Opinión
Siete razones para liberar a los presos
Aunque el ámbito político no será prioritario para el nuevo Consejo de Estado, hay un aspecto que no puede esperar más.
TEMA: Un 'debate' por decreto
El Consejo de Estado recién elegido ha asumido el mandato en medio de una profunda crisis estructural. Se espera que la disposición expresada por Raúl Castro el pasado 26 de julio, acerca de "cambiar todo lo que deba ser cambiado", el debate promovido con ese fin y el paquete de reclamos resultante —más de un millón de planteamientos que abarcan todas las esferas de la vida de los ciudadanos—, sean el arranque de la nueva administración.
El punto de partida no ofrece dudas: estancamiento social, carencias materiales, deterioro ético, desesperanza, sobrevivencia y escape. La diferencia está en el punto de llegada, que no puede ser otro que un Estado de derecho y una sociedad justa y solidaria; tendente al ideal martiano de todos y para el bien de todos. Como el punto de partida es compartido por los de abajo y los de arriba, en él están las bases del consenso para la arrancada.
Una particularidad de los cambios es que el sujeto inicial es la misma fuerza que ha ocupado el poder durante 49 años, que tiene intereses creados, los defiende y cuenta con todo lo necesario para hacerlo. Por esa razón, el ámbito de la política no es prioritario para el nuevo Consejo de Estado.
Sin embargo, la viabilidad de las transformaciones que se deben poner en marcha en la economía depende de algunos aspectos que atañen a la política, y que no pueden esperar. Se trata de la liberación de ciudadanos que guardan prisión por razones políticas, un aspecto que debe contemplarse en el paquete de lo que debe cambiarse.
Hay al menos tres razones fundamentales contra la permanencia en las cárceles:
-Los derechos humanos constituyen un paquete indivisible de valores que los hombres tienen, por la sencilla razón de haber nacido. Son resultado del desarrollo material y cultural alcanzado. Como patrimonio de la humanidad, su violación o limitación constituye un atentado a la dignidad humana.
-La libertad de opinión y de expresión —que incluye el derecho de no ser molestado a causa de sus opiniones, de investigar y recibir informaciones y opiniones y de divulgarlas, recogidas tanto en la Declaración Universal de Derechos Humanos como en los Pactos de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos y Sociales, que el gobierno firmaó recientemente— es contradictoria con la prisión de ciudadanos por hacer uso de esas mismas libertades.
-La liberación —aunque haya sido con licencia extrapenal— de algunos prisioneros políticos, como Raúl Rivero, Oscar Espinosa Chepe, Héctor Palacios, Francisco Chaviano y Pedro Pablo Álvarez, anula cualquier razón para mantener a otros en prisión.
Hay, al menos, otras cuatro razones de importancia:
-Sería un paso importantísimo para la estabilidad de los cambios, con el cual se iniciaría un necesario e ineludible proceso de reconciliación nacional y una grata noticia para la familia cubana.
-Constituiría una señal clara de voluntad política y una manifestación de situar los intereses de la nación por encima de intereses ideológicos o políticos; una señal positiva que sería captada por los ciudadanos.
-Significaría un paso de acoplamiento con las normas de derechos reconocidas internacionalmente, contenidas en la Carta de Naciones Unidas y en todos los instrumentos de derechos, lo que legitimaría al gobierno ante una comunidad internacional que solicita la liberación de los prisioneros políticos.
-Demostraría la correspondencia de las palabras con los hechos. Me refiero a las declaraciones del general Raúl Castro acerca de la disposición a normalizar las relaciones con Estados Unidos en un plano de igualdad y el reconocimiento de que la salida no está en la guerra, sino en la política. Con ello se desmontaría uno de los argumentos de la política norteamericana hacia La Habana.
Siete razones que podrían convertir el proceso de cambios en un acontecimiento histórico de gran envergadura para la nación y una seria señal de la voluntad de cambios.
