La prensa de Castro I
Jorge Ferrer | 31/03/2009 15:59
No le dan artículos. Se atragantaría con ellos. ¿Opiniones? No le interesa ninguna más que la suya.
Le queda poco tiempo –en cierto sentido, a todos el tiempo nos resulta escaso- y le hacen llegar selección diaria de despachos de agencias. Eso es lo único que no ha cambiado en su vida. Porque siempre leyó cables de agencias. Siempre se refiere a ellos. Siempre se refirió a ellos antes.
Sabe que las redacciones de los periódicos son espacios vacíos, como los aeropuertos, donde la noticia se torna fofa, donde a la trama de la realidad le adosan opiniones, impresiones.
Él quiere la noticia desnuda, neutra: la noticia despojada de la paja -que es también lanza- de los adjetivos. Y aunque sabe que también hay redacciones en las agencias de noticias y que también en ellas hay manos que traducen la realidad a palabras, allá va. A la mata.
Las evalúa, las critica, las trata con aire de perdonavidas. Blogger en Jefe, como se quiere, ha cultivado una afición que le reciproca su interés. Quien tiene como hobby el cultivo de bonsáis, sabe que ninguno de los arbolitos le hablará jamás; quien colecciona sellos cuenta con que son escasas las posibilidades de ver su rostro en uno de ellos…
Castro I, en cambio, mima un hobby que lo mima a él mismo: escribe sobre las agencias de noticias y éstas reproducen al instante sus reflexiones… La satisfacción que le produce esa reciprocidad debe formar parte de la terapia.
De contra:
Antes, recuérdese, su relación con las agencias era todavía más expedita, como cuando mandó a "arreglar cuentas" con un corresponsal de la Asociated Press.
Intervención de Castro I el 2 de julio de 1972 en la Embajada cubana en la URSS:
Fidel Castro: «Baste decir que a mí me mataron en Polonia (RISAS) —no soy de hierro, pero hasta ahora el corazón me ha funcionado bien (RISAS)—, y le hicieron creer al mundo que era verdad.
Claro, nosotros hace rato que no tenemos gente de la AP allí. Pero con el tipejo este de la AP los compañeros nuestros arreglaron cuentas (RISAS Y APLAUSOS), ¡y le dieron una buena paliza! (RISAS) La próxima vez tienen que recogerlo por ahí con hormigas en la boca (RISAS), porque no tenemos por qué andarle perdonando a ningún bandido de estos nada. Y nosotros, bueno, no estamos dentro de las leyes esas del imperialismo, ¡y lo ponemos fuera de combate! La única crítica que se les puede hacer a los compañeros es que no le rompieron unas cuantas costillas. Pero en la próxima queda, y no lo va a salvar nada. La impunidad con estos tipejos no va a existir. Nosotros nos encargaremos de que no haya impunidad.»
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 31/03/2009 17:12
La (buena) vida es sueño + Performance en la Bienal
Jorge Ferrer | 30/03/2009 13:51
Tags: El timbre de la voz
Salgo de la ducha tarareando Chirrín Chirrán, abro un paquete de café dominicano, pongo la cafetera al fuego…
…Y los destapo con cuidado…
Así comienza el lunes.
-¿Cómo durmieron? -les pregunto.
Y ellos, calladitos. Parece que algunos me miran, pero vaya usted a saber.
-¿Han dormido bien? -insisto.
Otra vez la callada por respuesta.
-Ayer gozamos de lo lindo -les digo buscando conversación.
Nada.
-Fueron muy amables con Don Orégano y Don Comino -los halago.
Ellos, sordos.
Golpeo el metal con el nudillo. Algunos me ofrecen otra cara. ¿Será que me escucharán ahora?
-¿Durmieron bien? -pregunto de nuevo.
No responden. No se despiertan.
Ay, mamá: ¡cómo me gustan los frijoles dormidos, tan espesos, tan remolones! ¡Qué almuerzo me espera!
De contra:
En Radiocable me entrevistan hoy a propósito del artículo que publiqué en El Nuevo Herald el pasado jueves, "Creer en España", sobre los avatares del anuncio de retirada de las tropas españolas destacadas en Kosovo.
Lo hacen para la sección destinada a glosar lo que escriben sobre España en la prensa internacional los corresponsales extranjeros y otros autores de artículos de opinión sobre este país.
Un proyecto magnífico -por pertinente, por veterano y por exitoso- el de Radiocable, que recomiendo seguir.
