domingo 23 de noviembre de 2008 10:42
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Un Nobel dudoso

Al Gore recicla viejas teorías: No es la primera vez que una hipótesis sin verificación científica campea por sus respetos en el ámbito político.

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El ex presidente norteamericano Al Gore en una escena de su documental 'Una verdad incómoda'. (AP/PARAMOUNT)

El ex presidente norteamericano Al Gore en una escena de su documental 'Una verdad incómoda'. (AP/PARAMOUNT)

El Premio Nobel de la Paz 2007 se concedió ex aequo al vicepresidente norteamericano Al Gore y al Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC) de la ONU, por "impulsar el conocimiento y las acciones para contener el calentamiento global". Sin embargo, la causa primordial del cambio climático en la Tierra es la irregularidad de la radiación solar, que escapa del control de Gore y del PICC.

Ambos propugnan la vieja noción del "efecto invernadero", es decir, gases producidos por la actividad del hombre calientan la atmósfera y retienen el calor sobre la superficie del planeta, donde la temperatura no puede menos que incrementarse. Semejante teoría data de fines del siglo XIX, por obra y gracia del físico-químico sueco Svante Augustus Arrenius (1859-1927), quien obtuvo el Premio Nobel de Química (1903) en virtud de otra más atinada: su teoría sobre la disociación electrolítica.

Desde Arrenius se cree a pie juntillas en el "efecto invernadero", sin que jamás se haya comprobado con rigor científico. Los hombres de ciencia rusos han llamado la atención sobre la decisiva importancia de otros factores, ante todo la actividad y luminiscencia solar, así como las fluctuaciones del eje de rotación de la Tierra y la inestabilidad de las corrientes oceánicas.

Truls Gulowsen, director del grupo ambientalista Greenpeace en Noruega, ensalzó al Comité Nobel por "relacionar tan claramente los problemas climáticos con la paz". No es la primera vez que una hipótesis acaso racional, pero sin verificación científica, campea por sus respetos en el ámbito político. Gore y el PICC no han hecho más que reciclar la idea de Arrenius, tal y como prevalece en el Protocolo de Kioto (1997), del Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU, firmado por casi 150 países.

Convalidar la mentira

Muchos gobiernos asignan hoy sumas astronómicas para combatir este efecto de la humanidad sobre la atmósfera, que entraña un comino para la temperatura del planeta. Y el Comité Nobel se ha gastado millón y medio de dólares en un premio que "no puede ser visto más que como una declaración política", según Bjorn Lomborg, profesor de Estadísticas de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y autor del libro El ecologista escéptico (1998). Lomborg demostró ya que el Oscar a la película de Gore, Una verdad incómoda convalidaba la mentira de que habrá un aumento inusitado del nivel del mar.

Igual sucede con este Nobel. El doctor en Física y Matemáticas Oleg Sorojtin (Instituto de Oceanografía de Rusia) asevera que por estos días arribamos al máximo de uno de los ciclos de calentamiento del planeta, que empezó en el siglo XVII, cuando nadie imaginaba que las emisiones artificiales de gases incidían sobre el clima.

Los rusos tienen el aval histórico de preocuparse más por el espacio exterior que por los problemas de acá abajo, y han descubierto dos ciclos de actividad solar: uno de 11 años y otro de dos siglos. Según Habibullah Abdusamátov, director del Laboratorio de Investigaciones Espaciales en el Observatorio de Púlkovo (Federación Rusa), el máximo de calentamiento acaba de sobrepasarse y hacia el año 2012 la temperatura comenzará a descender. Las fases de mínima actividad solar se esperan para el 2041 y el frío se mantendrá por lo menos durante medio siglo.

Así que el calentamiento global tiene su origen natural bien manifiesto y no depende del "efecto invernadero" derivado de la actividad humana. Dicen los rusos que en las capas densas de la atmósfera (troposfera) las cosas no son tan sencillas como piensa Gore. Antes que irradiarse, el calor se traslada por los flujos de las masas de aire, que no incrementan la temperatura global.

Aunque las emisiones industriales de dióxido de carbono (5-7 mil millones de toneladas anuales) se dupliquen, el hombre no sentiría aumentos de temperaturas hasta 2100. Por lo demás, el volumen de gas carbónico en el aire dista mucho de ser nocivo: desde mediados del siglo XX se correlaciona directamente con el alza de los rendimientos agrícolas.

