A debate
Vigilar, temer y reformar
La biopolítica y el 'sueño' martiano. Una historia de exclusiones irresueltas.
"Era ese signo de propiedad que cada naturaleza pone a su hombre" (José Martí hablando de los negros de Charleston, 1886).
A pesar de que en Hispanoamérica la indagación racial comenzó con la Conquista en el siglo XIX, el análisis tomó un giro significativo con la llegada del liberalismo y la teoría de Darwin. A partir de entonces, los científicos historiaron las ruinas, el lenguaje y los diferentes grupos humanos. Siguiendo las pautas del discurso emancipatorio de Occidente, para estos científicos Europa representaba la cúspide de la civilización, mientras que el resto del mundo seguía atravesando por diferentes estados: "salvaje", "bárbaro" y "semicivilizado".
En este contexto, el liberalismo jugó un papel fundamental en la medida en que los diferentes gobiernos de Hispanoamérica siguieron esta política para desarrollar el país y encontrar un "remedio" para la situación de haber heredado de la colonia una población heterogénea, desde el punto de vista racial y cultural. Entre otras cosas, los liberales propusieron el cultivo intensivo de las tierras, que les fueron arrebatadas a los indígenas, el blanqueamiento de la población a través de la mezcla racial con los europeos, la unificación lingüística del país y la educación laica.
En Cuba, José Antonio Saco, en la primera mitad del siglo XIX, había propuesto la importación de trabajadores de Europa como forma de abolir la esclavitud y acabar con el "problema negro". En la segunda mitad del siglo XIX, algo similar harían Francisco Pimentel y García Cubas en relación con los indígenas mexicanos. Para estos intelectuales, los indígenas eran un estorbo para el progreso y una especie de enemigos del resto de la nación.
Lo mismo pensarían las élites argentinas cuando Julio Roca (1843-1914) llevó a cabo la "Campaña del desierto", que casi exterminó la raza originaria de esa zona y le dio al Estado y la oligarquía bonaerense el control de Las pampas. La estadística, la filología, la geografía y las leyes de la herencia fueron las herramientas que utilizó esta élite ilustrada para validar sus argumentos, territorializar el saber y llevar adelante sus reformas.
Por este motivo, es importante pensar el discurso racial de los intelectuales cubanos de entre-siglos (José Martí, Francisco Figueras —Cuba y su evolución colonial—, los "autonomistas" y los "independentistas"), en ese contexto ideológico, y en términos de lo que Foucault denominaba la "biopolítica", el enmascaramiento de la razón del Estado detrás de las teorías económicas y biológicas vigentes en la época. El objetivo de este enmascaramiento era regular la vida de las personas, favorecer las políticas del gobierno, y "dejar morir" o "reformar" a aquellos que el Estado tachaba de enemigos o indeseables.
En el Nacimiento de la Biopolítica, Foucault pone la política económica liberal del siglo XIX como origen de esta forma de gobernabilidad. Para los juristas, doctores y economistas de entonces, dice Foucault, la pregunta no era ¿cuáles eran los derechos originarios de las personas y cómo podían obtenerlos?, sino ¿en qué medida las instituciones viejas o modernas eran útiles, inútiles, o partir de que punto se tornaban nocivas?
Martí, al igual que otros intelectuales de su época, formulaba sus argumentos desde esta perspectiva y exigía que se encausara la vida de las minorías étnicas (indígenas, negras o inmigrantes) en términos de ganancia para el Estado y la Nación.
Según Foucault, el caldo de cultivo para esta forma de pensar fueron las nociones que produjo la teoría darwiniana en el siglo XIX: "jerarquía de las especies en el árbol común de la evolución, lucha por la vida entre las especies, selección que elimina los menos adaptados", etcétera. Esto quiere decir que cada uno de los problemas a los que se enfrentaba la sociedad (guerras, enfermedades mentales, criminalidad, etcétera), se pensó en el marco del evolucionismo y la ganancia política. En cada caso, el Estado se veía a sí mismo como el encargado de controlar y encontrar un "remedio" para los desajustes de la nación.
