Abstención, y la viuda de Ezra Pound
Jorge Ferrer | 21/10/2007 14:40
¡Hoy, elecciones!
«Un total de 37,328 personas fueron nominadas a mano alzada en 50,760 asambleas de vecinos», leo en El Nuevo Herald.
Ya conocemos el «resultado». Y lo que traen a este mundo las «manos alzadas».
La única cifra que nos interesa es la de abstención.
Saber, hasta donde sea posible en estadísticas que sabemos falseadas de antemano y forzadas por pioneritos que molestan lo que ladillas (ideologizadas), cuántos cubanos se dan el gusto de no darles el gusto a los hermanos Castro y secuaces, al decir de Juana Bacallao.
Lectura dominical (donde Brodsky merienda con la viuda de Ezra Pound):
MARCA DE AGUA
Apuntes venecianos
(continuación; partes primera, segunda, tercera y cuarta)
Joseph Brodsky
Hace poco, vi en alguna parte la fotografía de una ejecución en tiempos de guerra. Tres hombres pálidos, delgados, de estatura media y sin rasgos faciales destacables (la cámara los tomaba de perfil) de pie en el borde de una zanja recién excavada. Tenían aspecto septentrional -en realidad, creo que la foto fue hecha en Lituania-. Inmediatamente detrás de cada uno de ellos, había un soldado alemán con una pistola. En la distancia, se alcanzaba a distinguir un montón de otros soldados: los mirones. Parecía el comienzo del invierno o el final del otoño, puesto que los soldados llevaban abrigos. Los condenados, los tres, vestían en idéntica forma, con gorras de paño, pesadas chaquetas negras sobre camisas blancas sin cuello: el uniforme de las víctimas. Para colmo, tenían frío. Debido en parte a ello, escondían la cabeza entre los hombros. Al cabo de un segundo, morirían: el fotógrafo apretó su botón un instante antes de que los soldados apretaran sus gatillos. Los tres aldeanos escondían la cabeza entre los hombros y miraban de soslayo como lo hacen los niños cuando prevén el dolor. Esperaban ser heridos: quizá malheridos; esperaban el ensordecedor -¡tan cerca de los oídos!- sonido de un disparo. Y miraban de soslayo.
¡Porque el repertorio de las respuestas humanas es tan limitado...! Lo que se les acercaba era la muerte, no el dolor; sin embargo, sus cuerpos no podían distinguir la una del otro.
Una tarde de noviembre de 1977, en el Londra, donde yo estaba alojado por cortesía de la Bienal de Diseño, recibí una llamada telefónica de Susan Sontag, que se encontraba en el Gritti por una invitación similar. «Joseph», dijo, «¿qué haces esta noche?» «Nada», le respondí, «¿por qué?» «Bueno, es que me tropecé con Olga Rudge hoy, en la piazza. ¿La conoces?» «No. ¿Te refieres a la mujer de Pound?» «Sí», dijo Susan, «y me invitó esta noche. Me da miedo ir sola. ¿Irías conmigo, si no tienes otros planes?» No tenía ninguno y dije que sí, claro, habiendo entendido demasiado bien su aprensión. La mía, pensé, podía ser aún mayor. Bueno, para empezar, en mi oficio, Ezra Pound es un gran negocio, prácticamente una industria. Muchos grafómanos americanos han encontrado en Ezra Pound un maestro y un mártir. De joven, yo había traducido bastantes fragmentos suyos al ruso. Las traducciones eran una porquería, pero se publicaron inmediatamente, por cortesía de un criptonazi del consejo de redacción de una revista literaria muy solvente (ahora, por supuesto, el hombre es un fervoroso nacionalista). Me gustaba el original por su frescura juvenil y su verso tenso, por su variedad temática y estilística, por sus voluminosas referencias culturales, entonces fuera de mi alcance. También me gustaba su orden de «hacerlo nuevo» -me gustó, debo decir, hasta que comprendí que la verdadera razón para hacerlo nuevo era que estaba completamente viejo; que estábamos, después de todo, en una fábrica-. En cuanto a su situación en St. Elizabeth, a los ojos de un ruso, no había por qué enloquecer y, en cualquier caso, era mejor que los nueve gramos de plomo que sus arengas radiales de la época de la guerra le hubiesen valido en otra parte. Los Cantos, además, me dejaban frío; el principal de sus errores era un viejo error: buscar la belleza. En alguien con tan prolongada residencia en Italia, era sorprendente que no hubiese entendido que no era posible tomar la belleza por objetivo, que siempre es el subproducto de otras actividades, a menudo muy vulgares. Sería bueno, creo, publicar sus poemas y sus discursos en un solo volumen, sin ninguna introducción erudita, y ver qué pasa. Un poeta debería saber mejor que nadie que el tiempo no reconoce distancia alguna entre Rapallo y Lituania. También creo que admitir que uno ha tirado su vida a la basura es más valiente que perseverar en el papel de genio perseguido, con el brazo bien alzado en el saludo fascista al regresar a Italia, con las subsiguientes negativas respecto del significado del gesto, con entrevistas concedidas con reticencia, y con capa y bastón, cultivando el aspecto de un sabio con el claro resultado de parecerse a Haile Selassie. Para algunos de mis amigos, seguía siendo grande, y ahora yo iba a ver a su mujer. La dirección correspondía al sestiere de la Salute, la parte de la ciudad, por lo que yo sabía, con el mayor porcentaje de extranjeros, especialmente anglosajones. Tras algunas vueltas, encontramos el sitio, no demasiado lejos, en realidad, de la casa en que vivió Régnier en la segunda década del siglo. Llamamos, y lo primero que vi, después de que la mujercita de los ojos como gotas brillantes tomara forma en el umbral, fue el busto del poeta por Gaudier-Brzeska en el suelo del salón. La garra del aburrimiento era rápida pero segura.