Ese mismo artículo apareció ampliamente citado también en la Revista de Prensa Internacional que prepara a diario La Moncloa con extractos de los artículos sobre España que estiman más relevantes de entre los aparecidos en la prensa extranjera.
No es la primera vez que me veo en esa selección, por cierto -ya había sucedido antes al menos en dos ocasiones: aquí y aquí.
Y me complace siempre, claro. ¿A qué negarlo? Uno escribe para que lo lean, ¿no?
La nota de Radiocable y la pista de audio aquí.
De recontra:
Un fragmento de Chirrín Chirrán de Los Van Van, cosa de recordarle la melodía a quien la tenga olvidada…
UPDATE:
Imágenes de la performance realizada ayer por Tania Bruguera en el Centro cultural Wifredo Lam. A la tribuna subieron Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar y Claudia Cadelo, entre otros.
El arte, como siempre, abriendo los espacios que se resiste a abrir la política. ¡Extraordinario!
h/t: Guamá en Facebook
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 30/03/2009 21:39
Una nota al pie...
Jorge Ferrer | 28/03/2009 22:49
Vuelvo a Céline siempre que me gana el hastío. Es un fármaco a la vez alucinógeno y tonificante. Me lo administro cada vez que necesito descansar. Después de haber dedicado dos o tres días a un único tema, por ejemplo, que descansar es tomar otro camino.
También cuando necesito volver al trabajo que más me interesa. Ay, esas goticas de Céline que caen en el vaso de agua, pasan a la boca y parece que entraran en la sangre antes de llegar al estómago… ¡Qué irrigación! ¡Qué fiesta! ¡Qué antídoto para ahuyentar todos los males! ¡Sia cará!
Entre sus virtudes innumerables está ese orden caótico que confunde al lector, le impide plantar banderines en el texto. La obra de Céline es un continuo a retazos. A uno puede bastarle un cuarto de hora, cuando más, para encontrar una escena que recuerda haber leído en Proust o Faulkner, en Dostoievski o Carpentier, por poner ejemplos de obras vastas y sinuosas. Con Céline no vale ese juego. Ni él parece recordar lo que ha escrito antes, dos páginas atrás, ni permite que el lector recurra a trucos mnemotécnicos para volver a un pasaje. ¡Hay que trabajar, señores!
Otro tanto sucede con las piezas de la Celiniana, por mucho que haya artefactos tan prodigiosamente organizados como el Dictionaire Céline que compiló Philippe Alméras (Plon), un libro que deberían repartir a la puerta de cada colegio y ojalá duraran tan poco como dicen que duraban los merengues.
Hoy buscaba una anécdota del primer encuentro de Céline con Edith Piaf en Montmartre. Apenas me servirá para una nota al pie de un texto, pero volver a él desde Céline me parece trámite auspicioso.
Creía haber leído que Céline la había echado a gritos cuando la escuchó cantar por primera vez. Creía recordar la escena con toda precisión. Digamos que estaba seguro de que tal desplante había tenido lugar, y hasta he contado a algún que otro amigo esa “anécdota” alguna vez.
Pero me costó casi una hora saltar de libro en libro, atravesar a zancadas los Cahiers Céline (Gallimard), vagabundear por las páginas del diccionario de marras, manosear revistas, hurgar aquí y allá por testimonios dispersos hasta que llegué al punto preciso, impreciso en mi recuerdo.
Cuenta Lucette Destouches en sus memorias narradas a Véronique Robert, Céline secret (Grasset):
“C’est lui (Jo Varenne) qui nous a annoncé un jour : “Il y a chez moi une gamine étonnante, elle vend des fleurs et elle chante”. C’était Edith Piaf. Elle était minuscule et tellement impressionnante. De toutes ses forces, elle chantait debout sur une table, semblable à un moineau qui ouvre un bec immense” (p. 71).
¿De dónde saqué yo entonces la historia del desplante de Céline a la cantante “minúscula”? ¿Qué me hizo inventarme una escena –por célineana que parezca- que jamás tuvo lugar? Ciertamente, no la imagen del gorrión y su pico inmenso (aunque valdría darle trato psicoanalítico a la cosa), porque es sabido que en Meudon vivían rodeados de decenas de gatos, perros y pájaros. Encima, el gran Toto fue tal compañía para Céline que llegaron a inventarse un idioma que apenas comprendían ellos dos, un idiolecto hecho de gorjeos y puntos suspensivos, como el Voyage…
…como el Voyage… Hmm... Por ahí andará la cosa… Y habrá que seguir buscando, que una nota al pie sobre Céline vale más que cien páginas de cualquier juntapalabras… Me encamino de vuelta al librero…
Imagen: La Môme Piaf de Cossette Harcourt.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 28/03/2009 23:08
Ricard Salvat: recuerdo debido
Jorge Ferrer | 27/03/2009 19:37
El pasado 24 de marzo murió aquí en Barcelona el dramaturgo Ricard Salvat.
