miércoles 8 de octubre de 2008 3:12
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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IV. La democracia

Más que interesado en la situación de sus hermanos negros, el texto de Morales aparece centrado en la defensa —no sé si por vocación o por encargo— del discurso y las prácticas antidemocráticas del régimen castrista. En su criterio, un régimen democrático sólo sería beneficioso "para los racistas de Miami y Washington". Con semejante lógica podríamos afirmar que un régimen totalitario como el cubano sólo es beneficioso para los racistas que, como los capitanes generales del siglo XIX, gobiernan el país como una finca particular.

Respecto a la democracia, Morales tiene un punto que no voy a negarle. A saber: la democracia no es una condición suficiente para acabar con el racismo y la discriminación. Por eso, extendería el calificativo de "republiqueta" —pues eso fue para los negros, a pesar de haber sido los hacedores de la República— tanto a la Cuba anterior como a la actual. El racismo y la discriminación racial no surgieron a causa de la democracia, sino por su ausencia desde el momento histórico de la colonización. Cargar sobre la democracia semejante responsabilidad sólo se le ocurre más a un defensor de dictaduras que a un intelectual preocupado por la situación de los miembros de su grupo socio-racial. La "republiqueta" era caricaturesca no por sus rasgos democráticos, sino por no ser lo suficientemente democrática.

Si no una condición suficiente, la experiencia histórica muestra que la democracia constituye también una condición necesaria para combatir los flagelos del racismo y la discriminación, los cuales no pueden eliminarse a partir de la voluntad de poder de un tirano. En el sistema democrático, por naturaleza siempre perceptible, la solución depende del tramado institucional, la presión ciudadana y la voluntad de los sujetos políticos en juego.

Porque estoy abiertamente a favor de un régimen democrático para mi país, Morales me percibe como un intelectual subalterno de un proyecto pronorteamericano y anticubano. El subconsciente lo traiciona hasta el punto de que, cada vez que alguien habla de régimen democrático, piensa en Estados Unidos y no en el régimen al cual sirve. El gobierno cubano se hace muy poco favor ocupándose en reconocer públicamente las opiniones de los intelectuales negros si se expresan desde el exilio, mientras las ignora, encarcela o silencia cuando se vierten dentro de la Isla. Así, mientras en las élites prerrevolucionarias en el poder, el racismo y la discriminación racial funcionaron como un freno al ejercicio de la democracia; en las actuales, su antidemocratismo las obliga a frenar y silenciar las reivindicaciones antirracistas y antidiscriminatorias.

V. La mirada del enemigo. Agentes del imperio

Según Morales, los "llamados documentos de la transición" de 2004 y 2006 se han propuesto una crítica sin límites de todos los procesos que tienen lugar en la Isla, con el objetivo de ofrecer la peor imagen de Cuba en todos los aspectos de la vida nacional". Agrega que "algunos negros del otro lado del estrecho de la Florida [yo entre ellos] tratan de situar a los negros y mestizos en Cuba como víctimas en su propia tierra". El autor trata de demostrar que mis críticas al régimen se deben a la intención de ponerme a tono con los citados documentos norteamericanos sobre "la transición".

La preocupación sobre la condición de los negros en Cuba, antes y durante la Revolución, ha sido una constante de la intelectualidad negra y, en mi caso, viene desde la década del setenta, cuando aún jóvenes nos reuníamos para discutir estos problemas que, en aquel entonces, pensábamos erróneamente (antes lo hicieron figuras como Walterio Carbonell y Carlos Moore) podían solucionarse en el seno de la Revolución.

