Crudívoros vs. carnívoros
Grettel J. Singer | 14/09/2009 2:58
Cada sábado antes del mediodía voy a comprar las frutas y los vegetales a Glaser Market, una granja que trae todas las semanas su mercancía desde Homestead y otras zonas menos locales pero con el sello de orgánico que tan de moda se ha puesto. Nada más lejos de los mercados neoyorquinos y europeos, del Santa Catalina situado en Barcelona con sus numerosos pasillos atiborrados de delicias sin desperdicio alguno. El Glaser es al menos uno de los pocos donde se puede adquirir frutas y viandas frescas aquí en Miami, pueblo de pocas exigencias a la hora del mangiare.
Alrededor de los toldos de nailon que protegen la mercancía se reúnen otros vendedores con productos naturales y orgánicos, telas, joyería, aceites esenciales, inciensos y hasta unos helados hechos con leche de cabra que dicen ser la maravilla, pero a mí que me dejen con los de leche vaca. También hay un señor que vende las naranjas más ricas y jugosas que he probado en mi vida, y al lado está la mesa de Lamoy “The salad girl”, una muchacha con la que he conversado muchísimo a través de los años y cuyos platillos crudos han sido en mi casa tradición de almuerzo los sábados durante los meses más calientes.
Lamoy me ha asegurado que los alimentos crudos no son expuesto a una temperatura de más de 118 grados Fahrenheit, y que ella solamente utiliza productos orgánicos, trabajados en su casa y por su puesto, nada que provenga de animales.
Hace un par de años cuando me interesé por este método de comida, Lamoy me explicó que los seres humanos no estamos supuestos a digerir comida cocinada, y que sólo con una dieta cruda se mantienen las enzimas intactas, que aparentemente es lo más importante en la alimentación. Además me dice que los seres humanos de no ser por las armas de caza no podríamos nutrirnos de animales, ya que estos no están a nuestro alcance como las frutas, nueces, verduras. Yo prefiero no discutir esos temas y simplemente comprar mi combo de sus sofisticados platillos una vez por semana.
De lo poco que sé sobre el proceso complicado de estas comidas he aprendido que para llevar una dieta balanceada se precisa un compromiso innatural para mi cuerpo, con metas imposibles de cumplir para mi familia. Sin embargo, en silencio admiro sus convicciones, porque es verdad que las tentaciones son más fuertes que mi propia voluntad, pero cada vez me gusta menos comer animales y no niego que de corazón he sido siempre una vegetariana, aunque mi cabeza dictamine y salive por otros intereses.
Poco me interesa decírselo porque sé que ese es su método de alimentación y lo respeto, pero aún no he encontrado información alguna que indique que en la historia de los humanos fuéramos vegetarianos a nos ser en pequeños grupos. Si no me equivoco fueron los Homo erectus los que aprendieron a manipular las formas del fuego y antes de esos logros comían además de frutas y semillas, insectos y cosas así. Y seguramente el promedio de vida era notoriamente más corto, pues una dieta balanceada como la que describen los crudistas, en aquella época donde no se conseguía como ahora todo tipo de semillas, algas, soja, sazones y esas variedades de ingredientes nutritivos importados con los que Lamoy enriquece sus platos crudos, la nutrición y el buen estado físico era todo menos posible. Digo, esa es sólo mi opinión y en sí me contradigo porque Lamoy y todos en su familia disponen de una complexión bastante saludable.
Lamoy y yo jamás discutimos sobre nuestros puntos de vista tan desencontrados, en cambio optamos por hablar de otras cosas de la vida y la gloria de ser madres. En algún momento Lamoy me contó que en el 2003 perdió una bebé de cinco meses. Y que tiene cuatro hijos sanos que corretean de un lado a otro el día que ella vende en el mercado. Cuando hablamos de su infante emancipada siempre lo hace como si se tratara de alguien que está todavía entre nosotras. Recuerdo que Lamoy me dijo que la niña nació con un defecto, el síndrome de Di George y que de eso murió. Siempre admiré su fortaleza y la calma ante la tragedia que ha tenido que enfrentar y la sutileza con la que asume los pormenores que aún la persiguen y que yo apenas me acabo de enterar.
La semana pasada Lamoy me contó que por fin había encontrado una abogada que la iba a representar con el caso en los próximos meses para enfrentarse a la corte suprema. Me sorprendió que me dijera tan casual algo que no sabía, pero que ella pensaba que me había dicho. La cuestión es que yo no había caído en cuenta que Lamoy y su esposo es el matrimonio acusado de homicidio no intencional por la muerte de su hija de apenas cinco meses que tanta atención atrajo en aquella época.