Se sirvió té, y apenas habíamos bebido el primer sorbo cuando la anfitriona -una dama de pelo gris, diminuta, pulcra, con muchos años encima- alzó un fino dedo, que se deslizó en el surco de un invisible disco mental, y de sus labios fruncidos brotó un aria cuya partitura había sido de dominio público al menos desde 1945. Que Ezra no era fascista; que ellos temían que los americanos (lo cual sonaba bastante extraño viniendo de una americana) lo enviaran a la silla eléctrica; que no sabían nada de lo que estaba sucediendo; que no había alemanes en Rapallo; que él viajaba de Rapallo a Roma sólo dos veces al mes por lo de la radio; que los americanos, nuevamente, se equivocaban al pensar que Ezra tenía intención... En cierto punto, dejé de registrar lo que decía -lo cual es fácil para mí, por no ser el inglés mi lengua materna- y me limité a asentir en las pausas, o allí donde ella puntuaba su monólogo con un «¿Capito?» reiterativo como un tic. Una grabación, pensé; la voz de su amo. Hay que ser cortés y no interrumpir a la señora; es basura, pero ella la cree.
Hay algo en mí, supongo, que siempre respeta el aspecto físico de la palabra humana, más allá de su contenido; el movimiento mismo de los labios de alguien es más esencial que lo que los mueve. Me hundí más profundamente en mi sillón y traté de concentrarme en las galletas, ya que no había cena.
Lo que me arrancó al ensueño fue el sonido de la voz de Susan, que implicaba que la grabación se había detenido. Había algo raro en su timbre y presté atención. «Pero seguramente, Olga», decía, «usted no creerá que los americanos se enfadaron con Ezra por sus discursos por la radio. Porque, de haber sido sólo por eso, Ezra no hubiese sido más que otro Tokyo Rose.» Entonces, hubo una de las mejores declaraciones que yo haya oído jamás. Miré a Olga. Hay que decir que ella lo tomó como un hombre. O, aún mejor, como una profesional. O no alcanzó a comprender lo que Susan había dicho, aunque lo dudo. «¿Qué fue, pues?», preguntó. «Fue el antisemitismo de Ezra», replicó Susan, y vi el corindón de la púa del dedo de la vieja dama posarse en el surco otra vez. En ese lado del disco se oía: «Hay que entender que Ezra no era antisemita; que, después de todo, su nombre era Ezra; que algunos de sus amigos eran judíos, incluyendo un almirante veneciano; que...». La melodía era igualmente familiar e igualmente prolongada –alrededor de tres cuartos de hora; pero esta vez teníamos que irnos-. Agradecimos a la vieja dama la velada y le dijimos adiós. Yo, por una vez, no sentí la tristeza que habitualmente se siente al salir de la casa de una viuda -o, en ese mismo orden de cosas, al dejar solo a cualquiera en un lugar vacío-. La vieja dama estaba en buena forma, y en una posición holgada; encima, tenía la comodidad de sus convicciones; una comodidad, sentí, que iba a tener que defender en cierta medida. Creo que yo nunca había conocido un fascista, ni joven ni viejo; sin embargo, había tratado a un número considerable de miembros del viejo PC, y fue por eso que el té en casa de Olga Rudge, con aquel busto de Ezra en el suelo, hizo sonar, por así decirlo, una campana. Salimos de la casa, echamos a andar hacia la izquierda y, dos minutos más tarde, nos encontramos en la Fondamenta degli Incurabili.
¡Ah, el antiguo poder de sugestión del lenguaje! ¡Ah, esa legendaria capacidad de las palabras para significar más de lo que en realidad dicen! ¡Ah, el gatillo, la culata y el cañón del oficio! Por supuesto, el «Dique de los Incurables» recuerda la peste, las epidemias que solían barrer la mitad de la población de esta ciudad, siglo tras siglo, con la regularidad de un agente del censo. El nombre evoca los casos desesperados que, más que deambular, se echaban allí, sobre las losas, literalmente agonizantes, envueltos en sudarios, a esperar que los acarrearan -o, más bien, los embarcaran- y los llevaran lejos. Antorchas, humo, máscaras de gasa para prevenir la inhalación, susurros de vestiduras y hábitos de monjes, grandes capas negras, velas. Gradualmente, la procesión fúnebre se convierte en un carnaval, o en un verdadero paseo, donde se impone el uso de la máscara, puesto que en esta ciudad todo el mundo conoce a todo el mundo. Hay que añadir a ello los poetas y los compositores tuberculosos; y también hay que añadir los hombres de convicciones imbéciles o los estetas desesperadamente enamorados de este lugar: así, el dique merecerá su nombre y la realidad estará a la altura del lenguaje. Agreguemos igualmente que la relación entre peste y literatura (la poesía en particular, y la poesía italiana en especial) fue bastante intrincada desde el principio. Que el descenso de Dante al Infierno debe tanto a Homero y Virgilio -escenas episódicas, después de todo, de la Iliada y la Eneida- como a la literatura medieval bizantina sobre el cólera, con su tradicional concepto del entierro prematuro y la subsiguiente peregrinación del alma. Agentes del Infierno excesivamente entusiastas yendo y viniendo por la ciudad golpeada por el cólera, ajustarían la mira sobre un cuerpo completamente deshidratado, pondrían los labios en las fosas nasales del moribundo y aspirarían el espíritu de su vida, proclamándolo de ese modo muerto y en condiciones de ser enterrado. Una vez abajo, el individuo pasaría por infinitas salas y cámaras, alegando haber sido enviado al mundo de los muertos injustamente y reclamando una reparación. Tras obtenerla -habitualmente ante un tribunal presidido por
Hipócrates-, retornaría lleno de historias acerca de aquellos con los que tropezara en las salas y las cámaras inferiores: reyes, reinas, héroes, mortales famosos e infames de su época, arrepentidos, resignados, desafiantes. ¿Suena familiar? Bueno, en gran parte por el poder de sugestión del oficio. Nunca se sabe qué engendra qué: si una experiencia, un lenguaje, o un lenguaje, una experiencia. Ambos son capaces de generar un montón de cosas. Cuando uno está gravemente enfermo, imagina toda clase de resultados y evoluciones que, por lo que sabemos, jamás tendrán lugar. ¿Se trata del pensamiento metafórico? La respuesta, creo, es sí. Salvo por el hecho de que, cuando uno está enfermo, espera, inclusive contra toda esperanza, curarse, que la enfermedad se detenga. Así, el fin de la enfermedad es el fin de sus metáforas. Una metáfora -o, más ampliamente, el lenguaje mismo-, por lo general, carece de límites fijos, anhela la continuidad: una vida después de la muerte, si se quiere. En otras palabras (sin la pretensión de jugar con ellas), la metáfora es incurable. Hay, pues, que agregar a todo esto la propia persona, un portador de este oficio, o de este virus -en realidad, de un par de ellos, afilando los dientes para un tercero-, arrastrando los pies en una noche ventosa por la Fondamenta, cuyo nombre proclama su diagnóstico, sin atender a la naturaleza de la enfermedad.