A lo mejor si se contrarresta el "efecto invernadero", los huracanes, tornados y otros fenómenos naturales se atenúen, porque su intensidad depende en algo de la concentración del dióxido de carbono en la atmósfera, pero ese gas nada tiene que ver con el cambio climático global.

Botas de invierno y abrigos

La actividad solar supera en miles y miles de veces a toda la energía generada por la sociedad humana. Desde siempre viene anunciándose el fin del mundo por culpa de la humanidad, pero la humanidad siempre ha sabido arreglárselas para posponerlo. No habrá catástrofe climática global por (mala) acción del hombre.

Gore y muchos otros pretenden haber resuelto de un solo golpe un problema complicado y tan complejo, que quizás sea mejor dejar actuar por su cuenta a los mecanismos reguladores naturales. Supongamos que el planeta se ha calentado, como dice Gore. Entonces debe incrementarse la capacidad de vaporización del océano y, por tanto, el manto de nubes, que frena la energía solar y provoca una baja de la temperatura. A este razonamiento puede dársele la vuelta, como vulgar calcetín ecológico.

La racionalidad apunta más bien a tomar la naturaleza con aplomo y pragmatismo. Es irracional que cunda al pánico ante la teoría del "rápido deshielo" y hasta de la desaparición del Océano Glacial Ártico, si en ambos polos se comprueba empíricamente que los casquetes glaciares aumentan.

Gore y el PICC acaban de calentarle el cerebro a los miembros del Comité Nobel, pero tanto aquellos como estos tendrán a la larga que atenerse al sabio consejo de Sorojtin: "compren botas de invierno y abrigos".

57 Comentarios


52 por Dario Guitar (Usuario no autenticado) 12/11/2007 9:10

Estimado Galileo: Se nota que eres un tipo serio y te agradezco que hayas aportado tanto a este debate. Solo te indico que la credibilidad de Gore está en juego no solo por su personalidad hipócrita, sino por que su fundamento científico dista mucho de estar comprobado y es la piedra angular de su edificio publicitario. Los rusos que menciona Fernández-Díaz dan su opinión como científicos, no hacen publicidad ni propaganda y se limitan a destruir la vieja hipótesis del efecto invernadero con la teoría más fundamentada de los ciclos de la actividad solar. El paralelo sería la hipótesis conspiratoria de Oliver Stone sobre la muerte de JFK y su manipulación en el filme homónimo, frente a las pruebas científicas (balísticas) del asesinato. La idea clave del artículo de Fernández-Díaz estriba en que no hay que alarmarse. Y la prueba crucial está en el tiempo: si en el 2012 bajan las temperaturas, Fernández-Díaz ganó frente a Gore. Si no, perdió y perdió el tiempo.

51 por ATAQUE AL BLOG (Usuario no autenticado) 09/11/2007 16:40

Todo el apoyo con La Voz. Bien dicho y como dice el refran: "si breve dos veces bueno"
Lo que es destacable es amigo Galileo es que no hay que creer todo lo que se dice o se escribe, sobre todo en la prensa. Por lo cual recomiendo mucho Bloguear y leer los periodicos digitales que son mas independientes. La propaganda izquierdosa esta metida en todo, por algo llevan mas de 100 anos trabajando en las academias, los Partidos politicos, todo grupo humanista y en lugares como Hollywood o el Vaticano han alcanzado niveles muy altos de penetracion y dominio.
Esta propaganda llega a ser tan estupida que 1ro describen hechos como el hambre, la pobreza y el caos social y como solucion proponen que sean "los gobiernos", que suelen ser los criminales que promovieron politicas que son las causas de esos males, los que podrian arreglar esos problemas. Eso es lo mas estupido del Socialismo y de su base teorica el Marxismo.

50 por Galileo (Usuario no autenticado) 09/11/2007 14:40

Estimado Alberto Arnaldo,

Me parece muy bien tu intencion de aclarar cual es el punto del debate. Creo que aqui hemos estado discutiendo varios asuntos distintos. A mi me parece magnifico que el articulo de Fernandez-Diaz haya desatado esta polemica entre los lectores de Cubaencuentro, aun cuando no este de acuerdo con alguna de las cosas que afirma el artículo.

