Opinión
Una de cal y otra de arena
La dinámica de lo políticamente correcto corroe el tema cubano, sobre todo en dos frentes: el embargo de EE UU y la educación y la salud en la Isla.
Cuando se piensa en violaciones a la libertad de expresión, suelen venir a la mente las persecuciones desde los gobiernos, los actos de repudios, la censura a la emisión del pensamiento y otros métodos represivos frecuentemente acompañados de violencia contra la persona que quiere ejercer sus derechos. Pero existen también formas más sutiles e incruentas de coartar la libertad, que al final se convierten en una verdadera tiranía. En esta lista se puede incluir lo que actualmente es conocido por corrección política.
En líneas generales, la corrección política o lo políticamente correcto surge como el lenguaje que busca defender o "redimir" a personas o grupos casi siempre minoritarios que, según los impulsores de esta idea, eran ofendidos o lacerados en su dignidad por medio de las palabras. En ese sentido, la corrección política supuso evitar palabras o frases que resultaran ofensivas para una clase o grupo étnico, religioso, racial o sexual considerado minoría.
De ahí viene la idea de no llamar negro al negro, sino afroamericano, subsahariano o persona de color; al ciego, invidente; al moro, magrebí; a quien está desempleado, "persona en situación de paro"; y para que las féminas no se molesten, los discursos irían precedidos por un saludo a las alumnas y los alumnos, las trabajadoras y los trabajadores, o como alguien dijo hace poco en España: a las "miembras y miembros" de la comisión.
Pero en la medida que la corrección política se ha extendido por el universo social, cultural y político, gracias a la acción de los medios de comunicación y académicos, ha cambiado sus pretensiones, yendo más allá de la idea inicial, que aunque no compartida por muchos, no podría ser tachada de injusta.
Ahora se quiere imponer como rectora de las opiniones, indicadora de lo bueno y lo malo, una verdadera tiranía de las ideas defendidas por ciertos grupos de manera dogmática. Paradójicamente, el relativismo convertido en dogma y lo neutro en regla. Tal y como hoy se entiende lo políticamente correcto, busca diluir toda convicción para no molestar a nadie, quedar bien con todos, menos con los que sostienen enfoques distintos a esta imposición.
Actualmente, cualquier defensa del mercado o del capitalismo sin que vaya acompañada de los respectivos matices es algo políticamente incorrecto. También lo es cualquier crítica al relativismo moral o el multiculturalismo. No son bien vistos los señalamientos a extranjeros que no respetan las normas sociales de un país, lo cual puede valer el título de xenófobo. No es políticamente correcto sostener ideas que parezcan duras en el ámbito de las relaciones internacionales y mucho menos que cuestionen la existencia de organizaciones como la ONU o la OEA.
Es imposible debatir aquello que desde determinados grupos ya ha sido catalogado como políticamente correcto o incorrecto. Hay que asumir íntegramente todo lo que cuentan sobre la colonización española o sobre la personalidad del Che. Se deben aceptar ideas como que Chávez es consecuencia de lo anterior —adecos y copeyanos—, sin alegar que ya lleva diez años en el poder, o postulados como que somos pobres porque otros son ricos, y que por ser pobres somos buenos de corazón, que las multinacionales son ladronas y el socialismo real tenía cosas buenas.
Desviar la atención
El asunto cubano no escapa a ese mal, no solamente por la perversión de la realidad y el lenguaje inherente a todo régimen totalitario, sino también, porque lo políticamente correcto se ha impuesto de manera transversal, impregnando temas y voluntades de ambientes y grupos de los que no se tiene la más mínima sospecha de antidemocráticos o colaboracionistas. Hay dos claros ejemplos de dicha influencia.
Como si todo en la vida se tratase de dar una de cal y otra de arena, hay quienes al redactar un comunicado, discurso, o simplemente ofrecer declaraciones sobre la realidad cubana, aluden inevitablemente al embargo norteamericano. No importa cuál sea el tema central, aun cuando el objetivo sea denunciar una grave violación de los derechos humanos o reclamar los necesarios cambios para la Isla. Lo políticamente correcto es que, renglón seguido, haya una condena del "bloqueo" o embargo económico estadounidense, sea por su "ineficacia" o por ser "éticamente inaceptable". Hay que curarse en salud, dicen algunos.
