jueves 24 de julio de 2008 21:46
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Un terreno común

Durante casi cincuenta años, los cubanos nos hemos enfrentado unos a otros. ¿Por qué ha sucedido? ¿Qué se puede hacer?

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Dos mujeres conversan en una calle de La Habana

Dos mujeres conversan en una calle de La Habana. (AP)

Doscientos estudiantes y profesionales cubanoamericanos recién graduados se reunieron del 10 al 13 de abril en la Universidad de Duke para el encuentro anual de la organización Raíces de Esperanza. Personas menos jóvenes, como yo, también participaron en lo que se ha convertido en un ritual de primavera para conversar sobre Cuba. En su quinto año ya, Raíces… está bien establecida.

Estuve en una mesa de discusiones sobre la fuerza de los mitos en la historia de Cuba. Las naciones y los mitos van siempre juntos, por lo que la Isla no es una excepción en este aspecto. Sin embargo, nuestros mitos nos persiguen todavía porque no hemos logrado fijar nuestra vida juntos en un terreno común.

Siempre hemos esperado grandeza de Cuba. Ningún otro país caribeño o centroamericano —nuestros puntos naturales de referencia, aun si somos reacios a esas comparaciones— se ha impuesto meta tan alta. Sólo los cubanos hemos soñado más allá de lo posible, algo que no es necesariamente malo, excepto que nunca hemos sido buenos ajustándonos a la realidad. En vez de calibrar las expectativas, hemos subido las apuestas para la próxima ronda de arreglar Cuba. Nunca lo hemos logrado, al menos no por mucho tiempo.

Nunca tal mal como ahora

Veamos dos momentos de la historia.

1) La Constitución de 1940 colocó los cimientos de una nueva Cuba.

-La Enmienda Platt, que autorizaba la intervención de EE UU en nuestros asuntos, ya no constituía una carga para la soberanía.

-La nueva Carta —de hecho, un contrato para la paz social luego de las revueltas revolucionarias de la década de los años treinta— daba al Estado mayores responsabilidades en cuanto al bienestar de los ciudadanos de a pie.

-Con la promesa de una mayor inclusión racial y de género, la democracia liberal se fortalecía.

2) El 10 de marzo de 1952, Fulgencio Batista dio el golpe de Estado.

Para entonces, las esperanzas concebidas en 1940 habían desaparecido hacía mucho por la corrupción extendida, la violencia de los grupos de acción y la política del clientelismo. Aun cuando se estimaba grandemente la democracia, ni el presidente depuesto ni la ciudadanía se atrevieron a defender la Constitución.

Demos un paso rápido a 1959 y a la revolución victoriosa. Aunque el restablecimiento de la Constitución había sido el clamor generalizado contra Batista, el gobierno revolucionario pronto pisoteó las libertades civiles, eliminó el derecho a la propiedad privada y forjó una alianza con Moscú. Así y todo, la mayoría de los cubanos respaldaba a la revolución, seguros de que esta vez se lograría un país mejor.

Al final no pasó. Nunca antes ha estado Cuba tan empobrecida ni los cubanos tan desesperados. Ningún otro gobierno en nuestra historia ha cobrado tantas vidas, encarcelado a decenas de miles y forzado a cientos de miles al más largo de los exilios.

La afrenta más reciente —arrastrar a las Damas de Blanco en la Plaza de la Revolución, el pasado 21 de abril— puede parecer un acto de fuerza, pero no lo es. Al sentirse amenazado por diez mujeres vestidas de blanco que pedían la excarcelación de sus seres queridos, el régimen sólo ha mostrado su debilidad, enmascarada por la brutalidad. Las Damas, activas desde la Primavera Negra de 2003, cuando el gobierno reprimió y privó de su libertad a 75 opositores pacíficos, se imponen con la razón y la valentía de su lado.

