viernes 16 de mayo de 2008 18:19
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Opinión

Un terreno común

Durante casi cincuenta años, los cubanos nos hemos enfrentado unos a otros. ¿Por qué ha sucedido? ¿Qué se puede hacer?

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Dos mujeres conversan en una calle de La Habana

Dos mujeres conversan en una calle de La Habana. (AP)

Doscientos estudiantes y profesionales cubanoamericanos recién graduados se reunieron del 10 al 13 de abril en la Universidad de Duke para el encuentro anual de la organización Raíces de Esperanza. Personas menos jóvenes, como yo, también participaron en lo que se ha convertido en un ritual de primavera para conversar sobre Cuba. En su quinto año ya, Raíces… está bien establecida.

Estuve en una mesa de discusiones sobre la fuerza de los mitos en la historia de Cuba. Las naciones y los mitos van siempre juntos, por lo que la Isla no es una excepción en este aspecto. Sin embargo, nuestros mitos nos persiguen todavía porque no hemos logrado fijar nuestra vida juntos en un terreno común.

Siempre hemos esperado grandeza de Cuba. Ningún otro país caribeño o centroamericano —nuestros puntos naturales de referencia, aun si somos reacios a esas comparaciones— se ha impuesto meta tan alta. Sólo los cubanos hemos soñado más allá de lo posible, algo que no es necesariamente malo, excepto que nunca hemos sido buenos ajustándonos a la realidad. En vez de calibrar las expectativas, hemos subido las apuestas para la próxima ronda de arreglar Cuba. Nunca lo hemos logrado, al menos no por mucho tiempo.

Nunca tal mal como ahora

Veamos dos momentos de la historia.

1) La Constitución de 1940 colocó los cimientos de una nueva Cuba.

-La Enmienda Platt, que autorizaba la intervención de EE UU en nuestros asuntos, ya no constituía una carga para la soberanía.

-La nueva Carta —de hecho, un contrato para la paz social luego de las revueltas revolucionarias de la década de los años treinta— daba al Estado mayores responsabilidades en cuanto al bienestar de los ciudadanos de a pie.

-Con la promesa de una mayor inclusión racial y de género, la democracia liberal se fortalecía.

2) El 10 de marzo de 1952, Fulgencio Batista dio el golpe de Estado.

Para entonces, las esperanzas concebidas en 1940 habían desaparecido hacía mucho por la corrupción extendida, la violencia de los grupos de acción y la política del clientelismo. Aun cuando se estimaba grandemente la democracia, ni el presidente depuesto ni la ciudadanía se atrevieron a defender la Constitución.

Demos un paso rápido a 1959 y a la revolución victoriosa. Aunque el restablecimiento de la Constitución había sido el clamor generalizado contra Batista, el gobierno revolucionario pronto pisoteó las libertades civiles, eliminó el derecho a la propiedad privada y forjó una alianza con Moscú. Así y todo, la mayoría de los cubanos respaldaba a la revolución, seguros de que esta vez se lograría un país mejor.

Al final no pasó. Nunca antes ha estado Cuba tan empobrecida ni los cubanos tan desesperados. Ningún otro gobierno en nuestra historia ha cobrado tantas vidas, encarcelado a decenas de miles y forzado a cientos de miles al más largo de los exilios.

La afrenta más reciente —arrastrar a las Damas de Blanco en la Plaza de la Revolución, el pasado 21 de abril— puede parecer un acto de fuerza, pero no lo es. Al sentirse amenazado por diez mujeres vestidas de blanco que pedían la excarcelación de sus seres queridos, el régimen sólo ha mostrado su debilidad, enmascarada por la brutalidad. Las Damas, activas desde la Primavera Negra de 2003, cuando el gobierno reprimió y privó de su libertad a 75 opositores pacíficos, se imponen con la razón y la valentía de su lado.

