viernes 5 de septiembre de 2008 6:23
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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IV. La democracia

Más que interesado en la situación de sus hermanos negros, el texto de Morales aparece centrado en la defensa —no sé si por vocación o por encargo— del discurso y las prácticas antidemocráticas del régimen castrista. En su criterio, un régimen democrático sólo sería beneficioso "para los racistas de Miami y Washington". Con semejante lógica podríamos afirmar que un régimen totalitario como el cubano sólo es beneficioso para los racistas que, como los capitanes generales del siglo XIX, gobiernan el país como una finca particular.

Respecto a la democracia, Morales tiene un punto que no voy a negarle. A saber: la democracia no es una condición suficiente para acabar con el racismo y la discriminación. Por eso, extendería el calificativo de "republiqueta" —pues eso fue para los negros, a pesar de haber sido los hacedores de la República— tanto a la Cuba anterior como a la actual. El racismo y la discriminación racial no surgieron a causa de la democracia, sino por su ausencia desde el momento histórico de la colonización. Cargar sobre la democracia semejante responsabilidad sólo se le ocurre más a un defensor de dictaduras que a un intelectual preocupado por la situación de los miembros de su grupo socio-racial. La "republiqueta" era caricaturesca no por sus rasgos democráticos, sino por no ser lo suficientemente democrática.

Si no una condición suficiente, la experiencia histórica muestra que la democracia constituye también una condición necesaria para combatir los flagelos del racismo y la discriminación, los cuales no pueden eliminarse a partir de la voluntad de poder de un tirano. En el sistema democrático, por naturaleza siempre perceptible, la solución depende del tramado institucional, la presión ciudadana y la voluntad de los sujetos políticos en juego.

Porque estoy abiertamente a favor de un régimen democrático para mi país, Morales me percibe como un intelectual subalterno de un proyecto pronorteamericano y anticubano. El subconsciente lo traiciona hasta el punto de que, cada vez que alguien habla de régimen democrático, piensa en Estados Unidos y no en el régimen al cual sirve. El gobierno cubano se hace muy poco favor ocupándose en reconocer públicamente las opiniones de los intelectuales negros si se expresan desde el exilio, mientras las ignora, encarcela o silencia cuando se vierten dentro de la Isla. Así, mientras en las élites prerrevolucionarias en el poder, el racismo y la discriminación racial funcionaron como un freno al ejercicio de la democracia; en las actuales, su antidemocratismo las obliga a frenar y silenciar las reivindicaciones antirracistas y antidiscriminatorias.

V. La mirada del enemigo. Agentes del imperio

Según Morales, los "llamados documentos de la transición" de 2004 y 2006 se han propuesto una crítica sin límites de todos los procesos que tienen lugar en la Isla, con el objetivo de ofrecer la peor imagen de Cuba en todos los aspectos de la vida nacional". Agrega que "algunos negros del otro lado del estrecho de la Florida [yo entre ellos] tratan de situar a los negros y mestizos en Cuba como víctimas en su propia tierra". El autor trata de demostrar que mis críticas al régimen se deben a la intención de ponerme a tono con los citados documentos norteamericanos sobre "la transición".

La preocupación sobre la condición de los negros en Cuba, antes y durante la Revolución, ha sido una constante de la intelectualidad negra y, en mi caso, viene desde la década del setenta, cuando aún jóvenes nos reuníamos para discutir estos problemas que, en aquel entonces, pensábamos erróneamente (antes lo hicieron figuras como Walterio Carbonell y Carlos Moore) podían solucionarse en el seno de la Revolución.

La discusión aparecía como un eterno ritornelo en privado, cada vez que intelectuales y profesionales negros de distintas esferas nos encontrábamos a solas, pero nunca podía convertirse en pública debido a las experiencias de represión que sufrieron todos los que en algún momento trataron de hacerlo. Mi llegada al exilio me permitió articular el tema en la esfera pública, no sin una enorme resistencia de parte de sectores del exilio, pero lejos de convertirse en represión política. Mis textos al respecto en Norteamérica son anteriores y posteriores a los años 2004 y 2006. La atención hacia dicho discurso, por parte de sectores del exilio histórico, se debió a muchos factores:

a) La tradicional actitud de rechazo, propia de quienes se dedican a negar el fenómeno de la discriminación racial en la cultura cubana y que, como hace ahora Morales, se dedicaban a criticar mis posiciones.

b) La experiencia norteamericana y del movimiento de los derechos civiles de muchos exiliados los abría a escuchar las visiones que los negros tienen del fenómeno en la cultura cubana.

c) En otros, el oportunismo político de utilizarlo como parte del discurso anticastrista, en un área en la que Castro se ganaba más reconocimiento en la comunidad afroamericana que entre los negros de Cuba.