¡La luz de invierno en esta ciudad! Tiene la extraordinaria propiedad de aumentar el poder de resolución del ojo hasta el punto de la precisión microscópica: la pupila, especialmente cuando es de la variedad gris o mostaza-y-miel, humilla a cualquier lente Hasselblad y perfecciona los recuerdos posteriores, proporcionándoles una nitidez de National Geographic. El cielo es de un azul brillante; el sol, cuya dorada apariencia pasa bajo el pie de San Giorgio, se deja ir por encima de las incontables escamas de los inquietos rizos de la laguna; detrás, bajo las columnatas del Palazzo Ducale, un grupo de hombres bajos y robustos con chaquetas de piel aceleran su interpretación de Eme kleine Nachtmusik, sólo para uno, hundido en la silla blanca y mirando de soslayo los exasperantes gambitos de las palomas sobre el tablero de ajedrez de un vasto campo. El café del fondo de la taza es el único punto negro en, se percibe, un radio de kilómetros. Así son los mediodías aquí.
Por la mañana, esta luz enfrenta tu ventana y, habiéndote abierto el ojo como una concha, corre ante ti, pasando sus largos rayos -como un escolar con prisa que hace sonar su bastón a lo largo de la verja metálica de un parque o un jardín- a lo largo de arcadas, columnatas, chimeneas de ladrillo, santos y leones. «¡Pinta! ¡Pinta!», te grita, tomándote equivocadamente por un Canaletto o un Carpaccio o un Guardi, o porque no confía en la capacidad de tu retina para retener lo que te ofrece, por no hablar de la capacidad de tu cerebro para absorberla. Tal vez lo último explique lo primero. Tal vez el arte no sea más que una reacción del organismo contra sus limitaciones retentivas. En cualquier caso, obedeces la orden y coges tu cámara, para complementar tus células cerebrales y tu pupila. Si esta ciudad tuviese alguna vez escasez de dinero, podría acudir directamente a la Kodak en busca de ayuda, o gravar sus productos salvajemente. Igualmente, mientras este lugar exista, mientras la luz de invierno brille sobre ella, las acciones de Kodak son la mejor inversión.
A la puesta de sol, todas las ciudades parecen maravillosas, pero unas más que otras.
Los relieves se hacen más flexibles, las columnas más rotundas, los capiteles más rizados, las cornisas más resueltas, las agujas más nítidas, las hornacinas más hondas, los apóstoles parecen mejor vestidos y los ángeles más leves. En las calles, cae la oscuridad, pero aún es de día para la Fondamenta y ese gigantesco espejo líquido en que las motoras, los vaporetti, las góndolas, los botes y las barcazas, «como viejos zapatos cedidos», pisotean cuidadosamente las fachadas barrocas y góticas, sin ahorrarse tampoco el reflejo del espectador o de una nube pasajera. «¡Píntalo!», susurra la luz de invierno, detenida por el muro de ladrillo de un hospital o al llegar a su casa, en el paraíso del frontone de San Zaccaria, tras su largo tránsito por el cosmos. Y se siente la fatiga de esta luz cuando descansa en las conchas de mármol de Zaccaria durante cerca de una hora más, mientras la tierra le pone la otra mejilla a la luminaria. Es la luz de invierno en toda su pureza. No lleva calor ni energía, se ha desprendido de ellas y las ha dejado atrás, en algún lugar del universo, o en los cúmulos próximos. La única ambición de sus partículas es alcanzar un objeto y hacerlo, grande o pequeño, visible. Es una luz privada, la luz de Giorgione o de Belhni, no la luz de Tiépolo o de Tintoretto. Y la ciudad persiste en ella, saboreando su contacto, la caricia del infinito del que procede…
Traducción de Horacio Vázquez Rial
Continuará...
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 21/10/2007 14:42
Dos apuestas menos una
Jorge Ferrer | 20/10/2007 15:28
El País, como ya comentaba aquí, cambia de cara a partir de mañana.
Había apostado hace días a que Cuba aparecería en la primera plana de la última edición de «El País de siempre», ese del que nos despedimos hoy.
Era una apuesta que hice contando con que saliera al menos una de dos noticias que están en camino. Pero ya ayer vi que la cosa pintaba mal, di la apuesta por perdida y compré el suponía que debido caldo del Priorat.
Y, sin embargo, esta mañana he visto que gané la apuesta por carambola.
Lo que yo decía: ¡cómo no iba a aparecer la palabra «cuba» en la última primera plana del finiquitado El País?
Y otra con apuesta, a ver si es racha.
En Interlagos, mañana: Primero, Kimi; segundo, Massa; tercero, Hamilton. Campeón del mundo, el mulato.
