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La memoria de Raúl Castro

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Acabo de ver el discurso de Castro II en la clausura de las sesiones de trabajo de la Asamblea nacional del Poder popular. La crítica, otra vez, de los «problemas que se eternizaron». No le echen toda la culpa al «bloqueo», lleva diciendo una y otra vez. Esto hay que arreglarlo, porque no funciona, viene a decir. Raúl: el renovador, el superador, el reparador de sueños, que diría Silvio Rodríguez.

Este Castro habla de Cuba como si hubiera heredado el país de un extraño. De un tipo que no conoce o cuyo nombre ha olvidado.

Había errores a mansalva. No se trabajaba. No se incentivaba. No se pagaba a los productores. Y uno se pregunta: «Oye, ¿y quién coño era el inepto que regía todo aquello?» No hay respuesta. No era nadie. No tiene nombre el tipo. ¡Ni apellido!

La operación es tan asquerosa que uno se ríe. Bueno, yo me río.

 

Respuesta a Hillary Clinton y a los que piden gestos: «A mí no me eligieron presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la revolución».

En efecto, porque, de hecho, nadie te eligió. Te colocó ese que no tiene nombre. El tío de Mariela.

Por cierto, ¿qué dirá la Casa Blanca de su ofrecimiento de diálogo entre iguales, torturas en GITMO incluidas? ¿También lo verá como un gesto a saludar?

 

«Nos estamos comiendo el socialismo antes de construirlo», dijo.

Bueno, se lo estará comiendo él, porque lo que es Pánfilo…

 

Y sobre la posposición del congreso del partido, cabe esperar que Bruno Rodríguez –Bruno… ¿se acuerdan de Vampiros en La Habana?– le haya aguado ya la feliz carga de su contenedor de regreso a La Habana a Carlos Castillo Calaña, después de cuatro años en la oficina de extorsión y vigilancia que es el Consulado de Cuba en Barcelona.

Ahora habrá, anunció, Conferencia nacional del partido, en lugar de congreso. Ahí elegirán los nuevos organismos de dirección –Buró político, Comité central y secretariado… Movimiento en las oficinas; de la ideología, como del tío homosexual que hay en toda familia, nadie habla...



A vueltas con el embargo, en Union Radio

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Ayer me entrevistó Eli Bravo de Union Radio, Miami, a propósito del artículo Del embargo considerado como una de las bellas artes publicado también ayer en El Nuevo Herald.




Del embargo considerado como una de las bellas artes

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Del embargo considerado como una de las bellas artes

By JORGE FERRER

Pareciera que del embargo de los Estados Unidos a Cuba, añoso ya, se ha dicho todo lo que se puede decir y más. Pocos temas hay más sobados por unos, otros y nosotros en un inagotable torrente verbal que tiene sus etapas anuales en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, donde se vota una y otra vez por su derogación con desequilibrio hilarante.

Pero del embargo, como del Código de Hammurabi, se hablará algún día en pasado. Y a medida que ese día parece acercarse, iniciativa tras iniciativa, petición tras petición, farsa tras farsa, el viejo instrumento legal puesto en vigor por los Estados Unidos en 1961 se ha convertido en una pieza a batir por todos. Por casi todos.

La reciente pifia que un despacho de la Agencia EFE provocó en la prensa española que se inventó la derogación por Barack Obama de la Ley Helms-Burton y la elevó a titulares no fue sino un episodio más de la confusión que el embargo genera en propios y ajenos. Nadie sabe qué hacer con él, convertido ya en una suerte de incómodo pariente de provincias.

Como en tantas discusiones que conciernen a Cuba, cuando se trata del embargo propuestas y debates tropiezan con el encono acumulado por medio siglo de castrismo y de política norteamericana hacia la isla. También, y por lo mismo, con la incapacidad de adivinarle un porvenir a Cuba que escape de un esquema básico, por dual: la Cuba democrática que reclaman la oposición y el exilio o la Cuba del socialismo inamovible que proclaman en La Habana. Pero esa isla que hasta hace poco parecía no tener más futuros que dos ha visto parir a Catana, madre ahora de múltiples porvenires.

A punto de cumplirse tres años desde que Fidel Castro pasara a obligado retiro y se verificara la sucesión dinástica que encumbró a su hermano Raúl, Cuba es un país aún más pobre, aún más represivo, aún más desesperado. Pero no es, por cierto, un país más aislado, como sucede con Corea del Norte, la otra reliquia de la Guerra Fría.

Raúl Castro generó expectativas que ha barrido después. La escoba punitiva se ha anotado hasta una purga en la cúpula del régimen de proporciones que el país no había conocido en décadas. El pragmatismo que se le ensalzó al heredero se ha traducido en una patrimonialización que beneficia exclusivamente a la cúpula militar. Al miedo a la represión del que tanto saben los opositores se ha sumado el terror que cunde entre la nomenclatura, atentos todos los altos funcionarios a los rincones desde donde los micrófonos de Raúl son atentos oídos, los mismos que recogían las palabras de los últimos defenestrados, aprendices de paleontólogos en un gobierno de ``fósiles''.