Asumir los fracasos

No sabemos cuándo podremos arreglar Cuba. Las medidas últimas de Raúl Castro no deben descartarse de un plumazo; aunque son como una gota de agua en el desierto, en relación con lo que el país necesita. Al mismo tiempo, la actitud de "esperar a ver qué sucede" no es razón para que nadie —ni individuos ni la comunidad internacional— se abstenga de condenar la continua violación de los derechos humanos en que incurre La Habana.

En la Universidad de Duke, hace dos semanas, concluí mis comentarios ante el grupo Raíces… con la siguiente idea: durante casi cincuenta años, los cubanos de buena voluntad nos hemos enfrentado unos a otros, bien por la defensa de una revolución nacionalista y socialista, o por la redención democrática. Debemos esforzarnos por comprender por qué ha sido así, esto es, ponernos en el lugar de las personas decentes que están del otro lado.

Si todos asumimos la responsabilidad por nuestros fracasos, en vez de culpar a otros —Estados Unidos, la antigua Unión Soviética, la España de Zapatero, las fuerzas pro embargo o antiembargo en el Congreso de Estados Unidos—, quizás, sólo quizás, hallaremos un terreno común que sea lo suficientemente sólido para edificar una Cuba democrática que trabaje por la justicia social y el interés nacional.

Es poco probable que la grandeza sea nuestra, pero al menos estaremos viviendo en paz.

47 Comentarios


47 por Ataque al Blog (Usuario no autenticado) 13/05/2008 17:20

ESTOY NUEVAMENTE DE ACUERDO CON FAZ. SI NUESTROS "INTELECTUALES EN EL EXILIO" SE CONCENTRARAN AHORA EN DESTRUIR LOS BASAMENTOS IDEOLOGICOS DEL SISTEMA, que pasaria?

En lugar de darle "oxigeno al regimen" con la "fabula" del bloqueo se enfrentaran cara a cara con las mentiras, supuestos, premisas del aparato de propaganda del regimen, como la "historieta triste" de antes de la revolucion.

Nuestros intelectuales, sin complejos, sin dudas sospechosas, libraran la batalle de ideas, que tanto cacarea el regimen monarquico y se dedicaran a desmantelar todas y cada una de sus falacias y mentiras.

Entonces si tendrian un espacio de merecido honor y gallardia en este doloroso proceso de hacer desaparecer los 50 anos de ignominia castrista.

Si lucharan porque recuperemos la cultura de trabajo y lucha por nuestra felicidad. Si nos armaran de una autosuficiencia sana y mayor respeto de nosotros mismos, los intelctuales del exilio tendrian su lugar en la historia de nuestra nacion.

46 por Lázaro Buría Pérez (Usuario no autenticado) 12/05/2008 18:00

Estimado José Luis Sito

Con su comentario 45, acaba usted de dar una lección -de la cual soy también deudor- sobre como, puesta cada cosa en su lugar, el diálogo es posible. He leído con mucha calma y pesando cada palabra lo que me has dicho. Y haciéndolo se me descubren algunos factores que, a veces, conspiran -sin la intención de hacerlo- contra que "el entendimiento" fluya. Te comento.

Mencionas el "mucho retraso" que sufriste para hacerme llegar tu respuesta. Y ese "retraso" también me hizo sufrir a mi pues necesitaba saber cómo habías recibido mi aclaración-disculpa. Ambos fuimos juguetes del Azar pues no es justo culpar a EER de tal demora. Ellos, los que gestionan la publicación imagino que habrán tenido muchas tensiones en estos días por el cambio de "formato", que es algo que mejora la publicación y como fluirá en el futuro el intercambio de ideas.