Mi enfoque al respecto ha sido, y es, no excluir al exilio y a las élites prerrevolucionarias de una práctica que han compartido y comparten con la élite actual cubana. Es lógico que Estados Unidos, en la posición del adversario o enemigo que el castrismo siempre ha deseado tener, trate de criticar y combatir el castrismo en aquellos temas donde realmente ha fallado, a pesar de que la propaganda castrista proclame lo contrario. No es que yo, u otros intelectuales negros en el exterior, me incorpore al discurso norteamericano, sino que el discurso norteamericano ha tomado nota de un tema en el que el castrismo, después de un prolongado ejercicio en el poder, no tiene cómo defenderse a cabalidad.

El enemigo usará las debilidades del castrismo con la misma destreza con que éste usa, en contra de Estados Unidos, los problemas que afronta con el sistema de salud. Sin embargo, sería estúpido pensar que cuando los que aquí vivimos abogamos por reformar el sistema de salud, se debe a que nos incorporamos a la campaña castrista de propaganda antinorteamericana. Tanto un caso como el otro, son realidades que cada quien puede analizar y usar sin necesidad de ponerse en función de intereses ajenos. Las realidades no tienen ideología ni agendas políticas, pertenecen a eso que Lenin llamaba "la terquedad de los hechos". No voy a silenciar mi crítica porque los norteamericanos hayan tomado nota del problema racial en la Isla.

Más allá de que sea una buena o mala política, EE UU puede tener todo el derecho a comerciar o no con Cuba, hacerle préstamos o negárselos; pero no tiene ningún derecho a establecer cuándo el sistema cubano es democrático, ni a decidir los tiempos y las formas en que la democracia tiene que establecerse en Cuba. Puedo coincidir con el doctor Morales en esos temas. Él sí está totalmente incapacitado para coincidir conmigo en cualquier tema crítico hacia el régimen castrista.

123 Comentarios


53 por NUBIA (Usuario no autenticado) 15/11/2007 12:20

Mi experiencia con respecto al racismo en Cuba es bien amarga y desagradable. Mi madre es el producto de la relacion entre mi abuela negra y mi abuelo blanco descendiente de espanol. Desde muy pequena conoci el racismo por parte de mi familia blanca que nunca nos reconocio como tal y que hasta hoy en dia no tenemos ningun contacto. Mi madre se caso con un negro (Mi padre) y fue bien criticada por ambas familias porque segun ellos atrazo la raza. En Cuba mi novio era blanco y vivia en Miramar, aun cuando tenia el doble de mi edad y era yo quien mantenia la casa con los dolares del fruto de mi trabajo ya que soy graduada de danza nacional, era parte del elenco Havana Nights y siempre estaba viajando al extranjero constantemente me echaba en cara que era blanco y que yo tenia que agradecerle por estar conmigo. Su madre, mi futura suegra no me aceptaba y nunca me dirigio la palabra. Yo entiendo su altivez ya que en Cuba ser blanco es una carrera, naces con una patente de corso, mi exnovio solo estudio gastronomia lo que le permitia tener un trabajo en hoteles y robar a las dos manos. El blanco cubano ha hecho un buen trabajo creando esa imagen o paradigma de que los negros son ladrones sin embargo son ellos los que controlan la economia ilicita y por ende los mas ladrones enpezando por Fidel Castro. Por otra parte las carceles cubanas estan llenas de jovenes negros que no tienen asceso al area del turismo y no tienen otra opcion que robar o casarse con una extranjera . El racismo en Cuba se aprende desde muy pequeno en la escuela con los cuentos de "Blanca Nieve", "Risitos de Oro", "La Muneca negra" etc. En la compania de ballet de Alicia Alonzo te dicen abiertamente que no quieren a los negros y esa fue la razon por la cual mi colega Carlos Jr Acosta se marcho de Cuba y se convirtio en el primer cubano en bailar con el Ballet de London demostrando asi que el talento y la belleza de los negros cubanos tienen un valor universal y son mas apreciados en el extranjero que dentro de nuestra propia isla. Cuando vivi en Europa me resulto muy interesante que los europeos, blancos de ojos azules son menos racistas que los cubanos
Saludos
www.myspace.com/princesanubia

52 por Jabao Adelantao (Usuario no autenticado) 15/11/2007 11:10

Yo no soy totalmente blanco. Soy lo que se dice un jabao, bastante claro, como decía mi abuela negra, muy orgullosa ella de tener un nieto "adelantado".

Tengo la certeza de que la población negra vive muy acomplejada con su color, especialmente los varones, que viven anhelando buscarse una 'blanquita' para 'adelantar' la raza.