En un paisaje donde la apertura se ha revelado entelequia y la supervivencia del régimen cubano una realidad siempre en vilo, pero siempre perdurable, muchos miran la derogación del embargo como el gesto definitivo de la administración Obama hacia La Habana. Asumen que al romper de golpe y por fin con lo que ya no es herramienta sino mero símbolo, se quebrarían también las reticencias de La Habana a implicarse en un diálogo con los Estados Unidos que rebase los temas ya discutidos en la reciente reunión en Nueva York. Se equivocan. Y Raúl Castro ya ha dejado clara su idea ventajista del quid pro quo, cuando proponía recibir a los cinco espías de la Red Avispa y desterrar, a cambio, a los disidentes cubanos y sus familias.

A estas alturas, de lo que se trata es de deshacer la engañifa que une embargo y revolución como variables de una ecuación con resultado contable, tangible. Ni el embargo acabará con la revolución, ni la revolución se perpetuará porque se levante el embargo. El régimen cubano ha demostrado que puede apoyarse en las apuestas políticas más disímiles --el populismo vociferante de Chávez o la socialdemocracia eficaz de Chile o Brasil, la autarquía china, la subdemocracia de Medvédev y Putin o el solícito ``acompañamiento'' de Madrid-- como aquellas figuras flácidas que Salvador Dalí apoyó en improvisadas muletas de madera. La política norteamericana ha demostrado, entretanto, que aun con el embargo en vigor, el sistema puede imponer excepciones que permitan significativas exportaciones de alimentos, el envío de remesas y una mayor flexibilización de los viajes de la comunidad cubanoamericana.

El embargo, como los juguetes viejos, puede ser echado a la basura. No serán muchos quienes lo lamenten, por cierto. También --lo que es mucho más razonable-- puede esperar a servir de token en las negociaciones que algún día sostendrán autoridades de La Habana y Washington motivadas por un deseo genuino de recuperar la normalidad secuestrada durante medio siglo. Tal vez entonces, cruzando entre manos que no sean las de los monederos falsos de hoy, el token cotice, cobre y pague.

El artículo Del embargo como una de las bellas artes aparece publicado en la edición de hoy del diario El Nuevo Herald.



Flexibilización del embargo: ¿a qué Cuba se ayuda?

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Gustav trajo algo más que destrucción para Isla de Pinos y Pinar del Río.

Y más que prórroga sine die a los sueños agropecuarios de Castro II. Iba a dar de comer en 2009, dijo. Pero el cabrón de Gustavito arrasó con las viandas y, por arrasar, hasta lo hizo con el orquideario de Soroa.

También Gustav, sin saberlo, sin quererlo, sin poder saberlo, sin saber poderlo, ha traído el debate acerca de la pertinencia de levantar algunas de las disposiciones del embargo ante circunstancias trágicas como las que se dan ahora en Cuba (y que nadie me avise de que las circunstancias trágicas llevan medio siglo dándose, que de eso escribo aquí, a veces a mi pesar, día sí y día no.)

Encima, Gustav amenaza con colar la cuestión en la campaña electoral en el sur de la Florida: leo que Raúl Martínez ya anda sobre el asunto y que Lincoln Díaz-Balart anuncia respuesta.

Surgen varias preguntas: ¿a qué Cuba se ayuda, si se ayuda? ¿A quién mandar el dinero, si se manda? ¿Al gobierno de los Castro? ¿A eso que llamamos «sociedad civil» cubana, es decir, iglesia y poco más? Y lo principal: ¿es también Cuba el gobierno de Cuba?

Lo curioso del asunto es que ha sido precisamente la eficacia totalitaria de ese mismo gobierno la que hace que muchos cubanos se pregunten si conviene favorecer que se canalicen ayudas desde el sur de la Florida. Porque, oigan, si tuviéramos cientos de muertos ahora en Cuba, hasta el más pinto –excluyendo a los que cobran por ser pintos o los pintos patológicos– estaría reclamando ayudar al sufrido pueblo.

Los hechos son tozudos, que decía aquel asesino: si no fuera porque eso que allá se llama Defensa Civil evacua con eficacia e inapelable contundencia a la población y evita así las muertes, ahora el exilio cubano estaría reclamando todo lo reclamable y más. Si no fuera por el totalitarismo, y la expedita manera en la que evacua ante ciclón, estaríamos clamando por ayudar al totalitario país, una realidad, la totalitaria, que también ahora, aunque con aire de ciclónica farsa, vuelve a manifestarse.

He sostenido y sostengo que la única función del embargo es de índole moral. No me extiendo más ahora sobre el asunto, pues.

Y no me parece que sea esencialmente moral la cuestión que plantea el debate sobre la pertinencia de flexibilizar el tráfico de dinero y afectos entre Cuba y los exiliados, aun visto lo visto en Nueva Gerona, Los Palacios, etc.

Más bien, me parece una cuestión de índole práctica y humanitaria. Y política.

A saber, ¿aceptaría el gobierno de Cuba una flexibilización transitoria de ciertas disposiciones del embargo? Más: ¿aceptarían las decenas de miles de personas afectadas que el gobierno de Cuba rechazara un gesto amable de los EE.UU. que podría aliviar la calamitosa situación en que los ha dejado Gustav?

