viernes 5 de septiembre de 2008 9:42
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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VI. Supuestas sintonías

Morales me ubica, ideológica y políticamente, en la misma línea del señor Ramón Colás, quien, dice, "lidera en Mississipi un Proyecto de Relaciones Raciales". Quien escribe colaboró, efectivamente, con ese proyecto en sus inicios. Luego me desvinculé, tras llegar al convencimiento de que no iba en la misma dirección de mis principios o ideas.

Antes de la creación de dicho centro, fui invitado varias veces a Misisipi por la Dra. Ally Mack (quien además de su posición de decana, lidera un consorcio dedicado a la solución de conflictos), para que les diera asesoramiento respecto a la situación de los negros en Cuba y evaluar qué ayudas prácticas se les podía ofrecer desde Norteamérica. Se manejaron ideas y proyectos dirigidos a entrenar a negros cubanos en desarrollo empresarial y otorgar pequeños préstamos para crear negocios familiares, cooperativas, etcétera. La idea me pareció excelente.

La pequeña apertura económica del gobierno cubano fue más beneficiosa para aquel sector de la población que recibía dólares desde el exterior y los negros no pertenecen en general a ese sector. Me pareció que un grupo influyente de afronorteamericanos interesados en fomentar la independencia económica para los negros cubanos era mucho más útil estratégicamente que la ayuda de Pastores por la Paz, completamente alineada con la política gubernamental.

Todo aquel que tenga un proyecto tendiente a mejorar el nivel de vida y fomentar la independencia de los negros cubanos tiene y tendrá mi apoyo, sea norteamericano, ruso o aleutino. Si nadie se asombra cuando los proyectos se dirigen a la población indígena, no alcanzo a comprender el resquemor cuando semejantes acciones se dirigen al desarrollo e independencia de los negros. Diseñé para ese centro un proyecto que incluía programa radial, revista, periódico online, cursos de entrenamiento, etcétera. Se suponía que el centro dispondría de fondos. Al menos se me dijo que de eso no tenía que preocuparme. El diseño del programa radial era para ser trasmitido desde emisoras comerciales, de modo que pudiera escucharlo la población de EE UU y no sólo la de la Isla, como ocurriría si se transmitía desde una emisora gubernamental como Radio Martí.

Hubo un momento que se me propuso dejar mis actividades profesionales en Miami y mudarme a Misisipi para participar en dicho proyecto, proposición que rechacé —no así el señor Colás—, pues en ello comprometía mi independencia. Colás fue nombrado director del Centro y entre sus funciones estaba conseguir los fondos que, dicho sea de paso, no son difíciles de obtener de las fundaciones privadas que financian proyectos de desarrollo dirigidos a grupos desfavorecidos en el mundo. Desgraciadamente, los fondos que consiguió el director fueron gubernamentales, no los más apropiados en este caso.

Durante un año dirigí la revista radial Café Palenque. No fue mi decisión que dicho programa saliera por las ondas de Radio Martí y mi proyecto especificaba la conveniencia de trasmitirlo a través de la radio comercial. El uso de fondos gubernamentales para un tema central como el que nos ocupa, puede conducir a que el interés político de quien los aporta predomine sobre el interés del grupo a quien se dirige el mensaje.

Siempre estuve consciente de ese problema y me mantuve haciéndolo por tres razones: mi interés en dirigir el mensaje hacia un grupo social al que no se le había dirigido nada en específico desde los primeros años de la década del sesenta; el mensaje era elaborado por miembros cubanos de ese grupo social, con experiencias tanto de la sociedad cubana como de la norteamericana; y, finalmente, por la esperanza de que la dirección del centro pudiera obtener fondos de fundaciones privadas. Lamentablemente, no sucedió así. Asumo la responsabilidad política de mi participación en ese proyecto.

Durante el año que la revista estuvo en el aire, no permití que nadie me impusiera puntos de vista, qué hacer, qué decir y qué no decir en el programa. Fui totalmente soberano en la elaboración de los mensajes. Por primera vez hicimos un programa producido por y dirigido a afrodescendientes. Cuando no se dieron las condiciones para continuar el programa bajo dichos criterios, dejé de hacerlo.

Puede que el señor Morales objete que el señor Colás tenga como único medio de vida la dirección de un proyecto en el que ya casi no hay negros cubanos trabajando y cuyos fondos dependen de donaciones gubernamentales. Acaso, con el mismo énfasis, el señor Colás puede cuestionarle a Morales su independencia, por el hecho de ser él, también, un empleado no común del régimen cubano. Pero ese es un asunto a resolver entre ellos, cado uno colado y dependiente de la voluntad o la comprensión de los gobiernos respectivos que les financian. Les deseo suerte e independencia en sus quehaceres.

