Perseverancia
Jorge Ferrer | 30/06/2008 18:09
En Polonia, un Tribunal decide instruir un proceso contra Wojciech Jaruzelski, quien fuera por largos años ministro de defensa de la Polonia soviética y, en período más breve, Primer ministro, por haber decretado el estado de sitio en 1981.
Hay, pues, razón para que continuemos utilizando el slogan con que la cadena de televisión Cuatro ha estado animando a la selección española de fútbol a lo largo de toda la Eurocopa: ¡Podemos!
Todo está en perseverar.
UPDATE:
Y sentencia a Manuel Contreras, ex Jefe de operaciones de la DINA pinochetista.
Mientras llaman a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) a perseverar en el control y la chivatería y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) se muestra dispuesta a perseverar en su castrismo de uniforme, unos «malos cubanos» perseveran en robarle electricidad al gobierno.
Cuando deje de llamarse Cuba, a ese país le pudieran llamar «Perseverancia».
Trabajo todo el día sin apenas levantarme de la mesa. Sólo lo hago para acercarme de vez en cuando al televisor, encendido en el salón desde primera hora. En la pantalla, las celebraciones por la Eurocopa. Multitudes gritando, lloros, gritos, vivaespañas, alegría desbordada, aplausos, emociones… que se suceden sin cesar.
Me llegan ahora mismo las palabras de una locutora: informa que el avión que trae de regreso a los jugadores está sobrevolando los Alpes Marítimos. Son partes muy minuciosos, de veras.
Si uno se olvidara por un instante de lo que se trata, pudiera pensar que lo que escucha es la transmisión del final de una guerra muy cruenta.
La alegría por pertenecer a algo es un hábito también muy perseverante.
De contra:
Ayer en Secretos de Cuba foto de un anuncio de venta de apartamentos en La Habana pre-59.
Algo llamó mi atención y agrandé la imagen.
Y, sí, en efecto, un Banco de China andaba por ahí hace medio siglo. No de la «popular», por cierto. Pero aun así: ¡qué perseverancia para imponer su modelo, tú!
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 30/06/2008 23:54
La verdad, o Pravda
Jorge Ferrer | 29/06/2008 16:21
La «verdad», ese animal huidizo.
En 1969, Jean-Luc Godard y Jean-Henri Roger, ambos miembros del Groupe Dziga Vertov, ruedan clandestinamente en Checoslovaquia esta Pravda, «Verdad».
Se trata de una pieza bien curiosa entre la decena de películas hechas por el grupo perimaoísta.
Godard había manifestado antes su disposición a filmar fuera de Francia, creyendo eso lo liberaría del cul-de-sac cinematográfico, y político, en que se veía. Alguna vez afirmó que quería rodar en Vietnam y también en Cuba, de donde dijo en términos más bien vagos que le gustaría hacer una película sobre la «educación de los analfabetos».
Un año antes de ir a Praga en busca de la «Pravda», Godard hizo el mencionado viaje a La Habana, donde filmó unos cuantos metros de celuloide que no llegó a montar después, según Richard Brody, autor de Everything Is Cinema: The Working Life of Jean-Luc Godard. El propio Brody, preguntado por la opinión que Godard tenía de la revolución cubana, dice que Godard jamás le habló de eso. Sí consta su amor por los habanos de la marca Cohíba, que ha fumado por años, «su única debilidad burguesa».
La visión del socialismo checo a finales de los sesenta, la «Pravda» a la que aluden Godard y Roger en el título, es la de un sistema alienado y alienante, falso y falseante.
Cada vez que veo esta película me parece mejor, y me ronda la pregunta: ¿qué habría sido de una Pravda del Groupe Dziga Vertov sobre Cuba? ¿Se habría adivinado la «verdad»?
Aviso: en algunos casos, no será visible la opción «Click to Play». Bastará entonces situar el cursor dentro del cuadrado negro, pulsar el botón derecho del mouse y elegir la función Reproducir.
Pravda, del Groupe Dziga Vertov aparece aquí por cortesía de UbuWeb.