Asumir los fracasos

No sabemos cuándo podremos arreglar Cuba. Las medidas últimas de Raúl Castro no deben descartarse de un plumazo; aunque son como una gota de agua en el desierto, en relación con lo que el país necesita. Al mismo tiempo, la actitud de "esperar a ver qué sucede" no es razón para que nadie —ni individuos ni la comunidad internacional— se abstenga de condenar la continua violación de los derechos humanos en que incurre La Habana.

En la Universidad de Duke, hace dos semanas, concluí mis comentarios ante el grupo Raíces… con la siguiente idea: durante casi cincuenta años, los cubanos de buena voluntad nos hemos enfrentado unos a otros, bien por la defensa de una revolución nacionalista y socialista, o por la redención democrática. Debemos esforzarnos por comprender por qué ha sido así, esto es, ponernos en el lugar de las personas decentes que están del otro lado.

Si todos asumimos la responsabilidad por nuestros fracasos, en vez de culpar a otros —Estados Unidos, la antigua Unión Soviética, la España de Zapatero, las fuerzas pro embargo o antiembargo en el Congreso de Estados Unidos—, quizás, sólo quizás, hallaremos un terreno común que sea lo suficientemente sólido para edificar una Cuba democrática que trabaje por la justicia social y el interés nacional.

Es poco probable que la grandeza sea nuestra, pero al menos estaremos viviendo en paz.

47 Comentarios


22 por Precisa Mente (Usuario no autenticado) 02/05/2008 22:20

Afirmar que Castro tenía mayoría es bastante, pero bastante, atrevido. En 1959 sí hubo una explosión de júbilo popular, mas al año siguiente ya había perdido mucho apoyo. De 1961 a 1962 el número de desafectos se disparaba en flecha.

A finales de la década de 1960 el descontento ya era casi universal, según mi experiencia al menos. Como yo era gusana transparente, conmigo la gente se confiaba. No hubo centro de estudio o trabajo, amén de otros muchos sitios que frecuenté, en que no constatara que la inmensa mayoría estaba muy disgustada con el sistema. Y conste que hablo no sólo de profesionales y gente clase media, sino de hombres y mujeres humildes.

Recalco que ésa es mi experiencia y mi interpretación subjetiva de la cuestión, pero no voy tampoco a caer en la falta de rigor académico de afirmar categóricamente que todo el pueblo era desafecto.

No se dispone de estudios demoscópicos, encuestas ni sondeos de opinión durante esos años, por no hablar de elecciones u otras formas de consulta popular. Aunque mi impresión personal es que
para 1968 el pueblo ya estaba harto de revolución y socialismo, yo no voy a incurrir en la falta de seriedad científica de la MFPE aseverando categóricamente lo contrario, o sea, que Castro no tenía partidarios.

21 por Arnaldo Arredondo (Usuario no autenticado) 02/05/2008 20:20

Creo que la Dra. Perez Estable trata de ser objetiva, y analizar críticamente la realidad de Cuba, sin caer en el desahogo de los enconos y adjetivos de mal gusto como "el caga-litroso" "el coma-andante" Todo eso es un odio estéril,que nos resta mas ante el mundo y no nos aporta nada. Las fuerzas políticas del mundo desconfian del exilio por estos desaciertos. De la misma forma esta periodista es atacada con frecuencia por no usar adjetivos de groserias contra los gobernantes cubanos, sino el análisis crítico necesario.La histeria solariega refleja inseguridad e inspira el deseo de que continúen aquellos que prometen y no gritan.
Arnaldo Arredondo

20 por ATAQUE AL BLOG (Usuario no autenticado) 02/05/2008 20:20

SI ESTOY MUY DE ACUERDO CON LO DE LAS DAMAS DE BLANCO ES UNA SOLEMNE DECLARACION DE PANICO, DEBILIDAD E HISTERIA POLITICA.

Lo que hay que entender con el asunto de la constitucion de 1940, es que incluso Batista era de izquierda y pretendia un modelo Keyneciano de economia. Cuando el "futuro no debutado, sangriento tirano, sento a toda la Izquierda desde la mas radical a la mas moderada a su vera para redactar la tan sonada y poco respetada Constitucion. ?Por que?

