¡El domingo todos a la calle en Madrid y Barcelona!
Jorge Ferrer | 31/01/2009 21:36
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 31/01/2009 21:54
Relativismo, derechos humanos, manifestaciones
Jorge Ferrer | 30/01/2009 10:30
Desalojar a Mugabe
Por Jorge Ferrer
El arte de la política es una compleja urdimbre de intereses y pasiones. Del equilibrio que se consiga entre ambos depende en buena medida la dimensión ética de la política, el peso de una ética pública basada en valores que comparta una comunidad.
Cuando se trata de política internacional, y de una comunidad de naciones, el equilibrio entre el interés y la pasión suele inclinar la balanza, salvo en tiempos de guerra, hacia los primeros. Es así que tantas veces a la dupla que forman pasiones e intereses se suman la ignorancia deliberada, la desidia, el olvido. Y pocos lugares de este mundo conocen mejor cuánto dolor genera ese comportamiento como el Africa negra.
Me siento a escribir este artículo inmediatamente después de leer una información distribuida por la Organización Mundial de la Salud sobre la epidemia de cólera que asuela Zimbabwe. Hoy son 1,822 los muertos, desde agosto. Ayer eran 1,778. Cuando ustedes lean este artículo es muy probable que la cifra se acerque a 3,000.
Son guarismos que hablan de la sangría que padece Zimbabwe, el país que gobierna Robert Mugabe desde 1980 y al que ha empobrecido con una tenacidad y una eficacia verdaderamente alucinantes. Son cifras pareciera que menores las de esos muertos --aunque, ¿acaso se puede calificar de menores las listas de muertos?--, en un continente que no consigue, salvo excepciones, enderezar el rumbo y tomar la senda del progreso y la regeneración democrática. De poco han servido magnas iniciativas internacionales --los Objetivos de Desarrollo del Milenio impulsados por Naciones Unidas en 2000, por ejemplo-- o las intervenciones puntuales de la comunidad internacional en algunos focos de conflicto.
El Africa negra está ahí --oscura y misérrima-- para demostrar con la elocuencia de su pobreza y sus muertos que pugnan por ganar titulares en la prensa mundial entretenida con la globalización y sus cuitas, las finanzas internacionales y sus vergüenzas o los procesos electorales en los países primeros de este mundo, que una parte de la humanidad permanece sometida al grado cero de la pasión: la desidia.
Los casos de Zimbabwe, Congo, Sudán y Somalia requieren desde hace ya demasiado tiempo una intervención decidida de la Unión Europea y los Estados Unidos. ¿Se acuerda alguien de los 800,000 muertos de Rwanda? ¿Cuánto tardarán la Unión Europea y los Estados Unidos en invocar con fuerza el derecho de intervención?
El entusiasmo despertado en el continente negro por la elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos no es un punto de partida, porque ya la anterior administración desarrolló un trabajo notable en el continente negro, por insuficiente que sea. Pero sí es de aprovechar esa empatía, mientras dure, para que Washington y Bruselas desarrollen una política mancomunada y decidida que consiga poner fin a los conflictos más acuciantes y ayude a impulsar la democracia y la transparencia en las cuentas públicas de países que podrían paliar buena parte de la pobreza que padecen sus poblaciones si no se dilapidaran los recursos que ingresan por la extracción de sus recursos naturales.
Precisamente Zimbabwe es un ejemplo magnífico de la necesidad de intervención decidida de Occidente, ayudado por las voces africanas que se muestran a favor de obligar a Robert Mugabe a respetar los últimos resultados electorales que demostraron el apoyo de una mayoría de zimbabuenses al Movimiento para el Cambio Democrático que lidera Morgan Tsvangirai.
La cantinela de la ''no injerencia'', tan del gusto de déspotas y tiranuelos, merece, ella sí, ser relegada al olvido, cuando implica tolerar la muerte de miles de seres humanos. Hombres, mujeres y niños ajenos a las doctrinas políticas, a las pasiones e intereses que rigen la política internacional, porque su único interés es encontrar un vaso de agua y un plato de comida que llevarse a la boca.