Pérdida significativa para el teatro catalán y español, con Salvat se fue también un valedor del teatro cubano y alguien que se vio implicado –y sorprendido- por la política cultural represiva de la revolución cubana desde la década de los sesenta.
Salvat, recuérdese, fue uno de los integrantes del jurado que premió en La Habana y en 1968 la obra Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat. Lo hizo sin ceder a las presiones de las autoridades cubanas, como sí hicieron otros miembros del jurado –significativamente, Raquel Revuelta. Salvat, José Triana y Adolfo Gutkin votaron a favor y la obra resultó premiada, lo que no impidió se la censurara y se enviara a su autor a un ostracismo que duró más de una década. A ruego de Lezama, miembro del jurado que premió paralelamente Fuera del juego, de Heberto Padilla, Salvat permaneció en La Habana hasta el anuncio y la defensa del criterio favorable a la concesión del premio a la obra tildada de “contrarrevolucionaria”. Cuando abandonó la ciudad días después, confió que había “despertado” respecto a la naturaleza del proceso cubano, que a tantos encandilaba entonces.
Ricard Salvat mantuvo su interés y compromiso con el teatro cubano a lo largo de toda su vida. Dirigió la puesta en escena de obras de su gran amigo José Triana y trabajó a favor del mayor conocimiento de la obra del autor de La noche de los asesinos. Triana viajó a Barcelona, a ruego suyo, cuando el Instituto de Cultura le ofreció un emotivo homenaje en 2003.
Aunque hace largos años no veía a Ricard Salvat, recuerdo muy bien la generosidad con que me recibió hace quince años, cuando Triana –también él siempre generoso- le pidió me recibiera, recién llegado yo a esta ciudad. Como recuerdo su interés en Cuba y su evocación de aquella farsa en la que lo quisieron involucrar cuando la represión contra los intelectuales cubanos dio un vuelco decisivo.
En paz descanse, Maestro.
La imagen corresponde a la puesta en escena de Cruzando el puente, de José Triana, dirigida por Ricard Salvat.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 27/03/2009 19:41
Futuros de Cuba, en Barcelona y Miami
Jorge Ferrer | 26/03/2009 1:27
A lo largo de esta tarde, ya ayer, las intervenciones de Carmelo Mesa-Lago, Haroldo Dilla, Velia Cecilia Bobes, Alejandro de la Fuente, Victor Fowler y Magali Espinosa en las jornadas Cuba y sus futuros en el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB) de Barcelona.
Algunas de esas intervenciones me han parecido verdaderamente memorables, aunque entenderán que en tanto parte de la organización me inhiba de establecer jerarquías.
En cualquier caso, el conjunto -y es consenso entre los asistentes- ha sido formidable.
Mañana -hoy, 26 de marzo-, las sesiones finales. Primero, un mano a mano entre Rafael Rojas y Julio César Guanche que abordarán distintas versiones de futuros para Cuba, moderado por Iván de la Nuez.
Después, la sesión final que abrirá el debate a todos los ponentes y al público asistente en Barcelona y el Centro Cultural de España en Miami por espacio de dos horas.
Invitados quedan a las 18:00 hrs, en Barcelona; 13:00 hrs. en Miami.
En Barcelona, acúdase al Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, Montalegre, 5, en El Raval.
En Miami, la cita es en el Centro Cultural de España, 800 Douglas Rd, suite Nº 170, Coral Gables.
Las sesiones pueden seguirse en directo en la web del CCCB.
El programa completo del evento puede verse aquí.
Detalles adicionales, en post anterior de El Tono de la Voz.
UPDATE:
Creer en España
By JORGE FERRER
El gobierno de España ha vuelto a preferir el exabrupto a la negociación, el portazo a la consulta, el desplante a la cortesía, la estampida al cumplimiento del compromiso. Como si estuviera empeñado en convertirse en un enfant terrible de la política atlántica, José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado por boca de su ministro de Defensa, Carme Chacón, la retirada del contingente español desplazado en Kosovo en el marco de una operación de la OTAN que ya cuenta dos lustros.