De contra:
Quien no tenga mejor cosa que hacer mañana lunes entre las 6:00 y las 8:00 p.m., le sobren $500 como mínimo, tenga en su guardarropas trajes carísimos o guayaberas ídem y quiera apoyar la campaña de recaudación de fondos de Joe García tiene cita «at one of the most beautiful homes in Miami».
Joe invita:
Since I was in college, I have had the honor of knowing and working with the Mas Family. Jorge Mas Canosa served as one of the most important influences in my professional life. Jorge’s sons – Jorge, J.C., and Jose – have distinguished themselves as businessmen and as civic leaders in South Florida. The brothers have offered to host the End of Quarter Fundraiser for my campaign.
In a truly rare occurrence in politics, I was able to outraise my three-term incumbent opponent during the first quarter of my campaign. Challengers rarely outraise the incumbent – but I did and it speaks to the incredible generosity of my supporters and to the significant progress that this campaign has made to date.
This event on June 30th will end the second financial quarter for my campaign. I need your support to make this quarter as successful as the last. We look forward to you joining us on June 30th at one of the most beautiful homes in Miami.
Yours truly,
Joe
Please Join
J.C. and Vivian Mas
Jorge and Aleyda Mas
Jose and Patricia Mas
Stephen and Sabine Bittel
Mario and Clara Del Valle
Rolando Delgado
Hector Formoso Murias
George Fowler III
Enrique and Anna Gonzalez
Carlos Loumiet
At a Reception in Honor of
JOE GARCIA
Candidate for U.S. Congress (FL-25)
Monday, June 30th
6:00 pm – 8:00 pm
Location:
Home of Vivian de la Maza and J.C. MAS
311 Leucadendra Drive, Gables Estates
Coral Gables, FL 33156
Suggested Contribution: $500
www.joegarcia08.com/contribute
UPDATE:
¡España, Campeona de Europa!
UPDATE:
Trabajadores anuncia el inicio de la comercialización de automóviles Foton, de manufactura china, en Villa Clara. Se encargará la Mercedes Benz, S.A. (MCV), la misma que vende los Audi.
La información no aclara qué tipo de modelo se venderá. Sea el que sea, y dado el origen de los carros, no hay dudas de que se trata de un "modelo chino".
La imagen corresponde al último de los Foton.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 30/06/2008 0:01
Noticias de Oriente
Jorge Ferrer | 28/06/2008 20:40
En el diario El País titularon hace un par de días con, cabe suponer, enorme dolor: «EE.UU. empieza a ganar la guerra.»
Hoy la edición digital de The Washington Post trae crónica del regreso del Qadori, un célebre restaurante bagdadí destrozado por un terrorista suicida hace tres años.
Paralelamente, el número de Julio-Agosto de Foreign Affairs, contiene largo ensayo de Condoleezza Rice: «Rethinking the National Interest: American Realism for a New World.»
Una lectura muy recomendable. Para quien prefiera ahorrársela, pero se pregunte que de Cuba qué, le aviso que esa isla apenas gana una línea:
«The region (the Americas) still faces challenges, including Cuba's coming transition and the need to support, unequivocally, the Cuban people's right to a democratic future.»
El resto es soft power.
En Israel, donde se sabe que a golpe de soft power no se arregla nada en su vecindario, Haaretz traduce declaraciones del comandante de la Guardia Revolucionaria Iraní, Mohammad Ali Jafari, aparecidas hoy en Jame Jam:
«The enemy possibly wants to delay our nuclear activities by attacking our nuclear sites, but any interruption would be very short since Iranian scientific ability is different from that of Syria and Iraq," he said. Jafari suggested Iran's allies in the region, who include Lebanon's Shi'ite militia Hezbollah, could also retaliate. He referred to Iran's ties with those living in Lebanon's Shi'ite heartland of south Lebanon but did not refer to any group. "Israelis know if they take military action against Iran ... the abilities of the Islamic and Shi'ite world, especially in the region, will deliver fatal blows," Jafari said.»
Jafari enumera a sus amigos, mientras el Tsahal enumera los misiles.
En Holguín celebran con entusiasmo el 30 Aniversario de la fundación de la Corporación CIMEX, que se cumple hoy. Las actividades incluyen «una gala cultural y de reconocimiento a fundadores y mejores obreros, que se celebrará hoy, y para mañana está previsto un festival deportivo, que incluye una maratón a lo largo de toda la Avenida de los Libertadores».