El relativismo en materia de derechos humanos que vindican caciques y dictadores alimenta los complejos de Occidente, todavía reo del pasado colonial, y sirve de coartada a la desidia. Sirva a modo de mantra que nos ayude a librarnos de complejos y coartadas la pregunta que anotaba más arriba: ¿se acuerda alguien de los 800,000 muertos de Rwanda?
El artículo “Desalojar a Mugabe” aparece publicado en la edición de hoy, 30 de enero, de El Nuevo Herald.
CONVOCATORIA A MANIFESTACIÓN FRENTE AL CONSULADO DE CUBA EN BARCELONA
El pasado 1 de enero de 2009 se cumplieron cincuenta años de régimen castrista. Un aniversario cerrado que no debería ser motivo de celebración para quienes defendemos los derechos humanos y las libertades políticas fundamentales.
A lo largo del último medio siglo, los cubanos hemos conocido un solo gobierno, un solo partido, un solo discurso oficial. Más del 10 por ciento de la población de la isla ha marchado al exilio huyendo de la falta de oportunidades, la represión a la diferencia y la sinrazón de un país gobernado por Fidel Castro –y ahora por su hermano Raúl– con mano férrea y dogmatismo militante.
El cincuentenario de la Revolución cubana no debe ser, por tanto, motivo de festejo.
Al contrario, se trata de una magnífica ocasión para mostrar nuestra solidaridad hacia todo el pueblo de Cuba, que merece poder decidir su propio destino, gozar de libertades de asociación y expresión, manifestar su derecho a disentir y dar rienda suelta a la iniciativa empresarial de sus ciudadanos sin temer la represión de un estado policial.
Mediante este comunicado, un grupo de exiliados cubanos en Cataluña invita a una manifestación reivindicativa y pacífica ante las puertas del Consulado de Cuba en Barcelona (Paseo de Gracia, 34) el próximo domingo 1 de febrero, a las 12.00 hrs.
Los ciudadanos amantes de la libertad no debemos permanecer impasibles ante un régimen que se ufana de su inmovilidad y desprecia todos los llamados a impulsar una transición hacia la democracia.
Convocatòria a manifestació davant el Consolat de Cuba a Barcelona
El passat 1 de gener 2009 es van fer 50 anys del règim castrista. Un aniversari tancat que no hauria de ser motiu de celebració per als que defensem els drets humans i les llibertats polítiques fonamentals.
Al llarg de l' últim mig segle, els cubans hem conegut un sol govern, un sol partit, un sol discurs oficial. Més del 10 per cent de la població de l'illa ha marxat a l’ exili fugint de la falta d’oportunitats, la repressió a la diferència i l’absurd d’un país governat per Fidel Castro –i ara pel seu germà Raúl- amb mà de ferro i dogmatisme militant.
El cinquanta aniversari de la Revolució cubana no ha de ser, per tant, motiu de celebració.
Al contrari, es tracta d’una magnífica ocasió per a mostrar la nostra solidaritat cap al poble de Cuba, que mereix poder decidir el seu propi destí, gaudir de llibertats d’associació i expressió, manifestar el seu dret a dissentir i desenvolupar lliurement la iniciativa empresarial dels seus ciutadans sense témer la repressió d’un estat policial.
Mitjançant aquest comunicat, un grup d’exiliats cubans a Catalunya convida a una manifestació reivindicativa i pacífica davant les portes del Consolat de Cuba a Barcelona (Passeig de Gràcia, 34) el proper diumenge 1 de febrer, a les 12.00 hrs.
Els ciutadans amants de la llibertat no hem de romandre impassibles davant un règim que s' ufana de la seva immobilitat i menysprea tots els crits a impulsar una transició cap a la democràcia.