Si el punto que te parece principal es si Gore merece o no el premio Nobel de la paz, la verdad no tengo mucho que discutir al respecto. Ya he dicho antes en este foro que no me convenció su documental, precisamente porque Gore elude todo el debate y presenta sus posiciones como finales e indudables. Además de algunos errores científicos ya reportados, cualquier persona con curiosidad se queda al final esperando que se aborden las objeciones de los escépticos (que como he dicho antes, son pocos y aislados en la comunidad científica), pero el documental se queda en el acto de propaganda, lo que no conviene no se menciona. Irónico, teniendo en cuenta el título de la película.

Ahora bien, esto no quita que el documental este muy bien realizado tecnicamente y sea muy entretenido. Pero lo mas importante, ha tenido un efecto que me parece muy positivo: movilizar el debate internacional sobre el tema. Creo que esto fue lo que vio el Comité Nobel, y lo que le pareció relevante. El Nobel no se le da por una verdad cientifica, sino por hacer campaña política al respecto, y a mi eso me parece válido. Si ahora me dicen que Gore es un oportunista vividor, no puedo responderte, la verdad no lo sé. Es probable que tengan razón.
En este punto paso y escucho lo que dicen otros, no tengo información al respecto.

Por último, yo discrepo contigo en que el punto del artículo de Fernandez-Diaz en Cubaencuentro es la credibilidad de Gore. El autor dice que el Nobel es dudoso, pero no porque Gore no sea creible como político o como persona, sino porque:

"el calentamiento global tiene su origen natural bien manifiesto y no depende del 'efecto invernadero' derivado de la actividad humana."

(aqui cito el articulo de Fernandez-Diaz). El autor va mas alla y dice que todo esto es ciencia vieja, lo que motivó mi comparación anterior con la bicicleta. La argumentación del autor, con citas de científicos rusos incluidas, es que la ciencia no avala y hasta desmiente la hipótesis del efecto humano sobre el clima. "No habrá catástrofe climática global por (mala) acción del hombre", asegura confiado Fernandez-Diaz.

Por eso yo he argumentado aqui que este articulo esta basado en una mala interpretacion del consenso cientifico sobre el tema, que es que la actividad humana está casi seguramente sobrecalentado el planeta. Si quieren echarle pestes a Gore por ser un oportunista, adelante. Pero citar la opinión de un científico en particular, compartida por unos pocos más pero rechazada por la mayoría de la comunidad científica, como evidencia de que Gore no merece el premio Nobel, a mi me parece un argumento fallido.

49 por La Voz (Usuario no autenticado) 09/11/2007 8:00

No seamos ingenuos y bobos. El movimiento ambientalista, contrario a la conservación responsable, es el nuevo refugio de la izquierda global. Fracasada en lograr el socialismo y el comunismo a nivel mundial ahora persigue su agenda anti-capitalista en nombre del ambiente. El calentamiento global, al modo de Gore, se ha convertido en una religión, de hecho en una iglesia con todo y sus dogmas, un Papa, y hasta con venta de indulgencias. Es la religión de los sin religión. El premio Nobel de la Paz es ahora el premio al izquierdoso del año.

48 por Alberto Arnaldo (Usuario no autenticado) 09/11/2007 7:50

Estimados Galileo y Sin Dudas: el punto es, precisamente, la credibilidad de Gore y por eso el Nobel es dudoso. A lo que le tira el autor no es a la influencia de la actividad humana sobre el clima, que da por cierta, sino a la exageración de la hipótesis del efecto invernadero como sólida teoría que asegura la concesión del premio a un charlatán que dista mucho de hacer ciencia. De ahí que el premio no esté justificado, y la última carta de esta baraja la jugó el propio miembro disidente del panel de la ONU. Aquello de que hay que cuidar el ambiente, que la humanidad es depredadora y todo lo demás, está fuera de discusión. Después de todas las argumentaciones, la pregunta cardinal es: ¿MERECE GORE EL NOBEL? Cualquier variación al respecto es arrimar la brasa del artículo «Un Nobel dudoso» a la sardina que uno quiera empujarle a los demás.


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