En la también oriental Bayamo, y ante la inminencia de los sofocos del verano, inauguran cremería.
CIMEX también estuvo allí, porque su apuesta por el Oriente es decidida. Otras corporaciones se van a Shanghai o Bangalore. CIMEX tiene su propio Oriente ahí al lado.
La Demajagua nos da todos los detalles, entre ellos los nombres de las celebrities que acudieron al bautizo:
«Recientemente fue inaugurada la cremería El amanecer, enclavada en la ciudad de Bayamo, capital de la suroriental provincia cubana de Granma, la que difiere de otras en el territorio por acompañar los helados con frutas.
Ofrecerá además de la distintiva (Sonday Amanecer), 21 especialidades y alrededor de seis sabores, entre estos: chocolate, vainilla con pasas, fresa y otros.
La instalación, con capacidad para 40 comensales, prestará servicios de lunes a domingo de 10:00 am a 10:00 pm. La caracteriza un novedoso diseño de carpas, colorido y una agradable ambientación a cargo de Imágenes Alfonso, de CIMEX.
Cuenta con espacios exteriores e interiores, baño, área de elaboración, oficina y almacén.
Dispone de cuatro neveras, dos con capacidad para 24 tinas de 264 galones y las otras para 14 envases de ese tipo, también dos expositoras, horizontal y vertical, que permiten apreciar las opciones de dulces, yogur y refrescos.
Algo plausible de su concepción es la ambientación del entorno con la instalación de más de 25 luminarias, parque y creación de una dulcería en la planta baja para quienes deseen llevar las confituras.
La inauguración de tales obras contó con la presencia de María de Carmen Martínez Vázquez, viceministra de Comercio Interior; el coronel Leonardo Tamayo Núñez, integrante de la guerrilla del Che; Gilberto García Alonso, uno de los 82 expedicionarios del yate Granma, Pedro Gutiérrez Santos, asaltante al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, una representación de Mundo Latino y directivos del Partido y el Gobierno en la provincia.»
Por Anaisis Hidalgo Rodríguez
Foto Luis Carlos Palacios Leyva
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 29/06/2008 12:14
Castrismo portátil
Jorge Ferrer | 27/06/2008 19:59
Cubanos residentes en Europa escriben a Miguel Ángel Moratinos para que prohíba evento sobre Cuba a celebrarse en Madrid.
Tengo abandonada mi galería de freaks del exilio o la emigración cubanas, pero veo que habrá que continuarla. Me quedé, creo recordar, en ese lidercito de Vigilia Mambisa, sujeto de psiquiátrico.
Estos cubanos, escapados de la Cuba de Castro gracias en la mayoría de los casos a la lotería de los afectos, escriben a un canciller y se hacen llamar «cubanos en Europa», como si representaran a alguien más que a las embajadas y consulados que les dan de beber y añorar y aplaudir.
Estos cubanos, llegados a países libres, quieren perpetuar aquí la censura, la represión, el silenciamiento. Su nostalgia de Cuba no es una que se cure con memorabilia; quieren acción.
Entre las patologías que aquejan a los cubanos, esta del castrismo vivido a distancia no es de las más dolorosas, pero sí de las más cómicas. También de las que dibujan con trazo más nítido la capacidad del castrismo para convertir a miserables en potencia en miserables en permanente ejercicio.
«Síndrome de Estocolmo» se le llama a la identificación del secuestrado con el secuestrador. Habría que pensar en más económica expresión, «Síndrome del DTI», por ejemplo, para definir y estudiar el castrismo portátil que se trae esta gente.
La protesta vecinal en Oleiros contra la instalación del monumento a Ernesto Guevara sube de nivel.
Para desconcierto de los convocantes, el alcalde (ultracastrista gallego de quien ya me ocupé aquí en febrero a propósito de este mismo monumento, de manera que allá refiero para detalles) acaba de instalar una cámara para grabar las imágenes de la protesta.
Como bien dicen en el blog Que Che Den, escrito por los propios convocantes, parece que no contento con el monumento de 180.000 euros, Ángel García Seoane pretende instalar en la ciudad los mismos sistemas de control tan caros a los herederos del argentino.