© cubaencuentro

8 Comentarios
3 por luan vidad 25/04/2008 15:00
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Yo acuso a un hombre. Lo acuso de crímenes de lesa humanidad, de traidor a la patria, de bígamo, de vender su alma por el poder. Yo acuso a un hombre por crear un gobierno corrupto y oscuro, yo acuso a este hombre por creerse Cesar sin su Roma. Yo acuso este hombre en nombre de los cubanos, por llegar al poder con facilismo y por haber engañado a su pueblo. Yo acuso a este hombre en nombre de miles de cubanos que han perecido en las aguas del Caribe por intentar hallar la libertad en tierra extraña. Yo acuso a este hombre por haber construido en Cuba cientos de prisiones y por manipular a la voluntad de los seres humanos. Yo acuso a este hombre por imitar a otros caudillos comunistas y por haber plagiado frases de celebres dictadores, como Hittler. Yo acuso a este hombre por sus infinitos paredones de fusilamientos y por su alianza discreta con los carteles de la droga. Yo acuso a este hombre por manipular el terror con la fuerza, por haber creado una libreta de racionamiento al pueblo cubano, sin derecho a comprar comida, ni ropa, ni utensilios, ni equipos electrónicos según las necesidades de cada familia Yo acuso a este hombre por experimentar con la humanidad y por escudarse con sus hospitales y sus escuelas. Yo acuso a este hombre de ideales tan malévolos que solo los que comparten con él su poder, lo sabrán. Yo acuso a este hombre por enriquecerse del sudor del pueblo cubano. Yo acuso a este hombre por tener sometidos a millones de cubanos. Yo acuso a este hombre por la libertad, porque la libertad no existe en el territorio cubano. Yo acuso a este hombre, porque amparado por la situación geográfica de la isla sin fronteras solidarias, vitaliza su poder maligno. Yo acuso a este hombre por obligar a sus ciudadanos a buscar asilo en las embajadas, yo acuso a este hombre por crear leyes tan infrahumanas como la llamada ley de peligrosidad. También acuso a algunos gobiernos, como al gobierno de Venezuela, instrumentado por Castro, a optar el mismo sistema de represión y manipular de las masas. ¿Quién pudiera saber con que fines comunes se intentan unir estas naciones? Yo acuso a este hombre por inventar enemigos ficticios y por prohibir los derechos más elementales de los seres humanos, como la libertad de expresión y la libertad espiritual. Yo acuso a Fidel Castro, a su hermano Raúl Castro, también manipulado y a su mafia de militares, embajadores, policías, jurídicos, etc., etc., que conforman a su gobierno totalitario. Yo acuso a Fidel Castro por sus laboratorios de experimentación con seres humanos, por la desaparición de muchísimos cubanos dentro de la isla sin causa. Yo acuso a Fidel Castro por la fabricación de ciudades soterradas y por pasadizos también construidos bajo tierra. Como por el adiestramiento de guerrilleros terroristas y por tantos personajes buscados por corrupción que viven en Cuba amparados por él mismo. Yo acuso a Castro por payaso ideológico, por su frase incoherente de la indestructible amistad entre los pueblos de la unión soviética y cuba. Yo acuso a Fidel Castro por obligar al pueblo cubano a escuchar sus discursos enajenantes. Yo acuso a senil Fidel Castro por llamarse revolucionario, cuando su revolución no es revolución, sino involución. Yo acuso a Fidel Castro por usar tantos epítetos espurios en contra de los verdaderos patriotas cubanos, por no sentir respeto ni por su hija que se encuentra en el exilio. Yo acuso a Fidel Castro por difamar y decir que aquellos que son disidentes y verdaderos revolucionarios trabajan para la CIA, por no decir que trabajan para la KGB. Yo acuso a Fidel Castro por armamentista, Idólatra, facineroso, caudillo, dictador, intelectual inconexo y para los cubanos que aún viven bajo su sometimiento, yo acuso a este hombre, si ha de llamarse hombre, por tantas cosas que algún día la justicia universal juzgará para el bien de la libertad del mundo en que vivimos…
2 por BELSAZAR (Usuario no autenticado) 22/03/2008 19:20
Estoy de acuerdo con el comentarista anterior en el sentido de que el gobierno cubano actúa contrario a la razón. Que las víctimas de la represión de 2003 permanezcan en prisión obedece posiblemente a una perversa intención de canjear su libertad por la de los llamado cinco héroes que están en la cárcel en EEUU. Así lo dejó entrever el presidente Raúl Castro en su encuentro con el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Bertone.
Me parece que los irán soltando de a poco, principalmente a quienes estén muy mal de salud y que, a ojos del régimen, no sean "peligrosos".
Dimas, en un mundo ideal, las razones que Ud apunta se harían realidad y pronto. Si lo viera, tendría que decir, con permiso de Carlos Otero, "pellízcame que estoy soñando"
1 por cubano-xyz (Usuario no autenticado) 21/03/2008 19:40
ninguna persona en su sano juicio podria poner en duda las razones expuestas por el sr Castellanos.
Sin embargo, lo que es muy de dudar es que el regimen cubano se avenga a ellas, cuanto que jamas se ha guiado por la razon.
Es una afrenta a la nacion cubana que existan personas encarceladas por derechos de opinion y pensamiento y otra mayor aun el que gobiernos y personalidades del mundo entero ignoren esa realidad, entrando en contubernio con la dictadura y mirando al otro lado.
Nuevamente la nacion cubana debe tomar buena nota. La historia, inexorable, no dejara de pasar cuenta.
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