VII. Cosillas tangenciales, aunque no menores

Denomino así las afirmaciones del Dr. Morales sobre mi conducta política, que alcanzan la dimensión de la ficción. Dicho autor escribió lo siguiente: "…abandonó el país en 1990 y reapareció poco después en el congreso de LASA, en Washington, haciéndose acompañar de dos funcionarios, al parecer, del Departamento de Estado. No resultando difícil inferir quién pagaba sus gastos y con qué propósitos lo habían llevado al congreso [El subrayado es mío]. Ahora vive en Miami y se dedica a escribir sobre la problemática racial en Cuba, con una línea de pensamiento que lo vincula directamente a los propósitos del Gobierno Norteamericano".

Algunas salvedades son necesarias:

-Contrario a lo ocurrido con el Dr. Morales, jamás viajé fuera de Cuba antes de mi salida al exilio, en junio 1992. ¿Cómo es posible que el Dr. Morales viera — digo— mi cuerpo astral en Washington DC, en la conferencia de LASA en 1990, cuando en ese año sobrevivía yo en La Habana haciendo zapatos clandestinos? Se trata de una mentira.

-Llegue a Estados Unidos, a San Francisco, en junio de 1992. Antes de salir de Cuba había escrito un trabajo titulado Teoría y Práctica de la Revolución Cubana, que fue sacado de la Isla por un académico norteamericano casado con una profesora universitaria que había sido mi alumna de Historia de la Filosofía (nunca enseñé marxismo, como afirma Morales en su artículo). Fue así como el trabajo se inscribió en LASA, antes de mi llegada a Estados Unidos, pero aún no bajo mi nombre.

-A mi llegada a San Francisco como refugiado, comencé a ahorrar de los cheques de la ayuda y limpiando un cine para poder asistir al congreso de LASA. Los ahorros no fueron suficientes, y una funcionaria de Caridades Católicas consiguió un préstamo de 300 dólares para que pudiera completar los gastos de viaje (préstamo que saldé a mi regreso). Según Morales, no era "difícil inferir quién pagaba (mis) gastos".

-Allí siempre me acompañaba mi colega y amiga Marisela Fleites, y su esposo. Pero hablé con mucha gente, muchas más que con las que habló Morales, al parecer porque yo traía cosas nuevas que ninguno de los miembros de la delegación oficial cubana, financiados como estaban, podían decir. Pero no dudo que entre muchas de las personas con las que hablé hubiera gente del Departamento de Estado. Por la naturaleza de sus filiaciones, las fuentes de información de que podía disponer Morales eran más precisas que las mías.