Si yo fuera Condoleezza, no lo soy por negado para el piano, entre otras muchas virtudes en las que me gana la mulata, jugaría esa carta sin pensármelo demasiado. ¡Toma flexibilización temporal, Castro II!

Ayudaría a los hermanos Castro, sí. Pero también a los pinareños y pineros.

Y a la larga, que es bien corta y apretada, tengo para mí que el más beneficiado sería, ¡mira tú por dónde!, John McCain.

Porque no hay como mostrar clemencia para ganarse afectos que son votos…

UPDATE:

Oscar Espinosa Chepe: «Hoy más que nunca se requiere la unidad de todos los cubanos, y dejar a un lado los prejuicios doctrinales y los agravios del pasado, en aras de reconstruir una nación que se desmorona. A la vez hay que movilizar todas las fuerzas y el potencial del país, y dejar atrás concepciones absurdas, para solicitar la solidaridad internacional. En primer lugar, debe recibirse la ayuda que tiene el derecho de enviar la comunidad cubana en el exterior.»

Senators Bob Menendez (D-NJ) and Bill Nelson (D-FL) and Congressmen Lincoln Diaz-Balart (R-FL), Albio Sires (D-NJ), Ileana Ros-Lehtinen (R-FL) and Mario Diaz-Balart (R-FL):

«Los Congresistas han pedido que Estados Unidos:
· Haga disponible un Equipo de Ayuda para Responder a los Desastres (DART) para viajar a Cuba para evaluar los daños y determinar la ayuda necesaria.
· Provea ayuda de Estados Unidos para las víctimas de Gustav a través de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (USINT).
· Pida a otros países con sedes diplomáticas en Cuba que establezcan programas de ayuda humanitaria para ayudar a las víctimas directamente.
· Si el régimen cubano permitiera a la Cruz Roja Internacional entrar en Cuba para llevar a cabo su misión, que el gobierno de Estados Unidos emita una licencia bajo OFAC a la Cruz Roja Internacional para que ésta pueda establecer un fondo de asistencia humanitaria para proveer ayuda directa a las víctimas del huracán y establecer un proceso por el cual individuos puedan hacer donaciones para proveer ayuda directamente a las víctimas.
· Sugiera que organizaciones no-gubernamentales en Estados Unidos envíen ayuda directamente a las víctimas de Gustav en Cuba y que cubano-americanos que deseen ayudar a los damnificados en Cuba lo hagan a través de organizaciones no-gubernamentales con licencia e historial de asistencia directa al pueblo cubano. »

Barack Obama: «Me sumo hoy al llamamiento que los líderes de la comunidad cubanoamericana han hecho al presidente Bush para que suspenda inmediatamente, y por un mínimo de 90 días, las restricciones a las remesas familiares, las visitas y los envíos de ayuda humanitario por parte de los cubanoamericanos.»

Raúl Martínez: «Tenemos una obligación moral de permitirles a las familias que se ayuden unas a otras en un momento de tan grave necesidad.»

UPDATE:

Primer y escueto pronunciamiento del Departamento de Estado acerca de la posibilidad de enviar ayuda a Cuba desde EE.UU. con motivo del Gustav. Lo sirve EFE:

Washington, 4 de septiembre.- Estados Unidos dijo hoy que está dispuesto a permitir el envío de ayuda humanitaria a los damnificados por el huracán "Gustav" en Cuba, pero solo a través de organizaciones no gubernamentales.
"El Gobierno de EE.UU. informó al Gobierno cubano de que estamos preparados para proveer asistencia humanitaria inmediata a los ciudadanos cubanos afectados por el huracán 'Gustav'", dijo Sara Mangiaracina, una portavoz del Departamento de Estado. (Con información de EFE/MVC)

UPDATE:

Martha Beatriz Roque y Vladimiro Roca, a nombre de Agenda para la Transición y desde La Habana, envían carta al presidente George W. Bush solicitándole el levantamiento provisional de algunas provisiones del embargo.

La carta íntegra en Misceláneas de Cuba.

A George W. Bush:

«A usted le pedimos que, al menos por espacio de dos meses, levante las restricciones del embargo que atañen a las relaciones entre los cubanos exiliados y los que viven en la isla, referidas a remesas, paquetes y viajes. Excelencia, usted coincidirá con nosotros, que cualquier familiar en el exterior, quisiera tener contacto físico con los que están pasando por esta terrible situación.»

Paralelamente informan a Raúl Castro de su iniciativa y le demandan permita el acceso de la ayuda humanitaria.

La carta íntegra en Misceláneas de Cuba.

Recomiendo la lectura de ambas.

A Raúl Castro:

«En estos momentos los habitantes de esa zona afectada del país necesitan que se dejen a un lado los odios y los resentimientos, así como que se despolitice la situación existente para convertirla en lo en realidad es: un problema humanitario de todos los cubanos, y que puedan contar con la solidaridad internacional.»

UPDATE:

En Declaración firmada por Oswaldo Payá Sardiñas y otros opositores, el Movimiento Cristiano Liberación también se suma a la petición de alivio de los trámites para canalizar ayuda desde EE.UU. a Cuba. No alude directamente al embargo, pero el texto deja poco margen para la duda. Lleva fecha de mañana, por cierto.