'Peligro por la herencia'
La biología o las supuestas características de cada raza entraron a formar parte de la razón de Estado. ¿Cómo se conjugan ambas cosas en Martí? El apunte que mejor expresa este enlace aparece en uno de sus cuadernos íntimos (publicado después de su muerte), donde el cubano afirma que el negro en Cuba era un peligro por su "herencia".
Dice Martí: "Me desperté hoy, 20 de Agosto formulando en palabras como resumen de ideas maduradas y dilucidadas durante el sueño, los elementos sociales que pondrá después de su liberación en la Isla de Cuba la raza negra. No las apariencias, sino las fuerzas vivas. No la raza negra como unidad, porque no lo es, ―sino estudiada en sus varios espíritus o fuerzas, con el ánimo de ver, si no es cierto como parece, que en ella misma, en una sección de ella, hay material para elaborar el remedio contra los caracteres primitivos que desarrollarán por herencia, con grande peligro de un país que de arriba viene acrisolado y culto, los sucesores directos o cercanos de los negros de África salvaje, que no han pasado aun por la serie de trances necesarios para dejar de revelar en el ejercicio de los derechos públicos la naturalidad brutal correspondiente a su corta vida histórica―" (OC XVIII, 284).
Si se lee bien, en este fragmento Martí habla nuevamente del "signo de propiedad" que traía la raza negra en la sangre. Esta estaba llamada a reproducir ciertos males que heredaron del "África salvaje". De modo que en este fragmento, Martí no sólo deja entrever su temor por lo que el otro "desarrollar[ía] por herencia", sino que además mostraría su angustia por lo que llama "naturalidad brutal" del negro, dada su "corta vida histórica". En términos del discurso político, Martí cree entonces que había que reformar la raza si se quería mantener la paz. Piensa que al hombre no lo hace su experiencia de vida, sino las fuerzas que lo atan a sus ancestros a través de la sangre, la psicología y el cuerpo.
Martí, por tanto, ubica a los negros, ya sea si son "sucesores directos o cercanos de los negros de África salvaje", en un tiempo distinto al suyo, en la premodernidad, fuera de la civilización y del progreso, cosa que hizo repetidas veces el discurso positivista, etnográfico y cientificista del siglo XIX. Y lo hace con un marcado horror, ya que ve que ese "otro", alberga elementos abyectos y fatales, que según afirma pondrían en "grande peligro" el país donde piensa hacer una revolución.
Al decir esto, Martí toma distancia y marca a los negros, ya de por vida, como elementos sospechosos dentro de la comunidad blanca a la que se venían a unir. Si el discurso del "miedo al negro" se mantuvo hasta finales del siglo XIX como un temor al alzamiento de los esclavos, en Martí este miedo adquiere un carácter "hereditario"; se convierte en un problema pertinente a lo que Michel Foucault llamó la "biopolítica", y para el cual Martí siente que debe y puede hallar un "remedio".
De nuevo, la pregunta que se hace Martí no es qué derechos tienen los negros después de su liberación, sino qué debe hacer el Estado para eliminar esos aspectos nocivos que trae el negro con su herencia africana. Después de todo, como dice Foucault, la divisa del liberalismo es "vivir peligrosamente", esto es, que las personas sientan que están en un peligro constante (de perder los ahorros o la salud), que su propia vida (presente, pasado y futuro) sea un portador de ese temor, ya que como se sabe, el liberalismo, además de crear un a serie de libertades, produjo un férreo sistema de vigilancia, control y coacción.
Martí, hombre del siglo XIX, y firme defensor del liberalismo burgués, hereda estos miedos y prejuicios de su clase, y aun en crónicas como las de Patria, cuando escribe sobre la "orden secreta de africanos", no los deja de manifestar de una forma dramática. En tal sentido, Martí podía ser tan "determinista" como "optimista", y tan "revolucionario" como "evolucionista".