EN MADRID:
Entrevista a Tony Guedes sobre la convocatoria a manifestarse.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 30/01/2009 11:07
Caleta: Lecturas como islas
Jorge Ferrer | 28/01/2009 15:02
La revista Caleta. Literatura y pensamiento, editada en Cádiz, dedica su número 15, de inminente aparición, a los últimos 50 años de literatura cubana.
La nómina de autores que incluye es muy larga. Anoto apenas unos pocos: José Kozer, Lorenzo García Vega, Manuel Díaz Martínez, Víctor Fowler, Jorge Luis Arcos, Enrique Del Risco, Duanel Díaz, Rafael Rojas, Abilio Estévez, Antonio José Ponte…
En ocasión del aniversario del natalicio de José Martí reproduzco aquí, por cortesía de la revista y su editor, que agradezco, el texto que publico en ese número de Caleta, "Lecturas como islas".
Lecturas como islas
Por Jorge Ferrer
Avanzo en la lectura de El cerco, el ensayo de Mijaíl Kuráyev sobre el asedio a Leningrado en los años de la Segunda Guerra mundial. Es también segunda esta lectura, y aunque tampoco la primera fue inocente, ésta ya no lo es en absoluto. Es la del traductor que ha de verter al español esas páginas escalofriantes y sublimes, como la realidad que describen. El hambre, la extenuación, la muerte en las calles, el asedio cotidiano a los habitantes de una de las ciudades más bellas de Europa y a la que debemos ese perfil del intelectual ruso, el inteligent, en cuyo surgimiento precisamente allí ha visto el propio Kuráyev la manifestación más determinante de la fuerza espiritual y material de la ciudad.
Ya había leído el ensayo antes de comenzar a traducirlo, pero es ahora, absorto en el traslado de una lengua a otra que reparo en un nombre propio, Хосе Марти. José Martí. No se trata de una cita, ni siquiera de una referencia concreta a su persona, de ahí, supongo, que pasara por alto durante la primera lectura esa marca «cubana» tatuada en el texto. Tampoco de una mención al poeta cubano a propósito del dolor de los asediados, o a la humanidad que desplegaron. Y cualquiera que haya leído a José Martí, al sobado grafómano José Martí, sabe que habría sido fácil extraer tantos y tantos de sus apotegmas para intercalarlos en un relato de esa índole.
No, si el nombre del poeta cubano se coló allí fue por razones extraliterarias y hasta, al menos para mí lo son, enigmáticas. La narración de las cuitas de los habitantes de Leningrado, sometidos a una criminal, y eficazmente letal, escasez de alimentos, hizo que las autoridades metropolitanas ordenaran cultivar improvisadas huertas en los parterres que en tiempos de paz servían de ornato a avenidas y alamedas. Y así, nos advierte de pronto el autor, los parterres del Bulevar de la Guardia Montada, a la sazón rebautizado Avenida de los Sindicatos, habían sido destinados a huertas, cuyos improvisados y famélicos horticultores no eran otros que los obreros de cierta fábrica de nombre «José Martí».
¿Cómo apareció en Leningrado el nombre de José Martí aun antes de la «indestructible amistad» entre Cuba y la URSS? ¿Habrá sido acaso por su artículo sobre Pushkin? Es artículo notable, sí, y bien pudo haber sido rescatado ya desde aquellos años por los arquitectos de la Pushkiniana. Pero dista de ser elegiaco y es evidente que fue escrito de segunda mano, como tantas correspondencias enviadas por Martí a los periódicos que le daban de comer. Cuesta imaginar entonces que apenas hayan bastado la dura critica al zarismo que contiene y el alarde falsamente premonitorio –«Si la monarquía no hace una revolución, la revolución deshará la monarquía. Un jefe prudente se hará jefe de las fuerzas que no pueden ser contenidas»– para ganarle nombre de fábrica en Leningrado.
Mas, ¿quién sabe? ¿Quién es capaz de prever la ruta que sigue una literatura para insertarse en otra, asomar súbitamente a una página en la que no se la espera, sorprender fugazmente para desaparecer después pegando otro salto en busca de un nuevo acomodo?
