Opinión
Un terreno común
Durante casi cincuenta años, los cubanos nos hemos enfrentado unos a otros. ¿Por qué ha sucedido? ¿Qué se puede hacer?
Doscientos estudiantes y profesionales cubanoamericanos recién graduados se reunieron del 10 al 13 de abril en la Universidad de Duke para el encuentro anual de la organización Raíces de Esperanza. Personas menos jóvenes, como yo, también participaron en lo que se ha convertido en un ritual de primavera para conversar sobre Cuba. En su quinto año ya, Raíces… está bien establecida.
Estuve en una mesa de discusiones sobre la fuerza de los mitos en la historia de Cuba. Las naciones y los mitos van siempre juntos, por lo que la Isla no es una excepción en este aspecto. Sin embargo, nuestros mitos nos persiguen todavía porque no hemos logrado fijar nuestra vida juntos en un terreno común.
Siempre hemos esperado grandeza de Cuba. Ningún otro país caribeño o centroamericano —nuestros puntos naturales de referencia, aun si somos reacios a esas comparaciones— se ha impuesto meta tan alta. Sólo los cubanos hemos soñado más allá de lo posible, algo que no es necesariamente malo, excepto que nunca hemos sido buenos ajustándonos a la realidad. En vez de calibrar las expectativas, hemos subido las apuestas para la próxima ronda de arreglar Cuba. Nunca lo hemos logrado, al menos no por mucho tiempo.
Nunca tal mal como ahora
Veamos dos momentos de la historia.
1) La Constitución de 1940 colocó los cimientos de una nueva Cuba.
-La Enmienda Platt, que autorizaba la intervención de EE UU en nuestros asuntos, ya no constituía una carga para la soberanía.
-La nueva Carta —de hecho, un contrato para la paz social luego de las revueltas revolucionarias de la década de los años treinta— daba al Estado mayores responsabilidades en cuanto al bienestar de los ciudadanos de a pie.
-Con la promesa de una mayor inclusión racial y de género, la democracia liberal se fortalecía.
2) El 10 de marzo de 1952, Fulgencio Batista dio el golpe de Estado.
Para entonces, las esperanzas concebidas en 1940 habían desaparecido hacía mucho por la corrupción extendida, la violencia de los grupos de acción y la política del clientelismo. Aun cuando se estimaba grandemente la democracia, ni el presidente depuesto ni la ciudadanía se atrevieron a defender la Constitución.
Demos un paso rápido a 1959 y a la revolución victoriosa. Aunque el restablecimiento de la Constitución había sido el clamor generalizado contra Batista, el gobierno revolucionario pronto pisoteó las libertades civiles, eliminó el derecho a la propiedad privada y forjó una alianza con Moscú. Así y todo, la mayoría de los cubanos respaldaba a la revolución, seguros de que esta vez se lograría un país mejor.
Al final no pasó. Nunca antes ha estado Cuba tan empobrecida ni los cubanos tan desesperados. Ningún otro gobierno en nuestra historia ha cobrado tantas vidas, encarcelado a decenas de miles y forzado a cientos de miles al más largo de los exilios.
La afrenta más reciente —arrastrar a las Damas de Blanco en la Plaza de la Revolución, el pasado 21 de abril— puede parecer un acto de fuerza, pero no lo es. Al sentirse amenazado por diez mujeres vestidas de blanco que pedían la excarcelación de sus seres queridos, el régimen sólo ha mostrado su debilidad, enmascarada por la brutalidad. Las Damas, activas desde la Primavera Negra de 2003, cuando el gobierno reprimió y privó de su libertad a 75 opositores pacíficos, se imponen con la razón y la valentía de su lado.
Asumir los fracasos
No sabemos cuándo podremos arreglar Cuba. Las medidas últimas de Raúl Castro no deben descartarse de un plumazo; aunque son como una gota de agua en el desierto, en relación con lo que el país necesita. Al mismo tiempo, la actitud de "esperar a ver qué sucede" no es razón para que nadie —ni individuos ni la comunidad internacional— se abstenga de condenar la continua violación de los derechos humanos en que incurre La Habana.
