sábado 30 de agosto de 2008 18:08
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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IV. La democracia

Más que interesado en la situación de sus hermanos negros, el texto de Morales aparece centrado en la defensa —no sé si por vocación o por encargo— del discurso y las prácticas antidemocráticas del régimen castrista. En su criterio, un régimen democrático sólo sería beneficioso "para los racistas de Miami y Washington". Con semejante lógica podríamos afirmar que un régimen totalitario como el cubano sólo es beneficioso para los racistas que, como los capitanes generales del siglo XIX, gobiernan el país como una finca particular.

Respecto a la democracia, Morales tiene un punto que no voy a negarle. A saber: la democracia no es una condición suficiente para acabar con el racismo y la discriminación. Por eso, extendería el calificativo de "republiqueta" —pues eso fue para los negros, a pesar de haber sido los hacedores de la República— tanto a la Cuba anterior como a la actual. El racismo y la discriminación racial no surgieron a causa de la democracia, sino por su ausencia desde el momento histórico de la colonización. Cargar sobre la democracia semejante responsabilidad sólo se le ocurre más a un defensor de dictaduras que a un intelectual preocupado por la situación de los miembros de su grupo socio-racial. La "republiqueta" era caricaturesca no por sus rasgos democráticos, sino por no ser lo suficientemente democrática.

Si no una condición suficiente, la experiencia histórica muestra que la democracia constituye también una condición necesaria para combatir los flagelos del racismo y la discriminación, los cuales no pueden eliminarse a partir de la voluntad de poder de un tirano. En el sistema democrático, por naturaleza siempre perceptible, la solución depende del tramado institucional, la presión ciudadana y la voluntad de los sujetos políticos en juego.

Porque estoy abiertamente a favor de un régimen democrático para mi país, Morales me percibe como un intelectual subalterno de un proyecto pronorteamericano y anticubano. El subconsciente lo traiciona hasta el punto de que, cada vez que alguien habla de régimen democrático, piensa en Estados Unidos y no en el régimen al cual sirve. El gobierno cubano se hace muy poco favor ocupándose en reconocer públicamente las opiniones de los intelectuales negros si se expresan desde el exilio, mientras las ignora, encarcela o silencia cuando se vierten dentro de la Isla. Así, mientras en las élites prerrevolucionarias en el poder, el racismo y la discriminación racial funcionaron como un freno al ejercicio de la democracia; en las actuales, su antidemocratismo las obliga a frenar y silenciar las reivindicaciones antirracistas y antidiscriminatorias.

V. La mirada del enemigo. Agentes del imperio

Según Morales, los "llamados documentos de la transición" de 2004 y 2006 se han propuesto una crítica sin límites de todos los procesos que tienen lugar en la Isla, con el objetivo de ofrecer la peor imagen de Cuba en todos los aspectos de la vida nacional". Agrega que "algunos negros del otro lado del estrecho de la Florida [yo entre ellos] tratan de situar a los negros y mestizos en Cuba como víctimas en su propia tierra". El autor trata de demostrar que mis críticas al régimen se deben a la intención de ponerme a tono con los citados documentos norteamericanos sobre "la transición".

La preocupación sobre la condición de los negros en Cuba, antes y durante la Revolución, ha sido una constante de la intelectualidad negra y, en mi caso, viene desde la década del setenta, cuando aún jóvenes nos reuníamos para discutir estos problemas que, en aquel entonces, pensábamos erróneamente (antes lo hicieron figuras como Walterio Carbonell y Carlos Moore) podían solucionarse en el seno de la Revolución.

La discusión aparecía como un eterno ritornelo en privado, cada vez que intelectuales y profesionales negros de distintas esferas nos encontrábamos a solas, pero nunca podía convertirse en pública debido a las experiencias de represión que sufrieron todos los que en algún momento trataron de hacerlo. Mi llegada al exilio me permitió articular el tema en la esfera pública, no sin una enorme resistencia de parte de sectores del exilio, pero lejos de convertirse en represión política. Mis textos al respecto en Norteamérica son anteriores y posteriores a los años 2004 y 2006. La atención hacia dicho discurso, por parte de sectores del exilio histórico, se debió a muchos factores:

a) La tradicional actitud de rechazo, propia de quienes se dedican a negar el fenómeno de la discriminación racial en la cultura cubana y que, como hace ahora Morales, se dedicaban a criticar mis posiciones.

b) La experiencia norteamericana y del movimiento de los derechos civiles de muchos exiliados los abría a escuchar las visiones que los negros tienen del fenómeno en la cultura cubana.

c) En otros, el oportunismo político de utilizarlo como parte del discurso anticastrista, en un área en la que Castro se ganaba más reconocimiento en la comunidad afroamericana que entre los negros de Cuba.