Entre los que incurren en dicha práctica, están quienes lo hacen desde una respetable convicción sobre la inconveniencia de dicha sanción. Sin embargo, hay otros cuya motivación es la eterna creencia de que al fustigar la política del vecino del Norte hacia la Isla, tendrán mayor legitimidad para criticar lo que sucede en Cuba. Como si existiera una suerte de pre-requisito anterior a la libre expresión para poder hablar sobre esta realidad.
Otros lo hacen porque creen que así su mensaje parecerá más moderado. De ese modo, aquellos que, ya sea por acción u omisión, no se ajusten a la regla establecida, pasarán a formar parte de la fila de los radicales, ultraderechistas o poco inteligentes desde el punto de vista estratégico.
En todo caso, más allá de las motivaciones de cada cual, hay que ser consciente de que en este asunto la esencia no está en el juicio que se tenga sobre el embargo, y sí en la pertinencia o no de incluir dicho tema cuando en realidad sabemos que, por lo menos de manera puntual, no es la principal causa del problema cubano.
Ante semejante actuación, si navegamos con suerte, lo más leve que puede suceder es que comience una discusión sobre si es embargo o bloqueo, o sobre la conveniencia de la política americana. Debate que fácilmente podría concluir en la frustración de una acción política determinada por la falta de consenso sobre dicho acápite.
Evidentemente, en estos casos lo políticamente correcto funciona como mecanismo que desvía la atención de la inicial y principal motivación para alzar la voz, y puede ser utilizado para dividir de manera maniquea a los demócratas.
Las 'conquistas de la Revolución'
Otro de los ejemplos es la idea sostenida por muchos cubanos o extranjeros, sin importar sus opciones políticas, de que pase lo que pase en Cuba la educación y la salud deben ser intocables. Es la defensa o simple aceptación acrítica de lo que se ha conocido como las principales "conquistas de la Revolución", que de esta manera se asume como discurso políticamente correcto. Nuevamente, una de cal y otra de arena.
En este caso, lo políticamente correcto funciona en dos sentidos: en primer lugar, como factor disuasivo o agente paralizante frente a los deseos de cambios profundos. Se trata de una condicionante inamovible ante el futuro. En segundo lugar, al igual que en el ejemplo anterior, quien se oponga a este discurso, es decir, cuestione los sistemas de educación y salud, dude de sus bondades o se atreva a proponer una opción distinta, por ejemplo, una liberal, puede ser calificado de radical, parcial e incapaz de encontrar algo "bueno" en la obra revolucionaria.
Estos son dos ejemplos de cómo la dinámica de lo políticamente correcto corroe el tema cubano, a veces con graves consecuencias frente a la necesaria unidad operativa. Qué decir ante el ideal de democracia y pluralismo que seguramente todos defendemos.
© cubaencuentro.com

90 Comentarios
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90 por Antonio Gonzalez (Usuario no autenticado) 01/08/2008 12:40
Humeberto dime que explicación le das a esta noticia; ¿son políticamente correctos o incorrectos los siguientes atropellos?: Niegan permiso de salida a opositores pacíficos. SANTA CLARA, Cuba 1 de agosto (Yoel Espinosa Medrano, Cubanacán Press / www.cubanet.org) – Las autoridades de Inmigración anularon los permisos de salida a los opositores pacíficos Juan Ricardo Ferrer Machado e Ismary Acevedo Valdés, debido a su negativa de cooperar con la Seguridad del Estado. Acevedo Valdés, directora de la bibliotecaria independiente Conrado Primitivo Pérez Hernández, dijo que ella, su esposo e hijas Naidy y Naideilys Ferrer, tenían en su poder el permiso de salida del país desde el 15 de junio del presente año. Agregó Ismary que el pasado primero de julio la familia fue citada a la dirección de Inmigración y Extranjería, en Santa Clara, donde les informaron que Juan Ricardo y ella tenían una limitante que les imposibilitaba exiliarse en los Estados Unidos, país que los acogió como refugiados políticos. Ismary, también miembro del Partido Democrático 30 de Noviembre, expresó: “La represalia de las autoridades se debió a que rehusamos entregar los libros de la biblioteca a la Seguridad del Estado. Con la medida pretenden separarnos, ya que a nuestras hijas no se les anuló la tarjeta blanca”.