*******
Como para resarcirme de la ignorancia acerca del cómo y el por qué del extraño passage de José Martí hasta los parterres de la Avenida de los Sindicatos, olorosa a pólvora y a muerto, una certeza: Julián del Casal no habría aparecido jamás en la nómina de fábricas soviéticas sujetas al Tercer Plan Quinquenal que la guerra cortó transcurrido el primer trienio.
¡Y no por falta de rusos en sus páginas escasas si comparadas con las de José Martí, por cierto! Escasas en número, claro. No hay en las suyas un Pushkin o un Vereschagin, como en las del autor de Ismaelillo. Pero hay dos escenas deliciosas, dos escenas que dan, digo yo, para que su nombre figurara en el frontispicio de alguna fábrica, Casa de Cultura o hasta islote, cayito, del Archipiélago GULAG.
En texto que se le atribuye a Julián del Casal aparece una fragata rusa que se aleja de «nuestras» costas, un diácono ortodoxo que bendice a los viajeros desde el puente y «evoca el recuerdo de los sacerdotes de Dostoiëwsky (sic), acompañando los deportados a Siberia». Y hay también en su obra una traducción de Baudelaire, donde nos sorprende la siguiente anécdota que habrá tenido que deleitar al poeta habanero: «¡Horrible vida! ¡Horrible ciudad! Recapitulemos la jornada: haber visto muchos literatos, de los cuales uno me ha preguntado si podía ir a Rusia por tierra (tomaba sin duda a Rusia por una isla)».
Ah, los caprichos burocráticos. ¿Cómo no contaron los burócratas que daban nombre al entramado del horror soviético con el poeta cubano por cuyas manos pasó sacerdote que acompañaba a deportados y, sobre todo, esa Rusia falazmente insular?
«Y al ver la fijeza atónita de su mirada», escribió Casal sobre ese sacerdote ruso, «diríase que trata de concentrar en sus pupilas verdes, inmóviles en sus órbitas aporcelanadas, los brillantes fulgores del mediodía tropical, para iluminar con ellos, en futuros días, la blancura helada de las vastas estepas solitarias». Tan solo Rusia consigue sacar de su mano elogio a la insoportable luz de los trópicos. El Casal que abomina del paisaje tropical –«Se necesita ser muy feliz, tener el espíritu muy lleno de satisfacciones para no sentir el hastío más insoportable a la vista de un cielo siempre azul, encima de un campo siempre verde», escribió a la poetisa Nieves Xenes–, se convierte en súbito valedor de resplandores sobre la nieve. ¡Si hubiera sabido que hay pocos espectáculos más cegadores que una llanura cubierta de nieve bajo un sol que brilla lo mismo sobre estepa que sobre potrero!
*******
«Sociedad de Elogios Mutuos», llamó la crítica inclemente al conjunto de poetas y escritores que rodeaban a Casal. ¿A alguien se le ocurre mejor nombre para la sociedad soviética de entonces? Tal vez «Sociedad de Miedos Mutuos». Pero andan cerca, ¿no es cierto?
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También yo me colé en Rusia de improviso, aunque llevado allá por cauces más predecibles, cuando no era más que un jovencito de catorce años. Y me colé en otros sitios que distaban de ser coladeros allá, transité otras lecturas, en aquella Unión Soviética de los ochenta. Hay un episodio que ilustra el sorprendente trasvase que se produce a veces entre anaqueles distantes, si bien menos enigmático éste que el caso del enjuto José Martí paseándose por el Leningrado sometido al bloqueo.
Todas las bibliotecas guardan secretos. De hecho, las bibliotecas son una suerte de personaje literario condenado al enigma. Buena parte de mi infancia transcurrió precisamente en una, la de un colegio emplazado en la que hoy se conoce como «la calle 100», pero que antes fue Avenida de Columbia, una circunstancia que equipara la «calle 100» con la Avenida de los Sindicatos que fue nombre que también vino a borrar otro.