El problema es más complejo de lo que piensa el doctor Patterson. Creo que el racismo es de parte y parte, pero estoy convencido de que los negros son más racistas que los blancos. Particularmente a mí, la discriminación racial que sufrí en Cuba siempre vino de personas que eran negras. Que son las más puntillosas en la cuestión de la pureza racial.

Yo alentaría al doctor Henry Patterson a que se apartara de esa línea racista. El odio racial genera más odio racial. Las humillaciones que hemos recibido en Cuba los no blancos son similares a las que han sufrido los blancos, sólo que éstos no se las podían achacar al color de la piel sino a las injusticias del sistema.

51 por AFRO-CUBANO (Usuario no autenticado) 15/11/2007 9:50

EL PROBLEMA RACIAL EN CUBA ES UNA COMBINACION DE LA AFRENTA DEL BLANCO CUBANO Y LA IGNOMINIA DE LA MAYORIA DE LOS NEGROS CUBANOS. CUBA ES UN PAIS EUROCENTRISTA AUN CUANDO ES UNA ISLA DEL CARIBE CON UNA POBLACION MAYORMENTE MESTIZA. EL LLAMADO BLANCO CUBANO ES UN BLANCO ADULTERADO Y SI EXISTE ALGO CIERTO EN EL ESCRITO DE ESTEBAN MORALES ES QUE AL LLEGAR A LOS EEUU SON CONSIDERADOS LATINOS POR SU GENOTIPO y SUFREN UN CAMBIO DE ESTAMENTO, ALGO NUEVO PARA ELLOS. ES HORA QUE LOS CUBANOS RECONOZCAN QUE EL RACISMO ES UN MAL ENDEMICO Y UN PROBLEMA NACIONAL QUE AFECTA A NUESTRA ISLA. SON MUY POCOS LOS BLANCOS CUBANOS QUE ADMITEN SER RACISTAS, TAL VEZ PORQUE EL RACISMO ES EMPIRICO O PORQUE HA MUCHOS LES CONVIENE MANTENER ESA SUPUESTA SUPREMACIA QUE VIENE ACOMPANADA DE MUCHAS PREBENDAS. HAY MUCHOS BLANCOS QUE POR UNA PARTE DICEN SER HERMANOS DE LOS NEGROS Y POR LA OTRA EDUCAN AS SUS HIJOS A ODIAR A LOS NEGROS DESDE PEQUENOS. ES ESTA HIPOCRESIA Y AMBIVALENCIA LA QUE MAS MOLESTA A LOS NEGROS CUBANOS QUE TIENEN DIGNIDAD. COMO BIEN DECIA UN GRAN AMIGO MIO: "LAS PERSONAS INTELIGENTES Y DECENTES NO PUEDEN SER RACISTAS PORQUE SER RACISTA ES SER RIDCULO Y LAS PERSONAS DECENTES NO LES GUSTA HACER EL PAPEL DE RIDICULO".
EL SR PATTERSON EXPRESA EL SENTIR DE MUCHOS NEGROS CUBANOS QUE ESTAN CANSADOS DE SER CONSIDERADOS CIUDADANOS DE SEGUNDA CLASE.
LO IRONICO DE TODO ESTO ES QUE SON LOS LLAMADOS BLANCOS CUBANOS QUIENES HAN MANTENIDO EL PODER EN ESA ISLA POR SIGLOS Y POR ENDE LOS RESPONSABLES DE HABER CREADO UNO DE LOS PAISES MAS POBRES Y RACISTA DEL HEMISFERIO OCCIDENTAL.

50 por Bernarndo Acosta (Usuario no autenticado) 15/11/2007 9:50

No sabia que el profesor Esteban Morales era del MININT, no se comportaba como tal.Incluso criticaba muchas medidas gubernamentales y de la história de Cuba, le escuché una clase sobre los vínculos de Maceo y Casals, y esclareció muchas especulaciones que habia en la Facultad de Historia. Yo no conocía la foto en que estan sentados en un sillon llamado "tu y yo" tomados de las manos.Bueno, de Maceo tiene los mejores datos biográficos.Pero también puede equivocarce,pero no es un mercenario ni siquiera un militar.El trabajo de Patterson dice muchas verdades...pero no hay que dispararle al maestro Morales.Ambos estudiosos del tema racial en Cuba.
Bernardo Acosta

49 por jose carlos (Usuario no autenticado) 14/11/2007 1:00

Sr. Patterson, mis saludos y mis respetos, ha dado usted una leccion de dignidad al Dr. Morales, se que usted es un hombre al cual no se le puede quitar la cubania y mucho menos acusarlo de lacayo del imperio; apelativo que si se le puede espetar al tal Dr. Morales, lacayo de la dictadura castrista.


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