Mi enfoque al respecto ha sido, y es, no excluir al exilio y a las élites prerrevolucionarias de una práctica que han compartido y comparten con la élite actual cubana. Es lógico que Estados Unidos, en la posición del adversario o enemigo que el castrismo siempre ha deseado tener, trate de criticar y combatir el castrismo en aquellos temas donde realmente ha fallado, a pesar de que la propaganda castrista proclame lo contrario. No es que yo, u otros intelectuales negros en el exterior, me incorpore al discurso norteamericano, sino que el discurso norteamericano ha tomado nota de un tema en el que el castrismo, después de un prolongado ejercicio en el poder, no tiene cómo defenderse a cabalidad.

El enemigo usará las debilidades del castrismo con la misma destreza con que éste usa, en contra de Estados Unidos, los problemas que afronta con el sistema de salud. Sin embargo, sería estúpido pensar que cuando los que aquí vivimos abogamos por reformar el sistema de salud, se debe a que nos incorporamos a la campaña castrista de propaganda antinorteamericana. Tanto un caso como el otro, son realidades que cada quien puede analizar y usar sin necesidad de ponerse en función de intereses ajenos. Las realidades no tienen ideología ni agendas políticas, pertenecen a eso que Lenin llamaba "la terquedad de los hechos". No voy a silenciar mi crítica porque los norteamericanos hayan tomado nota del problema racial en la Isla.

Más allá de que sea una buena o mala política, EE UU puede tener todo el derecho a comerciar o no con Cuba, hacerle préstamos o negárselos; pero no tiene ningún derecho a establecer cuándo el sistema cubano es democrático, ni a decidir los tiempos y las formas en que la democracia tiene que establecerse en Cuba. Puedo coincidir con el doctor Morales en esos temas. Él sí está totalmente incapacitado para coincidir conmigo en cualquier tema crítico hacia el régimen castrista.