Diáfano hoy Hermann Tertsch en ABC sobre el levantamiento de las sanciones europeas a La Habana.
De contra:
La victoria española de ayer en la Eurocopa ha disparado los llamamientos a José Luis Rodríguez Zapatero para que no acuda a la final contra Alemania el domingo.
Entre otros muchos defectos, Zapatero tiene la cualidad de atraer la mala suerte, como es sabido. Y sería una lástima que su presencia en el palco le estropee la fiesta a Luis Aragonés.
Me sumo desde aquí, pues, a la iniciativa «Zapatero, no vayas».
UPDATE:
Delio Regueral busca modelos para una serie con desnudos femeninos y crustáceos.
Seducción de mujer y misterio de crustáceo, o viceversa.: "¡Tremendo acierto!", le he dicho.
Abajo sus datos y foto promocional.
La cita es en:
DELIO PHOTO STUDIO
2399 Coral Way
Miami, FL 33145
PH: 305-856-5632
www.deliophotostudio.com
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 28/06/2008 12:59
La reconciliación y la «intransigencia»
Jorge Ferrer | 26/06/2008 15:34
Para una nación dividida y a la espera, por incierta que sea, de una transición democrática como es la cubana, la cuestión de la «reconciliación» es un asunto de capital importancia.
El problema radica en qué «reconciliación» es aceptable para cada parte y cuánto están dispuestos a olvidar, o a perdonar, los agraviados. No se trata de de una mera cuestión de equlibrios a negociar. Hay también cuestiones morales que dirimir y hay el peso -a veces insoportable; siempre útil- de la memoria.
Fernando Villaverde, cineasta y escritor cubano radicado en Barcelona tras décadas de residencia en Nueva York y Miami, ha escrito para los lectores de El Tono de la Voz un texto magnífico sobre el asunto, que me complace mucho publicar aquí.
«¿Cómo es posible que ahora, en un nuevo giro de esas reglas del juego que se obstina en fijar siempre el régimen, la nueva consigna sea hacer las paces y callar, so pena de pecar nosotros una vez más de intransigentes reaccionarios?», se pregunta Villaverde.
En los próximos días volveré aquí sobre este asunto.
Una habitación propia
Por Fernando Villaverde
Todos los niños del mundo, vamos una rueda a hacer
Tania Castellanos
Bastan momentos de atención para escuchar cómo crece constante el clamor en pro de una propuesta que asume diversos nombres: reconciliación entre cubanos, búsqueda de consenso entre conceptos divergentes, deseo de entre todos hallar una vía nacional común. Pero la historia tiende a ser latosa. Y en mi caso, vivido un tramo largo, induce a que ese clamor de tintes tan benignos asuma estridentes disonancias.
Lo que mi relación con Cuba fue durante mis primeros 13 años de exilio constituye una etapa tan sepultada por acontecimientos posteriores como para resultar hoy día extraña a los más jóvenes. En aquellos tiempos, mediando los 60, irse del país equivalía a la renuncia absoluta. Se partía con la decisión de nunca mirar atrás mientras en la isla subsistiese el sistema de gobierno al que se había dado la espalda, se sabía que no se nos permitiría hacerlo. Hostil en todo momento era el rostro que mostraba la oficialidad cubana a quienes partíamos. Por dar un ejemplo, ese mismo individuo que ahora asume por herencia la jefatura del Estado y pretende mostrar tintes reformistas no se cansaba de decir que quienes emigrábamos habíamos nacido en Cuba por casualidad, como si él contase entre sus antecesores a los siboneyes. Por no mencionar los epítetos que el régimen nos dedicaba a todos los exiliados sin distinción, ocupándose además de divulgarlos a los cuatro vientos: gusanos, vendepatrias, contrarrevolucionarios, reaccionarios, oligarcas, fascistas.
No sólo se nos aseguraba que, una vez idos, jamás volveríamos a pisar el país donde habíamos nacido, derecho nuestro en tanto que cubanos. Nada de visitas, ni turísticas como ahora ni para, como a tantos pasó, acompañar a algún padre al sepulcro. La gente era además obligada a partir con lo puesto y no quiere esto decir que se despojase a los ricos de joyas y demás bienes mal habidos. A quienes partíamos se nos impedía llevarnos documentos fundamentales para reanudar nuestras vidas fuera: partidas de nacimiento, certificados de matrimonio, y con especial saña, certificados de estudio, títulos universitarios. Querían que pasásemos a ser nada, indigentes sin existencia propia.