No hay ningún secreto en que fuera a esa biblioteca cada tarde: allí trabajaba mi madre y allí la esperaba para regresar juntos a casa subiendo por la cuesta que llevaba a otra biblioteca, la misma a la que comencé a acudir más tarde, ya por propia voluntad y afición a la lectura, la magnífica «Enrique José Varona», en la esquina de… Avenida de los Sindicatos y la calle 51, en Marianao. Y no podía saber el niño de once o doce años que era yo entonces, que uno de los empleados que veía moverse entre los anaqueles era el dramaturgo Antón Arrufat, quien penaba allí el ostracismo al que lo había condenado la política cultural del castrismo. Lo dicho: todas las bibliotecas esconden secretos.
Para secretos, sin embargo, los guardados en la última planta de la Biblioteca de Literatura Extranjera en Moscú, cuando viví allá en los ochenta. Allí, celosamente protegidos de la curiosidad de lectores díscolos, se guardaba la literatura que los ideólogos del partido consideraban perniciosa, capciosa, desestabilizadora. Aquello que ningún buen soviético debía leer, cosa de no convertirse en un mal soviético. ¡No hay como un régimen totalitario para vindicar el valor vigorizante que tienen los libros para el espíritu!
Algún día de 1984 –¡vaya resonancia!– conseguí por fin el carné que me daba acceso a esa planta. No recuerdo ahora qué influencias utilicé para que los cancerberos de aquel peligroso tesoro de papel me franquearan las puertas. En cualquier caso, calculo que la distinción entre cubanos buenos y malos, y el peligro de la transmutación de cubano bueno en cubano malo, no desvelaba ya a esas alturas a los encargados de conceder los permisos, así que el trámite no habrá sido tan engorroso.
Cuál no sería mi sorpresa, sin embargo, cuando al comenzar a manosear las tarjetas del catálogo de libros en español el topónimo «La Habana» comenzó a aparecer una y otra vez. Herbert Marcuse, Jean-Paul Sartre, Alexandr Solzhenitsin, Rosa Luxemburgo, Franz Fanon, Max Weber, Régis Debray… Todos ellos publicados en La Habana desde donde yo viajé allá a los catorce años, y encerrados allí esperando a que me fuera franqueada la puerta.
¡Ay, las bibliotecas! ¡Cuantos secretos guardan! Aunque en este caso, a veces hay suerte, pude rastrear el origen de aquellos mismos ejemplares que me tocó manosear en Moscú.
Entre 1967 y 1971, y bajo el amparo del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, se publicó la revista Pensamiento crítico, un intento de generar teoría política revolucionaria desde perspectivas ajenas a la sovietización que avanzaba implacable sobre Cuba, y acabó enseñoreándose del país en la década de los setenta. También, naturalmente, la colección completa de esa revista, sus 53 números en 49 volúmenes, me esperaban en la «sala oscura» de la Biblioteca de Literatura Extranjera de Moscú.
Años más tarde, supe que inmediatamente después del cierre de la revista Pensamiento crítico, un asesor soviético se apareció al volante de un jeep en la biblioteca de la Facultad de Filosofía en la colina habanera. Traía orden que le permitía llevarse todos los libros que fueran de su interés o, más bien, del supremo interés que lo guiaba… Cargó el asesor de marras con todo lo que estimó pernicioso y, cosa de no dejar en los anaqueles los espacios vacíos que delataran su felonía, surtió con soviética munificencia el templo saqueado con libros traídos de la URSS. Muchos de ellos, por cierto, en lengua rusa.
No es nada descabellado pensar, pues, que los libros con asiento editorial en La Habana que leí durante meses en la vedada planta de la biblioteca moscovita, fueran los mismos que atravesaron El Vedado en el jeep de quien, mal que me pese, he de considerar mi benefactor.
*******
A mediados del siglo XIX, el motivo de los sirgadores del Volga concitó el interés de muchos pintores rusos. El lienzo más conocido inspirado en la sirga de balandros por el enorme río ruso es, claro, el de Ilya Repin, considerado una de las joyas de la pintura rusa de aquel siglo y trajinado por críticos y educadores de toda laya deseosos de convertirlo en símbolo de las penurias de los rusos bajo el régimen de servidumbre abolido en 1869.
