te hostiga al no ser que muestres una posicion politica diferente a la del gobierno. Ademas ser blanco significa tomar credito por mucho de los logros cientificos asociados a la raza blanca. En la escuela en Cuba escuchas expresiones como: Los blancos lo hemos inventado todo! Que han inventado los blancos cubanos? Se han inventado el mito de que son mayoria blanca y lo mas triste es que se lo creen. Cuba es famosa en el mundo por su musica que es de origen afrocubano y si existe un blanco famoso e inventor es Castro, famoso por haber destruido un pais y deberian darle un premio nobel de mejor alquimista por convertir una isla tan bella en porqueria. Por eso estoy de acuerdo con la nomenclatura que se utiliza aqui en los EEUU donde al llamado "blanco cubano" lo definen como "latino" o "hispano" al igual que los mexicanos y todos los descendientes de los espanoles. Como se explica el hecho de que una persona sea blanca en Cuba y en Europa lo confundan con "Gitanos, Arabes o Turcos?. Eso demuestra el gran fraude racial del cual habla el afrocubano en su escrito, no existe ningun principio cientifico que pruebe que un cambio de pais puede provocar tal mutacion. Yo en Cuba era negra o mulata y aqui sigo siendo negra.
Hace unos meses hablaba por telefono con mi madre en Cuba y le decia que tenia novio, su primera pregunta fue, Es blanco? NO le conteste. A ella no le interesaba si era ingeniero, medico o por lo menos un buen ser humano. Tuve que explicarle que aqui en los EEUU lo mas importante es el dinero y que a diferencia de Cuba aqui los negros han tenido muchos logros en la politica y la economia, pero lo mas ironico de todo esto es que mi padre, su esposo es negro. Mi madre todavia es victima de esa mentalidad mediocre y eurocentrista que provoca que en Cuba todos quieran ser blanco y pertenecer a ese "62.7%"
Saludos
Nubia
www.myspace.com/princesanubia

106 por Aurelio Frometa (Usuario no autenticado) 09/12/2007 11:00

El comentario del nick Franelo es muy razonable,por supuesto que la mayoría de la población de Cuba,no es negra, aunque hay diversas etnias, por ejemplo en las zonas orientales hay muchas personas que le dicen "el chino" o la "china" y son personas con rasgos de los indocubanos decendientes de siboneyes y tainos que se fueron integrando como dice el verso de Nicolás Guillén "Todo mezclado.."
La diversidad racial tiene un espectro amplio.Apruebo los señalamientos de Patterson pero no estoy de acuerdo con el linchamiento contra el profesor Morales.Una cosa son los debates interesantes sobre estos temas y otro es denostar a un maestro destacado porque no es miamero.
Aurelio Frometa

105 por El Chacal Negro (Usuario no autenticado) 07/12/2007 20:20

Primeramente mis saludos sr Patterson.
como todos sus temas, siempre llenos de dolorosas, verdades que duelen, es una pena que los negros cubanos de la isla no se enteren de todo esto que se esta debatiendo en la red por la falta de comunicacion. Espero seguir escuchando verdades.
El comentario del ING. Juan Lawton : De los nuestro

104 por Fray Franelo (Usuario no autenticado) 06/12/2007 14:00

Los que conocen solamente La Habana piensan que negros y mulatos constituyen mayoría. Falso de toda falsedad. Cuba es mucho más que La Habana. Aunque la capital tenga dos millones de habitantes, en el resto del país viven unos diez millones mayoritariamente blancos. Digo esto no porque sea bueno o malo, sino porque es la verdadera realidad demoscópica. Que el blanco cubano no sea blanco puro, eso es otra cosa. ¿Pero dónde existe raza pura? Menos aún, en la cultura hispana. La población española ya iba bastante mezclada cuando se trasladó a América. Lo cual a mí me parece excelente. La España medieval era un crisol de razas: árabes y judíos se abrazaron y procrearon con celtíberos y carpetovetónicos. Cierto que venimos de lejos y andamos de dos en dos. Y el que no tiene de congo, ya se sabe. Pero coincido con Luis Cino. La solución de Patterson es apagar el fuego con más petróleo. Es una propuesta incendiaria que debe rechazarse.


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