La discusión aparecía como un eterno ritornelo en privado, cada vez que intelectuales y profesionales negros de distintas esferas nos encontrábamos a solas, pero nunca podía convertirse en pública debido a las experiencias de represión que sufrieron todos los que en algún momento trataron de hacerlo. Mi llegada al exilio me permitió articular el tema en la esfera pública, no sin una enorme resistencia de parte de sectores del exilio, pero lejos de convertirse en represión política. Mis textos al respecto en Norteamérica son anteriores y posteriores a los años 2004 y 2006. La atención hacia dicho discurso, por parte de sectores del exilio histórico, se debió a muchos factores:

a) La tradicional actitud de rechazo, propia de quienes se dedican a negar el fenómeno de la discriminación racial en la cultura cubana y que, como hace ahora Morales, se dedicaban a criticar mis posiciones.

b) La experiencia norteamericana y del movimiento de los derechos civiles de muchos exiliados los abría a escuchar las visiones que los negros tienen del fenómeno en la cultura cubana.

c) En otros, el oportunismo político de utilizarlo como parte del discurso anticastrista, en un área en la que Castro se ganaba más reconocimiento en la comunidad afroamericana que entre los negros de Cuba.

Mi enfoque al respecto ha sido, y es, no excluir al exilio y a las élites prerrevolucionarias de una práctica que han compartido y comparten con la élite actual cubana. Es lógico que Estados Unidos, en la posición del adversario o enemigo que el castrismo siempre ha deseado tener, trate de criticar y combatir el castrismo en aquellos temas donde realmente ha fallado, a pesar de que la propaganda castrista proclame lo contrario. No es que yo, u otros intelectuales negros en el exterior, me incorpore al discurso norteamericano, sino que el discurso norteamericano ha tomado nota de un tema en el que el castrismo, después de un prolongado ejercicio en el poder, no tiene cómo defenderse a cabalidad.

El enemigo usará las debilidades del castrismo con la misma destreza con que éste usa, en contra de Estados Unidos, los problemas que afronta con el sistema de salud. Sin embargo, sería estúpido pensar que cuando los que aquí vivimos abogamos por reformar el sistema de salud, se debe a que nos incorporamos a la campaña castrista de propaganda antinorteamericana. Tanto un caso como el otro, son realidades que cada quien puede analizar y usar sin necesidad de ponerse en función de intereses ajenos. Las realidades no tienen ideología ni agendas políticas, pertenecen a eso que Lenin llamaba "la terquedad de los hechos". No voy a silenciar mi crítica porque los norteamericanos hayan tomado nota del problema racial en la Isla.

Más allá de que sea una buena o mala política, EE UU puede tener todo el derecho a comerciar o no con Cuba, hacerle préstamos o negárselos; pero no tiene ningún derecho a establecer cuándo el sistema cubano es democrático, ni a decidir los tiempos y las formas en que la democracia tiene que establecerse en Cuba. Puedo coincidir con el doctor Morales en esos temas. Él sí está totalmente incapacitado para coincidir conmigo en cualquier tema crítico hacia el régimen castrista.

123 Comentarios


63 por Mario Fab (Usuario no autenticado) 17/11/2007 22:30

Claro berebere que los cambio. Si tengo a patterson lo doy a cambio de Nubia. De verdad que de negritud a negritud me quedo con Nubia y su racismo que con Patterson hablando y hablando. Viva Nubia, una creacion divina! Comandante Nubia, ordene!