El afán persecutorio no moría cuando dejábamos atrás aquello que, entonces caldera hirviente, hoy no es más que olla de grillos. En el terreno de las relaciones familiares o de amistad, se nos obstaculizaba toda relación con quienes permanecían, así fuesen los seres más queridos. Cartas enviadas desde o hacia el exterior eran intervenidas y leídas, como se pudo comprobar las miles de veces en que se llamaba a contar a quien recibiese o enviase alguna con opiniones para la autoridad inconvenientes. Operadoras cubanas bloqueaban las llamadas telefónicas de fuera o se advertía a aquéllos con parientes en el extranjero sobre lo desaconsejable de aceptarlas, con lo cual hubo no pocos exiliados que, en el intento de comunicarse con un familiar, escucharon a éste decir, quién sabe con cuánto gusto o disgusto, que en aquella casa no se recibían llamadas del exterior.
Yendo a temas que me son más inmediatos, la labor cultural desarrollada en el extranjero por colegas, escritores o artistas exiliados, habría que creer que los fondos destinados por la isla a obstaculizar esta tarea alcanzaron sumas prodigiosas. Representantes de las autoridades cubanas en citas culturales internacionales, lo mismo festivales de cine o teatro que congresos o seminarios universitarios, advertían a sus organizadores que la presencia en esos eventos de cubanos exiliados o de sus obras los obligaría a retirar su participación. Con lo cual, juzgado el peso de unos y otros, fácil adivinar el camino por el que optó buen número de funcionarios culturales de muy diversos centros, vistos ante la disyuntiva. Sin descontar que, de muchas taimadas maneras, algunas no tan escondidas, el régimen continúa poniendo abundantes trabas a la difusión de la obra de aquellos artistas y escritores del exilio cuyas ideas le disgustan o, sobre todo, de aquéllos que no se avienen a congeniar con ellos.
Los peores aspectos de esta situación comenzaron a variar hace unos 30 años, cuando el régimen cubano, creyéndose con sustento seguro, decidió emprender una maniobra de aparente acercamiento al exilio. Ésta tenía entre otros fines uno muy evidente que subsiste y que posteriores acontecimientos volvieron vital: recibir millones de dólares de esos exiliados que, no obstante los esfuerzos de La Habana por anularlos, llevaban en el extranjero, fundamentalmente en Estados Unidos, una vida fructífera, decente y holgada. Se trató del llamado Diálogo, reunión de representantes del gobierno cubano con un grupo de exiliados escogidos por el propio régimen, para entre otras cosas legitimizar las visitas a la isla de exiliados, al mismo tiempo que liberaba y enviaba al exilio a unos mil presos políticos, en buena parte con bastantes años de reclusión. Visitas que, no obstante ser los viajeros cubanos, tendrían que ajustarse a estrictas limitaciones. A partir de ahí y tal como puso de relieve un chiste de los tiempos, los antes repudiados gusanos nos volvimos bienvenidas mariposas. También desde entonces y con particular relieve en el terreno cultural, las autoridades cubanas han impulsado selectas formas de intercambio con quienes hasta entonces había calificado de irreconciliables enemigos.
Se produjo entonces una singular mutación de conceptos, que subsiste y que acompañada en estos tiempos de esos llamados a la reconciliación general, se acentúa hasta lucir consigna. Aquéllos de nosotros que preferimos no hacer caso a cantos de sirena y nos mantuvimos en el distanciamiento que durante décadas había prevalecido, y no precisamente por decisión nuestra sino como política inflexible del régimen cubano, pasamos a ser personas de pensamiento rígido, intransigentes. Es decir, asumimos otra variante del ser reaccionario. Ahora lo éramos, no por haber sido privilegiados y perseverar en una ideología de clase dominante, de lo cual se nos había acusado hasta el hartazgo, sino por negarnos a estrechar la conciliadora mano de quienes, hasta la víspera, escupían en la nuestra. Intransigentes por negarnos a dialogar con quienes durante 20 años habían perseverado en rebajarnos al nivel de los demonios, obstaculizando nuestras vidas cuanto podían; retrógrados por no postrarnos ante el régimen cubano cuando éste resolvía por su cuenta alterar las reglas del juego y presentarnos una máscara amiga.
