domingo 18 de mayo de 2008 1:49
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Visiones de infancia

La voz de los descendientes de la elite izquierdista francesa demuestra que Mayo 68 sí fue una revolución.

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Protesta durante los acontecimientos de Mayo 68 en Francia.

Protesta durante los acontecimientos de Mayo 68 en Francia.

Cada diez años se repite en Francia el ceremonial mediático de la conmemoración de las revueltas estudiantiles de mayo de 1968. Todavía se encienden los debates acerca de si fue o no una revolución, o si marcó el comienzo de la decadencia de Francia. Este fue uno de los argumentos de la campaña electoral de Nicolás Sarkozy, quien, entre otras promesas, ofreció acabar con el "espíritu de Mayo 68", cuando su modo de ser, su estilo de vida, su personalidad, han sido modelados por ese estilo, y muchos consideran que son el reflejo cristalino del comportamiento de esa generación.

Aunque repetitivo, porque la imágenes de las barricadas son siempre las mismas, cada celebración de Mayo 68 tiene su singularidad: incluso, ya podría hacerse la historia de esas conmemoraciones. Se agregarían datos y visiones inéditas, se puede percibir cómo, en cada decenio, se van moldeando las versiones de los acontecimientos y van surgiendo otras perspectivas sobre estos acontecimientos, demasiado inmediatos para que la Historia los acoja en su lecho.

En realidad, Mayo 68 fue un fenómeno tan relacionado con la era mediática, que muchos de sus protagonistas más descollantes lo convirtieron en una rentable empresa de comunicación. Su presencia en los medios se ha mantenido de manera infalible, lo que ha permitido imponer su propia versión de los hechos. Quien se atreva a esgrimir un referente ligeramente contrario a la versión canónica, sufrirá todo el rigor de los guardianes del culto.

Un dato ilustrativo: muchos de los protagonistas del mayo francés ejercen hoy cargos de poder en estratos claves de la sociedad. La novedad es que esta vez una elite revolucionaria no desplazó a la que estaba en el poder, sino que lo compartieron. Tal vez ahí radica la fascinación que ejerce el mayo francés. Lo que en otros momentos históricos habría costado sangre, no ocurrió, pues eran los hijos quienes exigían igualar de manera precoz el estatus de los mayores, que alcanzarían de todas maneras, dado su origen de clase.

Las motivaciones

En Francia se trató de un pacto de generaciones, ya que Charles de Gaulle había absuelto al país de la culpabilidad de la colaboración, decretando que el pueblo se había opuesto al invasor nazi. En otros países europeos, como Italia y Alemania, los rebeldes recurrieron a la radicalidad y el asesinato. Como si esa juventud, aparte de la fascinación romántica de la violencia, necesitara un rito sangriento para lavar los crímenes del nazismo en Alemania, y por el apoyo de masas que tuvo el fascismo en Italia. Mientras que, en Francia, fue la aceptación de un hecho consumado, y en ello radica la diferencia de comportamientos.

El gobierno colaboracionista de Vichy, del mariscal Petain, por el hecho de ser este un héroe de la I Guerra Mundial, generó una situación suficientemente ambivalente, para que los franceses observaran una tensa calma, hasta que luego tomó cuerpo un movimiento de resistencia, bastante minoritario, por cierto. Luego, la versión forjada por De Gaulle, que adjudicaba el heroísmo de unos cuantos a toda la nación, contribuyó a preservar el orgullo de pertenencia, tan profundo en los franceses.

Entre las motivaciones de aquellos jóvenes estuvo el deseo de desquite de una generación nacida después de la II Guerra Mundial, que no había sido ni víctima del nazismo ni había participado en la resistencia. Se dividían en dos categorías: los animados por el deseo de cumplir con un gesto heroico, para resarcirse de la falta de heroísmo de sus padres, simpatizantes del régimen de Vichy; y aquellos impulsados por el deseo de homenajear a los familiares que resistieron al invasor nazi o perecieron tras ser deportados. Demostraban así ser capaces de actuar de igual manera y ser dignos de ellos.

En una entrevista televisada, un entonces joven universitario, de padres judíos, que había decidido trabajar en una fábrica de autos, como hicieron muchos maoístas para ser consecuentes con sus ideas —en lugar de "dirigirse a los obreros, se debía ir a ellos"—, contó que una noche soñó con el plano de la fábrica Renault donde trabajaba, sobre el cual se superponía el plano del campo de concentración de Auschwitz a donde habían sido deportados sus padres (es notable el número de hijos de judíos entre los líderes del mayo francés).

También actuaba, por supuesto, la relación mimética con las barricadas de 1848 y de la Comuna de París. Además de con las guerrillas en América Latina, la figura del Che Guevara, y la Revolución Cultural China. Talvez la izquierda francesa, saldada su deuda con la revolución, pueda idealizar en la distancia a los "dictadores de izquierda". Es una relación imaginaria, una suerte de ensoñación muy acorde con la cultura francesa.