En la Universidad de Duke, hace dos semanas, concluí mis comentarios ante el grupo Raíces… con la siguiente idea: durante casi cincuenta años, los cubanos de buena voluntad nos hemos enfrentado unos a otros, bien por la defensa de una revolución nacionalista y socialista, o por la redención democrática. Debemos esforzarnos por comprender por qué ha sido así, esto es, ponernos en el lugar de las personas decentes que están del otro lado.
Si todos asumimos la responsabilidad por nuestros fracasos, en vez de culpar a otros —Estados Unidos, la antigua Unión Soviética, la España de Zapatero, las fuerzas pro embargo o antiembargo en el Congreso de Estados Unidos—, quizás, sólo quizás, hallaremos un terreno común que sea lo suficientemente sólido para edificar una Cuba democrática que trabaje por la justicia social y el interés nacional.
Es poco probable que la grandeza sea nuestra, pero al menos estaremos viviendo en paz.
© cubaencuentro

47 Comentarios
17 por Gabriel (Usuario no autenticado) 02/05/2008 16:20
Querido Lázaro Buría,
Voy a continuar con el interesantísimo tema de la "gestión de la diversidad de opiniones." Para realizar esa gestión hacen falta unas reglas, que necesariamente hay que pactar. Estas tienen que ser reglas en las que coincidan el 95% de los que realizan el pacto.
¿Cómo hacerlo entre cubanos?
Hay que buscar una colección de puntos básicos en los que estén de acuerdo el 95% de los cubanos. Con esos puntos básicos se escribe una Constitución, y a través de la misma se gestiona la
"diversidad de opiniones."
Así de fácil... y así de complicado.
Un abrazo
Gabriel
16 por ensenar la historia (Usuario no autenticado) 02/05/2008 14:40
Ya los ilustrados cubanos como Saco, en su tiempo, ponian el grito en el cielo: Es que acaso esta composicion de blancos y negros vamos a dar un espectaculo al mundo? Y los siglos pasaron y seguimos dando este espectáculo sin todavía ver su fin. Parece ser que el problema de Cuba era que habian demasiados negros, y por suerte no llegamos a ser Haiti, aunque hubieramos querido ser como Canarias. Bajo el mito de la igualdad racial, oleadas de emigraciones hacia adentro y hacia fuera que retardaron nuestro proceso de nacionalidad, venia surgiendo el trauma de los cubanos. Muchos retornaron a sus origenes y quedamos nosotros cada vez menos espanoles o africanos, cada vez sin menos posibilidades de retornar a ninguna parte, cada vez(gloria a Dios!) mas cubanos. Queriendonos amarrar a la isla se nos enseno a amarla contandonos una historia fabulesca. Nuestras diferencias que llegaron a engendrar espantosas masacres fueron silenciadas. Aparecieron los apóstoles y los nuevos heroes. Ahora, por el empuje del progreso, se esta terminando esa epoca de revoluciones populares y nacionalismos. Hay que empezar por ensenar nuestra verdadera historia.Todos los ilustrados cubanos fueron grandes hombres incapaces de odiar al ser humano. Nuestra historia es dolorosa. Nuestra isla no exporta valores universales a la manera de Occidente. Los derechos al estudio, al trabajo y a la salud o el deporte son derechos sociales, diferentes a lo que el regimen enseno como derechos humanos. Entender que el gran pecado de Fidel Castro no es que haya sido un dictador, sino que el nunca amo a su tierra ni a su pueblo. Se necesitan cubanos, bien cubanos, de esos que nacieron ahí sin posibilidades de retornar a ninguna parte, para que la democracia sea una realidad. Nos guste o no, somos musica y bailes, playas, mulatas y cocoteros. Jamas disfrutaremos de un capitalismo para todos si no vamos por el rumbo de Tailandia. Esta generacion de ancianos en el poder tendra que irse pronto. Vendran jóvenes (acaso sus propios descendientes) que lo entenderan mejor.
