sábado 30 de agosto de 2008 18:20
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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VI. Supuestas sintonías

Morales me ubica, ideológica y políticamente, en la misma línea del señor Ramón Colás, quien, dice, "lidera en Mississipi un Proyecto de Relaciones Raciales". Quien escribe colaboró, efectivamente, con ese proyecto en sus inicios. Luego me desvinculé, tras llegar al convencimiento de que no iba en la misma dirección de mis principios o ideas.

Antes de la creación de dicho centro, fui invitado varias veces a Misisipi por la Dra. Ally Mack (quien además de su posición de decana, lidera un consorcio dedicado a la solución de conflictos), para que les diera asesoramiento respecto a la situación de los negros en Cuba y evaluar qué ayudas prácticas se les podía ofrecer desde Norteamérica. Se manejaron ideas y proyectos dirigidos a entrenar a negros cubanos en desarrollo empresarial y otorgar pequeños préstamos para crear negocios familiares, cooperativas, etcétera. La idea me pareció excelente.

La pequeña apertura económica del gobierno cubano fue más beneficiosa para aquel sector de la población que recibía dólares desde el exterior y los negros no pertenecen en general a ese sector. Me pareció que un grupo influyente de afronorteamericanos interesados en fomentar la independencia económica para los negros cubanos era mucho más útil estratégicamente que la ayuda de Pastores por la Paz, completamente alineada con la política gubernamental.

Todo aquel que tenga un proyecto tendiente a mejorar el nivel de vida y fomentar la independencia de los negros cubanos tiene y tendrá mi apoyo, sea norteamericano, ruso o aleutino. Si nadie se asombra cuando los proyectos se dirigen a la población indígena, no alcanzo a comprender el resquemor cuando semejantes acciones se dirigen al desarrollo e independencia de los negros. Diseñé para ese centro un proyecto que incluía programa radial, revista, periódico online, cursos de entrenamiento, etcétera. Se suponía que el centro dispondría de fondos. Al menos se me dijo que de eso no tenía que preocuparme. El diseño del programa radial era para ser trasmitido desde emisoras comerciales, de modo que pudiera escucharlo la población de EE UU y no sólo la de la Isla, como ocurriría si se transmitía desde una emisora gubernamental como Radio Martí.

Hubo un momento que se me propuso dejar mis actividades profesionales en Miami y mudarme a Misisipi para participar en dicho proyecto, proposición que rechacé —no así el señor Colás—, pues en ello comprometía mi independencia. Colás fue nombrado director del Centro y entre sus funciones estaba conseguir los fondos que, dicho sea de paso, no son difíciles de obtener de las fundaciones privadas que financian proyectos de desarrollo dirigidos a grupos desfavorecidos en el mundo. Desgraciadamente, los fondos que consiguió el director fueron gubernamentales, no los más apropiados en este caso.

Durante un año dirigí la revista radial Café Palenque. No fue mi decisión que dicho programa saliera por las ondas de Radio Martí y mi proyecto especificaba la conveniencia de trasmitirlo a través de la radio comercial. El uso de fondos gubernamentales para un tema central como el que nos ocupa, puede conducir a que el interés político de quien los aporta predomine sobre el interés del grupo a quien se dirige el mensaje.

Siempre estuve consciente de ese problema y me mantuve haciéndolo por tres razones: mi interés en dirigir el mensaje hacia un grupo social al que no se le había dirigido nada en específico desde los primeros años de la década del sesenta; el mensaje era elaborado por miembros cubanos de ese grupo social, con experiencias tanto de la sociedad cubana como de la norteamericana; y, finalmente, por la esperanza de que la dirección del centro pudiera obtener fondos de fundaciones privadas. Lamentablemente, no sucedió así. Asumo la responsabilidad política de mi participación en ese proyecto.

Durante el año que la revista estuvo en el aire, no permití que nadie me impusiera puntos de vista, qué hacer, qué decir y qué no decir en el programa. Fui totalmente soberano en la elaboración de los mensajes. Por primera vez hicimos un programa producido por y dirigido a afrodescendientes. Cuando no se dieron las condiciones para continuar el programa bajo dichos criterios, dejé de hacerlo.

Puede que el señor Morales objete que el señor Colás tenga como único medio de vida la dirección de un proyecto en el que ya casi no hay negros cubanos trabajando y cuyos fondos dependen de donaciones gubernamentales. Acaso, con el mismo énfasis, el señor Colás puede cuestionarle a Morales su independencia, por el hecho de ser él, también, un empleado no común del régimen cubano. Pero ese es un asunto a resolver entre ellos, cado uno colado y dependiente de la voluntad o la comprensión de los gobiernos respectivos que les financian. Les deseo suerte e independencia en sus quehaceres.