Lo carteles más artísticos del Che Guevara y Mao, Ho Chi Minh se elaboraron en París, pero salvo un grupo muy reducido, Grupo de Acción Directa, que asesinó a un banquero, a nadie se le ocurrió imitarlos. Los "ex sesentaichescos" no sufren la culpabilidad de las manos manchadas de sangre, como los ex Brigadas Rojas italianos o los del Ejercito Rojo alemán. Al contrario, los "antiguos combatientes" están muy bien situados en el establisment: en los partidos políticos, los medios de comunicación, la administración, en editoriales y la educación nacional. Un ex jefe del servicio de orden de un grupo trotskista es hoy miembro del senado.

En el nombre del padre

No obstante, el aniversario cuarenta de Mayo 68 es una fecha singular. Pese a los escenarios establecidos de antemano, el hecho de que quienes fueron actores de los acontecimientos hayan pasado los sesenta años, y sus hijos, los cuarenta, ha dado una connotación inesperada. Los acontecimientos se perciben con el color sepia de las viejas fotografías de familia. Los hijos expresan sus experiencias de "víctimas" al lado de unos padres que vivían un período intenso de cuestionamiento, una especie de adolescencia tardía. Conejillos de Indias de los exabruptos ideológicos de sus progenitores, los cuarentones de hoy tuvieron una infancia poco común.

Entre los incontables ensayos, memorias y volúmenes de imágenes que abarrotan las librerías parisinas sobre Mayo 68, el más original, pese a su carácter modesto, es una narración autobiográfica, que termina siendo colectiva porque expresa la visión que tienen hoy de sus padres los hijos de los líderes de Mayo 68.

Le jour où mon père s'est tu (Editions du Seuil, París, 2008; El día en que mi padre dejó de hablar) es resultado de una encuesta que Virginie Linhart hizo sobre los "maos" y el silencio de su padre, que cuando ella tenía 15 años, sin que mediara explicación, se sumió un día en el mutismo. Miembro de la Unión de Estudiantes Comunistas (1964) y crítico de la línea oficial "revisionista" del PCF (Partido Comunista Francés), Robert Linhart fue excluido y fundó la marxista-leninista Unión de Jóvenes Comunistas, convirtiéndose en uno de los líderes de mayor influencia del izquierdismo francés pro chino.

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4 Comentarios


4 por Bombo Fraggle (Usuario no autenticado) 13/05/2008 0:40

Me llama la atención una parte de este artículo, la que se refiere a la influencia que tuvo la "militancia activa" de estos jóvenes del ´68 en la formación de la personalidad de sus hijos, me suena harto conocido eso de que "forjaron una imagen opuesta a la de sus padres"... creo que esto precisamente es lo que sucedió aquí a los hijos de los que eran jóvenes en el ´59 y que sanamente creyeron en la mal llamada revolución, que le dedicaron sus mejores años para comenzar a comprender, a partir de finales de los ´80 que habían sido engañados. Soy hijo de uno de esos jóvenes del ´59 y pude entender en su momento que no eran necesarios los reproches a mi padre, que parte de su sufrimiento era por darse cuenta de que se perdió mi infancia y que no podría ya recuperarla. Por eso muchos de los de mi generación nos hemos dedicado a profesiones totalmente reñidas con la ideología y le damos tanta importancia a la familia. Para ellos, como dice la canción de Carlos Varela "... no sirvió de nada..."

3 por Max de Rob (Usuario no autenticado) 11/05/2008 9:00

Elizabeth Burgos nos ha regalado un inteligente y profundo artículo sobre uno de los aspectos más interesantes de la revuelta de Mayo 68: ¿Fue en realidad una Revolución?
Cuando nos dice que..."esta vez una élite revolucionaria no desplazó a la que estaba en el poder, sino que lo compartieron ” nos está dando implicitamente la respuesta. Fue una revuelta, un desorden de gran magnitud, una hecatombe social, pero nunca una Revolución.
Antes que todo, hay que definir qué es una Revolución. Si nos atenemos a la definición marxista, -- única con cierta validez-- se trata de aquellos movimientos sociales que son capaces de alterar las relaciones económicas de producción en orden progresivo. Es decir, sustituir un esquema de relaciones económicas ya obsoleto por otro más avanzado.
De esta forma, la única y verdadera revolución ha sido la de julio 1789 y no la de mayo 1968. En la primera se barrió con el sistema social feudal, clerical, aristocrático y monárquico, que ahogaba a una burguesía que quería nacer, y que tuvo como feliz parto el capitalismo y el gran desarrollo actual. En mayo 68 nada cambió, --aunque diga Elizabeth que se alteró el imaginario infantil—al menos en el aspecto socio-económico.
¿Fue la revuelta bolchevique de 1917 una revolución? Si, pero Lenín y sus huestes solo hicieron la mitad, sustituír al viejo régimen feudal, pero no lo reemplazaron por uno más avanzado sino por ese invento infernal que es el socialismo científico. Solo Gorbachov y Putín fueron capaces de completar el ciclo revolucionario. Lo mismo puede decirse de Mao y Den Xiao Ping . El primero la empezó y la desvió. El segundo la enderezó y la terminó. Sobre la Revolución (?) cubana, mejor ni hablar.