62 por Mulato blanconazo (Usuario no autenticado) 17/11/2007 9:00

Las premisas raciales de Paterson y Morales están equivocadas, luego sus planteamientos, aunque con aciertos momentaneos por aquí y por allá, están fundamentalmente errados. Cuba nunca ha sido una nación pura racialmente, como tampoco lo fue España, ni el Sur de Europa en su conjunto. Cualquiera que haya leído el ensayo ¿Qué es una nación? de Renan lo sabe. Como alguien dijo aquí antes, la superioridad racial es una invención moderna creada para perpetuar el control y dominio sobre vastas riquezas económicas.
Después que los españoles se dieron cuenta de que los indígenas no iban a ser cristianizados como ellos querían, comenzaron a usar la raza como medidor social, lo cual pronto se convirtió en otra falacia cultural. Hubo más hombres que mujeres en la colonización, lo cual hizo que los conquistadores de todos los estratos se mezclaran con las poblaciones indígeneas. En Cuba, en las montañas de Baracoa, existen leyendas de poblaciones fundadas por españoles y mujeres indígenas, cuyos descendientes todavía existen en esa zona. En México, Hernán Cortés dejo su herencia a todos sus hijos, varios de ellos meztizos tenidos con mujeres indígenas. Y leyendo al Inca Garcilaso encontraremos el mismo tipo de información sobre el Perú. Ni hablar de lo que sucedió en el Caribe con la entrada de los esclavos africanos.
Cuba debería celebrar sin complejos su "corazón mestizo" y enfrentar la realidad genética e histórica de que la condición humana no se mide por el color de la piel, sino por el contenido del carácter. Debajo del pellejo los humanos tenemos una misma raíz biológica, las mismas abilidades, y ubicados en el contexto justo, podemos alcanzar el mismo conocimiento que cualquiera sobre cualquier tema. Si alguien quiere creer una cosa diferente, ya sea para sentirse superior o inferior, es un asunto privado y como tal debe ser considerado.

61 por Para Nubia y Patterson (Usuario no autenticado) 17/11/2007 8:50

Qué lástima Nubia, que siendo una mujer tan joven, hermosa y talentosa, seas tan racista y tengas tantos complejos de inferioridad. Son tan bellos nuestros negros como nuestros blancos, no todos son mestizos, ni los negros ni los blancos. No hay que ser alto para ser puro. Y sino échale así como quien no quiere la cosa un vistazo a los parisinos. Joder. Te gustan los blancos que te han maltratado, como a mí un negro a quien amé con locura. Pero eso no me llena de odios ni rencores porque una golondrina no compone un verano. Nuestros cubanos todos son hermosos. Y es una lástima el mal que nos ha caído a todos. Cuando Cuba se libere, lo que habrá entre todos, negros, blancos, chinos, mulatos, judíos y árabes, que también los hay, es amor Nubia. Amor. Esas palabras peyorativas que has puesto sólo caben en un corazón lleno de envidias, inquinas y odios. No, Nubia, no será como dices porque estás equivocada. El tema del racismo es feo y agrio. Y lo veo en ti. Igual que veo paz y afecto en mis hermanos cubanos de todos los colores. En Patterson, como en ti, desgraciadamente, aún hay un racismo que tienen que sacarse del alma. Es triste. Pero son ustedes los segregacionistas. Sus comentarios son los más racistas que he visto en los últimos diez años entre cubanos.

60 por Escep Tico (Usuario no autenticado) 17/11/2007 8:40

Me parece que falta algo muy importante en esta larga discusión: las estadísticas. Hay muy pocas para comparar. No hay ni siquiera estadísticas sobre el número de presos comunes, mucho menos de la raza a la que pertenecen. O las hay, pero son secreto de estado. El pueblo se informa "a ojo de buen cubero", con aproximaciones y conclusiones impresionistas. El gobierno cubano no quiere dar estadísticas sobre este tema porque sería muy peligroso. Aquí en EEUU, cada clase de médicos que se gradúa o que son aceptados a la carrera lleva una retahíla de estadísticas con las que se puede trabajar. Entonces, hay comparaciones. No así en Cuba.

59 por Berebere (Usuario no autenticado) 17/11/2007 8:40

El pobre Patterson logro su objetivo de manera record: ha sido leido esta semana mas que nunca en su vida, y que lo que sera leido en lo que le queda. Fue un choque de trenes del hersey: Esteban Morales contra Enrique Patterson. Un choque de trenes matumbos, sin energia, sin nada, sin ideas. Dos trenes decadentes. Lo mejor de todo ha sido la foto de Nubia. Saludos desde la Habana, princesa! Diganme en serio: alguno de Udsd cambiarian a Nubia por Patterson?


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