15 por Lázaro Buría Pérez (Usuario no autenticado) 02/05/2008 13:20
Me gusta "el tono" de este debate. Pero presumo que no provocará tantos comentarios como la respuesta de Enrique Patterson al artículo de Esteban Morales sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria, o el articulo de Luis Felipe Rojas -publicado en la sección "Sociedad"-: "Un hacker en aprietos" (ambos sobrepasaron ampliamente las centena, aunque tal cantidad es ridícula comparada con la de ellos que obtienen los "breves y concisos post" sobre lo que sucede en La Isla de Yoani en su bitácora Y, -casi nunca bajan de 4 cifras pues "el tono" de ella, también gusta y mucho-).
Ayer, cuando decidí a usar una parte del capital que ingresan diariamente en el Banco de mi Vida(86,400 euro-segundos) en escribir la impresión que tuve cuando leí el texto de Marifeli, olvidé mencionar la idea principal que me movió a ello: identificar en lo que decía -no explicitamente, pero si la "intención"-, una propuesta que resumo en la pregunta:
"¿Que sucede en un ser humano cuando descubre y entiende que "la verdad" en que el enemigo apoya su acción, es más lúcida, coherente y útil para todos que las que él defiende?"
Por supuesto, tal pregunta es demasiado general para que exista una sola respuesta a ella. En cada una Y/o uno de las 30 guerras y 70 conflictos regionales que, según censo de las Naciones Unidas, tienen lugar hoy en algunos de los 192 países donde viven -o malviven- los 6,666 millones de seres de nuestra especie, encontraríamos respuesta diferente. Pero como no puedo pretender dar opinión sobre tantas "cosas" a la vez -no tengo tiempo, ni recursos personales para hacerlo-, me veo obligado a discriminar y ocuparme de lo más próximo a los intereses materiales y espirituales de mi Pequeña Nación -la familia-. Por esta razón, creo que "el sistema llamado democracia" -útil y eficaz-, es menos importante que otra cuestión que comenta el (Usuario no autenticado) Gabriel, "la gestión de la diversidad de opiniones", aunque, paradojicamente, Gabriel hace de ambas una sola cuestión, pero opino que no lo son pues "la gestión de la información" está condicionada por "el segundo sistema de señales" -la lengua- que cada quién usa.
El "mito Torre de Babel", no es una referencia bíblica trasnochada y sin valor de uso en la actualidad. Y aún dentro de una lengua en particular -en este caso el español-, tal referencia vale para explicar el desacuerdo entre partes, sin dejar de tener en cuenta los "hechos concretos referidos a la realidad" (agresiones, violencias inexplicables, distribución desigual, derechos humanos ignorados, etc.). Por esto, creo que tanto Marifeli como yo cuando ponemos piedras en la carretera del "entendimiento" entre los de "Afuera" y los de "Adentro", no buscamos "unanimidad", sino "terreno común", que es lo mismo que decir "un lenguaje que permita entendernos cabalmente" y nos deje "identificar" las cuestiones en las cuales "nuestros enemigos" tienen razón. Esto sería el primer paso al que debería seguir el segundo -más difícil de dar-: aceptar "la responsabilidad por nuestros fracasos, en vez de culpar a otros ..."
Llegados a este punto, todos nos hacemos la misma pregunta: ¿Quién será capaz de comenzar a dar estos pasos? ¿Pueden "los viejos", que han caminado mucho, cambiar la forma en que lo hacen? ¿Podrán "los jóvenes", sin aferrarse a las manos y los dedos de "los mayores", aprender a caminar solos?
Cuando comencé a escribir este comentario, había sólo 8. Ahora 14. Los 6 nuevos los he leído antes de terminar. Y me sigue gustando “el tono”, aunque en la medida en que aumentan las opiniones, crecen “las pasiones y los razonamientos” que, si cada cual logra mantenerlas dentro de los límites del respeto y la cordura de las que hasta ahora se han expresado, este debate podría ser algo que valga la pena continuar porque contribuye a sembrar lucidés y coherencia en quienes lo lean y aporten su punto de vista.
LBP
14 por Raudelis Suarez Zapata 02/05/2008 8:40
¿Qué se puede hacer?, pues muy sencillo !!!Seguir enfrentandose otros 50 años mas!!!. Es algo tan evidente que toda obra humana esta llena de contradicciones y de diferencias, que parece absurdo "EL MITO" del igualitarismo y de la uniformidad, tambien conocida como "Unanimidad".