De contra:
Se anuncia que el próximo miércoles George W. Bush va a cortar marabú. O a sugerir poda. O a rociarlo con fertilizantes… Francamente, este sí es asunto en el que no le arriendo la ganancia a quien apueste.
Como no se la arriendo a quien se coma hasta la última las letras que le dedica un Rufo Caballero a algo que llama con cursi empaque «cultura cubana», en la que, viene a decir, cabe todo menos cierto «conejo blanco».
¿Será que así le llama a un exilio que tampoco menciona? ¿Tanto cuesta asomarse al otro lado del espejo?
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 20/10/2007 15:30
Secuestro
Jorge Ferrer | 19/10/2007 13:19
Leo que Sarko y Cecilia deciden divorciarse. Es la única mala noticia de calado que ha producido Sarkozy desde que gobierna, a pesar de aquellos agoreros que pronosticaban poco menos que la desaparición de Francia si no ganaba la izquierda.
La peor, porque divorciarse como presidente en ejercicio lo pone en una lista junto a Hugo Chávez, Nelson Mandela, Carlos Menem y Alberto Fujimori. Y, encima, se separa de una Albéniz…
Francia no sabe muy bien qué hacer con este asunto de registro civil. Así, a esta hora (13:30) ocurre algo verdaderamente insólito en la edición digital de Le Monde.
No trae como noticia principal el acuerdo sobre la sustitución de la fracasada Constitución europea por el Tratado de Lisboa, pactado hace un par de horas por los 27 países miembros de la Unión, ni el feroz atentado contra Benazir Bhutto en Karachi, por ejemplo. Ni siquiera el anunciado divorcio, que es noticia que corre hace cincuenta horas.
En Le Monde, absortos e incrédulos, suben al pedestal de la sábana de noticias la del impacto del divorcio en la prensa internacional. Y enlazan a lo que se escribe en este planeta que rodea a Francia sobre el fin de un matrimonio en París. «La France prise en otage par le divorce des Sarkozy», titulan con maestría y humor. Secuestrada, cautiva, presa.
¡Que titular de viernes, tú, por efímera que sea su gloria!
Y ahora que alguien me diga si tal realce es testimonio de vergüenza o de orgullo. O acaso de mera irrisión.
De contra: El pobre Bryce Echenique abrió ayer El País y se encontró con que en la entrevista concedida la víspera aparecía un bilioso comentario contra aquel Herbert Morote que denunció sus plagios. Comentario demasiado preciso y predecible como para que sea invención de la entrevistadora, digo yo.
Raudo y veloz envió notita al periódico. Aparece en la edición de hoy:
«Acabo de leer con verdadero asombro y profundo disgusto la transcripción de la entrevista que me ha realizado el diario EL PAÍS el día 18 de octubre. Las siguientes palabras son totalmente inexactas: "Las acusaciones formaban parte de una campaña de odio y envidia del señor Herbert Morote...". Tal cosa es totalmente inexacta y ruego ver la manera de que estas líneas que envío se publiquen inmediatamente.»
Pobre Bryce, antaño, muy antaño, hombre de tanto, y tanto, talento. Y secuestrado ahora por esos pequeños demonios que separan a los humanos del resto del mundo animal.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 19/10/2007 13:57
Kate McCann, otro enigma
Jorge Ferrer | 18/10/2007 12:22
Dice la madre de la madre de Madeleine McCann que la segunda le dijo que tendría más apoyo en la campaña de búsqueda de la tercera si tuviera, ella, unos pechos más grandes. Curioso enigma plantea esa afirmación.
Así lo trajo el Daily Mirror ayer: «If I weighed another two stone, had a bigger bosom and looked more maternal, people would be more sympathetic.»
Kate viene a decir que la compadecerían más como madre si pareciera una madre, seguramente recordando el viejo adagio sobre la mujer del César, que debe ser casta, pero sobre todo parecerlo.
La queja es curiosa, porque Kate casta no es, tampoco en lo que se refiere a convocar focos, apoyos y dinero. Esas tres patas de la solidaridad. Pero reclama también sympathy, es decir, comprensión. Se quiere compadecida, desconociendo que su atractivo sexual, el sugerente élan lujurioso de sus andares huesudos, le ha ganado tantos afectos como el ojo de gata de su hija.
Tal vez una Kate regordeta que respondiera al patrón antropométrico de la madre de clase baja habría convocado afectos de otra índole. Afectos pasajeros. Afectos de arrabal. Afectos periféricos. Pero jamás habría dotado a la desaparición de su hija de estos mimbres de novela que se compra en aeropuerto con resignado entusiasmo. Jamás habría conseguido que tanta gente ajena a los untuosos avatares de la sensiblería revisara a diario la prensa inglesa a ver qué hay de nuevo.
La madre que imagina Kate no habría ocupado el lugar de su hija desaparecida, como ha acabado sucediendo. Ya todos nos habríamos olvidado de ambas.
De Kate, sin embargo, ¡quién puede olvidarse?
Y menos ahora que nos da pie a imaginarla con pechos más grandes. Ambos gozarían de mi más rendida sympathy, Kate.
UPDATE:
Michael Wesch, de la Universidad de Kansas, sube a la red otro audiovisual: Information R/evolution. Antes produjo aquel The Machine is Us/ing Us.
A medio camino entre el mensaje publicitario y el material pedagógico, Wesch consigue dotar de una hipnotizante dimensión épica a la Internet.
UPDATE:
La carta de la que daba aviso ayer. La redacción del diario El País amotinada. Quieren a su "Che".
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 18/10/2007 18:10
Transición cubana, how are you?
Jorge Ferrer | 17/10/2007 13:30
En visita a La Habana, el ciudadano Hugo Chávez Frías aportó lo suyo. Hay reuniones para presentar quejas y sugerencias. Él se vio de pronto ante audiencia ejemplar y lanzó su propuesta. El hecho de que lo aplaudieran vivamente los destinatarios de sus palabras abre la posibilidad de que se hable con toda libertad del anexionismo, hasta ahora horrendo tabú.