123 Comentarios


98 por Ing. Juan Lawton (Usuario no autenticado) 30/11/2007 17:10

Soy del criterio de que el debate suscitado por el articulo del profesor Enrique Patterson es fehacientemente demostrativo de la centralidad que el tema racial tiene dentro del Socialismo en Cuba, como lo fue antes durante las guerras de Independencia, la masacre racista de 1912 y durante toda la pseudo-republica. Sin dudas, el problema racial cubano no es mas que la subsistencia de una mentalidad explotadora,socialmente exclusionista y elitista, heredada del colonialismo espanol y nunca erradicada en Cuba por los grupos que se benefician hoy y se beneficiaban ayer de la existencia del racismo.
Estos grupos elitistas; tanto durante el coloniaje, la pserudorepublica o el socialismo sostienen conscientemente que el poder politico, el poder economico, el poder cultural, el poder social y cualquier tipo de poder controlador de la sociedad cubana, debe estar a toda costa en sus manos. Estas elites cubanas auto-proclamadas de la raza blanca por sus vinculos familiares, culturales o simplemente de apariencia fisica con Espana, consideran que los demas grupos humanos existentes en Cuba: negros, mulatos que no pasan por blancos y otros tipos de mezclas no consideradas como de la "raza" blanca deben estar por siempre y para siempre subordinados al PODER general de aquellos que creen que ellos han sido los ELEGIDOS de DIOS para estar siempre arriba y los otros abajo.
El racismo en Cuba no es un problema de relaciones interpersonales o de asistencia de todos los ciudadanos (blancos, negros y mulatos) a las mismas escuelas, las mismas universiades, los mismos circulos sociales o cualquier otro sitio publico.
El problema racial en Cuba esta basado en que en las posiciones de poder dentro del pais los negros y los mulatos brillan por su ausencia. Ejemplo de esta ausencia, de esta invisibilidad puede verse facilmente en el Consejo de Ministros y los Viceministros y Directores de los organismos centrales, en las grandes y poderosas corporaciones verticales como CIMEX, CUBANACAN, CUBALSE,GAVIOTA, las empresas turisticas, los trabajadores del Turismo en general e incluso en las instancias superiores del Buro Politico del PCC, el Comite Central del PCC, los Jefes de Departamento del Comite Central y en el Consejo de Estado. Incluso en las Fuerzas Armadas existe un reducidisimo numero de generales negros y mulatos.
Mas abajo, a nivel de las empresas nacionales horizontales tampoco se ve la presencia de directores de empresas negros o mulatos de forma correspondiente a su presencia nacional.
Si a esto se anade el constante hostigamiento y represion hacia los ciudadanos de "color" por parte de la policia y los organos de la Seguridad del Estado con constantes revisiones fisicas, peticion del Carnet de Identidad y la facilidad con que el Estado Socialista envia a la carcel sin cometer delitos a aquellos que piensan pudieran un dia cometer un delito, bajo la falsa acusacion de la llamada peligrosidad, tenemos entonces un cuadro perfecto para el ejercicio de una actividad racista fuera de cualquier limite, realizada precisamente en una sociedad que un dia dijo que iba a practicar el igualitarismo.
Por otra parte la total ausencia de los negros y los mulatos en los medios masivos de comunicacion ya es proverbial. Siempre en roles invisibles o secundarios si por casualidad aparecen. En fin, que este tema tan CENTRAL, tan basico, tan transformador de la nacion cubana, sigue siendo, querrasmoslo o no, el tema que de ser superado para siempre,nos haga, ser de verdad LIBRES e IGUALES un dia para felicidad de todos los cubanos y de no ser superado tener un dia una increible tragedia nacional de proporciones inconcebibles e incalculables.Todos debemos recordar que la tragedia de 1912 paso hace casi 100 atras y el mundo de hoy es bien distinto al de aquella epoca.
Decir que hablar de Racismo en Cuba es dividir a Cuba es la MENTIRA mas grande de la historia. CUBA nunca ha dejado de estar dividida entre una Elite racista que lo controla todo y subordina en todo a sus llamados compatriotas de color oscuro y aquellos, los subordinados, luchando denodadamente y sin recursos, contra el poder hegemonico de la elite.
Cuba sera otra nacion, viva, saludable y ejemplo del mundo, el dia que esta ideologia de PODER ABSOLUTO basada en el primitivismo del color de la piel, las facciones fisicas y la textura del cabello sea borrada para siempre.
Mucho mas pudiera decirse al respecto. Saludo este debate a pesar de que muchos han pretendido reducirlo a la nada escribiendo un poquitin de sandeces ridiculas, sobre todo aquellos que han tomado como punto de referencia a NUBIA en lugar de referirse a las profundas reflexiones teoricas del Profesor Enrique Patterson.
Saludo el debate y al mismo tiempo celebro que el hielo se haya roto y todos hayan opinado a su manera. La Cuba que sonaba Marti esta lejos aun de ser lograda.Agrupemonos todos, negros, mulatos y blancos desprejuiciados y no miembros de la ELITE en aras de lograr una Nacion verdadera con Todos y para el Bien de Todos como dijera el Maestro.

97 por Mas que negro, mulato o blanco (Usuario no autenticado) 28/11/2007 19:00

Gracias a quien puso la carta de Martin Luther King. Solo los que tengan ojos podran leerla y los que tengan oidos escucharla.

96 por La Avellanea (Usuario no autenticado) 28/11/2007 11:00


Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro.
José Martí

95 por Martin Luther King (Usuario no autenticado) 28/11/2007 0:00

94 por Lorenzo Siete Rayos (Usuario no autenticado) 27/11/2007 8:30

Para el Negro Guapo y otros amigos:
Estoy de acuerdo de que hay que denunciar el racismo, pero no es insultando a José Marti, que además a nadie le consta de que "se jamó" la niña de Guatemala. Aunque el trabajo de Patterson es interesante no se merece un linchamiento el profesor Morales. No hay que caer en el esteriotipo y cliche que los racistas hacen de los negros. Si Quintin Bandera era Tata N´Kisi, muchos mambises blancos y negros eran paleros,porque los padrinos se alzaban con cinco o seis ahijados.Maceo como vivió en Honduras se identificó y tuvo prendas Garífunas.Que Sambi los okutare. N´Sala Malekum
Loren Siete Rayos


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