En ella se lee:

"Los cubanos que viven fuera de la Isla son parte inseparable de nuestro pueblo, por lo que es suyo también el dolor de sus hermanos, como también le son propios la disposición de ayudar inmediatamente y el derecho a hacerlo.

Por esta razón llamamos a los gobiernos de los Estados Unidos de América y de los otros países en los que hay importantes grupos de residentes cubanos, que eliminen toda restricción que dificulte el envío de ayuda a sus hermanos damnificados en Cuba. Además, solicitamos que faciliten el flujo de esta ayuda y también pedimos al Gobierno de Cuba que la ayuda que puedan enviar, sea recibida sin restricciones para ser distribuida entre los necesitados."

UPDATE:

Como sabrán Daniel Ortega y Ernesto Cardenal andan fajados y bien fajados. Hay proceso judicial por medio y sentencia que el poeta no acata. Hay buen resumen aquí para quien se interese.

Lo sorprendente es que la UNEAC acaba de emitir una declaración al respecto. ¡Mira que hay cosas sobre las que podría pronunciarse la UNEAC! Pero lo hace sobre este diferendo entre "revolucionarios" nicas. ¡Y con cuánto tacto! ¡Cuánta cautela! Como que le quieren tirar a Daniel, pero no... Más abajo, la declaración...

La misma UNEAC, por cierto, que con motivo del Gustav ha enviado siete, ¡siete!, brigadas artísticas a Pinar del Río y se ha cuidado de que la integren "nuestros más populares humoristas", que ya se sabe que el humor es un componente "que no nos abandona en los momentos más difíciles y nos hace más fuertes".

Como decían a mediodía: "Qué gente, caballero, pero qué gente".

TEXTO INTEGRO DE LA DECLARACION DE LA UNEAC

En días recientes, diversos medios de prensa han venido destacando el conflicto que enfrenta al poeta Ernesto Cardenal con el actual gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua.

Cardenal ha sido y es una figura entrañable para los cubanos. Admiramos su obra poética, de indiscutible trascendencia, y la lealtad que ha mostrado en toda circunstancia hacia nuestra Revolución. En los años en que muchos renegaron de sus ideas, él dio una lección de coherencia y dignidad. Hoy, cuando vivimos en América Latina momentos de cambios y esperanza, Cardenal ha acompañado estos procesos con su voz y su prestigio.

Por otra parte, el ascenso al poder del Frente Sandinista en Nicaragua el pasado año, a pesar de las amenazas y del injerencismo norteamericano, quebró la hegemonía de los Estados Unidos en Centroamérica. El nuevo gobierno de Nicaragua, que ha venido trabajando en bien de su pueblo, se integró al ALBA, ha desafiado en los foros internacionales la política agresiva del Imperio y ha mantenido una firme solidaridad continental. En consecuencia, ha sido permanentemente atacado por la maquinaria hegemónica de propaganda al servicio de la reacción.

Los mismos medios que silencian el consecuente respaldo de Ernesto Cardenal hacia Cuba, Venezuela y Bolivia, amplifican y manipulan este lamentable diferendo.

Asistimos con pesar a este enfrentamiento en una hora decisiva para el futuro de nuestro continente. Habría que preguntarse a quiénes pueden beneficiar estas contradicciones. No hay dudas: sacarán partido de ellas los enemigos de los procesos emancipadores en marcha en Nuestra América.

Presidencia de la UNEAC

4 de septiembre de 2008



Embargo

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Sin apenas tiempo para digerir lo que trajo The Nation, este número de Cigar Aficionado, el de junio, aunque ya a la venta, acarreando más de lo mismo. Me avisa, desde California, Ariana Hernández-Reguant.

Entrevista a Ricardo Alarcón de Quesada. Entrevista a Julia Sweig, que repite, porque ya la tuvimos en The Nation desgranando su catálogo de razones para abolir el embargo. Dos visiones encontradas –esto es una novedad; evidentemente, los fumadores de habanos valoran más la pluralidad que los suscriptores de The Nation-, las de los congresistas Carlos Rangel y Lincoln Diaz-Balart. Testimonio acerca del contrabando de habanos entre las altas esferas del poder económico y político norteamericano. Por último, y en procesión, una Cuba Travel Guide con tips para eludir las restricciones de viaje, recomendaciones de hoteles, tiendas donde comprar habanos en “la Meca”, etc.

De las muchas razones que se puedan esgrimir a favor de que se mantenga el embargo hacia Cuba, he defendido siempre una sola, a saber, que se trata de una cuestión moral.

No se me oculta que singularizar así a Cuba, alimenta su afán de excepcionalidad, contribuye a sostener los discursos del nacionalismo cubano, un ángulo desde el cual el embargo no sólo no es útil, sino que es pernicioso.

En tanto medida de presión económica, el embargo solo ha conseguido generar más miseria y más represión para los cubanos que residen en Cuba. Una miseria que muchos pensaron conllevaría, a la larga, una rebelión que podría acabar con Castro I, sin esperar a que la enfermedad o la muerte lo obligaran a abandonar el poder. A casi medio siglo de instaurado el embargo, no se ha producido tal levantamiento. Ese cálculo fue erróneo.