Por razón bien distinta, he pensado en la idea de los sirgadores del Volga para imaginar el acarreo que un escritor hace de sus propias lecturas, sus precursores, la tradición o tradiciones en las que se reconoce. Así, mis lecturas «rusas» y mis lecturas «cubanas», tantas veces sucesivas, pero otras tantas entreveradas.
En remansos de escaso caudal, las barcazas avanzan sólo cuando se tira de ellas. No valen los remos. Por eso se requiere de los sirgadores, quienes muchas veces desde la orilla, desde el margen, arrastran la carga. Es así que imagino el oficio de escribir: uno que se practica desde el borde y tirando de un peso enorme.
Si bien el cuadro de Ilya Repin es, decía, la más célebre plasmación de ese motivo pictórico, también otros pintores rusos se encargaron de llevarlo a los lienzos. Lo hicieron Fiodor Vasíliev, Alexei Savrásov… También Vasili Vereschaguin.
Fue precisamente al último que dedicó José Martí, nuestro fantasma de la Avenida de los Sindicatos, el artículo «La exhibición de pinturas del ruso Vereschagin», el segundo de sus textos más enjundiosos sobre Rusia. Allí se lee: «¡La justicia primero, y el arte después! ¡Hembra es el que en tiempos sin decoro se entretiene en las finezas de la imaginación, y en las elegancias de la mente! Cuando no se disfruta de la libertad, la única excusa del arte y su único derecho de existir es ponerse al servicio de ella. ¡Todo al fuego, hasta el arte, para alimentar la hoguera!»
Gracias precisamente a tantos sirgadores que han sabido tirar de la barca de la literatura desde los márgenes de esos ríos enlodados que son las autocracias, la literatura rusa, también la cubana, pueden ufanarse hoy de haber trasegado con «las finezas de la imaginación» y «las elegancias de la mente», de ser hoy hermosas islas en el paisaje de la literatura universal.
Ilustración: Ilya Repin: Los sirgadores del Volga (1870-73).
El cartel es cortesía de Omar Santana.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 29/01/2009 14:41
Barcelona "internacional"
Jorge Ferrer | 27/01/2009 13:41
Lo de esta ciudad es un sin parar. Barcelona y sus playitas; su templo inconcluso que amenaza hundirse; su alcalde socialista que estas Navidades envió tarjeta postal con falta de ortografía; su Barrio chino sin chinos; su Barrio gótico sin gótico(s); sus bicicletas semipúblicas que bajan, pero no suben; su plaza central inundada de palomas asquerosas y niños que las engordan; sus precios incosteables; sus pobres cada vez más pobres y más numerosos; su cielo, que es lo único que le queda; sus aceras llenas de excrementos; sus televisiones locales llenas de excrementos distintos; sus turistas abominables; su aire de balneario vagamente postmoderno; sus locos; sus ecopijos; su mito Barça; su tenaz viaje a la desaparición… sí, esa Barcelona requetemoderna y requeteguay se internacionaliza a marchas forzadas: perdió su Bread & Butter pero ya sale en The Jerusalem Post:
De contra:
CONVOCATORIA A MANIFESTACIÓN FRENTE AL CONSULADO DE CUBA EN BARCELONA
El pasado 1 de enero de 2009 se cumplieron cincuenta años de régimen castrista. Un aniversario cerrado que no debería ser motivo de celebración para quienes defendemos los derechos humanos y las libertades políticas fundamentales.
A lo largo del último medio siglo, los cubanos hemos conocido un solo gobierno, un solo partido, un solo discurso oficial. Más del 10 por ciento de la población de la isla ha marchado al exilio huyendo de la falta de oportunidades, la represión a la diferencia y la sinrazón de un país gobernado por Fidel Castro –y ahora por su hermano Raúl– con mano férrea y dogmatismo militante.