Me das "gracias" por quitarte de encima la preocupación de que te considerara "un Atila" (por la alusión que hice a como considero ciertas formas del lenguaje). ¿Te has preguntado cómo se sienten otras personas a las que aludes y que no comparten, exactamente, tus opiniones cuando aludes a las cuestiones cubanas por resolver? Con lo que voy a escribir ahora sé que corro el riesgo de que se me "clasifique" como un "partidario" de "algo" que me vincula a "los de Adentro", aunque "los de Adentro" -cuando me leen, si me leen-, por la manera en que me expreso y opino también puedo suponer que me "clasifican" entre "los de Afuera". Es muy probable que tanto unos como otros, sean "dueños de una parte de la verdad". Pero a mi no me satisface la mitad de ella, quiero y aspiro a que todos los cubanos -¡y los humanos en general!-, la posean completa. Y sepan compartirla.

No solo a ti, sino también a mi y pienso que a todos, nos "cabrea" que nos traten como seres "lleno(s) de odio, de rencor, de resentimiento y otras amabilidades ..." Pues aún los que padecen de patologías terribles -como el "monstruo de Amstetten" austriaco que mantuvo a su hija en cautiverio 24 años y transgredió tabúes básicos útiles para la especie como es el no procrear con los hijos propios-, se ven a si mismos con "algo de buenos -Josef Fritzl, que es el nombre de "ese monstruo" argumenta favor suyo que "podría haberlos matado y no lo hice", a la hija y a los descendientes de él que tuvo con ella-. Aunque el ejemplo es extremo, vale para como generalidad en todos los casos, sean de carácter particular o publico, individual o social, y, sobre todo, en situaciones de apreciación política. Desgraciadamente, el lenguaje del derecho aún no es el que utilizamos cuando la cólera personal nos arrebata el juicio para opinar. A eso, metafóricamente, quise referirme cuando utilicé la expresión "lenguaje de Atila". No conozco Gobierno, Estado o Partido Político que pueda ufanarse de no haber utilizado nunca "la patraña" para descalificar a sus oponentes. En este sentido, lo que diferencia a las "entidades cubanas" de esas entidades de otros naciones, es que tales "patrañas" pesan más en las decisiones que el razonamiento útil que entiende las "razones del enemigo" e intenta pactar con él para el bien de todos. No somos capaces de darnos una tregua y reflexionar con seriedad sobre lo que nos depara el futuro si seguimos "comiendo alimentos inútiles" -¡estuve tentado de usar una palabra que hubiera molestado a todos!-.

Pero lo más importante de todo lo que has dicho, está en el ultimo párrafo, que resume una idea importantísima y que yo sintetizo en la siguiente: "no podemos seguir dejando que nuestra vanidad venza a nuestra inteligencia pues de poco nos sirve, como individuos o como nación, el orgullo equivocado de creernos que somos dueños de toda la verdad". Las verdades provechosas y que permiten avanzar nacen en el lugar donde el ser humano vence a su animalidad y encuentra "Un terreno común" para que la tribu conviva.

Gracias por provocar en mi este comentario. Ojalá sirva a los otros de algo este "malentendido" entre nosotros.

Un saludo,

Lázaro Buría.

45 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 12/05/2008 5:20

Estimado
Lázaro Buría Pérez con mucho retraso (aunque EER tampoco me publicó a tiempo esta misma respuesta) respondo con gran agrado a tu respuesta precedente.
Gracias por quitarme de encima este mal rato que realmente pasé leyendo el fin de tu comentario sobre las hordas de Atila.
Hay algo que no soporto, y debemos soportar muchas cosas los que luchamos por la Libertad de Cuba, pero algo particularmente que me cabrea es que me traten de personaje lleno de odio, de rencor, de resentimiento y otras amabilidades. Estas patrañas inventadas por las castristas para descalificar y ensuciar los resistentes no las aguanto. Y trato siempre de neutralizarlas.

Quizás este sentimiento me haya cegado y no supe ver con serenidad sus propósitos y motivaciones. Quiero también enviarle mis excusas si en algo he sido molesto y lamento haber pecado por orgullo excesivo quizás. Que todo quede en un malentendido ahora disipado.

De nuevo reciba mis excusas con retraso y un saludo fraterno.

RESISTENCIA !!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE !!