De acuerdo con la vocación de servicio público de El Tono de la Voz, aquí les copio severo editing de la intervención del ciudadano Chávez.
Ya sabe, cubano: acuda con copia impresa a su reunión y si a alguien se le ocurre tildarlo de vendepatria, ayúdese del texto realzado para demostrar que las propuestas de anexión son acogidas con fogoso beneplácito por Raúl Castro & Asociados, agencia de encuestas.
Eso sí: hágalo con humor (le dejo algunas muestras del de Hugo para que se inspire)… y hágame un favor: pregunte cómo es que los cubanos exiliados no podemos participar de un debate al que aporta propuestas tan atrevidas un ciudadano extranjero, quien, a todas luces, es carne de psiquiátrico.
Aportaciones de Hugo Chávez, avecindado en Caracas, al debate sobre el futuro del socialismo cubano
Me agarró un catarro... —le estaba explicando a Raúl…y ayer terminé de bañarme en agua bendita en "Milfuegos" ¡Qué viva Cuba! (Exclamaciones de: "¡Viva!") ¡Qué viva Venezuela y qué viva la unidad de nuestros pueblos! (Aplausos.)
Querido hermano, compañero Raúl Castro… Querido Fidel, allá donde estás. How are you?, Fidel… Ese está tomando notas de todo…
…Felipe ayer me comió el pan (Risas). Felipe come mucho (Risas)… Yo me quedé sin pan, tuve que comer yuca (Risas). Y después fuentes de inteligencia dijeron que en el carro donde iba Felipe metieron dos panes (Risas).
Felipe, te salvaste esta tarde, porque íbamos a jugar pelota esta tarde en un campo que tiene Raúl por ahí clandestino; pero con esta gripe que tengo hemos suspendido el juego. Además, hasta que no aclaremos eso de que hay que pitchear a medio brazo. ¿Ustedes han visto un juego de béisbol que: "No, hay que pitchear a medio brazo." ¡A brazo completo! (Le dicen que fue Lage el que lo dijo.) ¡Ah!, Lage fue el que dijo que era a medio brazo (Lage dice que al duro y sin guante). Al duro y sin guante, y bateando con la mano (Risas). Ahora nos vamos a inmolar.
…Pues me conseguí estudiantes venezolanos… unas estudiantes, unas muchachas venezolanas que están allá en Cienfuegos estudiando Medicina, y al lado la señora dueña de la casa… donde ella está viviendo, una muchacha de los valles del Tuy. Y ahí estaban unas ecuatorianas…
La última en Estados Unidos es esta… Es una valla, aquí están las líneas de la energía eléctrica, y entonces aquí la cara, el rostro del Presidente iraní, nuestro buen amigo, excelente ser humano, gran líder persa, Mahmoud Ahmadinejad; en el otro extremo, con boina roja, aparece este humilde servidor (Risas), y en el centro nuestro "queridísimo", "queridísimo camarada" Bin Laden (Risas).
Ahora, imagínense que en Venezuela empiecen a aparecer —pudiéramos colocar unas vallas en Venezuela— Bush, el diablo, el conde Drácula (Risas y aplausos).
Fidel luego… apuntó —como es francotirador, ¿no, Raúl? Tú también— mucho más preciso… y dijo: … "No, será en los primeros años de este siglo o primeras décadas de este siglo en las que caiga el imperio norteamericano." Y creo que nosotros estamos obligados a empujar duro para que eso ocurra.
…Ayer lo decíamos y yo se lo comentaba a Fidel: Un Viet Nam, dos Viet Nam, tres Viet Nam en América Latina, helos aquí… Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, ahí están los Viet Nam hoy en América Latina, pueblos de pie resistiendo al imperialismo y en ofensiva. Y nosotros derrotaremos al imperialismo.
Digo esto porque el capitalismo y luego su fase de locura, el neoliberalismo, logró instalar en el imaginario colectivo…el concepto integración. ¡Ah!, se nos habla de integración; nunca nadie conseguirá en discurso alguno de Bolívar, de Martí, de Miranda o de Sucre la palabra integración, lo que se consigue, y a borbotones, en discursos, en arengas, en proyectos, en cartas, en constituciones, en eventos, etcétera, es el concepto profundo de unión, que es una cosa muy distinta al concepto de integración, que es capitalista, es neoliberal.
De ahí la importancia, como decía el hermano y compañero Raúl, de este acto de hoy, en el marco de esta visita…
…esta visita, visita especial… para continuar profundizando el proyecto unitario entre Cuba y Venezuela… a esa construcción de la unidad.
Yo, por ejemplo, creo que Cuba y Venezuela, y más adelante… Nicaragua, Bolivia y… otros países… como… Ecuador, Uruguay… el ALBA va tomando cuerpo, un nuevo espacio. Pero igual, nosotros ahora deberíamos mirar más allá, Cuba y Venezuela perfectamente pudiéramos conformar en un futuro próximo una confederación de repúblicas, una confederación, dos repúblicas en una, dos países en uno.
Cada día creo que, en la medida, claro, en que vayamos consolidando los pisos iniciales, hay que ir pensando en los pisos superiores; solo lo digo como para ir pensando en esos pisos superiores: una confederación de repúblicas.
Raúl totalizaba 19 emprendimientos que ya vienen adelantándose, más 14, 33, sumados a esos 352 proyectos sociales, económicos, tecnológicos que hemos venido creando, conformando y dinamizando.