En términos políticos, el embargo se proponía aislar al Gobierno cubano, en tanto marcado por esa excepción impuesta por la primera democracia del planeta. También en ello ha fracasado. No hay documento final de cónclave en el que participe Cuba que no recoja una condena al embargo. Las votaciones al respecto en Naciones Unidas “aíslan” a EE.UU., no al gobierno castrista.

La única razón, pues, para mantener una política del todo ineficaz sería la perspectiva moral. Es decir, hacer patente que la democracia norteamericana no acepta como interlocutor y parigual a un gobierno despótico. Apenas un gesto. Ese que traza una línea divisoria. He ahí la perspectiva desde la que he defendido se mantenga el embargo, a pesar de su palmaria ineficacia.

Pero, ay, ¿por qué no a China, a Guinea Ecuatorial, a Arabia Saudí? ¿Cómo validar en términos morales un gesto que se aplica a Cuba, pero no a satrapías parejas?

Habrá que repensar la permanencia del embargo, a la luz de una incipiente transición hacia lo que sea en Cuba. Conseguir que lo que fue mero gesto moral durante tantos años, sea también herramienta de negociación política. Que sirva, por fin, de algo más que de evidencia de que la Realpolitik ha devaluado la moral.

 

UPDATE:

Por cortesía del Congresista Lincoln Díaz-Balart, que agradezco especialmente, El Tono de la Voz inserta el artículo que escribió para el número de junio de la revista Cigar Aficionado. Atiéndase, por cierto, al título original que es el que aparece aquí. Cigar Aficionado prefirió cambiarlo por “Keep It Closed”.

El artículo es una perfecta exposición de la postura en favor de la permanencia del embargo, en contra de quienes abogan por levantarlo sin obtener ningún rédito político a cambio.

Como evidencia mi comentario anterior, coincido con el Congresista Díaz-Balart en la utilidad del embargo, también como herramienta para una negociación. Discrepamos, sin embargo, en su apuesta por una rotunda espera a que se cumplan las condiciones que enumera para iniciar la negociación.

We Must Continue to Stand With the Cuban People

By Lincoln Diaz-Balart

I recently came across two news reports that I placed copies of in my files.

One was titled “Portugal Concerned Young People Will Forget Coup of 1974.”

“Bloodless Action Toppled Dictator, Brought Democracy. Lisbon, Portugal. The coup was swift, bloodless and effective, so smooth and neat that as Portugal prepares to mark another anniversary of the Army coup that brought it democracy, some citizens fear it is at risk of being forgotten. An older generation that lived under dictator Antonio de Oliveira Salazar's heavy hand, proudly recalls the courage of the dissidents and the outpouring of joy when disgruntled Army officers led the coup that toppled the dictatorship.”

The article went on, “The coup paved the way for the country, Portugal, to join the European Union in 1986, a coming of age that accelerated the pace of change as development funds poured in and Portugal scrambled to make up for lost time. Portugal crammed into 10 years social and economic development that had taken other countries decades to accomplish.”

Another news wire that caught my eye read, “Two Bills to Seek End of Cuban Embargo.” “The time has come to lift the trade sanctions in Cuba,” said the author of one of the bills, adding that “the embargo has been ineffective, counterproductive, and a failure.” The decades-old embargo, he continued, “has not yielded the result it intended.”

I found an interesting contrast in the two articles, because during the decades-long dictatorships in Portugal and in Spain, or during the dictatorship of the 1960s and the 1970s in Greece, no one ever complained that the European Union, which was then known as the European Community, made it absolutely clear that its doors would remain closed, that there could be no conceivable entry into the European Union by Spain or Portugal or Greece until they were democracies. No one ever complained.

No legislative or diplomatic initiatives to let Spain and Portugal and Greece in, were ever initiated. No one filed bills in any of the democratic parliaments of Europe saying “the Oliveira Salazar regime in Portugal has lasted 50 years” or “the Franco regime in Spain has lasted 40 years; our policy of isolation has failed. Let us end their isolation, because they have lasted so long.”

On the contrary, during the last year of Franco’s dictatorship there was a mobilization in the international community to re-impose the blockade that the United Nations had imposed on Franco decades earlier. And the position of the international community at the time of the coup in Portugal in 1974 and the death of Franco in 1975, that policy of solidarity by Europe, was decisive in the political openings and democratic transitions that took place in those countries that had long been oppressed by dictatorships.

Political prisoners were liberated. Political parties were legalized. Long-term exiles, those who had survived, were able to return. And free elections were held. In other words, freedom returned.

That precisely is the goal of our policy with regard to Cuba. That is why we maintain a trade and tourism embargo on the Cuban dictatorship. That is why we deny the U.S. market to the Cuban dictatorship, a regime that has kept itself in power through terror and repression for 48 years. Because, first, it is in the national interest of the United States for there to be a democratic transition in Cuba, as it obviously is in the interest of the long-suffering people of Cuba.

Secondly, just as in the democratic transitions that occurred in Spain or Portugal or Greece, or in those that took place in South Africa or Chile or the Dominican Republic, it is absolutely critical that there be some form of external pressure for a democratic transition to take place in Cuba once the dictator is no longer on the scene. At the time of the disappearance from the scene of the Cuban dictator, it will be absolutely critical for the U.S. embargo to be in place as it is today, with its lifting being conditioned, as it is by law, on three fundamental developments in Cuba.