El único camino que ve para una Cuba posible es reformar y educar a los negros (en la medida en que la biología lo permita) dentro de las convenciones de la cultura occidental (católica, heterosexual, blanca, letrada). Nada de "ordenes secretas", ni de "brujería", ni de "choteo". Nada de abolición de clases, ni de cambio de sistema social capitalista. Educar y reformar es su convicción más profunda, como la de todo positivista y pensador liberal. Especialmente, cuando se trata de un país que de arriba viene "acrisolado y culto" y donde abajo había una enorme masa de iletrados negros, chinos y mestizos.
La evolución lenta
Que se siga pensando a Martí desde las antípodas de las principales corrientes ideológicas de finales del siglo XIX (positivismo, liberalismo, cientificismo, etcétera) es tan simplista como ingenuo. La revolución de Martí, si bien se apoyó en una masa heterogénea de obreros y burgueses, no tenía previsto cambiar radicalmente el país, y la mayor muestra de ello es que nunca lo hizo. Martí combatió el anexionismo y el autonomismo porque pensaba que Cuba debía ser libre. Pero en lo que se refiere a la "cuestión social", apostaba por la "evolución" lenta a través de la historia.
En ese proceso, el Estado iría desechando lo que no servía, esto son, las prácticas culturales ajenas a la tradición occidental, y aquellos individuos que supuestamente desarrollarían por herencia el bicho fatal del "África salvaje". En otras palabras, si la biología se convierte en una justificación para las políticas del Estado desde finales del siglo XIX, quienes toman el poder en 1902, República de "generales y doctores", no van a pensar distinto.
La revolución de 1959, al apropiarse de la figura de Martí, "limpió" su filosofía de estos lados agresivos y preocupantes, haciendo énfasis en su retórica de la fraternidad racial (completamente distinta a lo que he dicho y que hoy día sigue siendo la "versión de la escuelita"), al mismo tiempo que puso en práctica las peores manías de un régimen diseñado para reprimir.
Ahí está el temor a los homosexuales (para el cual el discurso médico fue una justificación de su "anomalía biológica"), los miedos a las reivindicaciones de los diferentes grupos étnicos, la obsesión en convertir a los "otros" en súbditos dóciles del Estado, en controlar la natalidad y adjudicarse el derecho a "dejar morir" a la "escoria" y a los inaceptables.
Dichos rasgos nos colocan de nuevo ante la disyuntiva de la "razón de Estado", y del estadista cuyo objetivo es alcanzar el poder y defenderlo. En tal sentido, sí habría una linealidad preocupante entre la ideología de la revolución de 1895 y la de 1959. Esta sería la historia de exclusiones e iniquidades que todavía no hemos resuelto.
© cubaencuentro

21 Comentarios
21 por Roberto Fernandez Rizo (Usuario no autenticado) 06/06/2008 17:00
un encuentro, varias maneras y formas y una revista
era impensable solo unos anos atras, que diferentes componentes de una nacion en quiebra, con paralelas geografias, historias, ideas y caminos, se encontraran,
para debatir un tema tan profundo de nuestra identidad,
como LA RAZA.
Ese componente irreductible de lo que somos.
Y la que trajeron de Africa -LOS BLANCOS, el centro de tal discusion.
Esos temas se trataron en LA REPUBLICA -la unica que
hemos tenido- por los pensadores mas renombrados de la isla, con una cuota -bastante alta- de respeto, tolerancia y civilidad. Intentando cada uno desde sus politicas y posiciones, ir desbrozando un camino que es muy largo aun.
Este asomo civilizatorio, es lo que necesitamos para forjar la otra REPUBLICA.
Ante tanto cataclismo, exclusiones, politicas de alteraciones sociales y desparpajo social y familiar,
no queda otra que seguir los caminos incluyentes del pensamiento cubano republicano postcolonial.
Adelante cubanos
que Cuba premiara vuestro incluismo.