Ni lo quise entonces ni lo quiero ahora, e igual que no me importaron nunca los epítetos de la oficialidad cubana, tampoco me mueven ahora. Mi vida ha transcurrido ajena a ese gobierno, a su existencia y a sus decisiones, y desde irme de allí lo miro y lo oigo como si fuese materia de ficción. Mi partida fue, como ellos querían, definitiva, íntegra. Aunque para su malestar, saben que siempre conservo una médula que no está en su poder arrebatarme y es mi identidad cubana, reflejada en todo lo que es mío, en cuanto hago, entre otras cosas en mi labor como escritor. A ésa es a la que ahora quieren echar mano y pervertir.
Se me hace además atávico el empeño con que los actuales partidarios de la reconciliación promueven manifiestos y convocatorias. Denota cierta imposibilidad de despojarse de un modo de pensar que pretende ampliar la acción colectivista al pensamiento y que considero enemigo de lo que debe ser fundamento de todo intelectual, artista o escritor, un pensamiento propio. Esos intentos de pluralidad a ultranza me suenan obedientes al clásico llamado del agrupémonos todos, aunque su consiguiente lucha final haya caído en el descrédito de las peores utopías. Este empeño colectivo trae sobre todo la trampa de impedirme escoger cuándo, cómo, por qué y con quiénes deseo yo establecer mi propio diálogo. En el caso mío, como presumo que en el de buena parte de los exiliados que se mueven en el área cultural, eso hice siempre, sin necesidad de atender pautas del régimen ni preocuparme un ápice por ellas. Dejé en Cuba colegas, unos cuantos de los cuales partieron después que yo y otros que siguen allá, cuya decisión de quedarse no me indujo nunca por sí sola a valorarlos mejor o peor. Bastantes artistas y escritores han surgido después cuyas obras, en la medida en que los velos del régimen han sido más o menos espesos, he podido conocer y en algunos casos admirar, individualidades a las que luego he conocido y otras a las que me interesaría acercarme. Pero sin duda hay artistas y escritores, y no sólo en una sino en las dos orillas, casi siempre aquellos con nombre y apellido más notorios, con quienes me repugnaría compartir un foro cualquiera o verme firmando con ellos la misma proclama, por justa que ésta pareciese. No lo aceptaría. Sentiría cualquier aproximación como vejaminosa para mi integridad, la cultural y la personal.
Deseo, como en aquellos primeros años de mi exilio, seguir eligiendo a voluntad entre amigos y enemigos, la libertad de guiarme por juicios propios, sin que no dar la mano a un contrario sea visto como deseo de mantener viva una guerra. Si nos queremos personas de cultura, debemos entender que el derecho a denunciar y combatir lo que consideremos ideas equivocadas o perniciosas no es una opción. La altura de miras y la incandescencia verbal no sólo pueden coexistir, habría que convenir que son fuente esencial de la cultura y sus avances. ¿Cómo es posible que ahora, en un nuevo giro de esas reglas del juego que se obstina en fijar siempre el régimen, la nueva consigna sea hacer las paces y callar, so pena de pecar nosotros una vez más de intransigentes reaccionarios? Si creo a alguien taimado o hipócrita, tarea mía es decirlo. Aunque hablando con sinceridad, poco probable es que, después de tanto tiempo distanciados, venga ahora yo a estimar semejante labor de engranajes políticos merecedora del esfuerzo. Prefiero mantenerme alejado de quienes me negaron, hacer como que no existen, y sin preocuparme por arbitrarias coaliciones, seguir dedicando mi interés a obras particulares y a sus autores. Alejado de proyectos de corte colectivo, a los cuales temo un futuro dudoso; no importa lo sincero de su origen, podrían a la larga ser manipulados por quienes, puesto que detentan el poder, tendrían en ese encuentro mucha más fuerza que las gentes honestas.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 26/06/2008 15:49
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