Ayer íbamos Lage, Ramiro y yo entrando a Santa Clara, íbamos conversando, mirando las campiñas, mirando el potencial, un potencial que ahí está, a flor de piel, un potencial agrícola, un potencial industrial, y un pueblo ilustrado, culto, capacitado, producto de estos casi 50 años ya de Revolución Cubana, y comentábamos —y es del Comandante la expresión, de Ramiro Valdés—, me decía Ramiro hablando del tema: "Se trata de convertir la potencia política en potencia económica." No se trata de una ilusión, no; no se trata de un delirio, no. Cuba, la más grande de las islas del Caribe, y, además, con esta particularidad: medio siglo de Revolución, un capital humano, como dice Fidel allí, sembrado, acumulado, capacitado en distintos órdenes, una sociedad fortalecida …un pueblo que ha demostrado una infinita conciencia… Ese es un potencial muy grande, no solo político.
Después hablábamos del potencial moral, Ramiro; moral, político… Un pueblo con la calidad política, moral, cultural, con la conciencia del pueblo cubano… ¡Años y años, generaciones y generaciones!
Ustedes saben, nosotros estamos comenzando por ese camino y al respecto hemos dado importantes pasos, pero estamos lejos aún de un nivel de solidez como el que ustedes tienen.
…Aquí hay una disciplina, nadie sale de la acera, y gritan y todo…
Esto fue (Muestra) una morena que me clavó una uña ahí, ¿ve? (Risas); no vayan a pensar que fue después, no, en la calle (Risas), ¡en la calle!, tengo testigo, ¿te acuerdas, Lage?
…Fidel tiene también. Una vez él vio que yo tenía un rasguño por aquí… me dijo: "Mira mis manos cómo están, igual, marcadas." Marcadas, porque en verdad uno se entrega a esa masa, es un amor… es un frenesí; es como una locura bella, hermosa, un frenesí.
Eso no se consigue ahí a la vuelta de la esquina, ese potencial moral, ese potencial de la polis, del colectivo pues, es una de las más grandes fuerzas; ahora, si eso lo unimos, como estamos comenzando a hacerlo, esa fuerza del pueblo cubano en masa, en multitudes, con esa fuerza en masa, en multitudes del pueblo venezolano, eso se potencia. A qué potencia, no sé, aquí hay matemáticos; Abel como que es matemático, ¿no, Abel? Debe ser matemático, porque en dominó es un huracán, zapatero nos metió la otra noche (Risas).
La potencia, no sé, a la N; no sé, es algo exponencial pues, la unión de los pueblos en masa, en corrientes. Nosotros somos la misma tierra, la misma nación, solo tenemos un lago grandote en el medio, y de este lado está Cuba y allá, hacia donde mira el Che en el monumento, está Venezuela, ribera y ribera con el Caribe, un lago de por medio.
Pero además de esto, de ese potencial político, esa potencia política, esa potencia moral, esa potencia social, nosotros, decía — no es delirio, no; no es una vana ilusión, no—, bien podemos convertir a esta región en una potencia económica…
Ahora, solo agregando, utilizando ese principio de la llamada geografía social… o geografía radical… uno de los principios que hemos propuesto para sembrar en la nueva Constitución… es… la geografía radical… la agregación de territorio… la progresividad del territorio, el dinamismo territorial… Entonces, nosotros, agregándonos, ¡agregándonos!, no integrándonos.
...Ya nosotros este año, Raúl, debemos tener listo el segundo escuadrón de Sukhoi; bueno, son aviones de caza de los más modernos del mundo. Y ya empezaron a llegar los misiles; 200 y 300 kilómetros de alcance tiene ese misil…
Ya están llegando los misiles de esos aviones. Dentro de dos semanas colocaremos la primera piedra para construir la fábrica de fusiles Kalashnikov y de municiones. Ya están llegando los nuevos lotes de helicópteros de ataque, los helicópteros MI, desde los más grandotes —hay uno que es el más grande del mundo— hasta los más rápidos y más pequeños.
…Rusia, China, Irán, son potencias, Irán es una potencia intermedia; Estados Unidos. Estados Unidos siempre será una potencia. Nosotros no tenemos planes para invadir a Estados Unidos; bueno, aún (Risas). Pancho Villa los invadió: ¡Viva México!, y echó cuatro tiros que le quedaban (Risas), y tomó un pueblito llamado Columbia, ¿no fue? Pancho Villa fue el único que ha invadido a Estados Unidos; y Fidel, que montó una carpa una vez… ¿dónde fue que montó una carpa Fidel? Montó una carpa allá en una plaza en Harlem. Tomó al gobierno de Harlem, formaron un autogobierno allí por varios días. Pancho Villa y Fidel, los únicos que han invadido a Estados Unidos (Risas).
…uno no pierde la esperanza que esos movimientos sociales en Estados Unidos sigan tomando fuerza y la conciencia de un pueblo, el pueblo norteamericano, se levante. Están pasando cosas por dentro de Estados Unidos también, también, solo que viven allá una dictadura; ahí sí hay una dictadura, ahí sí hay una tiranía.
… yo no quiero ser expresidente (Risas), porque los expresidentes andan por ahí a veces poniendo la cómica…
Entonces, yo sí creo que nosotros podemos convertirnos, en el marco del principio de la agregación, la unión… en una región potencia, el Caribe, Suramérica. Venezuela, ustedes saben, tiene esa particularidad geopolítica de que tiene el pecho al Caribe, tiene el flanco derecho en la Amazonía y el flanco izquierdo sobre los Andes, tiene fachada en el Atlántico y fachada en el Caribe; y Cuba, bueno, la ubicación geográfica estratégica… juntemos esos potenciales, vayamos acercándolos mucho más, y luego otros países de Suramérica, del Caribe. ¿Qué es un país con un territorio pequeñito? Qué nos importa, es la agregación. El agua hierve a 100 grados, si tú la tienes a 99,9 no pasa al estado gaseoso, por un pelito, ¿eh? Así que a veces los tamaños son tan relativos, y a veces un mínimo espacio es lo que nos hace falta para el salto, para trascender a una nueva situación, a un nuevo estado, para dejar atrás una situación de transición. …creo que… estamos en las mejores condiciones que nunca hubo jamás… para avanzar en esa dirección, un proceso unitario. Y estos proyectos y estos emprendimientos, bueno, son parte de ello.