Roberto Fernandez
artmixadvertising@gmail.com
20 por para tronco de yuca (Usuario no autenticado) 03/06/2008 22:00
haces honor a tu nombre.
no me hice pasar por una inculta, sino simplemente me parecio que se utilizaba un lenguaje en este articulo demasiado "rebuscado" para plantear algo que desde mi punto de vista no ayuda mucho en la situacion que se esta viviendo en Cuba y las opiniones actuales del exilio historico. padecemos de eso, de vivir la historia con nostalgia en lugar de evitar caer en las mismas trampas que nos ha puesto una y otra vez. por eso seguiremos diciendo que la epoca de Batista fue mejor a pesar de que tambien hubo una dictadura y que no llego legitimamente al poder. en eso se baso el paralelo que trate de establecer al decir que cada dia ibamos mas pa' tras. Y pudiera ser tan grosera como usted y decirle que lo escribi asi porque me dio la gana, pero no, lo escribi asi porque asi hablamos los cubanos, por muy cultos que seamos.
saber y demostrar que se tiene conocimiento no mata, al contrario, el conocimiento enaltece. eso no me hace hipocrita. excepto por citas a determinadas enfermedades, filosofos, etc., mi lenguaje es bastante claro y creo que mas sencillo que el que uso el autor y el mismo E. Gonzalez, quien es con mucho, muchisimo mas "culto" que yo y no me denigra reconocerlo, como a usted no lo enaltece ofender como lo ha hecho.
no me interesa que hubiera sido de mi en el siglo XIX, porque no vivo del pasado, pero seguro que hubiera sido de los que sobreviven. Y si, creo fervientemente en que existen las clases sociales, no soy de la clase baja como dice, pero no me molesta que piense que lo soy porque todas las clases nos necesitamos unas a las otras para sobrevivir. tampoco me molestan que existan los ricos, por suerte vivo en un pais donde nadie se empena en hacerme creer que todos somos iguales mientras sabemos que no es asi, pero donde nadie te quita el derecho a tratar de alcanzar ese estatus, que va a depender de tu esfuerzo, actitud y aptitud. he conocido el capitalismo salvaje y el socialismo tierno, y creame que prefiero el primero con los ojos cerrados. por lo demas me parece que usted esta confundiendo clases sociales con razas, y no es lo mismo.
despues de leer su ultimo comentario he llegado a la conclusion de que usted si es un racista al llamarme despectivamente blanquita. yo no ofendi a ninguna raza en particular, solo hable de estadisticas que no se pueden negar.
y es ademas comunista, lo cual es despreciable. casi es preferible ser delincuente y prostituta que comunista. pero como vivimos en democracia usted tiene todo el derecho de vertir sus comentarios aunque con ellos solo este haciendo honor a su nickname.
un saludo a E. Gonzalez y mis respetos. No soy de las que cree que Marti era racista, pero le reitero, y si lo fuera que? estuvo al lado de negros e indios, a quienes mas de una vez enaltecio. creo que asi comence mi primer comentario.
19 por Tronco de Yuca (Usuario no autenticado) 03/06/2008 2:00
“Mas pa’tra” se mató solita como Chacumbele. Déjenla que siga adorando su capitalismo salvaje, la ley de “los más fuertes y aptos”. Es mas de la misma hipocresía que exhibió al inicio cuando trataba de “hacerse pasar” por alguien "inculto", y termino hablándonos de Darwin, las estadísticas, la sicklemia, la talasemina y el ADN.
Ese justamente es el lenguaje que ha servido por tantos anios para justificar a los poderosos, y mantener las jerarquías sociales.
Pero alguien que “aparenta" ser alguien de abajo, y al final se declara una admiradora de los de arriba ¿No es profundamente paternalista e inmoral? ¿No es pura hipocresía?
Si viviera en el siglo XIX suguramente seria uno de esas blanquitas con la cara pintada de los “minstrels” o del teatro bufo habanero. Hoy en día, solamente puede estar en el bando de la KaKaKa. ¿Vale entonces seguir discutiendo con ella?
Por ultimo, no creo que Camacho haya dicho que Marti era racista. Esa es tu interpretación, mala como todas las que has dado hasta ahora.