VII. Cosillas tangenciales, aunque no menores

Denomino así las afirmaciones del Dr. Morales sobre mi conducta política, que alcanzan la dimensión de la ficción. Dicho autor escribió lo siguiente: "…abandonó el país en 1990 y reapareció poco después en el congreso de LASA, en Washington, haciéndose acompañar de dos funcionarios, al parecer, del Departamento de Estado. No resultando difícil inferir quién pagaba sus gastos y con qué propósitos lo habían llevado al congreso [El subrayado es mío]. Ahora vive en Miami y se dedica a escribir sobre la problemática racial en Cuba, con una línea de pensamiento que lo vincula directamente a los propósitos del Gobierno Norteamericano".

Algunas salvedades son necesarias:

-Contrario a lo ocurrido con el Dr. Morales, jamás viajé fuera de Cuba antes de mi salida al exilio, en junio 1992. ¿Cómo es posible que el Dr. Morales viera — digo— mi cuerpo astral en Washington DC, en la conferencia de LASA en 1990, cuando en ese año sobrevivía yo en La Habana haciendo zapatos clandestinos? Se trata de una mentira.

-Llegue a Estados Unidos, a San Francisco, en junio de 1992. Antes de salir de Cuba había escrito un trabajo titulado Teoría y Práctica de la Revolución Cubana, que fue sacado de la Isla por un académico norteamericano casado con una profesora universitaria que había sido mi alumna de Historia de la Filosofía (nunca enseñé marxismo, como afirma Morales en su artículo). Fue así como el trabajo se inscribió en LASA, antes de mi llegada a Estados Unidos, pero aún no bajo mi nombre.

-A mi llegada a San Francisco como refugiado, comencé a ahorrar de los cheques de la ayuda y limpiando un cine para poder asistir al congreso de LASA. Los ahorros no fueron suficientes, y una funcionaria de Caridades Católicas consiguió un préstamo de 300 dólares para que pudiera completar los gastos de viaje (préstamo que saldé a mi regreso). Según Morales, no era "difícil inferir quién pagaba (mis) gastos".

-Allí siempre me acompañaba mi colega y amiga Marisela Fleites, y su esposo. Pero hablé con mucha gente, muchas más que con las que habló Morales, al parecer porque yo traía cosas nuevas que ninguno de los miembros de la delegación oficial cubana, financiados como estaban, podían decir. Pero no dudo que entre muchas de las personas con las que hablé hubiera gente del Departamento de Estado. Por la naturaleza de sus filiaciones, las fuentes de información de que podía disponer Morales eran más precisas que las mías.

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123 Comentarios


18 por Aspirante a blogger (Usuario no autenticado) 10/11/2007 7:50

Magnífico artículo, el análisis me parece genial, como todo o casi todo lo que he leído o escuchado de Patterson, creo que para ilustrar un poco la tesis que plantea serviría la siguiente anécdota que es rigurosamente cierta pues fue vivida por mi en persona:

Estudié en los “camilitos” y para los que pasaron por esa escuela durante la década de los `70, esa convivencia en común durante 6 años nos convirtió en algo parecido a una cofradía, independientemente del camino tomado por cada uno (que por cierto, no puede ser más variado y que algún día espero contar). Pues bien, con cierta periodicidad, casi siempre coincidiendo con aniversarios “cerrados” de nuestra graduación, se organizan encuentros a los que casi todos asistimos, más movidos por la curiosidad y la nostalgia que por otra cosa. Al último que se celebró, en el antiguo Vedado Tennis, acudimos al salir del trabajo, o sea, sin tiempo para pasar por la casa, por lo que una parte de los asistentes, que siguieron la carrera militar, ya sea en las FAR o el MININT, estaban de uniforme, ya casi al final alguien propuso tomarnos una foto para que quedara como recuerdo, cuando nos colocamos para la foto, el que la iba a tomar (un gran jodedor, por cierto), hizo el siguiente comentario – ¿Se han fijado que todos los negros tienen un grado menos que los blancos?

Todos nos miramos y empezamos a fijarnos en el detalle, de más está decir que era verdad, no había un solo negro que tuviera un grado militar superior a un blanco, y aquí sí no hay otra explicación: estudiamos juntos y nos conocemos, el nivel de inteligencia en el grupo era bastante parejo, los que se dedicaron a la vida militar estudiaron en las mismas academias, tienen los mismos años de servicio y prácticamente todos pasaron por las mismas “misiones internacionalistas”; si todo esto es así, ¿qué otra cosa si no es puro racismo explica esta situación?

Creo que hoy en día ese es un problema que le tocará resolver a la nueva cuba que inevitablemente vendrá, pero del que, al menos, tenemos que comenzar a hablar ahora, independientemente de los que critican el artículo.

17 por A.T. (Usuario no autenticado) 09/11/2007 19:20

Mulato: Tremendo articulazo. Ache pa' ti.