El gran problema surge cuando se erigen mesias portadores de la verdad, lideres vitalicios que se creen con poderes divinos y masas de carneros y corderos que obedecen de menera ciega los coprichos del pastor que tratan de apasiguar a las masas con ideas utopicas e irreales.
La libertad y la democracia es la forma en que las partes encuentran el lenguaje de concenso, que no comun, pues siempre hay diferencias individuales. Cuba y el pueblo necesaria y obligatoriamente tendran que pasar por las etapas de discuciones, las huelgas, las protestas, divisiones, enfrentamientos violentos y pacificos ....que son procesos normales en el crecimiento y madures de un pueblo. Es similar a las personas que pasan de su adolescencia a la adultez. No importa cuanto demoren o retrasen dicho proceso, de todas formas sera inevitable.
Justamente uno de los grandes MITOS es cuando consideran al pueblo cubano dueño de una madurez y conocimiento superior. Les aseguro que tan solo ha sido un pueblo que se ha doblegado durante toda la historia y que siempre ha esperado a que otros les saque las castañas del fuego, pues no por gusto Marti se vio obligado a a defender la "virilidad" de los cubanos cuando de lucha se trataba, pues incluso si comparamos la lucha de los mambises con las de otros pueblos, tan solo han sido escaramusas, con errores graves de estrategias, sin lograr sostener el mas minimo poblado y huyendo durante toda la gesta de independencia.
Otro Mito es el considerar que la obra cubana de las ultimas decadas es de valia en el mundo, les aseguro que solo ha servido para que otros manipulen dicha imagen para buscar sus derechos sin notar siquiera que lo conseguira justamente por no vivir como se vive en cuba. Les aseguro que a nadie le importa un centavo el destino del pueblo cubano salvo como pantalla estilo la foto del che.
Por ultimo el mas grande de los MITOS es creer que cuba lograra su properidad sin costos, sufrimientos y sacrificios, soñando con pasar directamente a un capitalismo tipo desarrollado, y no se dan cuenta que un pais con los escasos recursos naturales como cuba, tan solo podra servir como fuente de servicios para otros que vendran a disfrutar de nuestras playas y lugares soleados y que esa madures de servicios llevara decadas forjarlas, pues no solo se trata de economia, sino tambien de mentalidad
13 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 02/05/2008 8:40
“Sólo los cubanos hemos soñado más allá de lo posible, algo que no es necesariamente malo, excepto que nunca hemos sido buenos ajustándonos a la realidad. En vez de calibrar las expectativas, hemos subido las apuestas para la próxima ronda de arreglar Cuba.”
Esta frase de Marifeli Perez-Estable condensa la posición que ha imperado alrededor del caso cubano desde hace 50 años. Tengo una gran admiración por personas como ella, nos ha ayudado mucho en la comprensión de la Historia contemporánea cubana, sus dramas y tragedias. Es de las que han luchado por dar a conocer dentro y fuera de la isla la realidad del régimen cubano. Sabe muy bien lo que es este régimen, quien lo compone y lo que ha provocado. A pesar de todos estos conocimientos sigue errada. Sigue errando, como una alma en pena busca una salvación. Si no avanzamos en la lucha contra la dictadura totalitaria castrista es también debido a nuestras faltas y errores.
La frase que cito de M. Perez-Estable significa una cosa muy sencilla: seamos modestos.
El cubano, según M. PE, carece de modestia, se imagina un país del otro mundo, una excepción planetaria, lo mejor de la Tierra en educación, en salud, el Dictador es un genio divino, la isla resiste con inmensa valentía al país mas poderoso del mundo, etc. Muchas otras orgullosas y presuntuosas autovaloraciones se podrían citar. Pero todas estas presumidas estimaciones no vienen del cubano, vienen de la dictadura totalitaria.