Ayer conversábamos con Lage, ahora con Raúl, sobre este tema, con Fidel antier. …se trata de que tengamos un solo proyecto, con las particularidades de cada país, con la soberanía de cada país, eso queda intacto, pero es sumando los potenciales. Establezcamos proyectos, proyectos únicos, proyectos conjuntos en lo social. Ya algunos los tenemos, y yo creo que no solo algunos, bastantes, y están funcionando, solo que creo que hay que darles un nuevo tipo de articulación más plena, y avanzar de manera más agresiva… en lo social, en lo económico, en lo científico, en lo tecnológico, en lo militar, incluso; elaborar proyectos comunes, conjuntos.
Por ejemplo, la producción de alimentos —ya Raúl lo decía ahora—, eso es vital para nosotros. Y Fidel se la pasa escribiendo de eso, y antier me habló como una hora y tanto de los alimentos: "Chávez, mira el precio de la leche por donde va, mira el precio del pollo, el precio del café", el precio de todo. …deberíamos darle a esto máxima prioridad y concentrar a los mejores investigadores… los mejores científicos, buscar las mejores tierras, acelerar la fabricación, adquisición de materiales, de herramientas, de maquinaria, modernizar nuestros parques y nuestras maquinarias, las semillas, los fertilizantes, la organización de los productores pequeños, medianos en cooperativas, en unidades estatales, unidades mixtas, diversas formas productivas, pero hay que producir alimentos, alimentos y más alimentos. Esa sería, Raúl, una de las líneas gruesas de mayor carga, de mayor peso.
…Hemos firmado hoy un compromiso para una empresa mixta pesquera, ahora, que eso no se nos quede un año en el papel. No. ¡Guerra contra la burocratización!, decía el Che y decimos nosotros, que no se retarde nada, ¡nada!, que no se retarde nada.
Nos llamamos, Raúl, tú me llamas: "Mira, Chávez, está retardado"; yo te llamo: "Mira, Raúl, está retardado esto"; nos mandamos un papel, los embajadores son muy activos, los ministros. Bueno, en verdad ya hemos conformado un sólido equipo, con la confianza para decirnos: "Mira, está retardado esto; mira, que falta esto", para que nada se detenga, para que nada se frene; todo lo contrario, para que aceleremos y convirtamos estos planes en planes agresivos, redoblados, como la marcha redoblada. ¿Ustedes usaban en la guerrilla ese término, Raúl, la marcha rápida? (El General de Ejército le dice que forzada), forzada, marcha forzada.
…Allá todavía tenemos un monopolio de los sectores privados en buena parte de los sectores agroindustriales; pero, bueno, tenemos que quebrar esos monopolios, tenemos que instalar un nuevo sistema y en ese camino vamos. Pero, en fin, alimentos, agroindustria, telecomunicaciones —ahí está Ramiro que me comentaba de esto ayer—, esa es como una punta de lanza de nuestro modelo combinado, conjunto de desarrollo, las telecomunicaciones. ¡Ah, qué maravilla!
¿Cuándo empezamos a tender el cable submarino? (Le dicen que está previsto para enero, si se logra cerrar el crédito con los chinos de 70 millones).
…Busquemos desde ahora mismo la segunda y la tercera opción para el financiamiento del cable submarino: 1 550 kilómetros desde Maiquetía, Venezuela, hasta Siboney en Cuba. ¿Ahí no es que hacen esa buena bebida espirituosa? (Risas), Siboney, o lleva ese nombre al menos, ¿no?
Bueno, aquí está el trazado, miren (Lo muestra), y, además, con ramificaciones… Es un tramo de fibra óptica submarina de 1 550 kilómetros, interconectado en las redes nacionales de ambos países y con posibilidades de expansión hacia terceros países del Caribe.
Entonces, alimentos, tecnología, telecomunicaciones, energía, y yo colocaría la energía después de los alimentos y antes de telecomunicaciones. Alimento y energía, he allí las dos líneas gruesas que, desde mi modesto punto de vista, habría que seguir trazando. Luego, sí, ciencia y tecnología, pero que tienen que ver también con la energía y con los alimentos, la tecnología es necesaria para producir alimentos o es imprescindible, igual con la energía.
Bueno, Cuba ha estado consiguiendo yacimientos de petróleo. PDVSA está aquí, con CUPET y otras empresas, explorando al norte y al noroeste, y se han conseguido buenas perspectivas. Yo lo he dicho a título de broma hace varios años, que Cuba va para la OPEP, ¡ojalá! …pero en todo caso, si Cuba no consiguiera grandes reservas de petróleo y de gas que le aseguraran energía para este siglo, ese petróleo y ese gas para los cubanos y las cubanas de este siglo y el próximo, si aquí no hubiera más, está allí cruzando el gran lago. Ahí está el petróleo de Cuba, ahí está el gas de Cuba, para el desarrollo social, económico, de esta patria hermana, amada y querida (Aplausos).
...Bueno, Raúl, Fidel, tú que nos estás viendo allá, aproveché este acto de cierre de esta nueva visita a Cuba querida, Cuba hermana, Cuba amada, dentro de esta intensa jornada que hemos cumplido en función de la unión de nuestros pueblos, primero de esa unión espiritual que es fundamental, la unión moral, cultural, ese amor, ese frenesí; he ahí la fuerza más grande que puede haber, es una bomba atómica ese amor que se ha sembrado entre nuestros pueblos... si en este momento Fidel, Raúl, ustedes fueran por unas calles de Caracas o por unas calles o carreteras de los llanos de Venezuela o de los Andes, y la gente supiera que allá viene Fidel, no lo dejarían caminar, se le tirarían al carro: "¡Fidel!" Fidel es un padre para nuestro pueblo. Cuba es un ejemplo para nuestra Revolución. Venezuela ama a Cuba, nuestro pueblo ama al pueblo cubano y tiene mucho que agradecerle al pueblo cubano (Aplausos).