16 por Dario L Machado (Usuario no autenticado) 09/11/2007 19:20

El Dr. Esteban Morales es un reconocido politologo cubano que no necesita el agradecimiento del Sr. Patterson Un hombre brillante y digno que siempre ha estado junto a la revolucion y el partido y hoy lucha denodadamente por eliminar los vestigios racistas heredados del pasado. Ante el solo hay que saludar al cientista social inteligente y comprometido. En lo personal me enorgullezco de tenerlo entre mis mejores amigos

15 por Arisvel (Usuario no autenticado) 09/11/2007 17:30

El problema racial en Cuba ha existido y seguira existiendo por muchos años mas. Es actitud enraizado en la cultura y la sociedad cubana por siglo. Eliminar ese racismo latente tomara años no importa que tipo de sistema politico impere en la isla.

Porque hoy en Cuba los negros estan en desventaja??; por la politica implementada por el gobierno cubano??, por un mal tratamiento del tema racial dentro de la revolucion??.

Disculpe señor Patterson, eso es una mentira absoluta.

Esa ha sido una decision de los negros cubanos.

Fueron los negros privados de accesos servicios sociales, educacion o empleo??? El sistema los obligo a marginarse??

Los negros cubanos son el grupo etnico que menos aprovecho las ventajas de la educacion en Cuba. Nunca les ha sido vetado el derecho a la educacion y la superacion profesional debido al color de la piel.

Fueron los negros por voluntad propia los que no estudiaron, los que no fueron a las universidad. Por supuesto que tienen que tener los trabajos menos renumerados, tienen por voluntad propia menos preparacion.

Todos los que fuimos en los años 80 a la universidad en Cuba sabemos que por cada negro estudiando habia 10 de cualquier otros color.

Cual era la razon??;
Por que se les negaba el acceso la educacion universitaria???
Por que recibian menos preparacion que los demas grupos etnicos??

La razon real es que la mayoria de los negros jovenes de los años 1980 al 1990 decidio por voluntad propia no estudiar y no superarse.

Hoy las carceles estan llenas de negros.

Acaso fueron detenidos por una policia mayoritariamente blanca y prejuiciada??

No, son negros que cometieron delitos.

Hoy puede achacarsele a la situacion economica el aumento de la poblacion penal. Pero en los años anteriores al periodo especial no habia una situacion economica de crisis y la poblacion penal era mayoritariamente negra.

Que los llevaba a delinquir??
La marginalidad a la que son sometidos??,
La falta de oportunidades??,
La discriminacion establecida por el sistema??
La carencia de servicios sociales??
Que los negros reciben menos que el resto de los ciudadanos cubanos??

El señor Patterson deberia saber las razones mejor que nadie y no deberia estar tratando de dar explicaciones seudo politicas y tergiversadoras.

Que en Cuba hay racismo es una realidad que nadie ha negado, que los negros cubanos desde 1959 hasta hoy han tenido oportunidades de desarrollo y superacion que otros negros en otras partes del mundo no han tenido es una realidad tambien.

La dificil situacion economica que atraviesa Cuba hoy afecta a todos los cubanos por igual sin importar el color de la piel.


14 por El Anarquista (Usuario no autenticado) 09/11/2007 17:30

He digerido con detenimiento la extensa respuesta del señor Enrique Patterson, al señor Esteban Morales. En mi lectura, veo a un Patterson muy dolido y obstinado con el entuerto racial, al punto de crear analogías forzadas, y de llevar problemas de orden social al plano racial. Hay muchas razones válidas en el texto de Patterson; al igual que en el de Esteban Morales. Quiere esto decir, que existe una gran posibilidad de que, el intelecto y la razón puedan conciliar a estos dos hombres como cubanos; más allá del color de la piel. Creo que hacer un debate matizado por el aspecto racial,- aunque lo merite-, va en detrimento del intelecto humano al que se debe aspirar. Yo veo una trastienda del dolor de exiliado en Patterson; quizás un fardo adoquinado de resquemores, producido por la porosa realidad del exilio, que cuando se es negro, se convierte a veces, en diente de perro y se precisa de fuertes y angustiados callos para poderlo transitar.

Me reconfortó mucho leer: "Las realidades no tienen ideología ni agendas políticas, pertenecen a eso que Lenin llamaba "la terquedad de los hechos". Es precisamente esa terquedad de los hechos históricos de la sinrazón del hombre, la que provoca un debate de matiz racial. Muy bien también por Enrique, cuando plantea: "... tanto en un caso como en otro, son realidades que cada quien puede analizar y usar sin necesidad de ponerse en función de intereses ajenos". Eh ahí, el meollo en cuestión, esa posibilidad real de concilio entre humanos; entre compatriotas en este caso. Mas allá del color de la piel.

Ya en en el blog Penúltimos Días, Ernesto Hernández Busto titula el debate como " paliza teórica propiciada por Patterson a Esteban Morales". Otra muestra desafortunada de llevar siempre el debate al conflicto, a la pelea y a la hostil diatriba. La receta sobre el diagnóstico debe ser pacificadora y de consenso.


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