Es la dictadura que ha metido en la cabeza del cubano estas imbéciles ideas, y lo hace porque es el principio mismo de su propaganda externa e interna. El cubano se cree lo que el lavado del cerebro castrista le ha metido. Los caracteres y las peculiaridades del cubano, su cultura y sus definiciones nacionales son mucho mas complejas. La dictadura ha sido la que ha arrastrado el mundo cubano con sus particularidades al vacío. Quiero decir que es la dictadura castrista la que destruyó tanto la Iglesia cubana como la santería cubana, destruyó las costumbres, los hábitos, los modos de vivir, intentó destruir hasta ciertas músicas demasiado apasionadas para lo que quiso edificar: un hombre nuevo.
No se ha comprendido aun que en Cuba todo fue voluntariamente destruido, con meticulosidad, para dejar sitio limpio al hombre nuevo socialista. Ese que todavía están esperando los jerarcas fanatizados castristas, después de 50 años de intento a golpes de martillo. Es curioso que nadie haya visto lo que se puede ver todos los días en Cuba simplemente abriendo los ojos: la destrucción del país. Pero no únicamente la destrucción material, piedras, y caminos, sino también la espiritual, la cultural, la social. Se destruyó, o intentó destruir hasta el alma cubana, en el afán maniaco de crear un hombre nuevo en una sociedad íntegramente socialista. Que se pongan a leer las declaraciones de los jerarcas castristas y los textos que fundan esta sociedad estalino-socialista. Para la construcción del socialismo es necesario, indispensable, imprescindible destruir hasta las raíces de la antigua sociedad. Pues esto se hizo con mucha racionalidad en Cuba. Y con mucha eficacia.
La inmodestia cubana procede de la propaganda castrista y sus toques de trompeta. El mundo cubano ha sido destruido, poca cosa queda en pié después del paso de estos incendiarios castristas. Pero a estas ruinas responden las mentiras y patrañas del régimen, responden sus hazañas guerreras, sus combates victoriosos contra el Imperio, sus logros socialistas de educación, salud, todo propaganda y retórica para incultos y analfabetos. Porque importa decir que el pueblo cubano no es como lo pintan, tanto los castristas como los anticastristas. El pueblo cubano vive en una ignorancia devastadora, política, cultural, con conocimientos pésimos o falsos, encerrado en un campo de concentración, aislado y no conoce ni su propio país. Ya empiezan a cambiar las cosas y es debido a los nuevos tiempos y la era de la comunicación, donde todo fluye y circula, no es debido, al contrario, a la dictadura, que intentó siempre mantener el pueblo aislado e ignorante para poder esclavizarlo mejor.
Antes de hacer el juicio del cubano, o de lo cubano, seria mas conveniente hacer el juicio de la dictadura y analizar sus destrucciones materiales y humanas. Antes de asumir la responsabilidad todos por nuestros fracasos seria útil señalar quien es el autor o los autores de tales fracasos.
Con todo esto, y no me voy a extender mas, quiero decir que M. Perez-Estable se equivoca en atribuir a la cubania, o la naturaleza cubana, o a la peculiaridad cubana, o a la nacionalidad cubana la característica de verlo todo por encima de sus posibilidades. Es simplemente la dictadura castrista que arrojó lo cubano a un espacio de fanfarronada, de vanidad propagandística, de nacionalismo miserable elpidiesco, y de intolerancia como de violencia política y social. También se equivoca cuando nos pide ser modestos en nuestras reivindicaciones actuales. No pidamos lo imposible, parece decirnos M. Perez-Estable. Pregunta: ¿ Es utópico o irracional, es una meta imposible pedir el fin de la tiranía, como ya lo consiguieron los checos, los polacos, los rusos, los alemanes y cuantos mas? ¿ Es inmodesto seguir luchando para que la dictadura se acabe mañana y no dentro de 50 años?
La meta de todos los cubanos es el fin de la tiranía.
Esta meta no tiene nada de insuperable o imposible, no es ninguna apuesta irracional, ya muchos otros países lo consiguieron. Lo que necesitamos es un poco de valor y de sentido de la realidad. La realidad nos dice, basta con abrir los ojos, que es hora de acabar definitivamente con el castrismo, o el castrismo acabará con lo poco que aun queda. Esto lo podemos lograr, no hay nada aquí de inmodesto.
RESISTENCIA ¡! UNION ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!
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