Sigamos pues adelante a marcha forzada, para continuar consolidando esta unión, que va a ayudarnos a ser cada día más fuertes y más libres; porque ahí está, desde mi modesto punto de vista, una fórmula sencillita: solo la unión hace la fuerza y logra la fuerza necesaria para ser libres; separados y desunidos somos débiles, y, por tanto, dominados.
Pero esa vez nos pusimos a leerle a Fidel… una de las últimas cartas de Bolívar, poco conocida. …Entonces, le leíamos a Fidel un fragmento de esa carta donde Bolívar le dice al general Urdaneta, venezolano también, que le pide que regrese… que van a rehacer el gobierno… y Bolívar le dice: Mire, general Urdaneta, no vuelvo. Le explica. Y voy a agregar algo más, dice: "Yo no tengo patria a la cual hacer ningún sacrificio, mis enemigos me quitaron la patria, ¡qué puede hacer un pobre hombre contra el mundo!".
Fidel estaba oyendo en silencio y recuerdo que me dijo, después de unos breves segundos de silencio: "Chávez, eso es muy duro; Chávez, es muy duro". Me dijo: "No pensé que Bolívar había escrito eso, no me imaginaba nada". Dije: "Bueno, así murió Bolívar, Fidel", porque un mes después estaba muriendo. ¿Y sabes qué me dijo Fidel al final, Raúl?, ya para despedirnos: "Chávez, ni tú ni yo moriremos así. No moriremos así" (Aplausos prolongados).
…Esto fue lo que ocurrió; pero esto no volverá a ocurrir. Hagamos una sólida unión y lograremos legarle a la posteridad ese orden y esa razón, ese orden libertario y esa razón profunda, ese proyecto hermoso que se llama socialismo. ¡Unidos lo lograremos! ¡Es tiempo de lograrlo!
Nosotros no nos iremos de este mundo dejando a nuestros descendientes un nuevo coloniaje; dejaremos una patria, una gran patria… Y tanto en Venezuela como en Cuba, decimos socialismo. Ese es el camino para salvar nuestras patrias, nuestros pueblos, y más allá, para salvar la humanidad toda.
(Capítulo de «vivas»)
Sin editar: aquí.
Fotografía: Reuters
UPDATE:
La prosa guerrillera de los redactores de las FARC. También ellos vieron lo que comentaba aquí antier.
Pero con otros ojos. Es lo que tiene llevar pasamontañas.
Me encuentro el aviso en El País, mientras hago un alto en novelita que traduzco. Su protagonista se apresta a descargar zambombazo nuclear sobre el cosmódromo de Baikonur. Ay, quién tuviera esos noveleros medios a mano...
"En la tarde habanera del octubre guerrillero, acorralado en el ámbito de la mirada profunda del padre espiritual, el alma estremecida de Chávez escuchó la ionizada voz de Fidel el planetario, el inclaudicable guerrero del amor, inculcándole una y otra vez: Hugo, eres un sembrador de conciencia. Y el eco de esa voz se fue replicando de meridiano en meridiano abarcando toda la tierra.
Y eso es Chávez: un sembrador de conciencia. Un huracán revolucionario, una agitador de pueblos y esperanzas. Su voz y su corazón esparcen sémolas bolivarianas en este hemisferio de 500 años de soledad para que germinen la libertad, la soberanía del pueblo que es la democracia verdadera, la luz de la educación que nos salvará de las tinieblas, la justicia social, la inclusión de todos, la dignidad y la Patria Grande, esperanza del universo.
¡Todos de pie, que ya estamos en la era de Bolívar!"
UPDATE:
Se acuerdan del magnífico editorial sobre Ernesto Guevara que publicó el diario El País hace unos días.
Pues, resulta que ha amotinado a la redacción.
Ya saben, pues, lo que corresponde esperar de esos redactores en lo que a Cuba respecta.
Cuenta El Confidencial:
"Al consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián, se le solivianta la marinería hasta alcanzar aires de motín a causa de un reciente editorial publicado en El País sobre Ernesto Guevara, Che, y escrito por uno de sus protegidos de la sección de Opinión, el diplomático José María Ridao.
El artículo pone en tela de juicio la figura del Che y lo define como heredero de ese romanticismo europeo donde la disposición “a entregar la vida por las ideas esconde un propósito tenebroso: la disposición a arrebatársela a quien no las comparta”. E incluso responsabiliza a sus seguidores de haber ofrecido “nuevas coartadas” a las dictaduras latinoamericanas de su época.
Tamaño embate de El País contra uno de los principales mitos de la izquierda ha suscitado una escalada de cartas de los lectores, a favor y en contra, que todavía perdura. Y una parte de los redactores del periódico pasó del pasmo inicial a pequeñas razzias, como colocar algún cartel del Che en la pared de la redacción en señal de protesta por lo que consideraban un viraje de la línea editorial del periódico hacia posiciones de derecha. Pero lo peor estaba por venir.
Un grupo de redactores comenzó una campaña de recogida de firmas para conseguir un objetivo en tiempo récord nunca visto antes el periódico: que dos terceras partes de la redacción suscriban una carta destinada al director, Javier Moreno, en la que le requieren espacio en El País para escribir un editorial que rectifique al de Ridao. Así lo contempla el Estatuto de Redacción: con ese porcentaje, los periodistas tienen derecho a publicar su opinión con un espacio tipográfico similar al que causó el revuelo.
Todo apunta a que lo han conseguido. Diversas fuentes sostienen que ya han recabado 230 firmas, cifra más que suficiente para alcanzar las dos terceras partes de los redactores de plantilla y lograr su contra-editorial."
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 17/10/2007 20:37
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