¡Qué calamidad! Recuerdo que al leer los artículos en la prensa estuve de acuerdo con que le quitaran los hijos y encarcelaran a esos padres irresponsables que aparentemente habían causado la muerte de la bebé. Supuestamente presentaban evidencias donde se cuestionaba la malnutrición de sus otros cuatro hijos, y por ese motivo le quitaron la custodia de los mismos por más de dos años, mientras que Lamoy y su esposo permanecieron encarcelados tres meses y medio y ahora el estado busca condenarlos a cincuenta años más tras las rejas. Pero los artículos sólo reportaban una parte de la información, y de contra manipulada.
Lugo de exámenes y análisis médicos se comprobó que los hijos llevaban una dieta sana y que la bebé nació con una condición terminal. Aún así la persecución no a ha cesado para esta familia. Lamoy tiene la esperanza que llevando el caso a la corte suprema logren absolver los cargos y poder regresar a su vida normal. Por ejemplo, a Lamoy le gustaría poder llorar y sufrir la muerte de su bebita tranquilamente, sin ser acusada, sin ningún temor más que la propia pérdida. Me dice, con una paz estremecedora, que es muy duro ser diferente, no seguir el orden de los demás sino su propia intuición. “No siento rencor, por algún motivo Dios me ha puesto en este camino”, se consuela calmada y casi flotando, porque en efecto, ella es un ser diferente.
Le doy un abrazo a Lamoy y le digo que tiene todo mi apoyo, e inmediatamente me doy cuenta que no sé exactamente en qué consiste mi parcialidad cuando ni siquiera conozco a esta mujer a fondo y mucho menos su caso, pero bueno, yo no soy la ley y me dejo llevar por mis instintos. En todos estos días he soñado con ella, con su bebé, y pienso que en el mundo nunca se saben la cosas realmente. Por un lado están los que apoyan a Lamoy y la consideran un producto de la injusticia que la sociedad quiere arruinar por pertenecer un grupo minoritario en el que nadie parece ser normal, y por el otro los que la acusan de asesina, deplorable, frívola y responsable de la muerte de su bebé. Y no sé si indignada, resignada, débil o sencillamente confundida me pregunto cómo una persona puede entrar tan fácilmente en dos verdades o dos falsedades tan divididas y tan opuestas. Son los enigmas que a mí más me impresionan, esos que para resolverse dependen de muchos otros factores que ni siquiera comprenden los datos ni los hechos y que simplemente siguen una base de reglas que únicamente se pude aplicar a los seres normales.
Publicado en: Mujerongas | Actualizado 14/09/2009 13:43



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38 Comentarios
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38 por Rigel Garcia Martin (Usuario no autenticado) 05/11/2009 12:07
acabo de tener una discusion con un funcionario de finanzas que no entendia que existen leyes diseñadas para defender a los contribuyentes fiscales y no solo aquellas que salvaguardan al estado! hay gente que sale de la fábrica y otros que nacen para ser exclusivos! no hay duda!
Abrazo
37 por observando y dando (Usuario no autenticado) 28/09/2009 3:07
¿Es cierto entonces que HalitosisDiccionarisRidiculis ha sido derrotado por las Malenas, las mininas y los mininos? Gracias, srtas. Me ahorran un desagradable trabajito. En sus manos y a sus pies quedo agradecido.
Y ud. Sra Singer, ¿cuándo se dignará de iluminarnos de nuevo con su prosa hirviente? He estado vacacionando en Argentina y, aunque he intentado, no me he topado con ninguno de sus fervientes admiradores del sur, tan caballerosos todos. Regreso hambriento por sus grettelcías nísperas y me topo con un vacío repleto de ineptos escribanos...
36 por Adios a HDR (Usuario no autenticado) 27/09/2009 22:45
Ud. confunde un participio (que es una forma no personal del VERBO) con un adjetivo (que califica al NOMBRE).Equilibrado aparece como adjetivo en el RAE, balanceado no. Es como si a mi se me ocurriera discutir con Ud. de matemáticas o física. Y por mí puede escribir "vida balanceada" o cualquier cosa que se le ocurra, pero no por eso estará en el RAE.
35 por HDR (Usuario no autenticado) 26/09/2009 18:26
Malena, Es cierto que a veces leo a medias y lo siento. Pero usted busca a medias. Si usted va al mataburros de laa RAE, entra "balancear" y dispues selecciona "conjuagación" le aparece todas las formas verbales de la cuales sólo copio tres que siguen. El participio es "balanceado". "Una dieta balanceada." es, en mi humilde opinión, español correcto. Saludos. Infinitivo balancear Participio balanceado Gerundio balanceando
34 por Grettel J. Singer 26/09/2009 5:22
silvia querida, qué buena frase. un besote linda y felicidades por la llegada de moiré (qué bello nombre).
ali, mil gracias, un besote
como siempre, agradezco enormemente las visitas y los comentarios. un fuerte abrazo y que pasen un ameno fin de semana. regreso el lunes.
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