Number one, the liberation of all political prisoners. Number two, the legalization of all political parties, independent labor unions and the independent press. And number three, the scheduling of free, internationally supervised elections. The exact same conditions that brought about the democratic transitions in Portugal, in Spain, in South Africa, in Chile, in the Dominican Republic and in many other dictatorships.

At the time of the disappearance of the dictator in Cuba, the U.S. embargo, with its lifting being conditioned on those three developments, as it is by law, will constitute critical leverage for the Cuban people to achieve those three conditions. In other words, for them to achieve their freedom.

It should not seem that complicated. Wherever there has been some form of external pressure, there has been a democratic transition. Where there has been acquiescence, financing, massive trade, oxygen for the regime, such as in China, there has been no democratic transition. It is very simple.

So when we see some, in Congress and elsewhere, asking for an end to the embargo on the Cuban dictatorship now, before the three conditions, we have to ask the following question: Which of the three conditions do the Cuban people not deserve? Do they not deserve the liberation of all political prisoners, the legalization of political parties, the press, and labor unions? Or do they not deserve free elections? Which of the three conditions do the Cuban people not deserve?

We must remember that in Cuba people can be killed simply for attempting to leave the country without permission, such as during the recent purposeful sinking of an old tugboat full of refugees, where 37 defenseless human beings were murdered, and the even more recent execution by firing squad of three young men 72 hours after a farcical so-called trial for the “crime” of trying to reach freedom in the United States. This is a system where, if a Cuban citizen has a child with a fever or another medical problem, they have to get a foreigner to purchase the medicines, in dollars or euros. Let us not forget, as well, that this is a regime that continues to harbor countless felony fugitives from U.S. justice (airline hijackers, drug traffickers, murderers of police officers) as well as international terrorists, from ETA to FARC to IRA; a dictatorship that has had over a dozen spies convicted in the U.S. for spying against U.S. interests in the last decade alone; a regime that has had the head of its air force indicted in the U.S. (and is still awaiting trial) for the murder of unarmed U.S. citizens in international airspace, and the head of its navy indicted in the U.S. for drug trafficking. The Cuban dictatorship is one of only a handful of regimes that remain on the U.S. State Department’s List of State Sponsors of international terrorism.

I would ask those who say that U.S. sanctions “have not worked,” to remember what the Cuban dictatorship used to do when it received five or six billion dollars annually from the Soviet Union, an amount similar to what it would receive each year from U.S. tourism. I would ask them to remember Grenada, Nicaragua, Angola, Eritrea.

No, this is not the time to give the Cuban dictatorship countless billions of dollars unilaterally, while Cuba’s prisons remain full of heroic political prisoners and while the regime remains a state sponsor of international terrorism. However, the wait will not be long. The Cuban dictatorship will soon be but a grotesque Caribbean chapter in the history of evil. A democratic transition in Cuba will take place. Then, not only will relations be normalized with the United States, but the Cuban people will always be grateful to America for not having joined its jailers to profit from its oppression during its totalitarian nightmare.

UPDATE:

Por cortesía, nuevamente, del Congresista Lincoln Díaz-Balart y su eficaz equipo, inserto la traducción al español del artículo para Cigar Aficionado.

Tenemos que Mantenernos Junto al Pueblo Cubano

Por Lincoln Diaz-Balart

Recientemente leí dos informes de prensa que coloqué en mis archivos.

Uno estaba titulado, “Portugal Preocupado de que la Juventud Olvidará el Golpe de Estado de 1974.”

“La Acción Sin Derrame de Sangre Derrocó al Dictador, Trajo la Democracia. Lisboa, Portugal. El golpe de estado fue rápido, sin derrame de sangre y eficaz, tan fácil y ordenado que mientras Portugal se prepara para conmemorar otro aniversario del golpe de estado del ejército que trajo la democracia, algunos ciudadanos temen que esté por olvidarse. La generación que vivió bajo la mano dura del dictador Antonio de Oliveira Salazar orgullosamente recuerda el coraje de los disidentes y la gran felicidad cuando oficiales del ejercito disgustados lideraron un golpe de estado que derrocó a la dictadura”.

El informe siguió, “El golpe de estado preparó el terreno para que el país, Portugal, se uniera a la Unión Europea en 1986, un hecho que aceleró el paso del cambio cuando los fondos para el desarrollo comenzaron a llegar y Portugal se apresuró para recuperar el tiempo perdido. Portugal logró en 10 años el desarrollo social y económico que le había tomado a otros países décadas para lograr”.

Otro informe de noticias que captó mi atención leía, “Dos Proyectos de Ley Buscan el Fin del Embargo Cubano”. “Ha llegado el momento de levantar las sanciones comerciales a Cuba”, decía el autor de uno de los proyectos de ley, añadiendo que “el embargo ha sido ineficaz, contraproducente, y un fracaso”. “El embargo”, continuó, “no ha tenido los resultados que pretendía”.