Si leen la plataforma de los distintos partidos que tuvo Batista PAU y otros, son copia fiel o al carbon de la plataforma del Partido Ortodoxo de Grau y Prio. Chivas queria ir un poco mas lejos y Castro, por conveniencia super lejos, pero todos eran lobos de la misma camada.

La revuelta de 1930 fue el preludio de la de 1959, como dicen los libros de texto castrista, usado en los ultimos 50 anos para endoctrinar a las nuevas generaciones.

Por eso me declaro negado a que nos quieran vender la Social Democracia como algo en "perspectiva" para un futuro cubano. Hasta cuando nos van a estar vendiendo la misma vaca coja y seca.

En ese academico debate de la revolucion traicionada esta el mismo factor ideologico que nos quiere enredar en un modelo de super estado "moderado" pero paternal y proveedor.

No y No. Hay que decir basta ya a los que siguen leyendo la Bohemia de Quevedo o el Diario de La Marina. Siglo XXI....

No hay que abordar la nueva politica cubana con los mismos parametros de hace 75 anos, por Dios. Los proyectos "socialistas de cualquier grosor se han demostrado absurdos e inoperantes, si no criminales y abusadores.

Que es lo que un gobierno moderno puede proporcionar a su pueblo:
1)Garantizar su vida
2)Garantizar su libertad individual y de pensamiento.
3)Espacio legal para luchar por su felicidad.

Los aspectos de Calidad de Vida los tiene que gestionar el mismo individuo formandose correctamente y siendo competitivo y practico.
Construir su propio camino fuera de la pobreza con su esfuerzo individual y productivo. Con respeto a si mismo y a los demas.
La comunidad de hombres libres y productivos genera medios para la formacion de nuevas generaciones y la atencion a los pierden facultades con la edad.

Ya la social democracia tuvo largas decadas para practicar su proyecto con resultados de toda clase y ninguno bueno.

19 por Gretchen, Andorra (Usuario no autenticado) 02/05/2008 20:20

Les recomiendo que busquen en archivos el documental 55 Hermanos
-aquella 'melcocha sensiblera de la peor especie' -dice Servando Glez- sobre la primera visita a Cuba de la Brigada Antonio Maceo, formada por jóvenes que fueron sacados del país por sus padres cuando eran niños, en los primeros años de la Revolución. Ahi esta Mari-Feli. El guión y la dirección: Jesús Díaz, aquel difunto autor cuya trayectoria política muestra a todas luces las características de un oportunismo de la peor especie. Pues, les recomiendo que lo busquen y se enteren de algunos aspectos elocuentes de la entrevista de MF el siglo pasado.

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18 por Rodolfo Monteblanco (Usuario no autenticado) 02/05/2008 20:20

Obviamente podemos elucubrar eternamente sobre el tema del "entendimiento". En este caso, coincido plenamente con lo expresado por Gabriel y sostengo lo expuesto en mi primer comentario. Es muy complejo y a la vez pienso que nada practico pensar en la posibilidad de ese entendimiento cuando:
- Los derechos elementales de una de las partes son secuestrados por la otra por medio de la fuerza.
- Cuando no existe consulta popular porque a la parte dominante no le conviene confrontar la voluntad del pueblo.
- Cuando el monologo ha sido la base del poder durante cinco decadas.
Para garantizar ese entendimiento tiene que existir voluntad de las dos partes y disposicion a renunciar a una entelequia de poder si fuera tambien la voluntad expresa de la mayoria.
Eso sin rodeos se llama democracia. No porque lo diga yo, sino porque lo fundamenta Aristoteles en su "Politica" y hasta el momento ningun metodo perceptivo, desde Platon hasta la violenta lucha e clases de Marx y la dictadura del proletariado de Lenin, ha logrado exito precisamente por basarse en abstracciones donde la ideologia no es soportada por la economia y los derechos de las otras partes, aunque sean minoria, no son respetados.
Hasta tanto esto no se produzca, no habra 'entendimiento" posible.


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