89 por Rigoberto Herrera Carles (Usuario no autenticado) 31/07/2008 23:40
Querido Hermano Humberto: no te escondas, o consulta a tus superiores en la mesa redonda. Hay unas preguntas de Karina que sigues sin contestar: 1) ?por que los comunistas tienen mas derecho que los demas a tener un partido? 2) Si son el mejor partido, ?por que temen competir con otros? Si no son el mejor partido ?Con que derecho se proclaman el unico partido? Sobre el tema del desarrollo: El bloqueo ha sido tan obstaculo al desarrollo como la ideologia comunista. 3)?No seria bueno para el desarrollo que todos los cubanos tuvieran el mismo derecho que tu de leer cubaencuentro o lo que les plazca? Te sumo ?No tenemos todos los mismos derechos a entrar y salir de nuestra patria? ?Por que los comunistas como tu tienen mas derechos que el resto de los cubanos? Eso me parece corrupcion y despotismo
88 por Pepe (Usuario no autenticado) 31/07/2008 21:40
La cifra que llamas "infeliz" es simplemente la que exige la constitución, TU constitución. Así demuestra que eres un totalitario... se ve que el PV los dolió hasta en lo último. Esa es la imagen verdadera del comunismo: el desprecio por los demás, la opresión al que piensa distinto. Ideología indigna de haber existido.
87 por Para Humberto del cubano verreao (Usuario no autenticado) 31/07/2008 21:40
Humberto claro que con eso no se resuelve el problema de los 11 millones de cubanos; eso lo que hace es agudizarlo porque si los recursos que se emplean en toda esa gente de la "Operación Milagro", de las Escuelas para extrangeros, de las casas de descanso de la FAR, el MININT y todas sus dependencias; unido a lo que se derrocha en los eventos nacionales e internacionales que se celebran anualmente en Cuba (que al parecer hasta ellos no llega la inflenecia del EMBARGO y del BLOQUEO) si todos esos recursos se emplearan en resolver muchos problemas del pueblo, otro gallo cantaría. Además cuando ven que algún cubano tratando de arreglar su chozita que se le está callendo porque ni el delegado del poder popular ni el presidente de su CDR le han resuelto los materiales, enseguida van los inspectores a poner multas, a tumbar la construcción o que lo sobornen, y esos no son ni rusos ni americanos, son 100% cubanos. Además ahora no digas que la tecnología que mandó la URSS para Cuba era chatarra porque bien que los rusos hicieron una fábrica de combinadas cañeras en Holguín y bastante técnicos e ingenieros graduo Cuba en el país de los volcheviques; así que no muerdas la mano que te dió de comer y acaba de reconocer la ineptitud del gobierno cubano. Ah!, deja ya la perreta y las ofensas y pon los pies en la tierra; no te das cuenta que el único que en este foron está dandole pie a la controvencia eres tú. Refresca asere!!!!.
86 por Para Humberto del cubano verreao (Usuario no autenticado) 31/07/2008 21:40
Oye asere y ¿hasta cuanto con el cuento de la guerra económica?; si aquí todo el mundo sabe lo que Cuba exporta en materia de biotécnología y productos farmaseuticos.Todavía tienes la cara de decir que por la guerra económica las mujeres cubanas no tiene íntima. ¿Chico y no hay guerra económica pa las esposas de los ministros ni pa las estudiantes latinoaméricanas o de cualquier tierra del mundo, que están en Cuba o pa las que moneda dura y pueden comprarla en las chopin? ¡Menudo bloqueo!Por eso es que tengo que estar verriao
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