Ha vuelto a hacerlo, sí, como cuando ordenó el regreso de los efectivos españoles destacados en Irak, atento entonces al clamor de sus votantes en contra de la intervención en ese país, razón que estimó suficiente para desatender los compromisos que España había contraído con los aliados --significativamente, con los Estados Unidos-- y traerse, en mayo de 2004, hasta el último de los hombres emplazados en Base España, en Diwaniya.
Pero si el abandono de Irak, donde las tropas españolas acudieron en misión ''humanitaria y de reconstrucción'', tenía el aval de responder a una promesa electoral --más allá de lo que cada cual crea de la pertinencia de esa promesa y su ejecución súbita--, en el caso de las tropas destacadas en Kosovo no ha existido presión popular alguna, ni debate que rebase la permanente llamada a la inacción española en materia de seguridad internacional que se escucha desde la extrema izquierda. No es de sorprender, por tanto, que la decisión haya causado estupor en la OTAN y la Casa Blanca, desde donde se escucharon diáfanas críticas y se desmintió con énfasis la aseveración de la ministra española acerca de que la misión en Kosovo ha concluido. ¿Acaso no corresponde a todos los países embarcados en una operación de tal envergadura decidir cuándo dar por terminada la misión y no a uno solo de ellos? Tanto más, cuando el estatuto jurídico de Kosovo permanece en la incertidumbre a poco más de un año de la declaración unilateral de independencia hecha por el parlamento de Pristina.
Las claves de esta clamorosa metedura de pata de la diplomacia española --tanto más inoportuna cuando España parecía apostar por enderezar sus relaciones con los Estados Unidos-- radican en la incomodidad que el tema de Kosovo ha representado para España desde la declaración de independencia. Desde entonces, unos sesenta países han reconocido a la provincia secesionista, entre ellos la práctica totalidad de los miembros de la Unión Europea y la OTAN. No así España, que se ha escudado en vagos llamamientos al multilateralismo para negarse --junto a Serbia y Rusia, por ejemplo-- a reconocerle carta de ciudadanía a la República de Kosovo. Una cautela dictada por los ánimos independentistas que soliviantan la política española y que, por lo mismo, es perfectamente comprensible en tanto asunto de política interna.
Pero una cosa es optar por la cautela ante el nacimiento de una nueva república en el corazón de Europa y otra bien distinta desairar a los aliados y rehuir compromisos contraídos con ellos y sobre todo con la población de Kosovo y la minoría serbia que necesita los esfuerzos pacificadores de Occidente. Víctima de un incurable pacifismo que no afecta, por cierto, a los pingües beneficios que le reporta la venta de armas a las empresas españolas, el ejecutivo español ha quebrado nuevamente la confianza que los aliados de la OTAN y, en especial, los Estados Unidos puedan concederle. Ello ha ocurrido, además, cuando Francia se integra a la estructura militar de la OTAN, después de años de exclusión, algo que convierte el gesto español en una anomalía, a la vez que en un desaire que resultará costoso.
El apresurado viaje del secretario general de la presidencia, Bernardino León, a Washington para explicar lo que no supo explicar la ministra de Defensa y el paralelo reconocimiento de la inoportunidad del anuncio generan, además, una tensión entre los titulares de las carteras de Defensa y Exteriores que promete ser muy gravosa y pone en entredicho la buena sintonía de ambos ministerios en la generosa respuesta que se espera de España a la estrategia de Barack Obama en Afganistán.
En Washington, León, cuyo nombre no deja de sonar como sustituto de Miguel Angel Moratinos en la cartera de Exteriores, ha intentado arreglar el entuerto como padre que acude a disculparse por los excesos de hijo díscolo. Un buen servicio a España, pero testimonio flagrante de que la política exterior española es manejada desde la improvisación y el despropósito.
Enredada en su propia torpeza, España se verá ahora obligada a una participación más decidida en el enfrentamiento a los señores de la guerra afganos. Que no guarden, pues, los uniformes los soldados que regresan de los Balcanes. Tanto va el cántaro a la fuente que un día vuelve lleno de promesas por cumplir. Lo malo es que, visto lo visto una y otra vez, creerle a Zapatero o sus ministros se va convirtiendo en un acto de fe apenas apto para los amantes del suspense, la intriga o el misterio.
El artículo "Creer en España" aparece publicado en la edición de hoy de el diario El Nuevo Herald.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 26/03/2009 13:22
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