El cincuentenario de la Revolución cubana no debe ser, por tanto, motivo de festejo.
Al contrario, se trata de una magnífica ocasión para mostrar nuestra solidaridad hacia todo el pueblo de Cuba, que merece poder decidir su propio destino, gozar de libertades de asociación y expresión, manifestar su derecho a disentir y dar rienda suelta a la iniciativa empresarial de sus ciudadanos sin temer la represión de un estado policial.
Mediante este comunicado, un grupo de exiliados cubanos en Cataluña invita a una manifestación reivindicativa y pacífica ante las puertas del Consulado de Cuba en Barcelona (Paseo de Gracia, 34) el próximo domingo 1 de febrero, a las 12.00 hrs.
Los ciudadanos amantes de la libertad no debemos permanecer impasibles ante un régimen que se ufana de su inmovilidad y desprecia todos los llamados a impulsar una transición hacia la democracia.
Convocatòria a manifestació davant el Consolat de Cuba a Barcelona
El passat 1 de gener 2009 es van fer 50 anys del règim castrista. Un aniversari tancat que no hauria de ser motiu de celebració per als que defensem els drets humans i les llibertats polítiques fonamentals.
Al llarg de l' últim mig segle, els cubans hem conegut un sol govern, un sol partit, un sol discurs oficial. Més del 10 per cent de la població de l'illa ha marxat a l’ exili fugint de la falta d’oportunitats, la repressió a la diferència i l’absurd d’un país governat per Fidel Castro –i ara pel seu germà Raúl- amb mà de ferro i dogmatisme militant.
El cinquanta aniversari de la Revolució cubana no ha de ser, per tant, motiu de celebració.
Al contrari, es tracta d’una magnífica ocasió per a mostrar la nostra solidaritat cap al poble de Cuba, que mereix poder decidir el seu propi destí, gaudir de llibertats d’associació i expressió, manifestar el seu dret a dissentir i desenvolupar lliurement la iniciativa empresarial dels seus ciutadans sense témer la repressió d’un estat policial.
Mitjançant aquest comunicat, un grup d’exiliats cubans a Catalunya convida a una manifestació reivindicativa i pacífica davant les portes del Consolat de Cuba a Barcelona (Passeig de Gràcia, 34) el proper diumenge 1 de febrer, a les 12.00 hrs.
Els ciutadans amants de la llibertat no hem de romandre impassibles davant un règim que s' ufana de la seva immobilitat i menysprea tots els crits a impulsar una transició cap a la democràcia.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 27/01/2009 13:51
Convocatoria a manifestación frente al Consulado de Cuba en Barcelona
Jorge Ferrer | 26/01/2009 0:00
El próximo domingo, 1 de febrero de 2009, se celebrará una manifestación frente al Consulado de Cuba en Barcelona. Tendrá lugar a las 12:00 hrs. en Paseo de Gràcia, 34.
Sigue el Comunicado que sirve como convocatoria al evento.
De antemano, los convocantes agradecen a todos los medios de prensa y blogs la reproducción de esta convocatoria.
CONVOCATORIA A MANIFESTACIÓN FRENTE AL CONSULADO DE CUBA EN BARCELONA
El pasado 1 de enero de 2009 se cumplieron cincuenta años de régimen castrista. Un aniversario cerrado que no debería ser motivo de celebración para quienes defendemos los derechos humanos y las libertades políticas fundamentales.
A lo largo del último medio siglo, los cubanos hemos conocido un solo gobierno, un solo partido, un solo discurso oficial. Más del 10 por ciento de la población de la isla ha marchado al exilio huyendo de la falta de oportunidades, la represión a la diferencia y la sinrazón de un país gobernado por Fidel Castro –y ahora por su hermano Raúl– con mano férrea y dogmatismo militante.
El cincuentenario de la Revolución cubana no debe ser, por tanto, motivo de festejo.