Encontré un contraste interesante en los dos informes, porque durante las largas dictaduras en Portugal y en España, o durante la dictadura de los años sesenta y setenta en Grecia, nadie nunca se quejó de que la Unión Europea, que entonces era conocida como la Comunidad Económica Europea, dejo saber con absoluta claridad que sus puertas permanecerían cerradas, de que no habría ninguna remota posibilidad de entrada en la Unión Europea por España o Portugal o Grecia hasta que fueran democracias. Nadie nunca se quejó.

Ninguna iniciativa legislativa o diplomática para permitir la entrada de España o Portugal o Grecia, fue iniciada. Nadie presentó proyectos de leyes en ninguno de los parlamentos democráticos de Europa diciendo “el régimen de Oliveira Salazar en Portugal ha durado 50 años” o “el régimen de Franco en España ha durado 40 años; nuestra política de aislamiento ha fracasado. Pongamos fin a su aislamiento porque han durado tanto tiempo”.

Al contrario, durante el ultimo año de la dictadura de Franco hubo una movilización en la comunidad internacional para reimponer el bloqueo que Naciones Unidas había impuesto contra Franco en décadas pasadas. Y la posición de la comunidad internacional en el momento del golpe de estado en Portugal en 1974 y la muerte de Franco en 1975, esa política de solidaridad de Europa, fue decisiva en las aperturas políticas y las transiciones democráticas que ocurrieron en esos países que durante largos años habían sido oprimidos por dictaduras.

Los presos políticos fueron liberados. Los partidos políticos fueron legalizados. Los exiliados, aquellos que habían sobrevivido, pudieron regresar. Y se convocaron elecciones libres. En otras palabras, regresó la libertad.

Eso precisamente es el objectivo de nuestra política con respecto a Cuba. Por eso mantenemos un embargo comercial y turístico contra la tiranía cubana. Por eso le negamos el mercado de Estados Unidos a la tiranía cubana, un régimen que se ha mantenido en el poder a través del terror y la represión durante 48 años. Porque, primero, es en el interés nacional de Estados Unidos de que ocurra una transición democrática en Cuba, algo que obviamente es en el interés del sufrido pueblo de Cuba.

Segundo, al igual que en las transiciones democráticas que ocurrieron en España o Portugal o Grecia, o las que ocurrieron en África del Sur o Chile o la República Dominicana, es absolutamente crítico que haya alguna forma de presión externa para que una transición democrática ocurra en Cuba una vez que el tirano ya no esté en la escena. En el momento de la desaparición del tirano cubano, será absolutamente crítico que el embargo de Estados Unidos esté en existencia como lo está en la actualidad, con su levantamiento condicionado, como lo está por ley, en tres acontecimientos fundamentales en Cuba.

Numero uno, la liberación de todos los presos políticos. Numero dos, la legalización de todos los partidos políticos, los sindicatos obreros y la prensa independiente. Y numero tres, la convocatoria de elecciones libres con supervisión internacional. Los mismos pasos que conllevaron las transiciones democráticas en Portugal, en España, en África del Sur, en Chile, en República Dominicana y en muchos países que sufrieron dictaduras.

En el momento de la desaparición del dictador en Cuba, el embargo de Estados Unidos, con su levantamiento condicionado a esos tres acontecimientos, como lo es por ley, constituirá un instrumento de presión crítico para que el pueblo cubano logre esas tres condiciones. En otras palabras, para que los cubanos puedan lograr su libertad.

No debería parecer tan complicado. Donde ha habido algún tipo de presión externa, ha habido una transición democrática. Donde ha habido aquiescencia, financiamiento, comercio masivo, oxigeno para la dictadura, como en China, no ha habido transición. Es muy sencillo.

Por eso cuando vemos a algunos, en el Congreso y en otras partes, pidiendo el fin del embargo contra la tiranía cubana ahora, antes de que se cumplan las tres condiciones, tenemos que hacer la siguiente pregunta: ¿Cuál de las tres condiciones no se merece el pueblo cubano? ¿No se merece la liberación de todos los presos políticos? ¿La legalización de los partidos políticos, la prensa, y los sindicatos obreros? ¿O no se merece elecciones libres? ¿Cuál de estas tres condiciones no se merece el pueblo cubano?

Tenemos que recordar que en Cuba las personas pueden ser asesinadas sencillamente por intentar huir del país sin permiso, como durante el reciente hundimiento de un viejo remolcador lleno de refugiados, cuando 37 seres humanos indefensos fueron asesinados, y aun mas recientemente cuando se llevo a cabo la ejecución por fusilamiento de tres jóvenes 72 horas después de una farsa de “juicio” por el delito de intentar escapar hacia a la libertad en Estados Unidos. Este es un sistema donde, si un ciudadano cubano tiene un hijo con fiebre u otro problema médico, le tiene que pedir a un extranjero que le compre las medicinas, en dólares o euros. No podemos olvidar también que este es un régimen que continua albergando innumerables fugitivos de la justicia americana (secuestradores, traficantes de drogas, asesinos de policías) así como terroristas internacionales, desde la ETA a las FARC al IRA; una tiranía que ha tenido mas de una docena de sus espías convictos en Estados Unidos por espiar contra los intereses de Estados Unidos solo durante la ultima década; un régimen cuyo jefe de la fuerza aérea ha sido encauzado en Estados Unidos (y todavía está en espera de juicio) por el asesinato de ciudadanos americanos desarmados en espacio aéreo internacional, y cuyo jefe de la marina ha sido encauzado en Estados Unidos por narcotráfico. La tiranía cubana es uno de solo un puñado de regimenes que permanece en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Yo le preguntaría a aquellos que dicen que las sanciones de Estados Unidos “no han funcionado” que recuerden lo que hacia la tiranía cubana cuando recibía cinco o seis mil millones de dólares anuales de la Unión Soviética, una cantidad similar a la que recibiría todos los años del turismo estadounidense. Les pediría que recuerden Granada, Nicaragua, Angola, Eritrea…