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123 Comentarios


78 por De acuerdo con el afrocubano (Usuario no autenticado) 21/11/2007 1:30

No estoy seguro de si pierdo mi tiempo y mis energías escribiendo mensajes que luego me censuran como me pasó hace algunos días en esta misma sección. Amo la ironía. Estoy de acuerdo con el afrocubano, ciento por ciento. Los blancos con los blancos, los negros con los negros, los chinos con los chinos, cada uno a los suyo segregando a los demás. La idea fue impuesta por Nubia que la tomó de un negro norteamericano. Entre más segregados estemos más separada estará la nación. ¡Miran que son racistas! Desde Patterson a Nubia que no hay un comentario que haga donde no diga horrores de los blancos cubanos. Con gentes como ustedes Cuba está perdida. Para Nubia, lo que quiso el estadounidense, creo que afro norteamericano es un apelativo racista, fue cogerle las nalgas. La embaucó pues se ve que está deseosa de que le digan que está buena. No le importa ser fuerte intelectualmente, buena y culta bailarina, no, continúa en el cliché que tanto critica. Bueno sigo, una vez, hace muchos años trabajaba en un hospital de los Estados Unidos. Tenía una enfermera negra con la cual aparentemente nos llevábamos bien. Al menos lo era de mi parte que nunca la vi de ningún color. Pues no hay color en los ojos de mi conciencia social, que conste. Pues bien, la señora tenía una hermosísima hija que había estudiado periodismo y que no encontraba un novio que la llevara al altar. Un día supe que mi mejor amigo cubano había llegado a Canadá e inmediatamente había revalidado su título de ingeniero y ya terminaba la maestría, para seguir al doctorado. Mi amigo era un negro bellísimo, un Adonis de ébano y muy inteligente. Le dije a mi enfermera que se lo presentaría. Me hizo dos preguntas. La primera, ¿es negro? Sí, le contesté. La segunda. ¿Y es canadiense? No, le respondí, cubano. Entonces me dijo sin sonrojarse: pues si es un negro cubano no vale lo que mi hija que es negra americana. Un cubano no vale lo que nosotros. De nada me valió explicarle que habían venido en los mismos navíos, que habían sufrido la misma esclavitud. Mi amigo maravilloso era un negro cubano y, por tanto, no tenía valor alguno en esta sociedad. Juro por Dios que esta historia es real. Me ocurrió a finales de los ochenta. Estoy en contra de toda segregación. No a las separaciones de razas. Cubanos somos todos, desde María Teresa, la gran condesa de Luxemburgo hasta el último habitante de un solar de Marianao. Todos somos uno. Unirnos Nubia. Unirnos Patterson. Unirnos en el amor a Cuba y a nosotros mismos. Ser mejores seres humanos y enfrentarnos al futuro. Ni soy mejor que ustedes por ser blanco de ascendencia española, no andaluza sino judía, ni son ustedes mejores por ser negros puros. Somos cubanos. Más o menos melanina no importa. Luchemos, carajo, por ser un sólo pueblo, una nación con raíces universales. Y seamos hermosos por nuestra inteligencia. He ahí el poder. Todo lo demás, venga de negros, blancos, amarillos, verdes o rosados, es racismo puro e irracional. Acabemos de una vez con él desde nosotros mismos. Para mí el racismo es ignorancia. Y no se puede nadie vanagloriar de inteligente si segrega. Segregar es característico de los animales. Y nosotros tenemos un cerebro que razona. Y nos diferencia.

77 por El convencido (Usuario no autenticado) 20/11/2007 19:10

Curioso y sintomático, el hecho de que, las nalgas de Nubia, terminaran imponiéndose y robándose el show mediático que comenzó con un debate estéril sobre las razas. Que viva la pachanga y las mulatas cubanas.

76 por EL AFROCUBANO (Usuario no autenticado) 20/11/2007 15:10

ESTOY MUY DE ACUERDO CON NUBIA EN LA IDEA DE QUE LOS NEGROS CUBANOS CONTROLEN SUS MEDIOS DE DIFUSION, ME PARECE UNA IDEA BRILLANTE Y LA UNICA MANERA DE ACABAR CON ESA SUPUESTA SUPREMACIA DEL BLANCO CUBANO. EN MIAMI AL IGUAL QUE EN CUBA ESTOS MEDIOS ESTAN CONTROLADOS POR LOS BLANCOS CUBANOS Y LOS NEGROS NO TIENEN NINGUNA REPRESENTACION. CONOZCO EL CASO DE UN ARTISTA BLANCO CUBANO (DON DINERO) QUE PRESENTO SU VIDEO MUSICAL EN UNIVISION Y LAS AUTORIDADES DE ESTE NETWORK LE DIJERON ABIERTAMENTE QUE NO PONDRIAN EL VIDEO MIENTRAS EXISTIERAN IMAGENES DE NEGROS, AQUI LES ENVIO EL ENLACE PARA QUE ESCUCHEN SU TESTIMONIO http://www.youtube.com/watc...-3rj6JDU2c&feature=related. YO NO CREO QUE EL ABOGAR POR LA INDEPENDENCIA ECONOMICA Y POLITICA DE LOS NEGROS CUBANOS AYUDE A INCREMENTAR EL RACISMO QUE YA EXISTE EN CUBA COMO PLANTEAN ALGUNOS, POR LO CONTRARIO LES DARIA A LOS NEGROS CUBANOS LA OPORTUNIDAD DE EXPONER SUS PUNTOS DE VISTAS, COMPETIR CON LOS CANALES Y REVISTAS DE BLANCOS QUE YA EXISTEN EN LA ACTUALIDAD EN AMBOS LADOS DEL ESTRECHO DE LA FLORIDA, CAMBIAR ESA ANAMORFOSIS QUE SE TIENE DEL NEGRO Y GANARSE ASI EL RESPETO QUE NO SE HAN GANADO DE LOS BLANCOS QUE COMO BIEN DICE EL SR PATTERSON SIEMPRE PIENSAN QUE LOS NEGROS DEBEN SUS LOGROS A UNA ENTIDAD SUPERIOR. AQUI EN LOS EEUU LOS NEGROS AMERICANOS HAN AVANZADO POLITICA Y ECONOMICAMENTE MAS QUE LOS BLANCOS CUBANOS DEMOSTRANDO ASI QUE EN UNA ECONOMIA LIBRE DE MERCADO EN IGUALES CONDICIONES LOS NEGROS PUEDEN PROSPERAR IGUAL O MAS QUE LOS BLANCOS.