44 por Humberto Herrera Carles para Cirilo Villaverde (Usuario no autenticado) 09/05/2008 9:40

Lastima de nombre que utilizas y escribe, Cecilia Valdes se cambiaria de nombre.

43 por Lázaro Buría Pérez (Usuario no autenticado) 09/05/2008 9:40

Estimado "joseluis sito":

Hace dos días -cuando se produjo el cambio de formato de este portal donde debatíamos-, escribí un comentario para explicarte el sentido que dí a la expresión "lenguaje de Atila" que use en mi comentario (el No. 28) pues tú aludías a la palabra "Atila" en el tuyo (No. 39). Lamentablemente, en el proceso de cambio de formato del portal, que agregó un mecanismo nuevo de control para los "comentarios", parece que se ha "perdido", o lo que es más lógico, el mio no pasó las prueba que propone el "controlador CAPTCHA", que valida o autentifica que lo que se está enviando no es "spam" o "se oculta tras IP" no real sino enmascarada. Con esto no quiero "protestar", ni que "Encuentro" se sienta acusado de "algo". Solamente quiero poner en evidencia mi ignorancia y "precipitación" al interpretar lo que me decía el "policía virtual" que tiene el propósito de poner orden en el caos que, en algunas ocasiones, se convierten estos foros virtuales. Aún así, en mi defensa quiero aclarar que "mi confusión" al replicar, introduciendo en la caja dispuesta para escribir más abajo, la secuencia de palabras que se me proponía "arriba", entendí exactamente lo que decía y escribí solo la "primera secuencia de signos" -que era realmente una "palabra"-, pero no escribí la segunda secuencia de signos (estaba en el borde superior derecho) porque no era una "palabra" sino una "cifra", o sea, que eran números. Parece que me pasé de "exacto" al entender lo que se me pedía.

Pero hay más, ahora, dos días después de ese suceso, cuando intento recordar lo que hice y dónde estuvo mi error, mi memoria me dice que el texto que aparece hoy en la invitación a "identificar" las palabras y reproducirlas, no es el mismo que yo leí hace dos días. Hoy esta escrito lo siguiente:

"Por favor, introduzca las palabras que ve en el cuadro de diálogo, en orden y separadas por un espacio."

Y yo recuerdo:

"Por favor, introduzca las letras que ve en el cuadro de diálogo, en orden y separadas por un espacio."

Como te darás cuenta, mi memoria ha cambiado la palabra "palabras" por la de "letras". Y casi seguro que quien tiene la razón es "la máquina" que, a pesar del cuidado que puse en entender lo que quería decir, mi inteligibilidad no fue capaz de "comunicarse" correctamente con ella. Lo cual lamento pues con ello perdí la oportunidad de que conocieras mis razonamientos sobre porque utilicé la expresión "lenguaje de Atila" -¡que no llevaba la intención de descalificar lo que habías escrito en tu segundo mensaje (No. 23), donde incluso reconocía que "escribe(s) largo y con calma, pensándose (te) lo que dice antes de ponerlo en blanco y negro..."-. Y también se perdieron las excusas que te pedía, si mi explicación no te satisfacía.

Y como este comentario ya es muy largo, no recordaré en el lo que dije sobre Mario Faz y la manera en que concluyó su "post" (el No. 36) pues quiero utilizar el poco espacio que me queda (me lo he impuesto yo mismo porque quiero respetar otra "norma" de este periódico digital cuando establece los requisitos que le darían razón para no publicar un comentario y pide que no sean "excesivamente largos", aunque no cuantifica esa "largura" y deja que la misma sea "interpretada" por el remitente) en decir que ha sido una pena que este debate se haya "colapsado" -no tiene nuevos comentarios desde "el cambio de formato"- pues tenía esperanza de que pudiéramos construir en el un pedacito de ese "terreno común" a que se refería la autora.

Gracias,

Lázaro Buría.

(616 palabras y/o cifras incluidas estás)


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