18 por E. González (Usuario no autenticado) 03/06/2008 2:00
Bueno, pues bien: Buena suerte, amiga. Y sobre Martí, racista no era; temores sobre cómo reconstruir la nación cubana más allá del purgatorio esclavista, muchos tenía. Su ideario político en cuanto a las "razas" americanas fue acrisolarlas en una sola, borrándolas sólo en una. Imaginárselo vivo en enero de 1913, digamos, situaría esos ideales desmedidos suyos en el vórtice del primer huracán racial de la republica...
exit ghost,
EG
17 por 15 + 16 = 31 (Usuario no autenticado) 02/06/2008 16:20
la rigidez bipolar que usted plantea padezco, no es mas que rigidez estadistica. le repito que a la hora de hacer estadisticas usted no divide las razas en mas claras u oscuras. se es negro o blanco.
no le recomende leer a Ortiz, y si nota la ironia en el termino afro- cuban, se dara cuenta que discrepo totalmente de su uso, aun cuando lo haya inventado el gran Ortiz. no hay afrocuban , ni eurocuban ni amerindians, porque la nacionalidad cubana, aunque tardia, se forjo hace muchisimos anios y se es cubano o no se es. o tambien me acusara de bipolar? Supongo que Carpentier sea un buen ejemplo de mestizaje sobre todo cuando se empenaba en afrancesar su nombre y conducta. has lo que yo digo y no lo que yo hago.
y no me compadezca, al contrario. yo despegue igual que todos los de mi generacion, me tocaron las mismas escuelas, las mismas miserias, las mismas alegrias, los mismos juguetes anuales, los mismos munequitos rusos, los nombres con Y. y ademas tengo el "conflicto" de piel blanca con pelo rizado (es decir nada de bipolar). pero elegi estar donde estoy. y usted? no estoy exculpando al regimen, solo que no creo poder asegurarle que si el regimen no existiera, estuviera en otra parte. creo que me las agenciaria para estar aqui a toda costa. Es decir, que el regimen que quizas en un momento pudo ser causa, ahora solo es algo secundario en mi vida.
La sobrevivencia del mas apto no es aporte mio. Sin querer establecer una corriente darwinista en este sitio, y con perdon de todos, los mas fuertes (aptos, listos, inteligentes, astutos, fuertes, o como quieran llamarles) sobreviven mejor. Quizas esto sea un poco metaforico porque no estamos en una jungla donde el mas fuete devore al mas debil, pero en toda sociedad, los que se esfuerzan y tienen aptitudes llegan mas lejos. claro, ninguna regla es general y existen accidentes o fenomenos aislados. no dudo que al que le toco empezar con pie de plomo, le sera mas dificil despegar, pero tampoco dudo que llegara si se lo propone. depende de su empeno, actitud y aptitud.
no es labor del estado asegurase de que cada cual llegue a donde desea. en todo caso, es labor de la familia y del individuo. habria que ver cuantas familias negras y blancas disfuncionales hay pero caeriamos en un circulo vicioso en el que no quiero extenderme. y aun asi, nos quedaria el individuo, porque aun proveniendo de una familia disfuncional, hay quienes eligen tener sino carrera universitaria, al menos un oficio con el que "mal ganarse" la vida. aqui seguro alguno me dira que el estado te orilla a delinquir dadas las condiciones en que se vive en Cuba, pero discrepo totalmente de esta idea. todavia en cuba hay gente que ni roba, ni se prostituye, ni consume drogas porque esta deprimida.
no entiendo porque el estado ha de "darte" algo para que tu seas alguien. esas actitudes paternalistas nos han danado tanto!!!
y volviendo a mis planteamientos iniciales, tanta palabreria para decir que Marti era racista? y eso que importa? Ya la historia esta escrita y si para algo sirve la historia es para no cometer (o al menos evitar) los mismos errrores.
Marti le temia a la "herencia social" del negro, ya sabemos que la sociedad evoluciona y con ella sus individuos. En Cuba hace mucho tiempo que la sicklemia dejo de ser un "mal de negros" y la talasemia un "mal de blancos" dado el mestizaje. Y el ADN es muchisimo mas perenne que cualquier fenomeno social. Solo que estos ultimos dependen de la sociedad, de la voluntad del individuo y la familia.
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