75 por Pablo Cifuentes (Usuario no autenticado) 20/11/2007 9:00

No hay dudas que el racismo persiste en Cuba. Pero no es producto de la Revolución sino que es una herencia que viene desde la etapa esclavista y colonial. Pero, admito que hay que criticar esa injusticia.Tampoco es justo, que se descalifiquen a todos los intelectuales y profesores que permanecen en Cuba, como el Dr. Esteban Morales. Hay una tendencia a desautorizar a todo el que escribe dentro del país y a sobrevalorar a los del exilio.
Pablo Cifuentes
UH.

74 por Gonzalo Valdés-Busto de Iznaga (Usuario no autenticado) 20/11/2007 8:20

Personalmente nunca he entendido el racismo. Ni de niño. Afortunadamente tengo una madre maravillosa que desde niño me enseñó a no hacer diferencias de ninguna clase cuando se trata de seres humanos. De niño, me sentó en las piernas de Bola de Nieve, a quien quise desde que le ví, y le oí tocar su piano y cantar, maravillado. De niño, me rodeó de seres humanos de todos los colores, clases, virtudes y defectos. Nunca escuché a mi madre decir una frase malsonante en referencia al color o la clase de nadie y me enseñó a ver en el interior de las personas como son, sin prejuicio alguno. En mi misma familia, mi bisabuela, blanca, se casó dos veces: con blanco y negro. Tengo una familia muy armónica, donde blancos, negros, mulatos, en fin, seres humanos, nos reuníamos alrededor de una mesa a compartir animadamente una agradable velada. Cuando iba a dormir, lo mismo me arrullaba mi abuela blanca, que mi tía-abuela negra. Nunca hice distinción, y adoraba a ambas por igual.

A Cuba le queda mucho camino. Tanto para abolir el racismo, como el machismo, además de la misoginia y la homofobia, la hijas mayores de este último. El igualitarismo gubernamental, pese a su vocación de distribuir la riqueza (¿pobreza?) por igual, y sus logros sociales, no ha logrado mermar estos tres males nacionales, quizá por no tener vocación ni visión política para ello, o por estar demasiado ocupado en controlarlo todo. Y esa debe ser una de las tareas primordiales de la democracia cubana, cuando ésta sea viable.

En los Estados Unidos hay canales de televisión por y para los negros, u otros grupos humanos, entre otras muchas cosas, porque tampoco han solucionado el problema y porque la televisión estadounidense no ha querido reflejar la diversidad del país por igual en todos los medios. Que conste, no me opongo a que los negros, o las mujeres o los homosexuales, o los grupos humanos que así lo deseen tengan sus propios medios. Me parece, además, sano y positivo, pero que se haga extensivo y exclusivo, divide a la sociedad y agrava el problema, pues no habría un diálogo que incluya o acoja a toda la sociedad cubana, que es una sola.

Siempre he pensado que lo que nos une es que todos somos hijos de esta hermosa isla en medio del Caribe. A nivel personal es poco importante que el cubano que me cruzo en la calle tenga más o menos melanina en su piel, sea mujer, hombre, y si esta mujer u hombre son, o no, homosexuales. Cuando me encuentro a un/a cubano/a en la calle, y nos reconocemos, siempre hay una sonrisa, un "hola" y una complicidad a prueba de bala.

Cuba tiene una diversidad envidiable que yo no cambiaría por nada del mundo: descendientes de españoles, africanos, franceses, italianos, árabes, chinos, polacos, judíos, ingleses, jamaicanos, haitianos, yucatecos, y hasta de la madre del cordero. Somos un maravilloso crisol, y me cago en la pureza de las razas, que me parecen de lo más aburrido, monótono y soso. Y nuestro problema racial, machista y homofóbico debe comenzar a solucionarse desde nosotros mismos, desde nuestros hogares, inculcándo a nuestros hijos una educación humana y cabal, y luego podremos llevarlo a los gobiernos que constituyamos, como ciudadanos de una Cuba democrática, con plena y total responsabilidad. Os conmino a reflexionar.


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