Una noche de julio 1968 me encontraba en la PLaza Cadenas de la Universidad de La Habana. Un grupo de jóvenes franceses deambulaba por la Plaza haciendo tiempo. Al fin llegó “el esperado” en sus carros Oldsmobile 60. Rápidamente se formó el grupo, del cual yo era un agregado involuntario --ya que esperaba a mi novia que estudiaba Derecho— y la conversación giró sobre los Sucesos de Mayo. Nunca Fidel Castro le llamó Revolución. Aquellos jóvenes, todos participantes de la revuelta, escucharon boquiabiertos las explicaciones sobre los motivos y la base de aquella lucha, con la maestría que tenía Fidel para dar lecciones de lucha revolucionaria, tanto que ni ellos mismos habían estado conscientes por lo que habían luchado. Claro, que la causa , según él, había sido el ejemplo luminoso de la revolución cubana.
Por cierto, uno de los jóvenes le preguntó a Fidel por la posición de Cuba en cuanto a una posible intervención soviética en Checoslovaquia. La respuesta llegó instantánea y tajante: --“Cuba se atiene fielmente al principio de no intervención. Estaremos junto al pueblo, el gobierno y el Partido de Checoslovaquía.” Esas fueron sus palabras, lo juro por mis antepasados. Quince dias después, ejecutada la intervención, ya había cambiado su opinión.
Por lo tanto, según mi punto de vista, mayo 68 de revolución nada, bochinche estudiantil pequeño burgués que se amplió a capas obreras de las que siempre están dispuestas a practicar el sano deporte de alterar el orden y la paz.

Saludos

2 por MANSO DE FORT LAUDERDALE (Usuario no autenticado) 11/05/2008 9:00

FUI ESTUDIANTE por varios anos DE UNA UNIVERSIDAD DE BELGICA VIVIENDO EN PARIS.

Yo no encontre mas que consecuencias negativas de la llamada Rev/68. Personas danadas psicologicamente, resentimientos y odios, vidas apagadas por las malas memorias. Desde Cuba yo tenia una imagen romantica, parecida a la que JoseLito menciona.

Hoy en dia me pregunto: ?es que la "supuestamente" culta cultura francesa podia tener semejante "esquizofrenia en el 1968? ?Marxismo y de Mao, comunas campesinas, jemeres rouge? Si se lee a un psicopata como Regis Devray se percata uno de que era una generacion enfermiza si es que el era uno de sus representantes.

Por mi parte la cultura francesa me sigue impresionando tanto que me quedo sin explicaciones logicas para las revueltas de Mayo del 68 en Francia.

?es que son necesarias las Revoluciones para que el ser humanos progrese?... No lo tengo muy claro.

1 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 10/05/2008 7:40

Mayo 1968 fue la prueba que una Revolución sin odio era posible. Se quiere, por consiguiente, destruir la prueba. Nunca lo conseguirán y quedará para las generaciones futuras como el punto de vista en el horizonte.

La palabra mas bella de 1968 fue: VITE. Rápido.

Que rápidamente se transforme un mundo de inercia, un mundo esclerótico. Y se consiguió. Esta Revolución realizada, conseguida, por este motivo también se quiere ocultar. Esta Revolución fue un magnifico y estelar triunfo porque justamente no duró, porque desapareció tan pronto como apareció, dejando tras ella relámpagos de imaginacion, de alegría y de vida.

La Revolución de mayo 1968 fue exactamente todo lo opuesto a la Revolución cubana, la Revolución rusa y la Revolución de 1789, por eso no condujo a un Emperador, un totalitarismo o un Dictador Máximo.

De lo que nunca se quiere hablar es de la reacción inepta, inmunda, trágica que esta iluminada Revolución provocó. Para ocultarla, callarla, silenciarla, apagar su fuego vislumbrante se inventó un Orden y un aparato de represión, se hundió la sociedad en una oscuridad de la que todavía no hemos salido. Para negar aun mas todo rastro de esta Revolución ejemplar, se ocuparon los especialistas de acusar a los propios revolucionarios del 68 de haberla traicionado ellos mismos. Es de esta manera que se esconden los verdaderos responsables de la ruina de todos los valores que esta Revolución proclamaba. Uno de ellos esta en estos momentos en el Palacio del Elysée, y le llaman el Presidente "Bling-Bling".

Quien quiera comprender algo a esta Revolución afirmativa que se ponga a leer Guy Debord. Fue el artífice de esta explosión de gozo y tuvo que luchar al mismo tiempo contra la ideología castro-mao-trotsko-lenino-estalino-sovietica que contra la ideologia capitalo-conservado-liberalo-fascisto-reaccionaria. Que son en definitiva las mismas.

Esta Revolución magnifica de mayo 1968 tenia otras propuestas, por eso se trata por todos los medios de ocultarla y silenciarla. Pero es ella y los escritos de Guy Debord nuestro porvenir, nuestro devenir, nuestro futuro.


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