No, este no es el momento de darle a la tiranía cubana miles de millones de dólares unilateralmente, mientras las ergástulas del régimen permanecen llenas de heroicos presos políticos y mientras el régimen sigue siendo un patrocinador de terrorismo internacional. Sin embargo, la espera no será larga. La tiranía cubana pronto será solo un grotesco capítulo caribeño en la historia del mal. Tendrá lugar una transición democrática en Cuba. Entonces, no solo se normalizarán las relaciones con Estados Unidos, sino que el pueblo cubano siempre le estará agradecido a Estados Unidos por no haberse unido a sus carceleros para lucrar de su opresión durante su pesadilla totalitaria.

 

De contra: “El jefe”, “Fila india”, “La mafia”, “Diarrea”, “cuando lo vuelva a ver…”, “Cuidarlo”, “Que actúe como el sabio que es...”

Una pieza a añadir a El imitador de voces, de Thomas Bernhard:

Diálogo en La Plaza

—Oye, ¿estará el Jefe hoy ahí cuando pasemos? Si está, esto no se acabará nunca, va a ser de madre eso para que la gente no haga la fila india frente a la tribuna...

—Coño, ojalá que esté ahí, compadre, tengo unos deseos del carajo de verlo otra vez vestido con su uniforme de Comandante en Jefe. La mafia se va ir en diarrea cuando lo vuelva a ver...

—Periodista, y usted que está en la Mesa Redonda, ¿cree que veremos al Jefe hoy ahí, cuando pasemos?

Cuando respondo con una sonrisa, siento una voz, que como un trueno, cataliza al grupo.

—Caballeros, no importa si está o no está. A él hay que cuidarlo para que nos dure más y que actúe como el sabio que es, con tantas ideas como esas que publica hoy en Granma. Lo importante es que el Caguairán esté dentro de cada uno de nosotros... (L.B.M.)

Imagen cortesía de Aislin, The Montreal Gazette.

 

UPDATE:

A los lectores en España: el debate de las 21:00 hrs. de esta noche entre Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal se podrá ver en TV-5 MONDE, en francés, y en Canal 24 Horas, con traducción simultánea.

Allez Sarko!

 

UPDATE:

Pérez Roque, beneficiario de algún innovador de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ), proveerá a cada cónsul cubano de Amistómetro, instrumento para medir la profundidad de los lazos de amistad entre cubiche deseoso de alejarse de la Siempre Fiel y extranjero que lo invita.

En buena parte de los casos, bastará cerciorarse de que haya tenido lugar coito.

INFORMACIÓN SOBRE LOS PROCEDIMIENTOS PARA LA INVITACIÓN A PARTIR DEL PRÓXIMO 2 DE MAYO/ 07

Como parte de un reordenamiento interno, acorde a lo establecido en la Ley, a partir del 2 de mayo se aplicará para las Invitaciones a ciudadanos cubanos para viajes particulares al exterior lo siguiente:

1.- Acorde a lo establecido en el Decreto 26, de julio de 1978, “Reglamento de la Ley de Migración”, la Invitación sólo se realizará para los viajes particulares por motivos familiares y de amigos en el país de residencia del Invitante, mediante Documento Notarial, debidamente legalizado por las autoridades del país en que resida y presentado ante el consulado cubano con jurisdicción en el lugar de residencia del Invitante.

2.- Los Cónsules emitirán la Certificación de la Invitación para ser enviada al Invitado por los canales establecidos oficialmente, a fin de que pueda cumplimentar el requisito exigido por la Ley, de presentar a las autoridades migratorias cubanas dicha Certificación.

Los Cónsules están facultados para solicitar las comprobaciones con relación al parentesco o amistad entre el Invitante y el Invitado. Igualmente están facultados para rechazar la invitación si concurren elementos que así lo aconsejen.

El costo del Servicio Consular de la Invitación será el mismo establecido en el Arancel Consular vigente.

3.- Para aquellos casos en que la Embajada del país del Invitante requiera una copia original del Documento emitido por el Notario Público de su país, legalizada por el consulado cubano, como requisito para el proceso de visado del Invitado, el Invitante es el encargado de obtener una copia original del documento y legalizarla ante el consulado cubano, lo cual constituye un servicio consular aparte, sujeto al Arancel Consular correspondiente. Esta copia de la Invitación la hará llegar por sus propias vías al Invitado.

La Habana, a los 26 días del mes de abril del 2007, “Año 49 de la Revolución”.



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Autor: Jorge Ferrer

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Jorge Ferrer. Escritor y traductor. Escribe desde Barcelona, España.

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