Al contrario, se trata de una magnífica ocasión para mostrar nuestra solidaridad hacia todo el pueblo de Cuba, que merece poder decidir su propio destino, gozar de libertades de asociación y expresión, manifestar su derecho a disentir y dar rienda suelta a la iniciativa empresarial de sus ciudadanos sin temer la represión de un estado policial.
Mediante este comunicado, un grupo de exiliados cubanos en Cataluña invita a una manifestación reivindicativa y pacífica ante las puertas del Consulado de Cuba en Barcelona (Paseo de Gracia, 34) el próximo domingo 1 de febrero, a las 12.00 hrs.
Los ciudadanos amantes de la libertad no debemos permanecer impasibles ante un régimen que se ufana de su inmovilidad y desprecia todos los llamados a impulsar una transición hacia la democracia.
Convocatòria a manifestació davant el Consolat de Cuba a Barcelona
El passat 1 de gener 2009 es van fer 50 anys del règim castrista. Un aniversari tancat que no hauria de ser motiu de celebració per als que defensem els drets humans i les llibertats polítiques fonamentals.
Al llarg de l' últim mig segle, els cubans hem conegut un sol govern, un sol partit, un sol discurs oficial. Més del 10 per cent de la població de l'illa ha marxat a l’ exili fugint de la falta d’oportunitats, la repressió a la diferència i l’absurd d’un país governat per Fidel Castro –i ara pel seu germà Raúl- amb mà de ferro i dogmatisme militant.
El cinquanta aniversari de la Revolució cubana no ha de ser, per tant, motiu de celebració.
Al contrari, es tracta d’una magnífica ocasió per a mostrar la nostra solidaritat cap al poble de Cuba, que mereix poder decidir el seu propi destí, gaudir de llibertats d’associació i expressió, manifestar el seu dret a dissentir i desenvolupar lliurement la iniciativa empresarial dels seus ciutadans sense témer la repressió d’un estat policial.
Mitjançant aquest comunicat, un grup d’exiliats cubans a Catalunya convida a una manifestació reivindicativa i pacífica davant les portes del Consolat de Cuba a Barcelona (Passeig de Gràcia, 34) el proper diumenge 1 de febrer, a les 12.00 hrs.
Els ciutadans amants de la llibertat no hem de romandre impassibles davant un règim que s' ufana de la seva immobilitat i menysprea tots els crits a impulsar una transició cap a la democràcia.
UPDATE:
La Convocatoria que publico hoy aquí está despertando un apoyo extraordinario entre muchas personas, algo de lo que podemos felicitarnos.
Pero también ha despertado dudas acerca del promotor o promotores de la Convocatoria y críticas a que se la haga coincidir con la manifestación convocada en Madrid en iguales día y hora.
Tras meditar sobre ambos asuntos, creemos conveniente aclarar un par de asuntos.
La manifestación y el texto de la Convocatoria parten de una idea conjunta de tres exiliados cubanos en Barcelona: Ginés Górriz, Ernesto Hernández Busto y Jorge Ferrer. Juntos hemos elaborado el texto que se ha hecho circular y juntos estamos promoviendo su conocimiento a partir de los medios a nuestro alcance. Tenemos el convencimiento de que la importancia de esos tres nombres propios es en este caso nula. Lo que interesa es que se trata de una iniciativa de tres exiliados cubanos, tal como hicimos constar en la convocatoria, que invitan a manifestarse a favor de una causa explicada en términos diáfanos y concisos en el texto. No hay más protagonistas en este asunto que quienes decidan acudir a la cita.
En cuanto a la simultaneidad con la manifestación convocada en Madrid nos parece evidente que la reunión en Barcelona servirá para multiplicar el efecto y en ningún caso para diluirlo. Por otra parte, es evidente que la práctica totalidad de las personas que acudirán a manifestarse aquí no habrían viajado a Madrid: no es lo mismo acudir a una manifestación en la ciudad donde uno vive que dedicar un día entero a viajar para manifestarse en otra.
Por último, reitero que lo que importa de veras está dicho en el texto de la Convocatoria.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 27/01/2009 12:02












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